Beneficio de la influencia política
Millonaria concesión a Ruffo
Tal y como lo adelantó ZETA, el gobierno federal otorgó a Ernesto Ruffo Appel, una concesión para administrar, operar, explotar y construir un aeródromo especializado en el manejo de carga nacional e internacional en la meseta de El Tigre, ubicada aproximadamente 20 kilómetros al norte de la ciudad de Ensenada.
Javier Cruz Aguirre
Como lo informó este semanario en agosto de 2006, la concesión federal para operar una Terminal aérea de carga al ex gobernador Ernesto Ruffo Appel, le abrió la puerta al influyente político ensenadense para desarrollar en la misma región un complejo integral que incluye:
1.- La construcción de lo que será la segunda presa más importante de Baja California, con una capacidad de almacenamiento de hasta 34 millones de metros cúbicos de agua
2.- Un centro de negocios que incluye un parque industrial para empresas no contaminantes y de exportación en el área electrónica, náutica y mecánica.
3.- Una Terminal multimodal que aproveche los servicios carreteros, marítimos y aeronavales de la región, impulsando a futuro la construcción de un ramal de ferrocarril.
Y el desarrollo de importantes áreas para desarrollo turístico-inmobiliario, comercial, de servicios, vivienda residencial y tipo medio, y un recinto fiscalizado estratégico.
Todo esto en una reserva territorial de tres mil 200 hectáreas ubicadas entre la meseta de El Tigre y el rancho Chichihuas, en donde además los socios de la empresa Opción Integradora Baja Aeropuerto (OIB), S. A. de C. V. –Héctor Moisés Calderón Quintero, Juan Manuel Chávez García y Ruffo– desarrollarán infraestructura como agua, electricidad, planta de tratamiento de aguas negras y el desarrollo de dos carreteras que unan a la vía libre Tijuana-Ensenada con la autopista escénica y el camino que va a Tecate.
Calderón, director de OIB, y el ingeniero Jesús Torres Acevedo, coordinador general del Aeropuerto Internacional de Ensenada (AIE), presentaron el proyecto integral el 26 de julio, haciendo énfasis en la concesión que la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) le dio a la empresa el pasado 18 de abril para construir, administrar, operar y explotar un aeródromo.
A ZETA Calderón Quintero confió que en el proyecto “ancla” de OIB participan como “interesados” los gigantes estadounidenses de mensajería y carga Fedex y DHL, así como cuatro bancos internacionales actuando por separado: uno suizo, otro español, un canadiense y uno americano.
Asimismo, que el permiso que la empresa obtuvo tiene una vigencia de 30 años y es tipo “4F”, lo que le permitirá recibir a los aviones de carga más grandes del mundo como el Boing 747 y Airbus A380, ya que la pista de aterrizaje tendrá cuatro mil metros de longitud y 60 de ancho.
Aparte de la carga en general, el aeródromo podrá recibir vuelos de aviación civil nacional y extranjera, siendo este tipo de aeroplanos los primeros que utilizarán las instalaciones a finales del año 2009 o principios de 2010.
La primera etapa del aeródromo tiene un terreno de 500 hectáreas y hay una reserva de 500 más para una segunda pista. Contará con torre de control, la Terminal de carga tipo modular, bodegas de almacenamiento, estación de combustibles, bomberos, áreas concesionadas al sector militar y hangares para mantenimiento, resguardo y reparación de las aeronaves de carga y aeronáutica civil.
La instalación aérea dará servicio las 24 horas del día durante todo el año y tendrá la tecnología más moderna de navegación, incluso para despegar y aterrizar en condiciones de neblina densa.
También dará servicios de estacionamiento, ambulancia aérea, mantenimiento, helipuerto, escuela de aviación, paracaidismo y taxi aéreo.
De acuerdo con los informantes Ensenada será, después del Distrito Federal, la segunda Terminal aérea de carga del país y apoyará a los aeropuertos del sur de California a movilizar productos y mensajería en general, específicamente al de Los Ángeles, el cual pierde anualmente cinco mil millones de dólares por falta de capacidad.
El aeródromo jugará también un papel importante en el plan inmobiliario que decenas de desarrolladores nacionales y extranjeros, junto con el gobierno mexicano en sus tres niveles, tienen para la zona costera ubicada entre Rosarito y Punta Banda.
“Sabemos que hay crisis en los cruces fronterizos. Los desarrolladores inmobiliarios nos lo están diciendo. Por eso están promoviendo evitar el uso de automóviles y los traslados por carretera, y el aeródromo les parece una instalación fundamental para lograr esto”, comentó Calderón.
De momento la empresa cumplió en julio cinco meses recabando información meteorológica de una estación científica que le rentó Aeropuertos y Servicios Auxiliares (Asa) en El Tigre, a fin de conocer los vientos dominantes en la zona para ubicar adecuadamente el lugar y la posición final que tendrá la pista de aterrizaje dentro de la reserva territorial.
