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Samaniego, de nuevo Director de Históricas
El Doctor en Historia fue designado, por segunda vez, para dirigir el Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC. Después de subsanar las “irregularidades” cometidas en la administración anterior, se propone “recuperar el prestigio del Instituto”.
Enrique Mendoza Hernández
Después de que el Doctor Marco Antonio Samaniego fuera designado nuevamente Director del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) para el ciclo 2007-2011, el investigador platicó con ZETA sobre la situación de lo que calificó como “irregularidades”, encontradas al interior del Instituto encabezado por su antecesora, Maestra Edna Aidé Grijalva Larrañaga.
De entrada, advirtió que “el Instituto iba realmente en un camino que no era el que nos estaban solicitando ni la Universidad, ni los proyectos a nivel nacional que están basados actualmente en el trabajo colegiado”.
El panorama encontrado fue descrito poco a poco: De acuerdo con el ahora director, en el interior del organismo había falta de comunicación con el cuerpo colegiado, no se estaba investigando sino compilando, la biblioteca permanecía en estantería, cerrada y no abierta. La biblioteca del Profesor Rubén Vizcaíno Valencia había sido separada del material bibliográfico del documental; además de que no había relación con las instituciones municipales, estatales o federales, y por lo tanto, la presencia en cuanto a conferencias, por la falta de comunicación -asegura- se realizaba a título personal del investigador, es decir, no existía de manera institucional.
Pero la situación más delicada y denunciada por Samaniego, es referente a la parte sustancial y razón de ser del IIH, ya que la investigación era sustituida por la compilación:
“No era Instituto de Investigaciones Históricas, sino Instituto de Compilaciones Históricas”, ironizó Samaniego.
“Lo retomamos en una situación en que había que reestructurar internamente. Hay una serie de circunstancias que piden los órganos académicos que no se estaban haciendo. Entonces, lo primero que propusimos es el trabajo colegiado a través de los cuerpos académicos. Lo que no se había hecho y debió haberse hecho con mucha anticipación, lo hicimos desde el primer día. Ahorita ya estamos formados a través de cuerpos académicos”.
– Menciona que en la administración anterior se le dio prioridad a la compilación y no a la investigación, entonces, ¿se dejó de publicar investigación?
“No, no se dejó de publicar porque como ya nos conocían, nos buscaban. Yo acabo de publicar en Historia Mexicana en el número 224 de abril-junio, es la revista de mayor importancia en el país. No nos han dejado de invitar a dar conferencias, ni en Mexicali, Ensenada o Tecate. El hecho es que invitaban en lo personal, no al Instituto. Yo di conferencias en el CECUT, ahí también presenté mis libros y en Mexicali, simplemente no se hizo de manera institucional. La gente nos seguía invitando porque nos conoce. Hay varias invitaciones de las que nos enteramos que de pronto no sabíamos que ahí estaban y que no se hacían porque no había criterios para lograr metas en común, que es lo que desde mi punto de vista debemos lograr. Y que además, en los términos de la administración, es lo que se pide a través de los cuerpos académicos. Había que hacer los cuerpos académicos para poder concentrarnos en el trabajo y para poder obtener mayores recursos. Entonces, le estábamos sacando la vuelta a los recursos por una razón que yo no entiendo. La propuesta que hemos hecho va por ese lado y en ese camino estamos trabajando, en función de que los cuerpos académicos y el trabajo colegiado sea el centro, y que eso se va a reflejar en la publicación de artículos y libros, y capítulos. El hecho de que las convocatorias no nos llegaran, sí afectaba en el ánimo, pero no nos mantuvimos ajenos al trabajo”.
De igual forma, el Doctor en Historia por el Colegio de México delató prácticas de corrupción al interior del Instituto:
“De pronto nos dábamos cuenta de que había mucho apoyo a quienes no eran investigadores del Instituto, inclusive a quienes habían hecho prácticas de corrupción, como el tener doble plaza, mientras los que estábamos en el Instituto no nos tomaban en cuenta a pesar de que estábamos publicando y a pesar de nuestra presencia en varios ámbitos de la cultura en Baja California. Se daba apoyo a gente que no estaba en el Instituto, cosa que se ve claramente cuando uno ve las compilaciones que salieron donde no participa gente del Instituto; bueno, y entonces para qué estábamos”.
