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No sólo es uno, son más…
Mi Punto de Vista | Martín Aguilar
Vaya, tremenda especulación se levantó entre el medio de los abogados por saber quién era el Juez Civil de Mexicali que estaba siendo agobiado con quejas administrativas. Pero resulta que no sólo es uno, son tres jueces de Mexicali, dos del ramo civil y uno del ramo penal y otro más, curiosamente civil de Ensenada. El motivo: lo desconozco, lo único que puedo decir por experiencia propia, que resulta por demás decepcionante el hecho que a un Juez le presenten quejas administrativas sólo por hacer valer su criterio, aplicando la ley, códigos y tratados.
Una queja administrativa se encuadra cuando un funcionario judicial, en este caso, un Juez, sea cual fuere su materia, comete alguna falta administrativa y que además, dicha falta sea probada fehacientemente. No es pues, admisible que a un Juez se le quiera o pretenda sancionar sólo por aplicar su criterio en una resolución o sentencia. En todo caso, la persona que se duela de ello, ya sea abogado o parte del litigio, tiene a su alcance los recursos y medios de impugnación que la misma ley prevé. Para eso existe el recurso de revisión, revocación o apelación.
Hay casos excepcionales donde algunos abogados han hecho como parte de su estrategia el presentar quejas administrativas para conseguir sus propósitos. Hay quienes han hecho del terrorismo procesal su mejor arma para influir en las decisiones y sobre todo, han logrado con el abuso del derecho, el denigrar nuestra profesión en perjuicio de la confianza de las personas que buscan por medio de un abogado, acceder a la justicia.
Por eso resulta inadmisible que las quejas administrativas se conviertan en el espanta vecinos para bajar la calidad de las sentencias o peor aun, que se conviertan en la visa para pasar fácilmente de la poca preparación profesional de algunos litigantes a destacarse como exitosos por obtener resultados positivos en sus asuntos a bases de artimañas y presiones poco éticas.
Los tres jueces de Mexicali que hoy se cocinan a “fuego lento” fueron compañeros míos. Con uno de ellos me unía una excelente amistad, casi de hermanos, pero un día esa amistad se acabó sin explicaciones de por medio. El motivo: un mal entendido del cual nunca tuvo la voluntad de escuchar. Se dejó llevar por el hígado más que por la conciencia o el sentimiento de afecto mutuo. Recuerdo las últimas palabras que crucé con él, fueron en el estacionamiento del Tribunal Superior de Justicia, el día que dejé el juzgado que ocupé como Juez.
Le dije, –ten cuidado porque los que se fueron contra mí, ahora se irán contra ti porque dicen que tú sigues. Recuerdo que puso cara de indiferencia y ni siquiera me respondió, pudo más su soberbia que la humildad que siempre lo había caracterizado. Y hoy, después de un año y medio anda que se lo lleva el diablo, ocupado más en responder quejas administrativas que seguro estoy, son infundadas y manipuladas, que en dictar sentencias, máxime que se encuentra en proceso de ratificación y quiera o no, su pecado es querer ser magistrado para que los ataques en su contra crezcan.
El otro Juez Civil que también se encuentra en la misma situación pero en menor proporción, curiosamente también está siendo denunciado vía quejas administrativas por las mismas personas que se quejan en contra del otro juez civil y curiosamente también, son los que armaron toda una serie de intrigas en mi contra. Lo más desagradable es que utilizan las faldas para conseguir sus propósitos, les falta hombría para enfrentar como dizque profesionales del derecho que se dicen ser, a un funcionario judicial y quejarse administrativamente pero con bases sólidas y pruebas documentales idóneas.
A este Juez le quieren fabricar pruebas editándole conversaciones, le han pretendido grabarlo para que diga cosas que pueden ser utilizadas en su contra. Y algo todavía más frustrante, utilizan a su mismo personal femenino para atacarlo.
El Consejo de la Judicatura del Estado se encuentra impedido formal, material y legalmente para resolver quejas administrativas que versen sobre cuestiones jurisdiccionales. Eso le corresponde resolver al Tribunal Superior de Justicia por medio de los recursos legales que los justiciables y litigantes tienes a su alcance.
Es cierto, se pueden abrir quejas administrativas de oficio pero las mismas deben de estar fundadas en faltas administrativas, cuando el comportamiento de los jueces o magistrados no se encuentren dentro de los ordenamientos de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado. Si un justiciable o abogado no recibe el trato correcto y respetuoso que se merece puede incoar la respectiva queja administrativa pero tampoco hay que olvidar que para que un abogado reciba el trato que se merece, debe empezar por respetar la investidura del Honorable Juez y de su juzgado.
Martín Aguilar fue juez en Mexicali, B.C.
Correo: jmao13@hotmail.com
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