La presunción de una solicitud de anulación a la elección para Gobernador, alcaldes y diputados en Baja California por parte de la alianza encabezada por el Partido Revolucionario Institucional, es el reflejo de la desesperación en la derrota. Para la nulidad abstracta, deberán comprobar que hubo irregularidades graves, sustanciales, de forma generalizada, plenamente acreditables que fueron determinantes para el resultado de la votación. Mientras tanto, aunque lento, el cómputo distrital no ha transformado los números en el resultado final de la elección.
Adela Navarro Bello
El Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera pretendió hacer en un día, lo que no realizó durante la campaña en Baja California para elegir Gobernador: Apoyar desde la Ciudad de México a sus candidatos y partido. Solamente que lo hizo tarde. En la derrota.
Declaró casi de manera simultánea que Mario Madrigal Magaña, líder estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que su partido buscaría la anulación de la elección del 5 de agosto en Baja California, donde hasta el jueves 9 de agosto, participaron más de 790 mil ciudadanos.
Esgrimió Beltrones en la Ciudad de México: “No podemos dejar que se instalen las mediocridades en los gobiernos de los estados a través de propaganda sucia, y por ello quizá lo más importante es pedir un recurso al Tribunal Federal Electoral, que reconsidere la validez de estas elecciones y que dé la oportunidad a los bajacalifornianos de que bajo reglas más civilizadas y no en estos grotescos, estas grotescas formas de aparecer electoralmente, se decida el futuro de ese estado”.
Contrasta la actitud beligerante de Beltrones y Magaña para solicitar la anulación de la elección, con la del candidato a Gobernador del PRI, Jorge Hank Rhon, quien en varias entrevistas “reconoció lo evidente”, que la tendencia no le favorecía. Incluso en su estilo ligero aseveró que las horas posteriores a la elección, las pasó “lamiéndose las heridas”.
La desesperación priísta, encarnada en los ánimos de Manlio Fabio Beltrones en la Ciudad de México, Fernando Castro Trenti y Mario Madrigal en Baja California, ha sido fortalecida con la poca responsabilidad asumida por los consejeros del Instituto Estatal Electoral (IEE), que no han dado, a cinco días de transcurrido el proceso de votación, una posición sobre el triunfo que, en el caso de la elección a Gobernador, es determinante la ventaja de siete por ciento; mientras en el resto de los espacios de elección hay ventajas mínimas, pero ventajas.
Desesperados en la derrota, los priístas apostaron su futuro político en el estado al “efecto Hank”. Los ganadores tricolores fueron más por sus propias personalidades - como es el caso de Hugo Torres en Rosarito- que arropados por el hankismo, que terminó por hundir la esperanza política priísta en Baja California.
La revisión y conteo de actas en los consejos distritales ha sido el ring político que los representantes del PRI han encontrado para buscar votos o motivos de impugnación en una elección que no les favoreció. En el Distrito XIII llegaron a la manifestación, y en otros como el VIII, IX, V y I, se pelean por las migajas, buscando remontar el porcentaje de diferencia para lograr la posición de segunda mayoría en el Congreso del Estado.
Aun cuando Fernando del Monte, candidato a la Alcaldía de Tijuana por la Alianza para que Vivas Mejor, aceptó que le faltaron votos para ganar, sus colaboradores insisten en la búsqueda de votos equívocos, conteos apresurados o actas mal firmadas, para así remontar los cerca de siete mil votos que lo separan de Jorge Ramos, virtual ganador de la elección.
Sin embargo, Beltrones Rivera no busca impugnar casillas, votos en las carpetas de los nulos o irregularidades en actas, sino que pretende, con el aval de su partido y otros legisladores, anular la elección.
Hugo Torres Chabert, triunfador priísta en Rosarito, comentó contrariado:
“El presidente estatal del partido (Mario Madrigal) me informó que están impugnando únicamente la elección de Gobernador, no las alcaldías ni las diputaciones, sólo una en Mexicali. La verdad no tengo más información porque no he tenido acceso al material, pero eso tengo entendido”.
La nulidad
De acuerdo a declaraciones de Madrigal y Beltrones, el argumento de las autoridades priístas para invalidar la elección, sería la nulidad abstracta.
