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Una polémica “mega” biblioteca

Sobre las 25 bibliotecas existentes, funcionarios municipales denuncian acervo insuficiente, locales cerrados, falta de personal y otras “carencias”. Dicen que antes de iniciar otra obra hay que resolver los pendientes.

Enrique Mendoza Hernández

De entrada un proyecto educativo-cultural en México debe ser bienvenido siempre, independientemente de quien lo fomente. Sin embargo, deben vigilarse estrictamente, sobre todo en el manejo de los presupuestos, las formas en que se llevan a cabo las gestiones.

La Biblioteca Central Tijuana, bautizada por círculos distintos como “mega biblioteca”, ha creado tanta polémica precisamente por la forma tan repentina en que se aprobó: Fue el 10 de agosto de 2007 cuando el Licenciado Rafael Rodríguez Ríos, Coordinador de Bibliotecas Públicas Municipales, en oficio número 185/07, se dirige al Licenciado Carlos Mejía López, Regidor Presidente de la Comisión Educación, Cultura y Bibliotecas para solicitarle “su participación para realizar las gestiones necesarias”, para que el Cabildo “apruebe la asignación de un predio de 3,000 metros cuadrados”.

Transcurrieron solamente 4 días desde el 10 de agosto para que el Cabildo estudiara el proyecto y dictaminara el 14 de agosto,  “la autorización, para efecto de que se dé inicio a los trabajos de construcción de una mega biblioteca en las instalaciones del Parque Morelos…”, reza la Iniciativa de Proyecto de Acuerdo Económico signada por el Regidor Mejía.

Y debido a que ni la Coordinación de Bibliotecas, ni el IMAC, ni el Regidor, informaron sobre el tema a la comunidad formalmente, pronto los cuestionamientos no se hicieron esperar con filtración de información a la prensa. Ante las polémicas creadas, Alejandro Rodríguez, Director del IMAC y Rafael Rodríguez, Coordinador de Bibliotecas, se dieron a la tarea, ahora sí, de organizar una rueda de prensa.

“Al parecer, el proyecto detallado de la ‘Megabiblioteca de Tijuana’ es sólo conocido por sus publicistas, el regidor de Cultura y un funcionario cultural de segunda línea del hankismo. A semanas de terminar este Ayuntamiento se les ocurre lanzar un proyecto, que nace tocado por la demagogia y con ribetes de oportunismo. No hubo consulta pública, no se habló con especialistas, carece de diagnóstico, no se tiene proyecto ejecutivo y, al parecer, ni idea de lo que requiere una edificación cultural de esa índole”, adelanta Leobardo Sarabia.

“Hay una contradicción patente: dada la urgencia del proyecto, según sus voceros: ¿por qué no se incluyó en el Plan Municipal de Desarrollo? ¿Por qué no se consideró en el presupuesto de este año siquiera? ¿Por qué se dio a conocer después de las elecciones?”. Pero antes de entrar de lleno al nuevo tema, funcionarios municipales empezaron también a señalar las condiciones actuales de las bibliotecas, al tiempo que sale nuevamente a la luz pública otro proyecto iniciado en 1991, encabezado por Julieta González Irigoyen.

Bibliotecas actuales: Urge atender prioridades

Los mismos funcionarios municipales cercanos al Coordinador de Bibliotecas Públicas Municipales, Rafael Rodríguez, impedidos por el Reglamento Municipal de dar declaraciones oficiales -por tanto pidieron sus nombres no fueran aquí publicados-, argumentan que el proyecto “no tuvo más que el punto de vista del coordinador, con dos años y meses de Coordinador de Bibliotecas cree saber todo lo necesario para un ‘mega proyecto’ como éste, habiendo muchos bibliotecarios y personas de la comunidad cultural en la ciudad que pueden dar su opinión, y hablar de sus expectativas”.

Los funcionarios municipales que se quejan, sugieren se dé prioridad a las bibliotecas actuales. Por ejemplo, de las 25 bibliotecas actuales, 4 están cerradas: La “Luis Donaldo Colosio”, ubicada en Lomas Taurinas; “Olga Vicenta Díaz Castro”, antes en la Ibero y ahora amontonada en cajas en la Hemeroteca de la Biblioteca “Benito Juárez” de la Zona Río; igual suerte que la anterior sufre la “Ricardo Flores Magón”, antes en Los Pinos. O la “María Luisa  Melo” de Otay, que constantemente está abierta, y en otras ocasiones cerrada, aseguran.

