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60 años de recuerdos
Marco Antonio Muñiz hizo un recorrido musical de su trayectoria en los escenarios e interpretó aquellas canciones que el público ha hecho populares. Pronto saldrá a la venta un DVD del concierto que realizó este año en el Auditorio Nacional.
Juan Carlos Domínguez
No debe ser nada fácil decir adiós después de 60 años de cantar en los escenarios. Se quisiera interminable la despedida. Ése es el sentimiento que empieza a vivir Marco Antonio Muñiz, quien, precisamente en tierras bajacalifornianas, empezó ya, a decir adiós.
Enmarcado en el último festejo de la Época de la Vendimia, el intérprete conocido como “El Lujo de México” ofreció el sábado pasado un concierto en la Plaza de Toros de los Viñedos de L.A. Cetto, con el que arrancó su gira de despedida. En pleno anochecer del incipiente otoño, alrededor de 2 mil 500 asistentes escucharon los más grandes éxitos románticos de Muñiz, además de su buen humor y la nostalgia que irremediablemente transportó a la concurrencia a una época de oro de la música mexicana.
Un día antes, Marco Antonio Muñiz reflexionaba, en diálogo coloquial con la prensa, en torno a lo que ha sido su carrera y el momento cumbre que ahora vive: “Tuve la sensación de que ya era necesario poder empezar a retirarme…”, anunció.
Mas inmediatamente hizo gala de su humor, que encierra mucha verdad: “Ya les puedo decir que ya empecé a decir adiós… pero no les voy poder decir cuándo voy a terminar…”.
Se vuelve difícil la despedida, abundó, cuando el escenario no deja de darle dicha, tal como lo había vivido horas antes, cuando cantó ante 10 mil personas en su lugar de residencia, Puerto Vallarta, en un hermoso lugar frente al mar: “Y ¡caray! Se me hace tan difícil decir ‘sí, ahora sí ya me voy…’”.
Luego viene también la parte personal, la más humana, que también le exige el fin de una etapa: “Pero sí, yo pienso que no tarda mucho en empezar a desaparecer ‘el cantante’, y si Dios me lo permite, empezará la persona que quiere disfrutar, venir a Tijuana (por ejemplo), pero venir a comer, a degustar buen vino, venir a saludarlos de otra manera. Siempre vengo a la carrera, siempre estoy carrereado, ésa ha sido mi vida desde que me inicié; ya tengo muchos años en esto, y hay veces que sí se cansa uno”.
Secreto y cosechas del éxito
Trece años de edad tenía apenas Marco Antonio Muñiz cuando empezó la carrera artística, hoy tiene 74 “… que se dicen muy fácil, y que se dicen muy difícil; solamente yo sé lo que traigo atrás”, expresó, aunque no necesariamente en tono de lamentación. Han sido bastantes las satisfacciones.
“No soy un hombre que le guste empezar a recordar los triunfos, hemos tenido muy buena suerte en esta carrera. Soy una gente popular; hay países, hay públicos, que por una u otra razón, y a base de esfuerzo y de trabajo, me reconocen o me conocen. La vida me ha dado muchas satisfacciones. ¿Qué me falta? No soy un hombre millonario, pero no me puedo quejar, puedo vivir tranquilamente hasta que me vaya. Tengo una familia estupenda que es la que se encarga de gastar todos mis ahorros -dijo con su característico humor-, y también la suerte y la dicha de que la garganta todavía está respondiendo, porque si no, no estuviéramos ahora hablando de nada”.
En febrero pasado, el que también fuera integrante del trío Los Tres Ases tuvo la oportunidad de presentarse en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, ante una concurrencia de 10 mil almas, en una noche que para él resultó maravillosa. De ese concierto se grabó un DVD que el trovador espera ver pronto a la venta. Mientras aguarda ese otro fruto de sus triunfos, rememora otros tantos: Sus presentaciones en el Florida Park de Madrid, el Olimpia de París, el Madison Square Garden de Nueva York, Luna Park de Buenos Aires, el Teatro Bellas Artes de Puerto Rico. “Son páginas imborrables para mi persona, como artista, y ha sido en diferentes facetas y en diferentes etapas de mi vida. Pero se han logrado también a través de mi buena suerte, porque a veces uno no se merece tanto…”.
El éxito, entonces, nunca se le ha negado. Pero él lo advierte desde la cotidianidad de la disciplina, y no como un atributo solamente otorgado a los elegidos: “Mire, anoche estaba lloviendo en Puerto Vallarta, y estaba yo cantando con esa lluvia a las once de la noche. Y a las siete de la mañana de hoy ya estaba tomando un avión. Regularmente las personas comunes, que tienen un trabajo más tranquilo, pueden ocupar sus horarios más espaciosamente. El problema con nosotros es que no sabemos a qué hora comemos, a qué hora dormimos; pero sí cantamos a la hora que nos tienen anunciados”.
Entonces, si hay que explicar el secreto de su éxito, ahí lo tiene, en lo inmediato: “La responsabilidad a la profesión; es una de las principales razones por las que se respeta tanto esta carrera”.
Por otro lado, Muñiz también acepta la buena fortuna con la que inició su trayectoria, en una panorama y una época inigualable para la música mexicana, de los años cuarentas a los sesentas, atiborrada de grandes compositores hacedores de las mejores canciones: Rubén Fuentes, José Alfredo Jiménez, Vicente Garrido, Armando Manzanero, Pedro Flores, Rafael Hernández, Manuel M. Ponce. “Y hay que aclarar una cosa: Yo soy una persona conocida porque el público lo pidió; yo no soy Marco Antonio Muñiz el famoso, soy Marco Antonio Muñiz el agradecido con el público que hizo felizmente éxitos los temas que yo tuve la oportunidad de interpretar; ésa es la diferencia”.
Concluyó dejando bien en claro su papel dentro de la música y la relación para con sus seguidores: “Yo soy solamente el cupido, soy el intermediario entre el compositor y el público, y hago todo lo posible por interpretar lo mejor que me salga. Pero de ninguna manera estoy hablando del famoso Marco Antonio Muñiz, de ninguna manera
-insistió-, soy solamente el intérprete de las canciones que ustedes han hecho populares”.
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