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El libro de Greenspan
Antonio Meza Estrada
Es casi un ritual en la vida pública de los norteamericanos, esperar que aparezcan las memorias de algún personaje importante, cuando éste se retira. Así ha ocurrido con presidentes, gente del espectáculo, figuras del ejército, empresarios y funcionarios públicos. Esta semana le tocó el turno al señor Alan Greenspan, director del Banco Central de ese país durante casi dos décadas.
La novedad es que siendo conservador y republicano, en sus recientes memorias lanza críticas severas hacia el presidente actual de ese país, a la vez que habla del ejercicio fiscal responsable del anterior residente de la Casa Blanca, Bill Clinton, postulado por los demócratas, quienes dicho de paso, no tienen fama de ser ordenados en el gasto público. Pues el libro habla de lo ordenada que fue la economía en esos ocho años de Clinton, cómo generó el deseable superávit en el gasto público, pero también, cómo estos ahorros se consumieron de inmediato y se inició la espiral del gasto desordenado con la llegada del mandatario actual, hace siete años.
De las lecturas preliminares del libro que aún no está disponible en nuestro país, me saltan a la mente tres comentarios. El primero se refiere a la influencia y cercanía de Greenspan con los conductores de la economía mexicana por igual periodo de tiempo, y su particular soporte al restablecimiento de la economía nacional después de la crisis del noventa y cuatro. Públicos han sido los elogios que ha dirigido tanto a ex presidentes como a los conductores del banco central de nuestro país.
Para nadie, medianamente informado, es novedad el papel que jugó este hombre en la conformación del rescate internacional, de lo que se ha considerado la primera crisis financiera de la globalización financiera.
El segundo razonamiento, tiene que ver con la madurez para ejercer la crítica en su país, hacia un presidente electo por su partido, y quien precisamente lo nominó para su último termino, sin que éste –el Presidente–, entre en histeria y descalifique al autor de las memorias. Bonito escenario. Deseable para nuestro país, ¿no?
Finalmente, y sin despojarme todavía de la cachucha de cónsul y defensor de nuestros paisanos, opino de Greenspan, como aquel influyente personaje que a mediados de la década anterior, se lanzó al ruedo defendiendo la importante contribución de los migrantes mexicanos a la economía de su país, no sin ganar la descalificación de ideólogos y fanáticos.
Sin embargo, esa tesis de corte fundamentalmente economista, sostiene que en buena medida la inflación contenida en ese país se debe al subsidio que nuestra gente da a su economía a través del cobro de bajos salarios y escasos sino es que nulos beneficios sociales; contrario sensu si se tratase de obreros o empleados norteamericanos ordinarios. De hecho, muchos de los beneficios logrados para los paisanos que viven en aquel país, se deben a la comprensión de esta tesis por factores locales o regionales de poder.
En fin, espero la semana entrante leer detenidamente el libro íntegro y si su generosidad me lo permite, desde estas páginas lo compartiré con usted.
Antonio Meza Estrada fue Cónsul de México en Estados Unidos.
Comentarios: ameza@mexico.com
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