Ahora bien, de las 21 que están abiertas, la mayoría se encuentran en mal estado, denuncian: “La Biblioteca ‘Juan Rulfo’, inaugurada por Jorge Hank durante el XVIII Ayuntamiento, constantemente no hay luz eléctrica; la ‘Josefa Ortiz de Domínguez’, cerrada en el turno de la mañana, abierta solamente en el turno de la tarde, a partir de las 2:00 pm; la Biblioteca ‘Juan María de Salvatierra’, en Infonavit Cachanilla está grafiteada y rayada, pero sobre todo es insegura.

“Asimismo, la ‘Abelardo L. Rodríguez’, en La Gloria, está junto a un basurero y las ratas se están comiendo los libros, están mordisqueados y roídos. Además, en la ‘Francisco Javier Clavijero’, en la colonia Capistrano, hay problema de inseguridad, en meses anteriores la empleada Norma Livier fue golpeada por un usuario. La mayoría de las bibliotecas son atendidas por personas mayores.

“Falta mucho para que todas las bibliotecas puedan contar con un buen acervo que responda a las necesidades de información de la comunidad, así como tener suficiente presupuesto para la contratación de personal profesional, como también para la capacitación del personal ya existente.

“Entonces, revisemos los inventarios de las bibliotecas y veamos cómo es que la vía de ingresos de nuevos libros no ha sido por adquisición de la coordinación o el IMAC, sino por los usuarios que hartos de no encontrar lo que buscan, compran el libro y al desocuparlo lo donan, como es el caso de los libros de ‘Círculo Naranja’ de la Biblioteca Regional que no han sido comprados, sino donados por la comunidad… en realidad no se ha trabajado en la procuración de acervos.

“La situación actual de las bibliotecas no es nada alentadora. Las bibliotecas públicas han absorbido las funciones de las bibliotecas escolares, que son muy escasas. No puede ser posible que estas carencias pasen desapercibidas”, cuestionan.

Despojo de la Biblioteca “Benito Juárez”

Los promotores culturales se comunicaron con ZETA en semanas pasadas, advirtiendo que la donación de los 3 mil metros que hizo el Ayuntamiento fue a condición de que el municipio “devolviera” al Gobierno del Estado el edificio donde actualmente se encuentra la Biblioteca “Benito Juárez”. Obviamente todos los implicados han negado las versiones. Lo que sí es cierto es que poco a poco el inmueble ha sufrido una serie de “daños” y “despojos” desde el año 2000.

Como ya se sabe, el edificio es operado y administrado por el Ayuntamiento a través de un Convenio Específico de Descentralización en Materia de Cultura, mismo que fue firmado el 9 de junio de 1993. En 2001 se construyeron oficinas de la ISEP encima de la Biblioteca “Benito Juárez”. De esta manera, en diciembre de ese mismo año, la comunidad cultural y usuarios de la Biblioteca hicieron circular a la opinión pública un documento titulado “Alto al Despojo de la Biblioteca Benito Juárez”, signado por 290 usuarios. Los quejosos calificaron de “despojo” y “atropello” el hecho de que el Gobierno del Estado construyera sus dependencias encima de la Biblioteca.

“Desde su comienzo, la Biblioteca ha querido ser despojada de su lugar por ISEP para poner sus oficinas y ampliarse; primero se tomó a la izquierda del edificio, después se construyó un segundo piso… poco a poco se le han quitado espacios”.

Las versiones indicaban que el Ayuntamiento donaba el terreno para la Biblioteca a cambio de que el Estado apoyara financieramente el proyecto, además de que el Ayuntamiento se comprometía a “devolver” las instalaciones de la Biblioteca “Benito Juárez” al Estado.
“No hay ningún acuerdo firmado, ni siquiera verbal para hacer un intercambio”, dice irrebatible Rafael Rodríguez. Aunque donde manda capitán, no gobierna marinero.
De hecho, el ex colaborador del periódico Frontera asegura que “nunca se pensó en cerrar la ‘Benito Juárez’”.
“En 23 años no le hicieron nada a la Biblioteca ‘Benito Juárez’, hasta que yo llegué a este lugar se le pusieron pisos, baños, se pintó, se le hicieron arreglos, se le digitalizaron todos sus libros. El que más ha hecho por la Biblioteca ahora la quiere destruir, ¡ahora resulta ¿no?!
“Yo no tengo conocimiento formal de ninguna autoridad de que haya la intención de desaparecer la Biblioteca ‘Benito Juárez’”, abundó Carlos Mejía.
“Los últimos años de la gestión del Licenciado Rafael Rodríguez, la Biblioteca (Benito Juárez) prácticamente ha desaparecido; la hemeroteca, que es el centro documental de la historia de Tijuana más importante del Estado, está en completo abandono, los periódicos se están deshaciendo”, acusa Luis Miguel Villa, ex bibliotecario por 8 años en la “Benito Juárez”.

