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Politica

A pesar de decomisos y precio en alza, no se inhibe el consumo.


Más drogadictos


Ante la nada desdeñable intercepción de cargamentos de narcóticos a cargo de elementos de la II Región Militar, proveedores afectados reforzaron inversiones y por consecuencia elevaron costos respectivos a sus nuevas adquisiciones. No obstante, desde la fase inicial de los operativos conjuntos anticrimen, la circulación y el consumo de droga proliferaron a lo largo y ancho del país.

Eduardo Andrade Uribe


La Operación Tijuana u Operativo Baja California, produjo expectación concerniente a la disminución de delitos como el secuestro y el narcotráfico. Primero, por ser aquellos que más padece la sociedad; segundo porque en la Secretaría de Gobernación, declararon que se enfocarían al combate de esos delitos.

En el estado, la actividad delictiva ciertamente aminoró durante el mes de enero: La categoría de rapto, comenzó a registrarse apenas al entrar febrero, con el primer caso justo el día primero.

Por lo que a tráfico de estupefacientes respecta, para el mes de abril el Secretario de Seguridad Pública Estatal, Víctor de la Garza Herrada, reportó que desde la aplicación de la Operación, se había decomisado 3 millones 882 mil 730 dosis de distintos enervantes, en todo B. C.

Semejante reducción en la estadística de droga circulante, registrada de acuerdo con un cese continuo de reportes de emergencia, aparentemente obedeció a una dispersión de delincuentes, producto de la anticipación con que Gobierno Federal hizo anuncio del programa anticrimen. Se especuló sin embargo, que en virtud del desarme del policía municipal para exámenes de balística aplicado entre los días 4 y 28 de enero a la Policía de Tijuana, miembros de la Corporación altamente vinculados a la delincuencia organizada, se negaron a infringir la ley estando desprovistos de arma.

Por su parte, la Comandancia de la II Región Militar dio a conocer un reporte (publicado por ZETA / núm. 1739) con información plena y específica sobre las confiscaciones llevadas a cabo por elementos del Ejército en los estados de Sonora, Baja California y Baja California Sur a partir del primero de diciembre de 2006. Dicho documento refiere el aseguramiento de 3 mil 247 sembradíos de marihuana, de los cuales se han erradicado 438.753 hectáreas; veintiún plantíos de amapola, de lo cual, han sido erradicadas 2.4340 hectáreas.

En materia de intercepción, durante el mismo periodo las fuerzas castrenses decomisaron 221 mil 636 kilogramos de mariguana; 2 mil 577 de cocaína; 608 mil 748 kilos de semilla de marihuana y mil 700 de semilla de amapola; 217 mil 960 kilos de heroína y 390 gramos de goma de opio; 30 mil 608 kilogramos de meta anfetamina; 216 mil 264 kilos de crystal, así como 5 mil 209 pastillas psicotrópicas junto con 303 píldoras similares pulverizadas.

Desatinos

Pero no todo ha sido buenos resultados. Sobre narcóticos a la venta en vía pública, desde un primer momento, pocas fueron las expectativas que suscitó la Operación por estar diseñada para ejecutarse con filtros de revisión móviles, principalmente a las entradas y salidas de los municipios, así como otros tramos viales condensados (mas no prioritariamente al interior de colonias y zonas conflictivas: Después de todo, ahí los patrullajes, llevados a cabo por la Federal preventiva y efectivos de la SEDENA, fueron eventuales). Numerosas áreas donde predomina la venta pública narcótica, quedaron desatendidas.

La fuerza militar aplicada a acciones de inteligencia lo mismo que de revisión en puntos estratégicos, dificultó la producción y el abastecimiento de enervantes; no obstante, bajo la percepción del director del Centro de Recuperación y Rehabilitación para Enfermos de Alcoholismo y Drogadicción Zona Uno A. C. (CRREAD), en los últimos meses el flujo de drogas dentro del orden urbano, ha sido mayor: Marco Antonio Morales Nava señaló que en el municipio de Tijuana, “así como mucha gente está consumiendo”, están ingresando a las casas de tratamiento especializado. “Llegan a cualquier anexo”. La problemática “ha incrementado”, enfatizó. El Centro cuenta con “capacidad para poco menos de 140” pacientes y hay alojados “en realidad más de 150.”

