La obra de Rivera en Tijuana
Impartida por Gregorio Luke, la conferencia multimedia “Murales bajo las Estrellas” rebasó las expectativas. 550 personas disfrutaron de los murales, en su mayoría en tamaño original a los frescos. Luke anunció que abandonará el MoLAA para dedicarse de lleno a las conferencias.
Enrique Mendoza Hernández
La conferencia digital impartida por Gregorio Luke sobre la vida y obra de Diego Rivera, simplemente fue el evento cultural más importante organizado por Instituto de Cultura de Baja California (ICBC) en muchos años.
Después de año y tres meses de administración, Jesús Flores Campbell hizo valer su capacidad de gestión para que el ICBC presentara un evento de sobrada calidad, mismo que no ha sido expuesto en el centro del país, con equipo digital de primer orden. Sólo los estadounidenses habían tenido la oportunidad de ser testigos de semejante conferencia.
Después de 31 grados durante el día viernes 17 de agosto, la tarde se refrescaba con la llegada de la noche. Entre los árboles de más de 20 metros del Parque Benito Juárez, el escenario del magno evento aguardaba pacientemente al son de música folclórica mexicana. Diez surcos con cincuenta asistentes cada uno, sumaban 500 ansiosos por ver reunida la obra de Diego Rivera en una exhibición multimedia. A esa congregación habría que añadir a quienes postrados en el pasto y alrededor del escenario, esperaban vehementes las obras del muralista. Por lo menos 550 personas serían testigo de la excelsa exposición multimedia.
Entre los frondosos árboles y en frente del busto de Benito Juárez y la bandera mexicana, se erigía una pantalla de 18 metros de largo por 9 de altura. Tres proyectores digitales, cada uno con más de 3 mil lumes, enfocaban la mega pantalla.
Cuando el reloj apuntaba las 8:35 de la noche, Gregorio Luke hizo su tímida aparición. Y es que nunca había presentado su exposición al aire libre, siempre en espacios cerrados; por eso en esta ocasión, el título “Murales bajo las Estrellas”.
Después de los agradecimientos de rigor, Luke aseguró:
“La calidad de los murales que proyectamos es, en algunos casos, superior a los murales mismos”, por aquello de que la mayoría de los frescos se han deteriorado por la obvia contaminación, “en cambio la fotografía, de los cuales nosotros obtenemos las proyecciones, pues ésas se mantienen igual”.
El desfile de obras empezó pronto: Desde su primer dibujo a los 3 años, la caricatura de Rivera realizada por Miguel Covarrubias, el retrato del pintor de la autoría de Frida Kahlo y un autorretrato, hasta llegar a las obras del festejado: Rivera reflejaba el dominio de todas las técnicas. Se observaban aquellas pinturas parecidas a las de los autores holandeses, o esas que le daban un parecido a las de “El Greco”, sin faltar las “cubistas exóticas” ni la figuración tradicional; ahí en la mega pantalla quedaban digitalizadas las obras donde se reconocía la influencia de artistas como Picasso, Renoir, Matisse y Modigliani. De manera especial, no podía excluirse la famosa obra donde Rivera plasmó el embarazo de su primera esposa, Angelina Bellof.
Todos estaban muy atentos, impresionados no tanto por lo que discurría Gregorio Luke, la verdad, sino por la conmoción que causaba ver una tras otra las obras de Rivera en su tamaño original. Hasta la vendedora de cerveza se mantenía impresionada.
El conferencista hizo un paréntesis para recordar al público la depresión por la que pasó Rivera después de perder a su hijo, en 1917. En aquellos días, sintió la necesidad de pintar para su pueblo, a lo que Elie Faure le aconsejó emplear el muralismo, no sin antes recomendarle visitar Italia para empaparse de las grandes obras del Renacimiento. Fue así como Luke, a manera de concertador, regía las apariciones de las obras de grandes maestros como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci.
