de
Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Cultura

En plena noche del Grito…

Los Tigres del Norte se presentaron en el Palenque de la Feria de las Californias, en un escenario que no suelen pisar; aun cuando interpretaron más de 40 canciones, su actuación fue tibia y en momentos hasta deslucida.

Juan Carlos Domínguez

En una de las ferias más desangeladas de las que se tenga memoria, y este año hasta tocada por la desgracia, se presentaron Los Tigres del Norte, que pese a su probado éxito, esta vez no lucieron en todo su esplendor ni tampoco gozaron de la mejor convocatoria, a como están acostumbrados.

Esta vez, el grupo sinaloense dejó los grandes auditorios y los bailes masivos para pararse y repartirse sobre el redondel del Palenque de las Feria de las Californias en plena noche del Grito, donde aparecieron a la una de la mañana para iniciar un largo maratón de sus corridos, rancheras, boleros norteños y cumbias.

Después de pararse sobre el escenario, con un lleno de apenas el 60 por ciento de la capacidad del Palenque, y con la pista de “México Lindo y Querido” sonando, Los Tigres se arrancaron con un himno a su vanagloria y al de su tipo de público: “Jefe de Jefes”. Óscar Lara, Jorge, Hernán y Luis Hernández llegaron elegantemente vestidos con trajes blancos con incrustaciones de chaquira y lentejuela, así como botas exóticas de color claro. Los recibió poco público, pero muy efusivo.

El baterista en el centro, sobre una plataforma giratoria, y el resto de los integrantes con acordeón, bajo y guitarra, distribuidos en diferentes extremos del redondel para estar cercanos a sus fans, fueron cantando temas unos tras otros sin pausa. De vez en cuando las canciones fueron enmarcadas con el audio de ráfagas de metralletas, recurso que tanto gusta entre este tipo de grupos y que tanto emociona a los oyentes. Hasta da orgullo ser pariente de algún ejecutado, se escuchó entre algunas personas del público.

Los Tigres del Norte emprendían el viaje musical lo mismo con canciones románticas como “Rosita de Olivo”, “Quiero Volar Contigo” y “Directo al Corazón”; de repente alguna movidita como “La Manzanita”, o las que siempre esperan los “rodinos” tan identificados con el grupo: “De Paisano a Paisano” y “América”. Pero a decir verdad, la respuesta del público no era tan entusiasta como suele ser. El ánimo se encendió ya un poco más al son de las estrofas de “Ni Parientes Somos”.

Como a la hora de haber empezado el concierto, ya se veían las gradas del Palenque más saturadas, digamos que quedó en un 70 por ciento de su capacidad. Acostumbrados a otro tipo de escenario, los Tigres del Norte de repente se veían un poco perdidos allá abajo, en la pista. Era tan relajado el ambiente por momentos, que hasta los policías encaminaban a las mujeres que les cuadraban para que saludaran a los músicos, hasta algunos agentes se sentaron al lado de algunas damas para disfrutar un pequeño rato del concierto, como cualquier mortal.

Con la clásica voz de los maestros de ceremonia de bar, el vocalista y líder del grupo de Los Tigres del Norte,  Jorge Hernández, dio las gracias y la bienvenida al concierto hasta la hora de haber arribado al escenario. Saludó a todos los sinaloenses, sólo a los sinaloenses.

“La Camioneta Gris”, “La Reina del Sur”, “Lágrimas de Sangre”, “La Tumba Falsa”, “Un Día a la Vez”, “Agua Salada”; todos los temas se fueron sucediendo, pasando por diferentes estados de ánimo, como también iba variando el grado de respuesta de los asistentes. Con alguna canción más que con otra, las ovaciones se desbordaban, tal como con “La Puerta Negra” o “Golpes en el Corazón”.

El grupo felino también interpretó temas no propios, pero que la gente espera escuchar en sus voces: “La Yaquesita”, “El Sinaloense” y hasta “Las Mañanitas”, aunque interpretadas un tanto fríamente en una noche de Independencia que osciló más en la tibieza.

A falta de mayor destreza en el discurso -al margen de tanto canto-, Los Tigres del Norte se daban todo el tiempo para leer los recados y solicitudes de complacencia que toda la noche les hicieron llegar. Y claro, siempre hay los temas más requeridos, como “Contrabando y Traición”, “Pacas de a Kilo” y “Un Día a la Vez”. También muchas fotos con Hernán, el galán del grupo y Jorge, el vocalista y jefe de la estirpe tigresa. Una dama llegó hasta la pista, susurró quién sabe qué a Hernán, el Tigre del mechón blanco, y éste respondió muy complaciente.

Dieron las tres de la mañana y el concierto no paraba. Muy pródigos Los Tigres del Norte, pero la presentación no dejaba de ser tibia, o por lo menos no tan encendida como cualquier otro día. Una tras otra, más de treinta canciones y parecía que nunca se iban a callar.

Y no lo hicieron sino hasta las cuatro de la mañana, cuarenta canciones después, que en cada uno de los 4 mil asistentes despertaron diferentes emociones para bien festejar el Grito de Independencia dentro de una feria poco lucidora. 


Back to top menu

 

Spacer10x10
Freaner & Associates | Diseño gráfico, multimedia, fotografía e illustración
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10

© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados | Diseño: Ariel Freaner, Freaner & Associates