Un equipo sin rumbo
En lo que fue apenas el segundo partido de la verdadera Selección Olímpica, Guatemala resultó un rival sumamente complicado, más por su impetuosidad y juego brusco, que por su futbol. Hacía 38 años que México no perdía ante los chapines.
Arturo Durán Hernández
Enviado Especial
Los Angeles, CA.- Lo ocurrido la noche del miércoles 17 en el Memorial Coliseum, no sólo cortó de un sendo golpe 38 años de derrotas chapines, sino que dejó más que lastimado el mentado proceso que Hugo Sánchez tanto defiende.
En lo que fue apenas el segundo partido de la Selección Olímpica, Guatemala resultó un rival sumamente complicado para México, más por su impetuosidad y juego brusco, que por su futbol.
Contrario a otras ocasiones en que el Tricolor se presenta en territorio norteamericano, los aficionados no acudieron en grandes grupos al Coloso de la calle Figueroa; en total fueron 42 mil 349 seguidores los que se dieron cita para apoyar a sus respectivos equipos.
Desde hace mucho tiempo, la afición mexicana no encontraba rivales tan numerosos como los de Guatemala.
El primer tiempo inició y tras diez minutos de juego, México no se había podido hacer presente con alguna jugada de gol, mientras que el equipo chapín, ya tenía un gol y dos aproximaciones más de peligro, gracias a Rigoberto Gómez.
La primera oportunidad de los aztecas llegó por los pies de Giovani, quien intentó escaparse hasta el fondo de la cancha por el sector derecho, pero al sacar su disparo éste tocó las redes por la parte de afuera.
No fue sino hasta el minuto 28, cuando la oncena tricolor tuvo su primera llegada de peligro, cuando gracias a un servicio de Andrés Guardado, el balón fue rematado directamente a las manos del arquero por parte de César Villaluz.
Dos Santos lució perdido por el sector derecho, lo que provocó un desconcierto en el accionar del equipo, ya que cuando la contención buscaba salir por el sector de Giovani, éste no se encontraba ahí pues se tiraba más al frente como un tercer delantero, dejando a Omar Esparza con toda la responsabilidad por ese lado.
Andrés Guardado se tuvo que multiplicar y salir de la lateral izquierda para el centro y tratar de atacar, dejando sola la banda izquierda, provocando así un amontonamiento de jugadores en el ataque, que no sabían qué hacer con la pelota.
Con el transcurrir de los minutos, César Villaluz buscó botarse para jugar de poste y convertirse en el enlace entre el mediocampo y la delantera, mientras que Giovani cambió su lugar con Vela, colocándose como punta izquierda y el anterior en la derecha, provocando así que el osasunista tocara menos el balón que en su posición de arranque.
En lo que Gio y Vela cambiaban de lugar constantemente, Villaluz tomó la batuta del juego, haciendo las veces de orquestador en un equipo que sin duda careció de liderazgo sobre el terreno de juego.
Con ello, Guardado tuvo al fin la oportunidad de jugar más suelto por la banda izquierda, en lugar de agregarse al centro del campo, logrando así mayor peligro sobre el campo guatemalteco.
Fue así que México, gracias a una combinación entre sus hombres de ofensiva, consiguió de forma inmediata los dos goles que le significaron irse al frente en el marcador.
Carlos Vela tuvo la oportunidad desde el arranque y con ello cobró mayor confianza para aprovechar la única ocasión de gol que tuvo, enviándola al fondo de las redes. Sin duda, Villaluz demostró por qué tiene el puesto titular en Cruz Azul, ya que su buen funcionamiento sobre el campo se vio recompensado con el segundo gol de la noche.
Para el segundo tiempo, el ambiente del partido había cambiado, el tricolor había logrado imponer las condiciones del juego, pero los cambios que alguna vez le faltaron a Miguel Mejía Barón, ahora le sobraron a Hugo Sánchez.
El Pentapichichi español retiró de golpe y porrazo a casi toda su línea ofensiva, pues tanto Gio como Vela, cedieron sus respectivos lugares a Ismael Valadez y Pablo Barrera, cambiando así su forma de jugar, pues Barrera sí profundizó más que Dos Santos por el sector derecho.
El juego ríspido que suele acompañar a los equipos centroamericanos no faltó a la cita, pues la rudeza implementada por los hombres del “Bolillo” Gómez, rápidamente se vio igualada por el lado mexicano, lo que abrió las puertas a la violencia.
El hombre que después de Guardado se había significado como el más desequilibrante en la cancha, se dejó llevar por las agresiones rivales, y tal vez por su misma juventud, pues se enfrascó en una lucha que no tiene ganadores. Ambas oncenas se vieron reducidas, cuando Villaluz y Carlos Ruiz partieron temprano hacia los vestidores.
Con la expulsión, México tuvo menos variantes y dejó solamente a Valadez en la delantera, aprovechando las llegadas de Guardado y Barrera por las bandas.
Cuando parecía que los mexicanos encontraban el equilibrio, Gonzalo Pineda volvió a perder la cabeza y se hizo expulsar tontamente con una agresión directa. Casi de forma inmediata llegó el segundo gol de los chapines y diez minutos después el de la victoria, ambos por obra de Marvin Ávila.
Ya con nueve hombres y el marcador en contra, los de Hugo se vieron más perdidos que antes. El timonel nacional intentó salvar al barco, mandando a Edgar Castillo y Omar Arellano al terreno de juego, quienes se agregaron de forma inmediata al ataque mexicano, pero el daño estaba hecho.
Casi al final, el joven Barrera encontró el espacio por la banda derecha y se coló hasta el área rival para ser derribado por un guatemalteco. Falta flagrante que merecía ser marcada como tal y sancionada con el penalti, pero el árbitro Ricardo Salazar, quizá intimidado por la gran cantidad de banderas guatemaltecas en la tribuna, no vio.
Carlos Salcido, defensa del PSV habló con ZETA sobre sus conclusiones del encuentro.
“La verdad fue un juego muy difícil, muy complicado, porque en todo momento jugamos al juego de Guatemala, nada más en el primer tiempo nos pusimos a jugar como sabemos. Lamentablemente caímos en el juego de ellos, tratamos de meter golpes también y a fin de cuentas ellos hicieron su partido y ganaron”, comentó Salcido.
“Este tipo de partidos creo que les deja más a los jóvenes, se dan cuenta que cualquier partido en selección mayor representa que te incomoden en todo momento, que te metan patadas y que no saques una victoria fácil, a ellos les va a servir y sobre todo cuando enfrenten en el Preolímpico a equipos que aparentemente son chicos, pues te van a jugar a tope”, afirmó el defensa.
El capitán mexicano reflexionó sobre el accionar del equipo, no sólo en este partido, sino en todo el proceso. “Falta muchísimo, por que siempre tenemos que buscar jugar al futbol, siempre tenemos que hacer lo nuestro, lo que sabemos, no debemos de caer en provocaciones ni dejarnos enganchar”, concluyó.
Al final el balance fue negativo. La derrota, las expulsiones, la indisciplina y el navegar de un equipo que no encuentra la brújula, dejan muchas dudas de cara a las eliminatorias olímpicas a celebrarse en territorio norteamericano durante el mes de marzo de 2008, cuando se enfrenten a los supuestos rivales chicos que mencionó Salcido.
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