Tal como expuso un columnista del diario El Universal, durante la fase inicial de los operativos conjuntos, abundaron los narcóticos a lo largo y ancho del país. Circunstancia que, al menos localmente, pudo constatarse. El mismo periodista, Jorge Zepeda Patterson, supuso que la notoria proliferación obedecía a un decremento de precios en materia de tóxicos. Comentarios remitidos de diversas partes del territorio y publicados por el rotativo (en versión electrónica), respaldaron la presunción del comunicador.

Pero, lejos de tal parecer, la droga subió de valor. Semejante situación fue expuesta a ZETA por un informante dentro del mundo de la venta de drogas: “Las drogas no bajan de precio”. En términos generales, los costos aumentan continuamente.

Ante la nada desdeñable intercepción de variados cargamentos a consecuencia del Operativo, proveedores afectados hubieron de reforzar inversiones y naturalmente elevar la tasación correspondiente a sus nuevas adquisiciones. El incremento procedió, sobre todo, dentro del comercio al mayoreo.

En el marco de la venta callejera, la alteración fue tardía y parcial: Una vez desarmada la policía municipal, la demanda (pública) de estupefacientes, en efecto, acrecentó desaforadamente, a grado tal que presumiblemente recompensó el reforzamiento de inversión, con lo que en un primer momento los precios no variaron. Además, no en todos los casos el precio aumentó.

Costos

Crystal: De costar nueve mil dólares la libra todavía el mes de diciembre, según el informante, en abril subió a 11 mil. Ahora, finalmente, vale 15 mil, lo que viene siendo 6 mil dólares más que el año pasado. Tal es el importe estipulado en la zona norte de Tijuana. A diferencia de otras sustancias ilícitas, este enervante no se valúa por kilo. La medida de peso acostumbrada es la libra, al igual que del otro lado de la frontera.

A nivel calles, el pago por un cuarto de gramo aproximado (de crystal en su modalidad de “ice”), hoy es de 100.00 pesos, lo doble que en 2006. Dicha medida, corresponde al formato de venta estándar.

Mariguana: De acuerdo a vendedores cuyo margen de acción comprende la zona centro y sectores adyacentes, entre los meses de diciembre y mayo, el kilo de mariguana subió de 350, a 500 dólares, concernientemente a mercancía clasificada como comercial, proveniente del estado de Michoacán.

Para consumo personal, el psicotrópico se oferta por onza, de la cual el precio varía de 20 a 30 dólares, o el equivalente en moneda nacional (suma que suele precisarse en números redondos, a fin de agilizar la transacción, considerando las riesgosas condiciones en que ésta procede). Incluso, existe mercado de cigarrillos (proporcionándose la cantidad apropiada para hacer uno), cada pequeño empaque con valor de entre 10 y 20 pesos, en núcleos diversos como viviendas, pasajes urbanos y cantinas.
Hablando de otra calidad, hay una variedad cannabácea denominada orgánica, regularmente michoacana, sobresaliente por crecerse con fertilizantes biológicos. Uno de los entrevistados dijo: “Es otro nivel […] y se vende de otra forma”. El gramo (que rinde para un cigarrillo) cuesta 25 dólares. La opción al mayoreo corresponde a una libra, valuada actualmente en mil 200 dólares, en tanto que el año pasado costaba 900. A ésta, indicó por cierto el informante, “no cualquiera tiene acceso”; semejante categoría, se solicita a modo de “encargo especial”.

Cocaína: Inserto en un marco arraigado, donde confluyen intereses intercontinentales, el negocio de la cocaína parece ser menos inestable que otros, como los de carácter delictivo binacional. Un kilo del alcaloide en su estado original (tal como llega de Sudamérica), ha venido costando desde el año pasado, por lo menos 11 mil dólares, revelaron a ZETA.

Para  uso individual, el producto generalmente es adquirido en cantidades inferiores a medio gramo, dispuestas en pequeños dobleces de papel, con valía de 20 dólares o 200 pesos cada cual.

Heroína: La heroína de antemano, al menudeo tiene un alto valor. Una dosis comercial, dispuesta como el crystal, en reducido envoltorio de plástico sellado con calor de flama, vale 50 pesos. Empero, lo que consume un adicto regular al día, tomando en cuenta datos proporcionados por el director del CRREAD, son entre doce y quince dosis comerciales, mismas que aproximadamente suman: un gramo. Por lo que el consumidor viene desembolsando mínimo quinientos pesos diarios.
Aunque, “esta gente”, explica Morales Nava, “compra pedazos de 28 gramos. Consume y vende”.