El ingeniero Torres apuntó que será en enero de 2008 cuando concluyan todos los estudios técnicos del proyecto –un total de 24– y que, de salir todo bien, la construcción del aeródromo concluirá un año y medio después (a mediados del año 2010).
La SCT permitió a la empresa de Ruffo reducir de cinco a un año el periodo de muestreo meteorológico, lo cual acelera el inicio de actividades de la instalación aérea anunciada semanas atrás por el presidente Felipe Calderón al dar a conocer el plan sexenal de infraestructura en materia de comunicaciones y transporte.
OIB además realiza otros estudios de mercado, financieros y de alianzas mercantiles, y prepara el Manifiesto de Impacto Ambiental (Mia) que presentará a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para obtener de ellas los permisos necesarios para construir, explotar, operar y administrar el aeródromo en El Tigre (kilómetro 80 de la carretera libre Tijuana-Ensenada).
El alcalde de Ensenada, César Mancillas Amador, por su parte ya dio su anuencia para que el aeródromo de Ruffo se instale en la zona propuesta, desconociéndose hasta el momento la posición del Cabildo de Ensenada al respecto.
ZETA entrevistó a Calderón y a Torres después de la presentación de sus proyectos a los representantes de algunos medios de comunicación de Ensenada. Ahí lo primero que se les cuestionó es la falta de un estudio de mecánica de suelos y condiciones sísmicas de la zona, en donde científicos ensenadenses han encontrado áreas con movimiento de tierra activas, que las hace inviables para cualquier tipo de asentamiento humano.
“Por supuesto que sí está programado ese estudio. El que dice si continúa y sigue un aeropuerto ahí, es el gobierno. Los estudios los tenemos que hacer nosotros y basados en ellos se va a ubicar la orientación del aeropuerto. Ésa es la razón por la que se tiene una reserva de tierra bastante grande. Sabemos que en algunos puntos sí tienen problemas, entonces es algo que tenemos que hacer, y estamos haciendo, antes de que nos den luz verde, ya que sin permiso no podemos hacer nada, pues está condicionado a que hagamos esta serie de estudios. Tenemos en puerta 24 de ellos y uno es el de mecánica de suelos y sismicidad (sic). Toda una serie de conocimientos que incluso tienen que ver con el estudio de impacto ambiental que deberemos presentar a la autoridad federal correspondiente.
“Tenemos una ventaja en la reserva de tierra. No es la justa para el proyecto; al contrario, se puede mover, cambiar, girar dentro de la reserva. Eso permitirá, una vez que se tengan los estudios técnicos, determinar cuál es la zona idónea que no represente problemas”.
- ¿Qué sucederá si encuentran problemas de fallas geológicas en la zona donde piensan ubicar el aeropuerto?
“Lo que tenga que suceder. Si el gobierno dice: ‘¡Aquí no se puede!’, pues no se construye. El gobierno, en sus tres órdenes, nos tendrá que validar el proyecto y nosotros elaborar los estudios para darle información. La otra es que dependiendo del tipo de problema que eventualmente se pueda encontrar, existen diferentes soluciones técnicas que se pueden aplicar. Habrá algunas que no se puedan emplear de inmediato, pero hay opciones que pudieran darle solución al problema que se trate”.
- ¿Están dispuestos a escuchar a los científicos locales, que han estudiado la zona geológica por años y que han encontrado zonas activas de deslizamiento de tierra en la región costera comprendida entre San Miguel y Salsipuedes?
“Lo que pasa es que ellos van a estar involucrados en esto. Ya se ha contactado con gente del Cicese (el doctor en ciencias Héctor Pavía es uno de ellos). Lo que sucede es que no podemos adelantarle a esta situación hasta que no tengamos la orientación de la pista. Cuando tengamos ese dato haremos un estudio de mecánica de suelos de dónde va a estar la pista. Puede suceder que tengamos un terreno idóneo desde el punto de vista geológico o sísmico, pero el viento no va a ahí. Entonces la prioridad en este momento es definir cuál es la orientación del viento para el aeropuerto y hacer luego lo geológico”.
- ¿Entonces sí están abiertos a cambios?
“El viento es el que nos va a indicar dónde. De ahí determinaremos las zonas y nos moveremos a dónde sea conveniente”.
- ¿La empresa instalará una estación para detectar movimientos tectónicos?
“La que puso Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) también generará esa información. Primero buscaremos la información histórica que tengan instituciones como la UNAM, la UABC, el CICESE y todas las que tengan que ver con ciencias de la tierra, además de la que se obtenga en tiempo real en la estación una vez que se inicie el monitoreo”.
- ¿Cuá1es son los consorcios internacionales interesados en el aeródromo?