En cuanto a las relaciones institucionales, “volvimos a restablecer el contacto con la Sociedad de Historia de Tijuana, con el CECUT ya tenemos organizadas conferencias en los próximos meses, ya tenemos contacto otra vez con el ICBC, nos hemos reorganizado con el IMAC para hacer un pequeño museo ahí en el Palacio Municipal, estamos trabajando con la gente de Ensenada y con la gente de San Quintín, que desean establecer un museo allá”.
Libros desaparecidos en la biblioteca de la UABC
Otro punto del cual Samaniego no quitó el dedo del renglón, fue el que la biblioteca del Instituto se cambió de estantería abierta, a estantería cerrada, por aquello de que, según informó a ZETA Aidé Grijalva en 2006, se “perdían” los libros.
“Los estudiantes y los investigadores no podíamos consultar las revistas especialidades ni el material de biblioteca. Nos extrañó muchísimo, nunca supimos las razones, como de otras cosas no supimos nunca las razones.
“El hecho que de que se cerró la biblioteca generó un problema gigantesco. ¿Cómo una biblioteca cerrada? Nunca lo pude entender, y no lo quiero entender, porque si lo entendiera, significaría que lo justificaría de alguna manera, y creo que no se pude justificar”.
– En la edición 1780 de este semanario, correspondiente a la semana del 22 al 28 de diciembre de 2006, la entonces Directora del Instituto de Investigaciones Históricas, Maestra Edna Aidé Grijalva, dijo: “Cuando yo me hice cargo del Instituto mandé a hacer un inventario del control patrimonial de la biblioteca y me encontré con la desagradable noticia de que habían desaparecido mil 400 libros. Entonces yo quité lo de estantería abierta, puse estantería cerrada”. ¿Es posible que se pueda perder esa cantidad de libros en una Biblioteca, no sólo del Instituto de Investigaciones Históricas, sino como biblioteca de la UABC?
“Eso de la desaparición de mil 400 libros, que supuestamente se llevaron los estudiantes no sé a dónde, ni cómo, ni cuándo, es una invención por no haber enfrentado los problemas en tiempo y forma. Lo que yo te puedo decir es que esta biblioteca ha estado abierta muchos años, y nunca ha desaparecido tal cantidad de libros. Lo que yo te puedo decir es que cuando fui director, como con esta ocasión, hemos estado pendientes de ese asunto siempre, y nunca le hemos sacado la vuelta al control de la biblioteca. ¿Cuántos libros maneja la UABC en las bibliotecas? El sistema funciona. Aquí tenemos el mismo sistema que en toda la Universidad, y nunca se ha perdido esa cantidad de libros que se dijo. ¿Por qué de pronto ese sistema no funcionó? ¿Y por qué de pronto vuelve a funcionar? La única razón es muy sencilla: La falta de comunicación, la falta de seriedad, y la falta de ganas de atender los problemas. Ese argumento de que los estudiantes son unos ladrones, es un argumento de flojos, de gente que no quiso trabajar, de gente que echó a perder su oportunidad”.
Y continúa:
“Una biblioteca cerrada a la investigación y a la consulta es un despropósito. Es simplemente ganas de trabajar, es encerrarse en un mundo que no se conoce, que no se entiende, y además brincándose todos los reglamentos de toda la Universidad. ¿Dónde dice que un director puede cerrar una biblioteca? Yo te puedo asegurar que los estudiantes de Humanidades no son ladrones. Te lo puedo garantizar. Son responsables. Consultan y trabajan. Yo confío en la manera en que la Universidad establece sus métodos de seguridad, y si se hubiera perdido esa enorme cantidad de libros que salió en la entrevista, ¿de quién era la responsabilidad? ¿Dónde está esa gente que no se reinscribió por haberse llevado esos libros?, que no se los llevaron. Cuando tú no enfrentas los problemas con quien debes enfrentarlos, y lo haces con la intención de afectar a las personas responsables de, sin duda vas a tener problemas. Y la forma más fácil de solucionarlos fue: Que nadie consulte. Se perdió prácticamente un año, por una tontería”.
