Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Opinionez

Cómo lograr que perdure el matrimonio

Conzultoría Matrimonial | Lic. Roberto Bautista López

Cuando todo mundo piensa en casarse, lo primero que decide es que será para toda la vida, inclusive el primero que lo menciona y afirma, es el hombre, en primer lugar porque ése es su deseo, en segundo, porque así habrá de convencer a su novia para casarse, y a partir de ahí empiezan los planes que habrán de hacerlos precisamente, para que perdure éste y sea para toda la vida. Lo increíble de todo esto, y que nadie habrá de negar, es que antes del matrimonio y casi casi al principio de éste, los hombres se desviven en manifestar y demostrar su gran amor por su mujercita, todo lo que hacen, piensan y actúan es precisamente en aras del amor, conforme pasa el tiempo, las manifestaciones de amor van pasando al arcón de los recuerdos, cuando mucho un “te quiero” exponen en vías de gratitud por el amor profundo de su pareja, porque realmente se quiere, o en agradecimiento por ser buena madre, venerable esposa, y párele de contar.

Cuando en pláticas de la pareja, digamos en la intimidad, la única palabra predominante en el hombre, es el “te quiero”, después, el te deseo, me gustas, te necesito, me haces falta, y algunas más aderezada de ese “te quiero”. Sienten que si expresan un “te amo”, está fuera de contexto, o sienten un compromiso que va más allá de lo que se siente o se pueda cumplir. Cuando se encuentran en dificultades y recurren a ayuda profesional, y realmente se siguen queriendo (o amando) pero las dificultades hacen imposible la convivencia, igualmente expresan: “sí, sí la quiero”, pero difícilmente podrán decir: “sí, sí la amo”. Afortunadamente existen parejas que se siguen amando casi como al principio, actúan así en consecuencia y los problemas diferentes a la relación afectiva poco los afectan, porque ese amor es lo que los ayuda a superar todo; y aún así, les cuesta trabajo poder expresar ese amor con un “te amo”. Entonces, si la mujer fácilmente lo puede decir a flor de labio porque lo siente y segura está de ello, en algunas puede empezar a surgir la duda, de si su marido realmente la ama, porque como bien dice la canción… “todo mundo podemos querer, pero pocos sabemos amar…”

Igualmente increíble, que a pesar que un hombre ame a una mujer no lo pueda expresar, o quizás no lo quiera hacer, y en ocasiones, ante la duda de la mujer (por las razones que crea) y de la posibilidad de un rompimiento tan sólo por esta causa, es difícil que lo pueda hacer, sería claudicar. Algunos especialistas dicen que es por no querer estar en un nivel de control debajo de la mujer, porque al expresarle el “te amo”, ellas habrán de considerar un poder o control sobre el marido, y ante eso, el hombre no habrá de aceptar perder ese control o poder, que debe ejercer sobre la pareja y sobre la familia, sería entonces aceptarlo, y en algunos perder también parte de ese machismo que lleva inmerso como todo buen hombre (¿), ya que aquella frase de tintes políticos, se aplica también en el matrimonio, “el poder se ejercer, no se comparte”, y ese poder el hombre no lo quiere dejar en manos de su mujer.

De acuerdo con algunos especialistas en Terapia Familiar, se pueden lograr matrimonios satisfactorios y duraderos, cuando los cónyuges permitan y fomenten la autorrealización del otro, sumado a ello la entrega de la nutrición emocional, que no es más que la valoración, el reconocimiento y el afecto del cónyuge. Es decir, se mantiene la idea de que el matrimonio constituye un vínculo para el crecimiento y la felicidad personal. Desafortunadamente, en lo particular, nadie de la pareja se pone a pensar y reflexionar qué es lo que como pareja y/o matrimonio juntos pueden lograr, si las cosas están marchando bien o hay que hacer un alto y ponerse a recapacitar en lo que están haciendo o cada quien por su lado está construyendo, sea esa relación, ese vínculo, ese matrimonio. Porque es común que en algunos, que estén casi seguros que lo que están haciendo es por el bien de la pareja, el matrimonio y la familia, cuando que en su construcción están dejando solo al otro, o a los propios hijos en ciertos casos.

El matrimonio es demasiado importante y vital como para arrojar sobre él demandas tan inverosímiles como el compartir en absoluto todos los pensamientos, la compenetración y el aprecio al cónyuge y otros irreverentes romanticismos. Por ello la prueba del matrimonio es el trabajo realizado, el mutuo respeto de los cónyuges y el imperecedero compromiso de por vida que se ha elegido compartir. En una reciente consulta que di a una pareja, ella expresaba todo su amor hacia el marido, y la imposibilidad de dejarlo a pesar de los problemas que están viviendo, y le preguntaba de que, por qué si lo amaba tanto, hacía todo lo imposible para hacerle la vida imposible, “es que quiero que sea feliz, que nada lo afecte, lo perturbe, lo distraiga” (entre otras cosas, que no se le pararan mujeres enfrente, que no volteara a verlas, que no lo tutearan, etc.), entonces le dije: considero de que está Usted haciendo todo lo contrario para hacer que él, sea feliz y la siga queriendo, amando, y que llegado el momento, de que él valore esa situación, empiece a distanciarse o querer dejarla.

Ese es el problema en algunas mujeres en cuanto a no dejar “ser” a ellos, como común es que ellos también las limiten, no permiten que la mujer crezca, se supere. Si se desea que la mujer crezca junto a la pareja, no hay que impedírselo ni subestimarla, si se desea, que no se le haga a uno lo que no le gusta que le hagan, no hay que hacerlo con la pareja; si se desea tener amor y que se lo den y digan, hay que darlo y expresarlo. No es posible que el amor perdure como se prometió que sería, si no es posible trabajar en ello, si no se quiere fortalecer el vínculo matrimonial, la familia, si no trabajan juntos en ello, uno solo no puede arrogarse todo el trabajo de pareja. Porque ambos deberán ser responsables de ello, y algo que se da en esa forma, no puede perdurar por siempre.
Gracias como siempre a mis dos que tres lectores, que a pesar de no haberlos acompañado en dos semanas, siguen siempre fieles. Sobre todo por sus comentarios y consultas al teléfono 684-9647, fax 684-1889. Celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com

El Licenciado Roberto Bautista, ejerce su profesión en Tijuana, B.C.


Back to top menu

Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
   
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10