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Narcopolíticos, asesinos del Cardenal
Germán Orozco Mora
“Quien pide justicia a gritos, clama venganza.” Juan Jesús Cardenal Posadas Ocampo,
Abril de 1993
El Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo fue asesinado por narcopolíticos mexicanos el 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto de Guadalajara.
Así lo afirmó el actual Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez en la convención de Caballeros de Colón, en Nashville, Tennesse, U.S.A., el pasado viernes 10 de agosto. Y lo confirmó ante las cámaras de televisión de Guadalajara, este lunes 13. “Ustedes lo saben”, le dijo a la reportera de canal 4 (Televisa) Jalisco.
“Falta que las autoridades den a conocer oficialmente quiénes y por qué lo mataron. Nosotros –dijo el Cardenal Sandoval–, en nombre de la Iglesia lo sabemos, ustedes lo saben; falta que el gobierno dé su versión oficial”.
Alguna pista de los asesinos de quien fuera segundo obispo de Tijuana, pueden leerse en el libro “Sangre de Mayo” (editorial Océano), que incluye un disco compacto con elementos sobre la investigación del Caso Posadas.
Carlos Salinas de Gortari, Raúl Salinas, José Córdoba Montoya, León Aragón, Carrillo Olea, y muchos otros nombres de políticos metidos en el narcotráfico internacional. ¿Quiénes fueron y por qué? La razón: el dinero que mueve el narcotráfico en México y América Latina, miles de millones de dólares que benefician a algunos políticos, muchos de ellos ya detenidos como Mario Villanueva, ex gobernador priísta en Quintana Roo, o el hermano del ex gobernador de Baja California Sur, también consignado por delitos contra la salud.
El Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien es festejado durante todo este año 2007 en la Arquidiócesis de Guadalajara en el Jubileo Sacerdotal por sus cincuenta años de ordenación como presbítero, no ha dejado de exigir a las autoridades correspondientes que digan la verdad sobre el crimen del Cardenal Posadas. Incluso ha confirmado a la agencia católica informativa de Perú, en una entrevista en Nashville, U.S.A., que nosotros sabemos “quién y por qué fue el autor intelectual” del crimen contra el señor cardenal Posadas.
Y es que ni en los tiempos de la persecución religiosa, “La Cristiada”, fueron asesinados los obispos o arzobispos; eso sí, cientos de sacerdotes, religiosos y fieles laicos perdieron la vida al grito de “Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”. Pero el gobierno no se atrevió contra la jerarquía católica mexicana, sí la persiguió pero no le puso la mano encima.
En cambio el caso Posadas es una vergüenza para el régimen salinista y un desafío al orden establecido que no pudo ocultar con sus rapacerías jurídicas y cibernéticas el ex procurador Jorge Carpizo, a decir del propio Cardenal Sandoval Iñiguez, quien ha desafiado una y otra vez al doctor de la ley arropado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
Bien dicen algunos que por eso Nuestro Señor, murió en Jerusalén; porque si hubiera muerto en México, nunca hubiéramos sabido quién lo mató.
Dentro de lo increíble del caso Posadas, hay cuestiones aún inexplicables como éstas:
1. Cómo es posible que el mismo procurador de la República, Jorge Carpizo, desapareció evidencias del crimen: dos videos originales en el aeropuerto de Guadalajara.
2. ¿Por qué desaparecieron el Grand Marquís 1992, en el que fue victimado el Cardenal? ¿Por qué destruyeron esa evidencia?
3. Cómo es posible que se permitiera a los hermanos Arellano y sicarios, viajar armados durante dos horas y media hasta Tijuana, sin haberse detenido el vuelo en Guadalajara, o haberlo interceptado en Tijuana mismo.
¡Increíble impunidad!
4. ¿Por qué algunos miembros de la entonces Policía Judicial Federal comandada por José León Aragón, volaron desde el D.F. a investigar el crimen del Cardenal minutos antes de que fuera asesinado? Según la misma bitácora de vuelo.
5. ¿Por qué coincidentemente no había nadie de guardia de la PGR en el aeropuerto en el momento del crimen? ¿Por qué descansaron ese día precisamente?
6. ¿Por qué siendo Procurador General de la República, Jorge Carpizo McGregor, y aun ahora, se ha dedicado a difamar y calumniar al Cardenal Sandoval?
7. ¿Qué oculta Jorge Carpizo si ya todo es evidente, en tanto que una comisión de diputados y del gobierno de Jalisco, tienen pruebas de que se trató de un crimen ordenado por políticos involucrados en el narcotráfico?
8. ¿Por qué no murió ninguno de los sicarios de ambas bandas de narcotraficantes que se enfrentaron a balazos en el estacionamiento del aeropuerto tapatío? ¿Por qué sólo murieron el Cardenal, su chofer y los testigos del crimen?
A finales de los años 90´s, el Obispo Juan Gerardi, de la comisión de derechos humanos de la Diócesis de Guatemala, dio a conocer su informe “Guatemala Nunca Más”, en el que documentó el asesinato de 100 mil guatemaltecos a manos del ejército. La noche del informe el Obispo Gerardi fue asesinado al llegar a su casa. Después de él, la mafia colombiana asesinó a mansalva al arzobispo de Cali por predicar contra ellos.
El Caso Posadas, no es un caso cerrado, más bien fue reabierto en el sexenio del presidente Fox, y sigue abierto, como una herida en la vida de la Iglesia de México no sólo de Guadalajara. ¿Será que como se ha mofado siempre Carpizo: “que la Iglesia quiere hacer mártir a Posadas”? ¿Por qué no, si fuera el caso?
Leo Luca Orlando, expresaba cómo la Iglesia Católica de Sicilia ha presentado la causa de beatificación de un sacerdote ultimado por la mafia siciliana.
“Al malo sus caminos acaban por perderlo”, dice la sagrada escritura. Parece que quienes ordenaron matar al Cardenal Posadas, pronto serán puestos en evidencia por el mismo gobierno mexicano. “Queremos saber, quiénes y por qué, privaron de la vida a nuestro hermano Juan Jesús Posadas”, expresó en la Catedral de Guadalajara, el Cardenal Eduardo Pironio, enviado del Papa Juan Pablo II a la misa exequial del Cardenal Posadas Ocampo.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali.
Saeta87@yahoo.com
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