Después de elogiar al rockero Javier Bátiz, quien se encontraba en primera fila, Gregorio Luke sugirió un receso, exactamente cuando el reloj se detenía en las 9:28 de la noche. Pero faltaría el platillo fuerte: Los murales.
Del mural a la pantalla multimedia
Eran las 9:50 cuando el conferencista retornó. Para esa hora, la frescura, bajo un cielo ralo de estrellas, era óptima. Estaban por hacer su aparición digital los murales desde donde México encuentra una identidad, se reconoce y es reconocido.
Era el momento en que Luke recordaba a los asistentes que Diego Rivera regresaba a México después de casi 20 años de ausencia. Y para iniciar con el primer agasajo muralista: “Río Juchitán” (1953-1956), mismo que actualmente engalana el Centro Cultural Muros de la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
“Mi regreso a casa me produjo un júbilo estético imposible de describir. Fue como si hubiera vuelto a nacer, nacido a un mundo nuevo, en todo veía una obra maestra potencial: Las multitudes, los mercados, las fiestas, los batallones marchando, los obreros en las fábricas y los campos; en cada rostro radiante, en cada niño luminoso. Todo fue una revelación. Tuve la convicción de que si viviera cien vidas, no pudiera disminuir a una fracción de esta cantidad de belleza boyante, había desaparecido el conflicto interior que me había atormentado en Europa, pintaba con la misma naturalidad con que respiraba, hablaba, o sudaba.
“Mi estilo nació como nacen los niños: En un instante, con la diferencia de que este nacimiento había llegado después de un embarazo tortuoso de 35 años”, citó a Rivera el muralista a propósito del renacimiento del artista.
Le siguió “La Creación” (1922-1923), plasmada en el Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria. Obviamente, no podía faltar la Capilla Riveriana, ubicada junto a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Chapingo.
De ésta, considerada por muchos especialistas su obra maestra, vale la pena recordar la dedicatoria:
“A todos los que ya cayeron y a todos los miles de hombres que todavía han de caer en la lucha por la tierra, para hacerla libre y que puedan fecundizarla todos los hombres con el trabajo de sus propias manos, tierra abonada con la sangre, los huesos, la carne y el pensamiento de los que supieron llegar al sacrificio”.
Pero si de murales de Diego Rivera se trata, entonces son de rigor los que narran la historia de México, por eso no pudieron faltar los muros del Palacio Nacional ni los frescos de la Secretaría de Educación Pública. En pleno esplendor multimedia del arte nacional, se fue la luz. El técnico fue convidado por un Luke molesto y a la vez comprensible al resolver el problema.
Instantes después, cuando el desliz técnico quedó solucionado, Luke recordó la importancia de la obra con tema político sin apartarse de la estética, a propósito de los controvertidos murales de Palacio Nacional y la SEP:
“No hay que confundir el mensaje político con la calidad artística, hay muchos que piensan que por el solo hecho de que hacen una obra con mensaje político, la obra es buena, no es cierto; puede ser una obra pésima aunque hable de una buena causa, he visto obras malísimas que defienden las mejores causas. Lo importante es que además de tener un contenido ideológico, tienen también un valor artístico en su composición y ejecución”.
En la pantalla también hubo lugar para la obra riveriana en Estados Unidos: Primero aquel famoso mural (1930-1931) donde la sociedad estadounidense se sintió ofendida porque tradujo que Diego Rivera estaba dando el “trasero” a ésta; se trata del mural “Allegory of California”, actualmente en el San Francisco Art Institute. Enseguida tocó el turno tocó a la ciudad de Detroit: Claro, hubo espacio para “Detroit Industry” (1932-1933).
No pudo faltar la obra más “escandalosa” de Rivera en Estados Unidos: “Man at the Crossroads” (1933) en el lobby del Rockefeller Center de Nueva York, aquel destruido por Nelson Rockefeller cuando éste descubrió que el mural incluía un retrato de Lenin, mismo que el artista-comunista se negó a quitar del fresco.
