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Vaginismo, problema grave de pareja
Conzultoría Matrimonial
Lic. Roberto Bautista López
Todo lo que aparece en este apunte, es informativo ante los constantes problemas que tienen algunas parejas en sus relaciones sexuales, y que las afecta grandemente, que inclusive es causa de divorcio, y de ser éste el problema, deberán consultar al especialista la (ginecólogo/a) y diagnostique si ése es el problema, y si aún así se quieren divorciar, estoy a sus órdenes. El vaginismo es la imposibilidad constante o casi constante para una mujer de ser penetrada por su pareja, debido al miedo incontrolable de la penetración o de otros factores. El vaginismo contrariamente a la dispareunia (dolor durante la penetración), existe la mayoría de las veces desde la primera tentativa de penetración. Por otra parte en el vaginismo, el miedo a la penetración es mucho más fuerte y menos incontrolable que en la dispareunia; el vaginismo consiste en un miedo casi fóbico de la penetración. Esto hay que tenerlo bien claro desde el principio, y debe ser asumido por ambos miembros de la pareja. Así pues, el vaginismo no depende de la voluntad de la mujer, sino que se trata de un acto reflejo. De hecho, las mujeres que sufren de vaginismo, suelen ser mujeres totalmente deseantes y orgásmicas que no pueden controlar su rechazo muscular a la penetración, ya sea por el pene, un dedo o un simple tampón.
Las causas del vaginismo pueden ser varias, pudiendo diferenciar dos grandes grupos: las causas de origen orgánico y las de origen psicológico. Para determinar una posible causa orgánica, la mujer deberá someterse a un examen ginecológico. Las principales causas orgánicas son: La existencia de alguna cicatriz en la entrada de la vagina como consecuencia de un parto traumático, un aborto, una violación, etc.; una insuficiencia hormonal originada por falta de estrógenos, como en la menopausia; una infección, causada en la mayoría de sus veces por alguna enfermedad de transmisión sexual y que hace que la vagina se inflame hasta el punto de que el contacto sexual resulte imposible; el uso de desodorantes íntimos irritantes, por eso repito, el lavado de los genitales externos con agua y jabón, es el mejor tipo de higiene; alergia al hule/plástico del diafragma o del preservativo; una manipulación brusca del clítoris durante los juegos preliminares; una masturbación brusca con un vibrador; el uso continuado de prendas excesivamente ajustadas (ejemplo los jeans); la existencia de algún tumor, y casos muy raros en los que existe alguna anomalía congénita de la vagina que impide la penetración.
En cuanto a las causas psicológicas, una vez descartadas las orgánicas, cuyo denominador común es el temor, lo que hace que la contracción muscular se adelante a la penetración impidiendo esta última. Siendo las principales causas psicológicas las siguientes: El sentimiento de culpabilidad que algunas mujeres experimentan al sentir placer, sobre todo aquellas que fueron educadas por tabúes religiosos; el disgusto por el sexo, ya sea como consecuencia de la educación recibida o por alguna experiencia traumática, como un intento de violación o incesto; los traumas infantiles de carácter sexual, son la causa más relevante del vaginismo. Estas niñas suelen construir un muro a su alrededor difícil de destruir, que les reportará importantes consecuencias afectivas y sexuales en el futuro. De hecho, suelen ser más importantes las consecuencias psíquicas del suceso, que éste en sí mismo; el mal manejo de la agresividad; la frustración que supone el fracaso reiterado de las primeras experiencias sexuales; la ignorancia de la anatomía, tanto propia como del compañero; el miedo inconsciente al dolor o a un posible embarazo, y en algunos casos, la creencia de ciertos mitos de la virginidad, como el de la ruptura del himen y la sangre, sin saber que en las primeras relaciones no tiene por qué haber ni sangre ni dolor.
En muchos casos las parejas con este problema confían en que sea algo pasajero y dejan pasar el tiempo o por vergüenza no se atreven a consultar al médico, que en un primer momento suele ser el o la ginecóloga, aunque ésta los derivará al sexólogo o terapeuta una vez diagnosticado el problema. Lo cierto es que no se trata de una disfunción que se solucione por sí misma, sino que necesita de terapia, sobre todo cuanto más tiempo pasa desde que el problema comienza hasta que se pide ayuda. La observación de un espasmo vaginal involuntario durante la exploración médica pélvica confirma el diagnóstico. Las técnicas de relajación muscular brindan una buena opción para tratar el vaginismo. La persona que lo padece tendrá que usar dilatadores de goma o plástico de tamaño consecutivo, comenzando por el más pequeño, que se mantendrán durante 10 min., dentro de la vagina y así consecutivamente. Es muy recomendable que la paciente se coloque los dilatadores en la vagina por si misma.
Se deben realizar ejercicios de contracción muscular de la zona de la vagina (ejercicios de Kegel) mientras el dilatador esté colocado, lo cual ayuda a tener control de la musculatura vaginal. Estos ejercicios consisten en contraer los músculos para vaginales tanto tiempo como sea posible y después los relaja mientras se concentra en la sensación que esto produce.
La dilatación gradual debe realizarse al menos 3 veces a la semana, en el hogar o supervisada por el terapeuta. En el momento que la persona puede insertar dilatadores mayores sin molestias, se intentará la relación coital. Lo cual se acompaña de la asesoría a la pareja. La exploración sexológica antes de comenzar la dilatación gradual suele ser útil; en presencia de la pareja, el terapeuta identifica las partes anatómicas mientras la paciente se auto examina utilizando un espejo. Esta técnica suele eliminar la ansiedad en ambos compañeros y facilita la comunicación acerca de temas sexuales. El objetivo es que durante la terapia la vagina se haga permeable y la musculatura se acostumbre a no producir ese espasmo, al mismo tiempo que vaya incrementándose el placer.
Existen parejas donde han vivido intentando tener relaciones sexuales placenteras (meses y en algunos casos años), pero al no poder lograrlo se cansan, se aburren, se desesperan y enojan, y por más que se quieran, se van distanciando, decidiendo terminar con ello por medio del divorcio, porque parte de la intención es el querer tener hijos, cosa que así no lo pueden lograr. Problema pues serio de toda pareja donde se encuentran sufriendo de esta disfunción la mujer.
Espero seguir contando con los comentarios y consultas de mis dos que tres lectores al teléfono 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com
El Licenciado Roberto Bautista, ejerce su profesión en Tijuana, B.C.
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