Todavía brincándose las “trancas”

Actualmente los funcionarios inconformes y promotores culturales reprueban el hecho de que en el proyecto presentado por Rafael Rodríguez a Calos Mejía, y éste a su vez a Cabildo, se han “brincado las trancas”:
“Un elemento de gravedad que falta en la propuesta es el elemento de la consulta, no ha habido, ha sido un proyecto desarrollado en las oficinas de Cabildo, sin tener la conexión con la ciudadanía”, sostiene Leobardo Sarabia.
Como se muestra a continuación, quienes han sido gestores del proyecto ahora conocido como “mega biblioteca” han sido los residentes de San Diego, el actual Alcalde Sustituto de Tijuana, Kurt Honold Morales, y el Arquitecto Manuel Rosen:

“El proyecto de los 3 mil metros no fue presentado así en una primera instancia, el primero que nos comentó en aquel momento, el Arquitecto Manuel Rosen, es el encargado del plano arquitectónico de dicho proyecto”, dijo a ZETA el Licenciado Manuel Rodríguez Monárrez, Director del Sistema Municipal de Parques Temáticos de Tijuana.

“Es un proyecto que lo han platicado el Coordinador de Bibliotecas con el Presidente, el Arquitecto Rosen con el Presidente”, coincidió el Regidor Carlos Mejía.

Leobardo Sarabia cuestiona las “generosas” gestiones del Regidor Carlos Mejía y Rafael Rodríguez, Coordinador de Bibliotcas, ya que no le corresponden sino al Director del IMAC, Alejandro Rodríguez:

“Ése es un elemento muy preocupante: La naturaleza ejecutiva del Regidor Carlos Mejía, cuando en el manual de operaciones del Ayuntamiento la facultad ejecutiva corresponde al Instituto Municipal (IMAC). El Instituto es el que gestiona el presupuesto, el que hace la propuesta, el que la documenta, el que la defiende ante la comunidad, el que la explica a la prensa y hace todo el trabajo. Es un trabajo que de manera muy ‘generosa’ está haciendo el regidor, pero que no le corresponde”, agregó el ex Director del IMAC.

De hecho, la propuesta de Rafael Rodríguez al regidor es de apenas cuatro cuartillas; así lo demuestra su documento presentado el 10 de agosto de 2007, donde habla de 100 mil libros como “acervo inicial”, Hemeroteca Regional, Biblioteca y Hemeroteca Digital, Fototeca, Videoteca, Audioteca, Centro de Cómputo, Centro de Capacitación Multimedia, Teatro Auditorio con capacidad para 400 personas y Galería. Además apunta una sala de usos múltiples, 2 salas audiovisuales y 8 salas para talleres.

Para el 14 de agosto, es decir, 4 días después, el Regidor Presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Bibliotecas, ya contaba con la aprobación “unánime” en Cabildo para la donación de 3 mil metros cuadrados “para que se dé inicio a los trabajos de la construcción de una megabiblioteca…”, indica  la iniciativa.

“¿Cómo el señor Rafael piensa en una megabiblioteca cuando no ha solucionado 2 bibliotecas que tienen mucho tiempo en cajas? Felicidades porque se ha conseguido un terreno, pero también lamento que él, con la trayectoria que tiene, por su peso cultural que tiene, conociendo también que la Señora Julieta González que tienen tanto tiempo insistiendo en este proyecto, ¿cómo es que él no se acercó para solicitarles a ellos asesoría o información?”, comenta Luis Miguel Villa.

Y es que ya existía un anteproyecto para una Biblioteca Central, iniciado por Complejo Cultural Tercer Milenio, A.C., presidido por Julieta González Irigoyen y donde figuran Alma Delia Abrego, Leobardo Sarabia, Aída Méndez, Lupita Rivemar, Adelaida Del Real, Teresa Riqué y Hebert Axel. De acuerdo con González Irigoyen, lo iniciaron formalmente “en 1991, pero ya lo teníamos cocinando desde 1987”.

En las siguientes décadas, la propuesta “la han conocido todos los ex presidentes municipales, desde Héctor Osuna y Osuna Millán”, asegura la escritora.

“Cuando nosotros le planteamos esto a Osuna Millán, le gustó el proyecto, porque vieron nuestra procuración de fondos, cuya presidenta es Alma Delia Abrego. En una sesión de Cabildo, nos donaron como 30 hectáreas en la Tercera Etapa de la Canalización del Río Tijuana. En las actas de Cabildo, si es que no fueron robadas, destruidas o desaparecidas, tiene que aparecer que nosotros obtuvimos los terrenos”.