Las exposiciones dieron un giro desde Estados Unidos a la Ciudad de México, fue entonces que la sátira al país y a sus políticos tomó forma en la pantalla digital: “Hotel Reforma” (1936). No sólo de política, también sobre medicina, el artista heredó “Historia de la Medicina” en el Hospital de la Raza. Le siguieron “Cárcamo del Río Lerma” (1951) y el colosal altorrelieve en torno a Tláloc (1951), además del mural, pintado al fresco y recubierto con mosaicos venecianos, “Historia del Teatro en México” (1953), del Teatro Insurgentes.
Eran ya las 10:35 de la noche y todos permanecían en sus lugares. Las impresionantes imágenes plasmadas en la pantalla digital, llegaron a su desenlace con “Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central” (1946), fresco extendido a lo largo y ancho de la mega pantalla.
Indudablemente, se trató del evento cultural gratuito más importante que ha realizado el ICBC en muchos años. Con un costo de producción de 52 mil pesos, se unió dignamente a los festejos internacionales para conmemorar el cincuentenario luctuoso del gran muralista mexicano.
“Fue muy enaltecedora la respuesta del público que convocó el evento: De todas las edades y clases sociales, y la actitud, receptividad y disfrute del evento fueron excelentes y nos motivan para esforzarnos por hacer más y mejores cosas”, dijo a ZETA el representante del ICBC en Tijuana, Jesús Flores Campbell.
Luke, el conferencista
Después de dirigir durante diez años el Museo de Arte Latinoamericano (MoLAA) de Long Beach, California, Gregorio Luke anunció que dejará de regirlo a partir del primero de septiembre. El motivo: Dedicarse a dar conferencias por el mundo sobre los muralistas mexicanos.
– Ahora que se dedicará al cien por ciento a impartir conferencias, ¿cuál es y seguirá siendo la responsabilidad de Gregorio Luke al presentar por el mundo a los grandes artistas mexicanos?, inquirió el reportero.
“Mi responsabilidad es ser leal al artista. Lo que importa no es mi opinión. Muchos conferencistas piensan que su opinión es más importante que sus temas, yo creo que por eso se pierden. Lo que importa aquí es qué tan fiel soy a Diego Rivera, Siqueiros, Orozco; qué tan invisible me puedo convertir: Entre más invisible e importante sea yo, más éxito tendrá la conferencia. Trato de reconstruir al personaje de la forma más honesta, sin ocultar ninguna parte, porque también hay conferencistas que ocultan ciertas partes y ponen énfasis en otras.
“Yo trato de mostrar todas, trato de que la obra sea la estrella, no yo. Lo importante es que yo sea un vehículo para que el muralista se exprese, ya sea Rivera, Orozco, Barragán u Octavio Paz. La responsabilidad del conferenciasta es su honestidad, su integridad, fidelidad al personaje, su modestia personal y al mismo tiempo su capacidad de mostrar al tema o al artista en el mejor y en el formato más hermoso posible. Cuando imparto una conferencia me pasa como los actores: Empiezo a perderme en el personaje. Trato de que me habite el personaje y de que yo sea simplemente un puente entre el público y el artista”.
– Ha sido director del MoLAA durante diez años, da conferencias sobre muralistas mexicanos, pero su formación es cinematográfica, ¿piensa realizar algún documental o versión cinematográfica de sus conferencias?“Me gustaría hacer una versión grabada de mis conferencias. Ha sido muy difícil porque se requiere de un artista detrás de las cámaras. (Al) Poner una cámara durante la conferencia, se vería muy chato el producto. Sería necesario que una persona con talento hiciera no una conferencia grabada, sino una recreación de esa conferencia. Desafortunadamente no he logrado encontrarme con alguien porque todo mundo te quiere cobrar y no hay dinero. Pero hago abierta esa invitación, si hay alguien que le interesara y que quisiera contribuir y moverse con migo y hacer documentales, pues para mí sería un hallazgo y muy importante, porque ahorita estoy condenado a lo que yo pueda hacer físicamente. Si yo tuviera un buen video, entonces la conferencia podría llegar a mucha más gente. Aunque la emoción de ver los murales en una conferencia al natural, es irrepetible”.
