Descargados
Chargers de San Diego han decepcionado con sus actuaciones en lo que va de la campaña, tanto que ahora se encuentran sumergidos en un verdadero hoyo y han caído hasta el sótano del Oeste de la Conferencia Americana (AFC), al sumar solamente un triunfo por tres derrotas.
Marcos A. Angulo Alvarez
Luego de ser el mejor equipo de la NFL (Liga Nacional de Futbol Americano) la temporada pasada y arrancar como amplios favoritos para llegar al Super Tazón en este 2007, Chargers de San Diego han decepcionado con sus actuaciones en lo que va de la campaña, tanto que ahora se encuentran sumergidos en un verdadero hoyo y han caído hasta el sótano del Oeste de la Conferencia Americana (AFC), al sumar solamente un triunfo por tres derrotas.
El conjunto del rayo se enfrentó el pasado domingo 30 de septiembre a Chiefs de Kansas City y fueron derrotados 30-16, ante casi 70 mil personas que presenciaron el segundo encuentro de su equipo en el estadio Qualcomm.
A pesar de haber tomado una ventaja tempranera de 10 puntos durante el cuarto inicial, los sandieguinos se dejaron alcanzar en la segunda mitad por el rival y sucumbieron al recibir 24 puntos sin contestación, 14 de ellos en el último periodo, cosechando su tercera derrota de manera consecutiva.
Los “voltios” arrancaron el juego siendo agresivos y corriendo el ovoide como no lo habían hecho en los partidos previos, y todo parecía indicar que sería un día de campo.
En la primera serie ofensiva, San Diego se fue al frente consumando un drive de 12 jugadas entre pases y corridas, pero se tuvieron que conformar con un gol de campo de Nate Kaeding, ya que LaDainian Tomlinson no pudo cruzar la tierra prometida en un acarreo dentro de la línea de gol.
Chargers recuperaron el ovoide rápidamente, luego de que Kansas City no consiguió avanzar en su ataque inicial y por medio de una serie corta de cinco jugadas, Tomlinson corrió para cinco yardas, logrando la anotación e inclinando la balanza del lado de los “electrizantes” por 10-0.
Tras haber obtenido una ventaja considerable en el primer cuarto, los sandieguinos comenzaron a bajar la guardia en el segundo periodo, provocando que los Chiefs consiguieran sus primeros puntos mediante un gol de campo de Dave Rayner de 21 yardas, poniendo el score 10-3 en ese momento.
Cabe mencionar que los tres puntos fueron producto de un balón suelto del corredor Michael Turner, que fue recogido dentro de la yarda 20 por el safety Jarrad Page.
San Diego respondió y recuperó esos tres puntos gracias a que el esquinero Marlon McCree interceptó un pase de Damon Huard en territorio visitante, dejando a los “electrizantes” en una inmejorable posición de campo.
Situados en la yarda 36 de Kansas City, los sandieguinos no aprovecharon su ubicación y nuevamente Kaeding entró al quite logrando un gol de campo, ahora de 51 yardas, que por cierto ha sido el de mayor distancia jugando en el “Q”.
A la vez, los Chiefs contestaron con la misma moneda y Rayner volvió a recortar la distancia con un intento de 41 yardas.
Antes de finalizar la primera mitad, Kaeding pateó otro gol de campo, éste de 38 yardas, dejando el marcador 16-6.
Por primera vez en la temporada, “LT” corría para más de 100 yardas en una mitad y todo apuntaba a que habría más para San Diego, pero para la segunda mitad las cosas cambiaron completamente y los Chiefs salieron al terreno mostrando otra cara y siendo más efectivos a la hora de atacar.
A pesar de que el entrenador en jefe de Kansas City, Herman Edwards, no contó con la participación de sus receptores titulares Samie Parker y Eddie Kennison en este encuentro -aunado a que el corredor Larry Johnson no estaba al 100 por ciento-, la tribu reaccionó y logró igualar el marcador a 16 puntos tras un pésimo pase de Philip Rivers a “LT”, que terminó en las manos de Derrick Johnson. Luego de esto, Tomlinson y su pasador se enfrascaron por segunda vez en la temporada, en un intercambio de palabras en las laterales.
Un par de jugadas más tarde, Huard encontró en las diagonales a su ala cerrada, Tony González, con un pase de 22 yardas, provocando el enojo de los aficionados que comenzaron a abuchear a los “voltios” tras el empate.
Con el juego en la balanza en el cuarto final comenzó el debacle de los Chargers. “LT” fue neutralizado por la defensiva y desapareció por completo, Rivers erraba cualquier cantidad de pases y el cuerpo de receptores cooperaba en ello. Todo esto aunado a la baja de juego de la defensiva sandieguina, especialmente la secundaria, que enterró a los “voltios”.
El pasador de los Chiefs se encargó de darle la vuelta al partido con un pase largo de 51 yardas a Dawyne Bowe, que terminó en las diagonales.
San Diego todavía tuvo la oportunidad de reaccionar, pero nuevamente un balón suelto descargó por completo al equipo, ya que Tyron Brackenridge regresó el ovoide hasta la tierra prometida para sellar la victoria.
