Poscampaña
Si descarado fue el gasto que los priístas hicieron durante el pasado proceso electoral al hacer uso de los medios de comunicación electrónicos pagando grandes cantidades de dinero vía publicidad, el que están desembolsando ahora en su estrategia mediática por mantenerse ante los bajacalifornianos como víctimas de una elección sucia, no se queda corto.
Un reportaje en esta misma edición relacionado con las impugnaciones interpuestas por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), revela entre otras cosas, cómo ese partido hace uso de los medios electrónicos para mantener vigente en la opinión pública, la supuesta injusticia electoral.
A estas alturas pocos le creen y menos cuando días después de la elección, la figura principal del priísmo reconoció la derrota y justificó su ausencia de los reflectores porque estaba “lamiéndose las heridas”.
En efecto, sin sustento legal para fiscalizar el gasto en esta poscampaña, porque aún la reforma electoral recientemente aprobada por los legisladores federales, no es votada por los congresos locales del país, el dispendio raya en la exageración, llegando al insulto para los bajacalifornianos.
Y es que mientras los priístas tratan de sembrar la duda entre el electorado que votó por ellos y el porcentaje mayor que les negó el voto, la poscampaña también tiene un segundo fin, que es presionar a los integrantes del Tribunal de Justicia Electoral de Baja California, quienes han actuado apegados a la legalidad y ha estado resolviendo las impugnaciones sin cambios en el resultado de la jornada del 5 de agosto pasado.
Si la reforma electoral hubiese ya sido votada a favor por la mayoría de los congresos locales para que surtiera efecto, la poscampaña mediática de la Alianza para que Vivas Mejor no estaría engordando las finanzas de las televisoras y estaciones radiofónicas, pues el Instituto Federal Electoral tendría la facultad y sería el organismo rector de las apariciones propagandísticas en los medios electrónicos de comunicación masiva.
Pero tampoco tendríamos en la imagen del monitor de la oficina o del hogar, una campaña de hostigamiento y desprestigio a os actores políticos rivales, pues la reforma electoral no lo permitiría.
No estaríamos desayunando, comiendo y cenando con la imagen de Jorge Hank Rhon, su esposa y el resto de los candidatos que no fueron favorecidos por la mayoría de los electores. Tampoco con la del gobernador electo, José Guadalupe Osuna Millán, agradeciendo a los votantes.
La presión de la poscampaña apenas comienza y todavía falta la resolución final de impugnaciones sobre munícipes de Tijuana, Tecate y Ensenada, además y obviamente la principal, que es la de gobernador.
De no favorecerles el fallo, la poscampaña se irá a los medios nacionales para presionando ahora a los magistrados del Tribunal Federal Electoral, pues finalmente no hay quién fiscalice el infame gasto.
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