|
|
 |
 |
Circense electro rock
Del indie rock y el performance a las danzas y los beats de los pone-discos sin control, envueltos en una noche de malabares, actos de magia y fuego dentro de una carpa rojiblanca. Fue la cuarta edición del Naza Space Circus.
Roberto A. Partida Sandoval
Las nubes se aglomeraban cargadas sobre el cielo circense. El viento imparable soplaba una fría velada que estampaba sobre el templete que hacía música desde la tarde. Ahí el sonido se construía pieza por pieza, entre electro, indie, rock y una fusión meramente experimental.
A unos pasos de los samplers y las guitarras, una carpa rojiblanca encendía sus bordes con pequeñas lucecitas intermitentes, mientras las paredes de lona dejaban escapar el sonido de las tornamesas, las laptops y los sintetizadores que ahí se mezclaban entre imágenes recién editadas.
El contexto marcaba una noche divertida: La cuarta edición del Naza Space Circus, una poderosa combinación de música, acróbatas, pone-discos, contorsionistas, visuales gráficos, payasos y el desfile de algunas de las propuestas más populares del talento exportado de Tijuana y la región.
Una vez más la fabulosa carpa de circo regresó para convertirse en una pista de baile, en cuyo patio se incluyó por vez primera un escenario para bandas en vivo, pasando del indie rock y el performance a las danzas y los beats de los pone-discos, envueltos en una velada de malabares, actos de magia y fuego.
Circo, maroma y electro rock. Sí, tal cual se vivió la cuarta edición espacial circense, iniciando con el peculiar sonido del cuarteto tijuanense Lux Post, cuyo sonido osciló entre el lado ruidoso del post-punk, disco-punk y el avant pop con influencias de The Liars, Battles, The Rapture y We Are Wolves, con lo que imprimen un toque muy festivo. Más información en: www.myspace.com/luxpost
Le siguió el quinteto con más actitud y energía del indie rock fronterizo, Aeroplanos, esa banda cuyo inicio se dio en el verano de 2003 y que hoy, cuatro años después, trae consigo toda esa carga dance rock que han ido compartiendo con bandas como Babasónicos, Zoé, Kinky, Pastilla y Porter.
Con temas como “Yue”, “Putas”, “Cliché”, “Take Me”, “Tres”, “Dance Rosa”, entre otras, el quinteto demostró por qué son reconocidos como una de las principales propuestas sonoras de Tijuana. Para escucharles, acceder a www.myspace.com/aeroplanos
Según el orden enlistado, poco después de Aeroplanos saltó el cuarteto tijuanense y sandieguino Buddy Akai, con esa mezcla de indie electro rock fusionado por samplers, secuenciadores, sintetizadores y vocales procesadas sin perder la esencia de un rock muy bailable. www.myspace.com/buddyakai
Al mismo tiempo que los Buddy Akai, en el circo las danzas eran guiadas por Loud Noises, un dúo fronterizo recién integrado por los mezcladiscos Güero y Monchis, quienes bien representan la escena electro de Tijuana, haciéndose partícipes de fiestas a lado de MSTRKRFT, Boys Noize, Lázaro Casanova, Le Castle Vania y Guns n Bombs. Escuche al dúo en www.myspace.com/tjloudnoises
Dentro de la carpa rojiblanca la fiesta se vivió de pie, aderezada por bailes e imágenes gráficas proyectadas en dos pantallas ubicadas lateralmente a un pequeño escenario circense, donde se ubicaron los manipuladores de laptops y en cuyo espacio hacían apariciones acróbatas, contorsionistas y magos.
El dúo sirvió de antesala a Latinsizer, esa híbrida propuesta sonora de Pepe Mogt, el músico-productor reconocido por su Fussible del Colectivo Nortec, pero ovacionado por la sincronización de máquinas de tambor y sintetizadores con los que ha participado y producido en discos para Because Music (Francia), National Records (Estados Unidos), Palm Pictures Label, Mil Records y Sonic 360, entre otras colaboraciones.
La noche se extendió hasta la madrugada, llegó el silencio el final, pero antes en el escenario de rock se presentó Madame uR y sus Hombres, un cuarteto caracterizado por la intensidad y pasión al interpretar temas originales mezcla de pop fino, rock y drama, enfatizados en luces, corbata, tacones, sombrero, lentejuela, spandex, locura, vodka y una pizca de jazz (www.myspace.com/madameur)
Del mismo modo, el mexi-gringo Jeffrey, bajo el concepto de Mono Mono, hizo su puesta en escena con esa música electro pop manipulada desde una computadora, al compás de un show único, interactivo, de disfraces, inflables, luces y objetos explosivos (www.myspace.com/monomono).
En el circo la velada parecía no encontrar su fin, pues en manos de los pone-discos Le Castle Vania y Lázaro Casanova, la residencia se volvió un eterno acto circense electro-rock.
|
 |
|
 |