Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Opinionez

La Habana, Cuba

Concepción Vizcarra de Arámburo

Hace poco más de un mes visitamos La Habana, hermosa ciudad tropical, sus edificios de bella arquitectura colonial, muchos de ellos en ruinas, otros han sido restaurados o están en ese proceso, gracias a un equipo de historiadores y arquitectos que trabajan en ello a partir de que el gobierno cubano declaró el centro histórico como monumento nacional y la UNESCO como patrimonio de la humanidad.

Anterior al triunfo de la revolución, La Habana crecía bajo la influencia estadounidense,  estaba convertida en la capital del juego y de la corrupción, el dinero de la mafia servía para la construcción de suntuosos hoteles, casinos y espléndidos clubes nocturnos. Todavía circulan los carros de los viejos modelos norteamericanos; los cubanos, con el ingenio que los caracteriza les construyen las piezas para reponer las que van quedando inservibles.

Dando marco a un mar pacífico, matizado de colores azules desde claros, tornasoles y azules intensos, el malecón, que franquea todo el barrio del Vedado y del centro hasta La Habana vieja, tiene 5 kilómetros de longitud. Miramar es un barrio residencial que comienza al final del malecón; bellas y suntuosas moradas que fueron abandonadas por sus propietarios en 1960 y actualmente la mayoría, ocupada por las embajadas y unas pocas, por familias cubanas. Nos tocó contemplar desde afuera, la embajada de nuestro país, ondeando entre la arboleda que rodea la gran mansión, la bandera mexicana.

Lo que más me impresionó de La Habana fue su pueblo, gente amable, servicial, educada, limpia, presta a dar su amistad. La tranquilidad de su ciudad, que a pesar de tener aproximadamente dos y medio millones de habitantes, se puede transitar a cualquier hora del día y de la noche, sin temor ni violencia ni drogadicción en las calles.

Tuvimos la oportunidad de platicar con personas que se desempeñan en diferentes ocupaciones, maleteros, taxistas, enfermeras, afanadoras y empleados de gobierno. Excepto estos últimos, todos ellos se quejan de la situación de pobreza en la que viven, no obstante reconocen los beneficios que de acuerdo a ellos, reciben de la revolución, como son los servicios médicos, medicamentos, y educación desde básica hasta profesional gratuita, así como la alimentación de los niños hasta los siete años de edad.

No están de acuerdo en los sueldos tan bajos a los que están sujetos, en que se les pague con moneda cubana que tiene insignificante valor en relación a la moneda convertible que es la que circula en los hoteles, centros turísticos y recreativos, mercados de empresarios extranjeros.

¿Por qué si trabajamos en hoteles donde los propietarios reciben moneda convertible, nos pagan con moneda cubana de tan poco valor? –se quejan.

Escuchamos, en boca de la afanadora, del taxista, del maletero, enfermera: “La revolución nos ha dado mucho, pero estamos vigilados, tenemos muchas carencias. No entendemos por qué, si odiamos a Fidel todo el año, en cuanto se presenta en público lo amamos”.

Dos deportistas olímpicos que han estado en México contratados por el gobierno para dar clases a deportistas, comentaron: “No aspiramos a riquezas, estamos con la revolución, con el ideal de Fidel, del Che Guevara por un mundo en el no se mueran por hambre, por falta de médicos y medicinas, un mundo sin guerras, sin vicios, sin violencia. Tal vez no lo lleguemos a ver, pero mientras vivamos lucharemos por ello…”

Lo imperdonable, lo doloroso es que ese ideal sea a cambio de  lo más sublime para la humanidad, como es la libertad.    

       
En México nos jactamos de gozar de libertad. Sin embargo, ¿de qué les sirve a los que sufren en la extrema pobreza, a los niños de la calle, a los que sucumben en la riesgosa aventura de cruzar la frontera en busca de trabajo, a los drogadictos? ¿Puede haber libertad cuando no hay democracia? 

Tal vez si México estuviera bloqueado como Cuba, las condiciones de pobreza de las mayorías fueran mayores que las que se sufren en aquel país donde no vimos niños desnutridos; no vimos drogadictos, ni a inválidos o ancianos pidiendo limosna, ni niños y jóvenes ejerciendo el oficio de tragahumos.

Soy del ideal  y lucho a mi manera por  un mundo mejor, no aspiro a las riquezas, pero sí a que haya libertad y democracia. Sacrificar a un pueblo privándolo de libertad, en pos de un sueño que se vuelve imposible para un mundo que ha tomado el camino que tiene como Dios al dinero, y se desenvuelve en los valores del consumismo, en el libertinaje, en los vicios, en la violencia, en las guerras, es sacrificarlo inútilmente

Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B. C.
Correo: concepcion_vizcarra@hotmail.com


Back to top menu

Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
   
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10