El senador y representante del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rogelio Rueda Sánchez, aseguró que el jefe de la campaña electoral de la Alianza por Baja California había sido el Gobernador Eugenio Elorduy; también lo responsabilizó de asustar a los votantes y provocar la abstención. Que afectó la libertad del sufragio. Tales argumentos también fueron utilizados para anularon las elecciones de Tabasco en el año 2000.
Ante tal presunción, los priístas están en la obligación de presentar pruebas que demuestren hubo irregularidades graves, sustanciales, de forma generalizada, plenamente acreditables, que fueron determinantes para el resultado de la votación.
“Apelar a la nulidad abstracta es decir que alguien tuvo ventaja sobre otro, y el candidato Jorge Hank no puede decir que estuvo en desventaja porque invirtió muchos millones de dólares en la campaña. Si tenía al Consejo Estatal Electoral y está probado que el Ayuntamiento de Tijuana entregaba despensas al PRI para la campaña. Se está quejando el que tenía toda la ventaja”, refutó un abogado consultor de Acción Nacional.
Otro especialista en Derecho Electoral consultado, detalló que la Alianza para que Vivas Mejor debe presentar por lo menos indicios fuertes de que en efecto, se dio una intervención clara. “En Tabasco hubo imágenes del Gobernador, que en actos protocolarios de Gobierno hacía llamados directos y de su presencia en actos de proselitismo”.
En estos momentos, el equipo del PRI en Baja California se encuentra en la búsqueda de errores en la metodología aritmética y de formas utilizadas para la captura de votos en cada una de las urnas; de la misma manera verifica si las urnas tuvieron determinado número de votantes por casilla, si se abrieron en tiempo, o si hubo presencia de representantes de partidos. Una fuente de ZETA explicó:
“La segunda fase será un estudio de la legalidad del proceso donde se observarán aspectos antes y durante la elección. Los abogados que estudian exclusivamente el tema sobre posibles causales de nulidad, no entrarán en acción si el equipo jurídico de campo, no brinda elementos definitorios que hagan posible una defensa jurídico-legal del proceso”.
Cómputo distrital
Desde el miércoles 8 de agosto y todavía hasta la tarde del jueves 9, el cómputo en cada unos de los distritos estatales electorales era motivo de discordia. Panistas contra priístas y priístas contra iguales. Y a pesar de que los resultados no varían en términos definitivos sobre la tendencia de los triunfadores, el trabajo de cómputo distrital ha sido lento.
Con la evidente derrota encima, el priísmo le apostó a alentar el proceso de recuento en la mayoría de las sedes distritales en la entidad. De hecho el Distrito III, con sede en Mexicali, fue el único que agilizó el procedimiento y alrededor de las 8:30 de la noche del mismo miércoles, se entregó la constancia de ganador al candidato panista, Armando Terán Corella. En ese distrito, la representante del PRI señaló que había una serie de irregularidades, como siete urnas que llegaron sin actas, pero al revisarlas se encontró el documento al interior de la caja.
En el Distrito VI se armó un jaloneo por la pretensión del PRI de recontar todos los votos, y a lo largo del primer día apenas avanzaron con unas cuantas casillas. Algo similar sucedió en el Distrito II, mientras que en el V, los funcionarios electorales tuvieron que pedir el apoyo de la fuerza pública, ya que la sede del local estaba atestada de priístas y simpatizantes del candidato aliancista Carlos Angulo.
Hasta el mediodía del jueves 9 se había concluido el cómputo en sólo 4 de los 16 distritos electorales: el I, el III y el V, de Mexicali; así como el XIV de Ensenada.
En el Distrito VII de Tecate, de un total de 116 casillas sólo se habían contabilizado 9; mientras que en todos los de Tijuana había un panorama similar.
En el VIII, de 269 casillas sólo iban 42; en el IX, de 212, 79; en el X, de 242 llevaban 88; en el XI, de 261 iban 142; en el XII, de 209 iban sólo 57; en el XIII, de 443 sólo 114. Situación similar en los distritos XV y XVI de Ensenada y Playas de Rosarito.