– En su trayectoria con alrededor de 350 conferencias de este tipo de pintores polémicos en torno a sus ideologías, ¿ha sido censurado alguna vez?
“He tenido buena suerte porque me tocó una etapa posterior a la Guerra Fría. Si yo hiciera esta labor hace 20 ó 25 años a lo mejor no se hubiera podido, pero como ahora Estados unidos está metido con Al Qaeda, pues el comunismo ya no les importa. Muchos de los artistas de los que yo hablo, como Rivera, desde luego Siqueiros, son artistas de extrema izquierda, comunistas, militantes. He tenido esa buena suerte de que me ha tocado una etapa donde ya no hay esa misma controversia. Acabo de dar una conferencia de Siqueiros en Estados Unidos, que es el más radical, el más controversial, y la pude dar sin ningún problema”.
– ¿Cuál sería la diferencia entre la época de los grandes muralistas en comparación con los artistas de la actualidad, en términos de libertad para pintar en los edificios públicos?
“La gran diferencia entre la generación de Rivera, Siqueiros y los de ahora, es que antes había apoyo gubernamental y ahora no. Los primeros tenían a su disposición los murales del país, tenían a José Vasconcelos en la SEP, que creía en la cultura, que abría puertas, que les comisionaba murales; había un Estado, con todos sus defectos, que creía en la cultura, y que veía en ella una afirmación de la nación, no sólo en la pintura, sino en música con Carlos Chávez o Silvestre Revueltas; el talento tenía oportunidad de salir.
“Por décadas el Estado mexicano se caracterizó por un apoyo a la cultura. Lo que aterra en la actualidad es que estamos queriendo entrar en un esquema norteamericano de neoliberalismo y de abandono a la cultura.
Hoy no se ve ese apoyo. Hoy quieren abandonar a las artes al sector privado, lo cual es un equívoco, es irresponsable. Pensar que en Estados Unidos el sector privado se encarga de todo es una falacia, no es cierto. Todos los donativos que se hacen del sector privado a las artes, en el fondo no son sino pagos diferidos de impuestos, porque en Estados Unidos es muy fácil deducir tus donativos de los impuestos. Un empresario apoya a la cultura porque de ahí pude deducir un porcentaje alto de los impuestos bastante fácil, aquí es muy difícil, te ponen mil trabas. Eso es lo que yo creo que es la diferencia.
“Ahora hay una necesidad muy grande de muros públicos, hay un enorme talento pero hay que darle apoyo. Esa es la diferencia fundamental, no que no haya talento en las generaciones de ahora.
“En resumen, lo que urge es el neovasconselismo, un neonacionalismo”.
– Por último, ¿qué puede decirnos del arte tijuanense?
“Tijuana sería una de las grandes ciudades del mundo si se apoyara a su cultura. Ojalá que el nuevo gobernador y alcalde se den cuenta de esta oportunidad histórica que tienen, ojalá que ellos se den cuenta de que Tijuana está a punto de convertirse en una capital cultural. Hay cosas que están pasando en el terreno artístico, pero hay que meterle dinero público. Ahora es el momento para que tengamos un alcalde que tenga ambición de trascendencia histórica para su ciudad. Necesitamos de un alcalde que aproveche toda esta energía que hay en Tijuana para convertirla en una gran ciudad cultural. Hay que construir museos, mejorar los que hay, crear becas para los pintores, hay que convertir a Tijuana en una de las ciudades culturales del mundo y esa es una oportunidad histórica que no se va a volver a presentar”. |