El Divo de Manchester
La camiseta del equipo de futbol Chivas del Guadalajara, el abordaje de los policías municipales al cruzar hacia Tijuana, un foro a su máxima capacidad y el oleaje gringo, colorearon la visita de Morrissey a la ciudad.
Roberto A. Partida Sandoval
Hay quienes dirán que la presentación del ex líder del grupo inglés The Smiths será el concierto más comentado por años en Tijuana, sin embargo, más que el recital de Steven Patrick Morrissey, la apuesta de la productora local Bulldog Productions viene a confirmar que la ciudad está preparada para captar eventos internacionales de la talla del afamado solista originario de Manchester, Inglaterra.
Aunque al menos el 80 por ciento de la asistencia era de origen anglosajón, El Foro Jai Alai lució a su máxima capacidad. Ahí estaban los estadounidenses arremolinándose para estar frente al de sangre irlandesa pero inglés de corazón, ahí estaba el mundo de los treintañeros dispuestos a devorarse al intérprete de “You Have Killed Me” y “Life is a Pigsty”.
Las manecillas del reloj anotaban las 20:00 horas, y esa noche de jueves la cantante neoyorquina Kristeen Young se encargaba de enternecer con su mirada, brillar con su peculiar voz e inalcanzable figura. Young apareció sobre el escenario sumergida en una blusa blanca, para el deleite de los que acudieron con puntualidad, y entre versos y melodías adornó el inicio de una velada sin igual.
El telón se abrió para consumar una noche histórica en la ciudad. El otoño asomó su mirada, tal como el evidente retraso de los convocados, pues mientras Kristeen se derretía sobre el templete de El Foro Jai Alai, afuera las filas para entrar al inmueble aún eran excesivas. En las taquillas ya no había venta de boletos, y como era de esperarse, éstos ya estaban agotados.
Y es que la primera visita del poeta irlandés, el más popular de The Smiths, causó revuelo en ambos lados de la frontera. Había fanáticos de todas partes, y es que hubo a quienes no les importó cruzar el desierto de Arizona o recorrer de punta a punta todo California para ver a su ídolo de cerca, en una ciudad tan cercana al primer mundo.
El arribo de los tijuanenses se sumó a esa noche inglesa marcada por la puntualidad en un 20 de septiembre, cuyo calificativo se subraya como un apasionamiento desbordante, un éxtasis que se dibujó en la figura de un divo que pisó Tijuana y se dejó querer, un británico de corazón que arraiga en su ser la historia de una música punketona.
Un breve intermedio entre la participación de Young y Morrissey fue el pretexto para proyectar imágenes de una cinta cinematográfica, para que a partir de las 21:00 horas con cero segundos, cayera el telón improvisado donde se proyectaban las imágenes, dando pie a la aparición en escena del rey de la noche, un Morrissey que acompañado de seis músicos era recibido entre ovaciones.
El mito aquel de su visita quedó en el ayer, pues él mismo asentía con su cabeza la felicidad de hacer historia junto con Tijuana, la ciudad que lo recibió con el abordaje de unos policías municipales al cruzar la frontera, anécdota que contó durante los 90 minutos en los que inyectó su vibra, y ante la respuesta en desagrado de los asistentes ante tal acción de la seguridad pública.
Vestido en pantalón negro y camisa gris, el divo saltó sin mayor preámbulo al escenario para interpretar temas como “Billy Budd”, “You Have Killed Me”, entre otros de su última placa discográfica, “Ringleader of the Tormentors”, título que le sirvió para presentarse en la región y posteriormente en Las Vegas, Nevada.
Con canciones como “In the Future When All’s Well”, Morrissey dejó huella de sus dotes de vaquero, haciendo del cable del micrófono un lazo, y del pandero un adorno mientras su figura desdibujaba en todos lados, ante casi tres millares de rostros felices, perdidos entre luces y saltos en el graderío, las áreas VIP y la línea de fuego sobre el piso.
Además de los temas de su último álbum, el irlandés se dio tiempo para deleitar con clásicas melodías herencia de The Smiths, tales como “Disappointed” y “The Boy with the Thorn in His Side”; además de “Every Day is Like Sunday”, “First of the Gang to Die” y los más coreados: “Irish Blood, English Heart” y “The Dead of a Disco Dancer”.
La pasión era indescriptible arriba y debajo del templete, tanto que sus prendas terminaban en el público, hasta culminar envuelto en la camiseta rojiblanca del equipo de futbol Chivas del Guadalajara, causando un clímax eufórico con el que se despediría, no sin antes interactuar con los ahí presentes, dejándose abrazar y besar por quienes tuvieron la oportunidad de subir hasta él. Así, casi alzado en brazos el divo de Manchester se retiró ante el oleaje gringo y de sus fans mexicanos. |