“Tuvimos tres cuartos muy buenos en los que estuvimos arriba en el marcador, pero dejamos de hacer lo que estábamos haciendo y eso generó que ellos reaccionaran en el ultimo cuarto. Las cosas cambiaron en la segunda mitad porque cometimos algunos errores que nos costaron puntos y en cualquier partido no puedes darte el lujo de cometer errores, menos cuando te cuestan puntos”, señaló el head coach Norv Turner, quien sigue sin poder derrotar a Kansas City y en su carrera suma seis descalabros ante la tribu.
El entrenador en jefe aseguró que la clave fue que la defensiva se cayó en el último cuarto y permitieron demasiados puntos.
“Ustedes vieron cómo jugamos una gran defensiva durante la primera mitad y sólo nos anotaron goles de campo. Pero ellos despertaron y comenzaron a jugar diferente, estableciendo un ataque balanceado corriendo y pasando el ovoide”.
Y agregó:
“Antes del empate en el tercer cuarto tuvimos varias oportunidades para anotar y asegurar el partido, y no lo hicimos. Obviamente si no controlas la bola y dejas que el rival lo haga, las oportunidades para ganar se reducen”.
Sobre la reacción que tuvieron los aficionados al corear al final del juego el nombre de “Marty”, en memoria de Marty Schottenheimer, ex entrenador en jefe del equipo, Turner comentó:
“La verdad es que uno como entrenador no puede controlar la reacción que tiene la gente por lo que haces, lo único que puedo hacer es seguir trabajando para mejorar y ejecutar las jugadas como las tenemos planeadas”, afirmó.
Por su parte, Rivers admitió que el equipo ha tenido un mal desempeño y que no están funcionando como se esperaba.
“Creo que no hemos jugado bien. Francamente esto es una sorpresa para nosotros, nunca pensamos estar en esta situación con marca de 1-3. Lo ideal había sido estar 2-2, pero desgraciadamente perdimos y ahora tenemos que seguir trabajando para mejorar”, confesó.
Nuevamente, por cuarto juego consecutivo, Rivers se vio obligado a soltar el ovoide de una forma apresurada, debido a la presión que ejercieron los frontales, y al final sufrió un par de intercepciones.
“Realmente acepto y me responsabilizo por los errores que cometí, por las fallas, no hay excusa de lo que sucedió, lo único que puedo decir es que hay que mejorar y tenemos para hacerlo”, manifestó el pasador, quien terminó sin anotaciones y con 21 pases completos de 42 intentos para 211 yardas.
En cuanto a la reacción del público, Rivers se mostró frustrado ante ello y afirmó que no hay nadie más que pueda sentirse mal que los propios jugadores, quienes son los que están en el terreno y saben cómo deben ejecutarse las jugadas.
A diferencia del año pasado, los Chargers han mostrado una faceta que no se les conocía y que nunca presentaron durante la época de Schottenheimer, quien a pesar de ser un perdedor en los playoffs, realizaba una buena labor durante la temporada regular y daba victorias a los seguidores.
En lo que va de la temporada, los “voltios” se han visto descargados y sin equilibrio en sus líneas e incluso se han generado roces entre sus jugadores, lo que ha provocado un baja abismal de nivel en el equipo y han dejado de ser la arrolladora máquina que fueron en el año 2006.
En cuatro partidos, San Diego ha anotado solamente 68 puntos y recibido 102 unidades, ubicándose como la ofensiva 26 de toda la NFL con 1161 yardas totales, de las cuales 335 han sido vía terrestre y 826 mediante ataque aéreo. Mientras que la defensiva se encuentra en el lugar 25, con un total de 1404 yardas permitidas, 392 por tierra y 1012 aéreas.
Respecto a los líderes del equipo, Tomlinson ha dejado de ser el jugador más anotador en la Liga hasta el número 17, debido a sus 262 yardas en 77 acarreros con dos miserables touch downs; mientras Rivers es uno de los peores pasadores, con un porcentaje de efectividad de 65 por ciento, ya que ha completado 89 pases de 139 intentos con cinco pases de anotación y seis intercepciones.
Estos números son el reflejo del porqué el equipo se encuentra en el último lugar del Oeste de la AFC detrás de Denver, Oakland y Kansas City, quienes llevan marca pareja de dos victorias y dos derrotas.
Por ahora, los Chargers se preparan para visitar a Broncos de Denver este domingo 7 de octubre, en el estadio Invesco, para luego regresar al “Q” y medirse a los acérrimos rivales Raiders de Oakland el 14 de octubre, esperando obtener victorias para recargarse.
Para la historia
Durante el partido que disputaron Chargers de San Diego y Chiefs de Kansas City, se tuvo un encuentro con la historia, ya que Tony González, jugador de los Chiefs, empató la marca de más anotaciones para un ala cerrada. El récord estaba en manos de Shanon Sharper, quien jugó en la NFL de 1993 a 2003 y fue con Broncos de Denver, franquicia con la cual tuvo sus mejores años.
González consiguió su anotación número 62 de su carrera en el tercer periodo del encuentro ante San Diego, luego de capturar un envío de 22 yardas de su pasador Damon Huard.
Para el próximo encuentro de la tribu ante Jaguares de Jacksonville, el ala cerrada intentará romper la histórica marca.
El nativo de Huntington Beach, California debutó en la NFL en la temporada de 1997 y ha sido seleccionado nueve veces para participar en el Pro Bowl. (ZETA/Marcos A. Angulo Alvarez)
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González (88), el mejor ala cerrada en la historia de la NFL |