Uso creciente
 
La cantidad de consumidores de droga en el país ascendió de 2 millones y medio a tres y medio entre 1998 y 2002, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Adicciones. El uso, en el caso de distintos enervantes, aumentó de la siguiente manera:

* Cocaína, 334%.
* Depresivos, 23%.
* Aspiratorios, 22.5%.
* Heroína, 7%.

Recientemente, José Ángel Córdoba Villalobos, titular de la Secretaría de Salud, repasando resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, señaló que la utilización de cocaína, mariguana y aspiratorios, entre la población mexicana, conlleva un sentido ascendente, o proliferante.

Estudios a cargo de la SEP y el Instituto Nacional de Psiquiatría, develan que en la capital del país, estudiantes de entre 11 y 19 años de edad, con experiencia de haber tomado narcóticos en al menos una ocasión, proliferaron 2.6 por ciento, estimando que hace tres años constituían un porcentaje de 15.2 y en 2007 el número porcentual resulta ser 17.8; circunstancia propia para suponer que la droga siguió circulando por toda la nación, distribuyéndose con normalidad en el Distrito Federal, pese a las confiscaciones y los decomisos ejercidos por destacamentos de la Defensa Nacional en diversos estados de la república.

Por su parte la PGR estipula un aumento del 20% anual en el consumo de cocaína, desde la década de los noventa.

La tendencia a usar estupefacientes es ascendente.

A mediados de mes, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública estatal informó en relación al primer semestre de 2007, que la actividad delictiva incrementó un 20% en comparación con el mismo periodo del año pasado. El motivo principal, según consejeros ciudadanos así como funcionarios públicos, fueron las adicciones. De los 62 mil 905 delitos cometidos, el 80% corrieron a cargo de personas adictas. 35 mil 264 están tipificados como robo: El consejero presidente Alberto Capella consideró el fenómeno de drogadicción un consistente causante del alza en el marco de delitos patrimoniales, aduciendo una propensión plena, en la persona del drogadicto, a conseguir dinero a costa de lo que sea (incluso de que resulte ajeno) con tal de mantenerse en la línea del vicio.

Posiblemente el uso disparado de narcóticos en el país tenga que ver con que a partir de los atentados a las torres gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, tal como afirma Carlos Rodríguez Ajenjo del Consejo Nacional contra las Adicciones, ante el reforzamiento de la vigilancia fronteriza en Estados Unidos, narcotraficantes se vieron obligados a modificar su contexto de venta, abocándose a vender principalmente su mercancía en la república mexicana, con lo cual el país, de ser un territorio de trasiego, se consumó como nación consumidora.

Por otro lado, el influjo del consumo en la incidencia delictiva puede estar relacionado con el tipo de enervantes que mayor demanda conllevan actualmente: los estimulantes químicos; entre éstos, derivados y sintéticos. Según María Elena Medina Mora, perteneciente al Instituto Nacional de Psiquiatría, encargada de la Encuesta Nacional de Adicciones e integrante de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, la utilización de sustancias como cocaína y meta anfetaminas en el país, está rayando en el nivel de alerta roja para el aparato gubernamental. De ser predominantes tóxicos como el crack (base fumable de coca) o las meta anfetaminas, entre la población con tendencia a enervarse, es factible que la consecuencia inmediata sea una inclinación delincuencial a mantener el hábito, dadas las altísimas propiedades adictivas o enajenantes que presentan tales estimulantes.

Aumento inefectivo
 
Recientemente, el Secretario de la Defensa Nacional habló sobre comercio de narcóticos, juzgando favorable que los costos aumenten, al ser ello señal de la repercusión que tiene la confiscación de cargamentos, en la operatividad delictiva.

No obstante los decomisos, como tampoco el ánimo del General Guillermo Galván Galván, el fenómeno de la drogadicción ha alcanzado sus más severos niveles en los meses recientes. Frente implicaciones económicas desfavorables, la delincuencia precisamente no se detiene. De requerirse pagar más, por sostener un negocio o una adicción, el delito para obtener la suma en cuestión, asimismo será lo necesariamente mayor; en una directriz sin límite. Burlar obstáculos es precisamente distintivo delincuencial.

Como declaró a la prensa en 2006 (encarcelado) el líder de la organización criminal brasileña Primer Comando de la Capital, Marcos Herbas Camacho: los delincuentes simplemente actúan con “métodos ágiles de gestión”; a diferencia de la sociedad y el Estado, que resultan ser “lentos y burocráticos” […] “Nosotros somos hormigas devoradoras”.


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