Sin embargo, varios aspirantes priístas, incluido el equipo de Fernando del Monte en Tijuana, esperan remontar la votación que delineó el conteo previo al término del cómputo distrital, llegando a distritos donde incluso, se realizó conteo un de voto por voto.
La votación
Desde el domingo 5 de agosto, la línea del Programa de Resultados Preliminares (PREP) marcó una tendencia que parece irreversible. La gubernatura, cuatro alcaldías y catorce diputaciones para la alianza encabezada por el Partido Acción Nacional. Una Alcaldía y dos diputaciones para la coalición del Partido Revolucionario Institucional. Nada para ningún otro partido.
A pesar de ello y de lo preciso que suele ser el PREP, en el Instituto Estatal Electoral se negaron a aceptar -como dijo Jorge Hank- “lo evidente”.
La votación del pasado domingo superó en un 10 por ciento la registrada hace seis años. De esta manera:
2001
PAN: Eugenio Elorduy, 266 mil 175 votos.
PRI: Daniel Quintero, 200 mil 363.
2007
PAN: José Guadalupe Osuna Millán, 399 mil 645 votos.
PRI: Jorge Hank Rhon, 345 mil 314.
También el padrón registró un incremento. De un listado nominal de 1 millón 492 mil 024 electores en 2001, pasó a 2 millones 105 mil 097 electores en 2007. La votación total:
790 mil 210 sufragios de 2007, contra 546 mil 692 votos del año 2001.
La diferencia entre listado y votación indican que hace seis años se presentó una abstención del 70 por ciento, mientras que en 2007 fue de aproximadamente 60 por ciento.
Sobre el tema, el Presidente del Colegio de la Frontera Norte (COLEF), Tonatiuh Guillén comentó que esto se debe a un desfase en el padrón. Muchas personas se enlistaron únicamente para obtener un documento, cruzar a los Estados Unidos y cambiar de residencia en aquel país o en el nuestro.
El estudioso consideró la probabilidad de que el padrón esté inflado en un 20 por ciento. Esta teoría coincide con la realidad de Baja California: De acuerdo al censo de 2005, en el estado había 2 millones 844 mil 469 habitantes, lo que significa que está ligeramente debajo de la cifra de electores registrados en 2007, prueba de la sobre cantidad en el listado nominal.
De ahí que el margen de participación electoral se reduzca, dada la saturación del padrón, que no necesariamente significa que se cuente con igual número de electores. Vaya, las casillas colocadas para el proceso son para más de dos millones de votantes, cuando es probable que no se llegue realmente a tal cantidad.
Guillén indicó que depurar el padrón sería un proceso muy costoso y tardado. Sugirió: Que se haga una limpia por refrendo. Si un ciudadano no vota de manera consecutiva en dos elecciones, que se le retire del padrón, aunque se quede con su documento de identificación.
En ese sentido, para el Presidente del COLEF hubo más participación que la registrada.
Respecto a la intención del voto, para Guillén -quien también fue Consejero Estatal Electoral- hubo “un voto consolidado de preferencias para el PAN en zonas urbanas, clase media, que es donde creció la votación en términos de votantes”.
Y aludió sobre el voto contra Hank:
“Es un efecto boomerang de Hank. Voto positivo en la parábola del boomerang, pero luego regresa. ‘U’ es la toma de distancia en la personalidad de Hank, aquí el PAN se ve muy favorecido y se beneficia de estos componentes”.
El efecto boomerang, explicó, se debió al estímulo a la masa de votantes. “Hank fue un atractivo central para el voto de distancia, Hank sacó a la gente a votar a favor y contra, tomó distancia, la masa nueva en zonas urbanas dio resultados de 3 a 1 a favor de Osuna, y no hubieran salido en función del desempeño de Gobierno. El efecto boomerang de Hank movió la ola y a una masa mayor de votantes”.
Prácticamente, muchos de los electores que no participaron en la elección de 2001, salieron a dar una votación contra la figura y personalidad de Jorge Hank, no necesariamente un voto de refrendo al Gobierno panista. (Con información de Rosario Mosso Castro y Sergio Haro Cordero) |