Reconocen a Irma Larroque
Enrique Mendoza Hernández/Gabriela Olivares Torres
En el marco del 25 Aniversario, la funcionaria que por un cuarto de siglo ha fungido como Gerente de Relaciones Públicas del Centro Cultural Tijuana (CECUT), fue merecidamente reconocida por esa institución el pasado viernes 7.
El CECUT ha implementado un ciclo denominado “Reconociéndonos”, en el que busca festejar a personajes que han tenido un significado importante para la institución; entre algunos agasajados se encuentran el escritor Carlos Monsiváis y el artista plástico Álvaro Blancarte.
En esta ocasión, el reconocimiento abrazó a la Señora Irma Larroque. Al suceso se dieron cita ex directores del Centro, quienes empaparon de elogios a la funcionaria:
“Es una profesional, una mujer realmente extraordinaria que ha dedicado su vida a esta institución”, expresó el Licenciado Rodolfo Pataky, quien fungiera como director del CECUT entre 1983 y 1989.
Pataky recordó lo difícil que resultó que el bautizado como “un elefante blanco” se integrara a la sociedad tijuanense:
“No era un Centro Cultural de la comunidad tijuanense, era un centro cultural que se creó y formó contracorriente”, subrayó Pataky, pero gracias a las funciones de relaciones públicas encabezadas por Larroque, “este Centro Cultural se ha integrado a la comunidad”.
La celebración, calificada por Pedro Ochoa Palacio como un festejo “de elemental justicia”, contó con la presencia de aproximadamente 180 personas, entre familiares, amigos, burócratas del CECUT y público en general.
En su intervención, el ex director del Centro entre 1989 y 1994 evocó que la promotora conoce tanto la historia oficial del CECUT, como la que transcurre día a día tras bambalinas; incluso las “intrigas” que ocurren al interior, mismas que Larroque siempre se ha negado a contar en público:
“A veces pienso que no sólo lo hace por discreción, pero sobre todo porque no le gusta figurar, no aparece jamás, está su mano, su trabajo; pero no está ella, (porque) no le gustan las cámaras, no declara para no llamar la atención”.
Ya encarrerado y para culminar su lectura, Ochoa Palacio erigió la figura de Larroque:
“Irma se ha convertido en una especie de institución dentro de la institución”.
Por su parte, Alfredo Álvarez Cárdenas, quien guiara al CECUT de 1995 a 2000, destacó a la “funcionaria pública excepcional”:
“Y lo debemos decir porque a veces está la figura del servidor público muy lastimada”, agregó.
Álvarez Cárdenas ungió a Larroque como una persona “leal, honesta, entregada, obsesivamente perfecta”. Una persona que “nunca perdió la compostura”:
“Jamás, en ningún momento sentimos que hubiera en ella el riesgo de una mala imagen institucional”, acentuó el ex director, a propósito de la estricta formalidad de Larroque.
“Gracias a funcionarios como Irma, hay instituciones como el CECUT”, remató.
Por último, la actual directora, Licenciada Teresa Vicencio Álvarez, no se quedó atrás y también traía consigo las aclamaciones debidas para la distinguida:
“Irma Larroque reúne todas las bondades y todos los aspectos positivos que una institución requiere para desarrollarse, porque nunca permite que el CECUT pierda el rumbo”.
Larroque se incorporó al Centro Cultural Tijuana en junio de 1981, cuando apenas existía una oficina móvil. Para septiembre de 1982 ya había recibido el cargo de Gerente de Relaciones Públicas. Faltaba un mes para que la única institución cultural con vínculo federal en el Estado fuera oficialmente inaugurada.
Durante la pre-administración de Ricardo Sánchez Guadarrama, la señora comenzó a colaborar de manera cercana con los directores interinos Guillermo Schmidhuber de la Mora y Humberto Terán.
Así, el tiempo comenzó a transcurrir, direcciones fueron y vinieron, el organismo maduró, Tijuana creció junto con su comunidad cultural e Irma Larroque ahí permaneció, como facilitadora y testigo del desarrollo del CECUT, desde que éste empezó a construirse. Pasando por la filmación de “El Pueblo del Sol”, documental de Alberto Isaac con el que se estrenó el Cine Planetario; el préstamo de Dolores Olmedo de cinco pinturas originales de Diego Rivera; la visita de María Félix y Antoine Tzapoff; además de la presencia de Raúl Anguiano, entre otros episodios dignos de recordar.
Al subir al púlpito, Larroque agradeció los agasajos verbales de los ex directores y de Tere Vicencio:
“Este Centro Cultural está en la cúspide gracias a cada uno de ellos”.
Por último, desde su perspectiva, la homenajeada sentenció:
“Al Centro Cultural Tijuana ya nadie lo para”. |