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Una función histórica

Los pocos asistentes que se dieron cita en el Palenque del Hipódromo en la función sabatina de boxeo, fueron testigos de la primera velada mixta en esta frontera, donde las artes marciales y el pugilismo tuvieron un protagonismo conjunto.

Arturo Durán Hernández

La noche del sábado 22 de septiembre quedará grabada en la historia del boxeo tijuanense, como la primera función boxística en la que se incluye una pelea de artes marciales.

La función organizada por la empresa Promociones Zanfer, arregló los detalles correspondientes con KRO.1 Promotions para añadir de último momento dicho combate.

Cambio que fue autorizado por la H. Comisión de Box y Lucha de Tijuana, al haber presentado y cumplido todos los requisitos correspondientes para celebrar un evento semejante.

Un total de siete peleas, incluido el campeonato de kickboxing, fue lo que se pudo vivir en el Palenque del Hipódromo Agua Caliente.

Sin duda, el enfrentamiento que más llamaba la atención era la pelea estelar, encabezada por Humberto el “Betillo” Gutiérrez  y Rodrigo Juárez, quienes pactaron un combate a diez rounds en la división de peso ligero.
Días antes del evento, ambos púgiles habían prometido una pelea fuerte y espectacular, y no defraudaron.

En el arranque, la balanza parecía estar inclinada hacia el lado del “Betillo”, pues desde el primer round ya había hecho sangrar a su rival.
A pesar de sufrir una hemorragia en la nariz, Juárez no cejó en sus intentos por ir hacia el frente, hasta que logró igualar las acciones del combate.

Los rounds iniciales tuvieron un solo dueño, Gutiérrez acechaba sin cesar a un rival que no sabía cómo responder a sendos ataques.

Pero la preparación y las ganas de reivindicarse hicieron de Juárez un sinodal más que peligroso.
El trámite de la pelea se volvió algo vertiginoso, pues ninguno cedía en su afán por derribar al otro, por lo que el empate final fue el resultado más justo.
Las tarjetas de los jueces marcaron 96 a 94 en favor de Juárez, 97 a 93 para Gutiérrez y 95 a 95 para decretar el empate final.

En la pelea preliminar, Juan Carlos Burgos y Lupillo Hernández se encargaron de calentar los ánimos del respetable en lo que también resultó en una combativa exhibición.

Burgos enfrentaba a un rival que parecía no ofrecerle mayor resistencia, pero con el pasar de los asaltos, Hernández demostró que no venía de paseo y se rehusó a ser noqueado por un rival que lo castigaba en cada oportunidad que tenía.

En los rounds finales, Juan Carlos tenía todo para finiquitar el combate, pero Lupillo sacaba fuerzas de flaqueza y entregaba lo mejor de sí para terminar atacando en los últimos rounds.

Al final y por decisión unánime, la victoria se fue con Juan Carlos Burgos, pero el reconocimiento del respetable y los aplausos fueron para Lupillo Hernández, quien vio validado su esfuerzo en los vitoreos de la gente.

En el cartel presentado por Promociones Zanfer, al final se incluyó la pelea de campeonato entre el defensor José Guardado y el retador Charles Williams, quienes se enfrentaron para disputar la corona mundial superligera de Kickboxing de la IKBA, en la cual el defensor y actual campeón, despachó a su rival en tan sólo 26 segundos.

Con esto, cerca de la media noche, el de Ensenada alcanzó las 18 victorias, catorce de ellas por la vía del nocaut, por tan sólo una derrota, mientras que el sandieguino Williams sumó el tercer descalabro de su carrera, quedándose en 25 triunfos.

Rodrigo Juárez habló con ZETA sobre la preparación y expectativas con las que llegó al combate.

“Yo me he estado preparando durante dos meses, aunque no sabíamos si iba a tener alguna pelea o no, pero afortunadamente como un mes antes de la función me dijeron que sí iba a pelear, entonces nos empezamos a preparar mejor, más a conciencia”, comentó Juárez

Inclusive dos días antes del combate, el pugilista se realizó prácticas con sparring para enfrentar de mejor manera el inminente combate. Aunado a ello, el joven boxeador decidió cambiar de entrenador, en pos de buscar mejor suerte.

“Al señor Olivares lo dejé, de plano no podía hacer nada ahí, las derrotas que tuve fue cuando estaba con él, ahora me está entrenando mi hermano y todo está funcionado mejor, estamos cambiando muchas cosas de mi boxeo y espero que a la gente le agrade”, indicó Rodrigo, quien sin duda demostró un mejor desarrollo boxístico en lo que ha sido el combate más complicado de su carrera.

El atleta se mostraba sereno y agradecido por la nueva oportunidad recibida, pues el hecho de volver a pelear en Tijuana como estelar, lo motivó para demostrarle a toda la gente que nunca ha dejado de apoyarlo que todavía tiene mucho boxeo que dar.

Por su parte, el afamado “Betillo” se mostraba con mayor confianza previo a la pelea, pues de acuerdo sus propias palabras, su preparación había sido la adecuada.

“Pues estamos haciendo una pelea bien, nos hemos preparado para un rival que sabemos nos va a salir a correr, a boxear; nos estamos preparando para una pelea de doce rounds, el combate va a diez, pero así mejor para aguantarlos como si nada”, apuntó Gutiérrez.

“La parte más difícil de mi entrenamiento es cuando ya se acerca la pelea, bueno, también un poco la mitad de la preparación, pero el final es lo más duro, el bajar de peso y mantenerse es lo más complicado”, confesó.

Con la personalidad que le caracteriza, “Betillo” se atrevió a pronosticar su victoria por la vía del nocaut, aunque al final reconoció la calidad de su rival.

El resto de la cartelera la completaron Rodolfo Hernández, quien derrotó en dos rounds a David Torres por la vía del cloroformo, además de Rafael Cobos, quien se alzó con la victoria por decisión unánime, ante José Luis el “Puma” Rodríguez, ambas pelas pactadas a seis rounds.

En cuanto a sorpresas se refiere, Fernando Vargas, de Tijuana, cayó en el quinto round frente a Rodrigo Guerrero, esto por la decisión del referí de terminar la pelea debido a que Vargas apareció semi-noqueado, causando una más que enérgica protesta de parte de la esquina del tijuanense, quienes calificaron de injusta dicha decisión, pues el púgil se encontraba en condiciones de continuar con la justa.

Mientras tanto, el venezolano radicado en Tijuana, Alirio Rivero, hijo prodigio de estas tierras, visitó la lona en el primero de diez rounds, cuando el defeño Ricardo Domínguez soltó sendo jab que aterrizó en la cara de Rivero, decretando el final a los dos minutos y ocho segundos de arrancado el combate.

A pesar de la poca afluencia de público, los aficionados que asistieron a las instalaciones del Palenque pudieron disfrutar de una noche boxística que quedará grabada en la memoria colectiva, como una función histórica.


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