El estado de la Biblioteca Vizcaíno
Donada al IIH por Rogelio Valencia, hijo del Profesor Rubén Vizcaíno, durante la administración de la Maestra Edna Aidé Grijalva, en la Biblioteca Rubén Valencia se contabilizaron 124 cajas con documentos diversos, cerca de mil dibujos de autoría del Profesor, 2 mil 982 libros, mil 368 revistas, 45 poemarios inéditos de Vizcaíno en manuscrito y mecanografiados, 462 cintas de audio y video, 3 mil 425 diapositivas, 9 reconocimientos y diplomas a Rubén Vizcaíno, 20 notas de periódico y suplementos culturales encuadernados, 8 cajas de fotografías y notas de periódicos.
Durante la administración de la Maestra Aidé Grijalva, la colección de libros fue llevada a la Nueva Biblioteca Central Tijuana. Al respecto, el nuevo director afirma:
“La medida de sacar los libros y separarlos de la documentación no era la adecuada; afortunadamente el señor Vicerrector entendió rapidísimo y llegamos al acuerdo de que los libros deben estar junto con la material documental. Me parece fundamental que todo lo de Vizcaíno esté en un solo espacio”.
Por el momento, y de acuerdo con Samaniego, se invertirán entre 30 y 40 mil pesos para reorganizar el acervo, tarea de coordinación realizada en la administración de Grijalva por Mélida Ojeda, mientras que en la actual gestión, la biblioteca de Vizcaíno estará a cargo del Maestro Jorge Martínez Zepeda.
Después de que quede debidamente sistematizada, será llevada a un espacio cerrado en la Nueva Biblioteca Central Tijuana para que pueda ser consultada.
“Se va a llevar tiempo en organizarlo para poderlo consultar; yo pienso que un semestre, menos es complicado”, aseguró Samaniego.
Igual suerte sufrirá la Biblioteca Miguel León Portilla, que actualmente se encuentra en un espacio cerrado al interior del IIH.
“La gente ya no la ve, ni sabe que existe. Lo que tenemos que hacer es ponerlo a disposición, bien controlado, pero en un lugar que se sepa que existe”.
Por tal motivo, también será reubicada en un espacio cerrado en la Nueva Biblioteca Central Tijuana.
Estas acciones serán llevadas a cabo para “que se le dé sentido al trabajo del Instituto como al papel que ha venido desarrollando nuestra Universidad en términos de conservación del material valioso para la historia de nuestra región”.
– Por último, tomando como referencia la importancia del COLMEX o el COLEF, ¿qué perspectivas pueden esperarse para el Instituto de Investigaciones Históricas?
“Yo me lo imagino con todo mundo dedicado a la investigación como punto central, no a la compilación. Me lo imagino ofreciendo un Doctorado en Historia de la Frontera Norte de México o un Doctorado en Frontera Norte con Estados Unidos; eso viendo la perspectiva amplia, global. Yo pienso empujar, si estoy aquí, no como director, sino como investigador, haber construido espacios de discusión y apertura académica que nos permitan estar vinculados con la sociedad y al mismo tiempo ofrecer temas de investigación que sean importantes para todos. Espero poder lograr un escalón hacia esos doctorados y forma de vida de investigación, primero a través de la maestría. Ahora la meta es que en una fecha relativamente mediana podamos ofrecer la Maestría en Historia con la visión de trabajar temas de acuerdo a lo que se consense en el Instituto con los investigadores.
Finalmente, después de las “irregularidades” expuestas por el nuevo director y ocurridas durante la anterior administración, el Doctor Marco Antonio Samaniego se propone “recuperar el prestigio del Instituto”.
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