“Son varias. Todas están esperando a que se haga el aeropuerto, pero antes debo tener un proyecto viable que en este momento no tenemos. Fedex y DHL son las grandes compañías de carga aérea interesadas. En el aspecto financiero tenemos un banco suizo, un español, un canadiense y uno americano. Cada una por separado. Nosotros también les hemos dado la información desde antes de que nos proporcionaran el permiso porque teníamos que ver quién se interesaba en el negocio antes de solicitarlo. Por logística saben que el sitio es ideal, que del aeródromo arranca todo. Ellos mismos, por ser compañías especializadas en carga y financiamiento, saben qué tan grande puede ser el negocio para ellos”.
- En la propuesta de infraestructura que presentaron a los medios de comunicación, no vimos el proyecto del ferrocarril que el licenciado Ernesto Ruffo citó en la entrevista que sostuvimos en agosto del año pasado. ¿Abortó ese plan?
“Lo que pasa es que necesitamos una masa crítica de carga para poder desarrollarlo. Hablamos de 750 mil toneladas al año. Menor a eso es incosteable y para empezar se puede manejar la carga por carretera. Dos mil toneladas al día sin saturar carreteras. Hablamos de 100 camiones diarios. Necesitamos un volumen de carga que justifique al ferrocarril desde el punto de vista operativo, de mercado y financiero. Y estamos hablando de una etapa posterior al 2012”.
- ¿Este ferrocarril irá a Tijuana, a Tecate, a Mexicali?, ¿o se interconectará con Ojos Negros, Valle de la Trinidad y el puerto en Punta Colonet?
“Ésa es una de las posibilidades. Ahora que menciona lo de Colonet queremos aclarar que OIB no tiene nada que ver con ese proyecto. Ésa fue una de las razones por las que citamos a los medios, porque luego a nuestra empresa se le quiere involucrar con lo que sucede con aquel proyecto. Por eso decidimos explicarles dónde estamos, qué necesitamos hacer para sacar adelante este proyecto. Por eso es muy prematuro hablar del ferrocarril. Primero el aeropuerto y si se hace lo de Colonet, entonces a lo mejor hacemos una alianza con ellos”.
- ¿Sería mejor construir un ramal El Tigre a Ojos Negros-Valle de la Trinidad para conectarse al ferrocarril Punta Colonet-Mexicali?
“Por supuesto, así es. Es muy buena observación, es algo que hemos contemplado, pero no en esta etapa”.
- Aparte de Ruffo, Calderón y Chávez, ¿hay nuevos socios en la compañía?
“No. Vamos los tres. Es una idea que hemos trabajado por muchos años. Personalmente lo hago desde el proyecto Bajamar, que no funcionó porque a lo mejor, ni el gobierno ni la zona estaban preparados para esto. Ahora parece ser que sí puede lograrse”.
Tan parece lograrse, que el plan integral para la zona contempla una reserva de 300 hectáreas para desarrollar un parque industrial identificado como Centro de Negocios, para empresas no contaminantes del área electrónica, náutica y mecánica para elaborar productos terminados de exportación.
Otras 300 hectáreas se destinarán al desarrollo de la Terminal multimodal, que aprovechará los servicios carreteros, marítimos y aeronavales de la zona, así como 100 hectáreas más para desarrollar el área comercial y de servicios.
Para el área de vivienda se cuenta con 400 hectáreas, para desarrollo turístico 300 y para el recinto fiscalizado estratégico 400 más.
Para la presa se cuenta con 400 hectáreas de reserva. Podrá almacenar hasta 34.8 millones de metros cúbicos de agua del arroyo Guadalupe, con lo cual se pretende hacer alianzas para el suministro de agua potable a la ciudad de Ensenada a través de la Comisión Estatal de Servicios Públicos (Cespe).
Actualmente Ensenada recibe parte de su dotación de agua potable de la presa Emilio López Zamora, una de las ocho comprendidas en la región de la península (cuatro de ellas en Baja California: El Carrizo (Tijuana), de 34.46 millones de metros cúbicos de capacidad, con 55.84 metros de altura y 238 hectáreas de zona de captación; Abelardo Rodríguez (Tijuana), de 90.33 millones de metros cúbicos, 77 metros de altura y 550 hectáreas, y la “derivadora” Morelos (Mexicali, Río Colorado), con una altura de 42.10 metros.
La presa López Zamora se construyó para el control de las avenidas de los arroyos Ensenada y Valle Verde, aunque actualmente también almacena agua para abastecer a la ciudad de Ensenada. Tiene una capacidad de almacenamiento de tres millones de metros cúbicos, aunque su capacidad útil es de apenas 2.61 millones de metros cúbicos. Tiene una altura su cortina de 34 metros y un área de captación de 54 hectáreas, según datos de la Subgerencia técnica de la Comisión Nacional del Agua y de la Comisión Estatal del Agua.
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