Porros
Las imágenes que miles de bajacalifornianos observaron a través de los medios electrónicos de comunicación, el lunes 1 de octubre, cuando estaba programado el sexto y último informe del gobernador Eugenio Elorduy Walther, hicieron recordar aquellas viejas prácticas del PRI, de utilizar a sus bases para amedrentar e impedir el paso de funcionarios al recinto legislativo.
Agresiones verbales y físicas fue el común denominador en la explanada de los tres poderes del Estado en Mexicali, y la presencia de cientos de policías ministeriales y estatales preventivos como ingrediente para que en cualquier momento estallara la violencia.
Evidentemente lo que buscaban las huestes del PRI era que se desbordaran las pasiones y surgieran los golpes entre ambos grupos, pero prevaleció la tolerancia de los policías que permanecieron inmóviles ante la embestida.
Aun así lograron su objetivo principal, que fue impedir que el gobernador del Estado rindiera su informe ante el Pleno del Congreso Local recién instalado, para luego acusarlo de violar la constitución bajacaliforniana al no presentarse al recinto legislativo y rendir el informe.
Los diputados del PRI han llegado a responsabilizar a sus similares del PAN, por la decisión del gobernador de no acudir al Congreso dadas las condiciones que imperaban en ese momento.
Ahora los priístas advierten que una situación parecida se podría suscitar en la toma de protesta del gobernador electo, José Guadalupe Osuna Millán, impidiendo con ello el arranque del próximo sexenio.
Ese tipo de actos muy socorridos por los porros estudiantiles, en lugar de congratularse con los sectores de la población, lo que provoca es una animadversión de la ciudadanía, pues esos movimientos sólo conducen a la violencia.
Seguramente el gobernador electo rendirá la protesta de Ley en las instalaciones del Teatro del Estado. Declarado recinto oficial por el Congreso, los últimos gobernadores así lo han hecho, más por cuestiones de logística que por capricho.
Históricamente el antiguo cine Bujazán de Tijuana sirvió muchos años como sede para el cambio de poderes. También el auditorio municipal.
De presentarse un escenario similar al acontecido en la explanada de los tres poderes del Estado en Mexicali, al gobernador electo le sobran opciones para rendir protesta y dar su mensaje a los bajacalifornianos.
Da la impresión de que los priístas no han entendido que los tiempos han cambiado. Tampoco han sabido jugar el rol de segunda fuerza política en el Estado y no la primera que ejercieron por muchos años.
Una de las mejores decisiones tomadas por el gobernador durante estos seis años, es sin duda no haber ido a la sede del Congreso. Evitó un posible derramamiento de sangre que en estos momentos todos estaríamos lamentando.
Finalmente los bajacalifornianos pudieron desde la comodidad de sus hogares y a través del televisor, ver y escuchar el sexto y último informe de gobierno.
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