Rafael Rodríguez dice desconocer el proyecto, que lo conoció “hace unas semanas”, según lo dijo en la junta de COPLADEM el 23 de agosto.
“Claro que lo conocía, desde años, de hecho desde 1989 se conoce el proyecto”.
– ¿Hubo un acercamiento por parte de las autoridades actuales hacia Complejo Cultural Tercer Milenio, A.C.?, se le pregunta a Irigoyen.
“No, porque fue una omisión pensada porque sabían que les íbamos a objetar varias cosas que siguen siendo objetables: Una biblioteca que contenga todo que ellos dicen que va a contener, no se puede hacer en los 3 mil metros, es una vacilada”.
En la reunión de COPLADEM del 23 de agosto, Irigoyen mandó mensaje al Arquitecto Manuel Rosen:

“Que si es tan buen arquitecto como dice que es, que les confiese que 3 mil metros no sirven para una biblioteca”.

Rosen, el arquitecto promotor

“El Arquitecto Rosen, igual que yo, fue un gestor, se dio a la tarea de tocar puertas, igual que yo. El Arquitecto Rosen es el gran promotor, junto conmigo. El Arquitecto es un hombre con un gran prestigio nacional e internacional, y el solo hecho de tener su nombre detrás de esta iniciativa, nos da la oportunidad de que se abran puertas”, asegura Rodríguez Ríos.

– ¿Entonces el Arquitecto Rosen va a ser el autor arquitectónico del proyecto sin realizar algún concurso de selección?, se le cuestiona a Carlos Mejía.

“Es que es el Arquitecto con el que ha tenido pláticas el Presidente Municipal. Yo no le puedo decir a usted que sí o que no va a ser él, el que coordine toda la actividad de este proyecto.

“Esto no te lo puedo responder, por una razón: Estamos a muy pocos meses (de terminar la administración). El proyecto de a de veras se tendrá que platicar con la administración saliente y entrante. Ahí será obra de los grupos de hacer las puntualizaciones necesarias. De entrada contamos con una gran figura responsable de grandes obras en nuestra ciudad… él merece la oportunidad de ser escuchado”, avala Rafael Rodríguez, porque “si logramos que el Arquitecto Rosen se mantenga al frente del proyecto, habrá empresas privadas poniendo dinero, gobiernos interesados en apoyar”.

Como debe ocurrir en todo proyecto de infraestructura: “Nuestra propuesta condiciona el proyecto a un concurso a nivel mundial. En nuestro grupo figuran arquitectos locales de gran prestigio y, desde sus inicios, han estado de acuerdo en someter el proyecto a dicho concurso.

Coincidimos en que no queremos improvisaciones, no queremos ocurrencias, no aspiramos a figurar en ningún muro de notables. Queremos solamente que Tijuana tenga un edificio hermoso donde se pueda leer y pensar disfrutando del contorno y del entorno”, sostiene González Irigoyen.

De hecho, el Arquitecto Manuel Rosen negó entrevista a ZETA. ¿Está dispuesto a participar en un concurso de selección?
“No sé. Comuníquese con el Regidor Carlos Mejía, él le va a pasar todos los datos”.

Por su parte, el Regidor Carlos Mejía enumeró los compromisos que restan durante su administración:

“Dar seguimiento puntual a todas las gestiones posibles al proyecto. Yo tengo la responsabilidad, como Regidor, para poder decir que de mil pasos que se tienen que dar en este proyecto, ya avanzamos en dos, tres o cuatro, o en ocho. No puedo ir a reuniones a darle vueltas y vueltas al tema, como 14 años le estuvieron dando.

“Los pasos ahorita son documentar, deslindar, entregar a la ciudad con papelito, hacer gestión con el Gobierno Federal ahorita que los presupuestos están definiéndose, y con el Gobierno Estatal en el mismo sentido, y dejar alguna reserva adicional en el Gobierno  Municipal para que se pueda contar con algunos fondos para que el trabajo de promoción no empiece de cero”, complementó Rodríguez Ríos.

Mientras tanto, de acuerdo con las declaraciones de Leobardo Sarabia, Rodríguez continúa al frente de la propuesta cuando “en el manual de operaciones del Ayuntamiento la facultad ejecutiva corresponde al Instituto Municipal”.

De hecho, Rodríguez Ríos hasta un patronato se apresura a formar a partir del 4 de septiembre, cuando se reunieron la Sociedad de Historia, Seminario de Cultura, Tijuana Renacimiento y Óscar Sanabia, mismo que, en tono aparte, es cuestionado en el interior del Benemérito Centro Mutualista que dirige.

Por último, el repentino proyecto es calificado por Sarabia como de “una prisa sospechosa, un nervioso activismo y métodos del priísmo depredador; son la constante. Vaya paradoja: El hankismo se extingue con un proyecto cultural, que nace unilateral y casi clandestino”.

 


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