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MEXICALENSE
Sandra Ávila Beltrán, la llamada “Reina del Pacífico”, no nació en Tijuana como noticieros nacionales han dicho. Su acta de nacimiento quedó inscrita en el libro 22 foja 304 de la Oficialía del Registro Civil de Mexicali, Baja California. La “Reina” es cachanilla. Fue registrada a las 8 horas con 40 minutos del 22 de noviembre, reza el documento oficial. Ese día la presentaron ante las autoridades sus padres. Tenía 29 años él, y 23 la madre. No se habían casado. La niña, la tercera hija de la pareja, nació a las siete de la mañana del 11 de octubre de 1960. Para más señas, quedó asentado que nació en la Calle Mérida número 809 de la ciudad de Mexicali. Como se usaba en la época, cuando los padres se matrimoniaron el 26 de diciembre de 1961, Sandra Ávila fue registrada como hija legítima de la pareja. La mexicalense pues, vivió en Tijuana, pero no nació ahí. Hay más información. En 1980 Sandra se matriculó en la Universidad Autónoma de Guadalajara en la escuela de Periodismo y Comunicación. Dicen quienes fueron sus compañeros de aula, que no duró mucho. Le gustaba ya la fiesta y los lujos. No terminó ni el semestre cuando cambió de carrera, se fue derechito a la Facultad de Administración, Contabilidad, Economía y Turismo. Le llamaba la atención eso de promocionar ante otros las bondades turísticas. Las relaciones públicas y las reuniones. Se las tomó muy en serio. Pero de manera extracurricular, casi no iba a clases. Se la pinteaba seguido. La veían más en Puerto Vallarta que en la Universidad. De pasadita en Mazatlán y muy seguido en Culiacán. Siempre de fiesta. Muy enjoyada. Anillo de oro con diamantes y llamativo león forjado en el preciado metal amarillo. Cuentan sus compañeros de aquellos años, hoy comunicólogos la mayoría, que Sandra vivía en Providencia o Colinas de San Javier. Famosos fraccionamientos porque justo ahí le decomisaron una casa con lago artificial a Rafael Caro Quintero en 1984. A muchos les llamaba la atención la vida que se daba Ávila Beltrán. Más porque los estudiantes de la época vivían a duras penas, sobre todo cuando eran fuereños como muchos bajacalifornianos, pero no era el caso de Sandra. No estudiaba pero siempre traía billete. Muchos para una chamaca de 20 años. Eso sí, de cuerpazo y cara bonita. Negaba su origen bajacaliforniano. Mejor la identificaban como sinaloense por los gustos y la fiesta. Tenía el perfil, dicen quienes la trataron hace 27 años. Ya se le notaban las compañías extrañas, recuerdan. Hoy, a los 47 años recién cumplidos, “La Reina del Pacífico” pasa sus días en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México. Nada de lujos. A lo mejor uno que otro beneficio más por parte de custodios embelesados que por privilegios. Espera el día de su extradición. Estados Unidos la quiere. Así lo solicitó al Gobierno Mexicano, y ella lo reconoció sonriente ante las cámaras de la Policía que la detuvo. Igual de alegre y coqueta que hace 27 años. Cuando tenía 20 y estudiaba en Guadalajara.
EL MIEDO
Ahora resulta que Antonio Martínez Luna, el Procurador de Justicia de Baja California, tiene miedo. Como muchos bajacalifornianos afectados por la inseguridad, se muestra temeroso. Desconfiado casi hasta de su sombra. Vaya, hasta con quienes contrató para que le cuiden la espalda y lo escolten, anda receloso. Los cercanos ejemplificaron: Nadie (sólo él) conoce su itinerario. Algunos conocen ciertas citas, pero ninguno la totalidad de las actividades del Fiscal. Igual pasa con los boletos de avión que frecuentemente solicita a distintas agencias de viajes. La orden es entregarle los pases de abordar en sobre sellado. El colmo de la paranoia: Cuando con su comitiva y vehículos blindados se traslada de Mexicali a Tijuana, todos vienen confiados hasta que se le ocurre llegando a Tecate y “por seguridad”, cruzar la frontera hacia Estados Unidos, y tomar el freeway 8. Derechito a San Diego como escala hacia Tijuana. Los guardias del Procurador ya no saben qué se le ocurrirá según esto para despistar al enemigo. A ver qué sigue, el miedo anda en convoy.
Reducción de pena
Rafael Francisco Arellano Félix fue sentenciado en una corte federal de San Diego a seis años de prisión. Los cargos fueron conspiración para distribuir cocaína y posesión con la intención de distribuirla. En junio de 2007, Arellano se declaró culpable ante dichos cargos. Pero ahora la defensa pedirá una reducción de sentencia. Solicitarán que se compute a favor del sentenciado los años que estuvo preso en México por motivo del procedimiento de extradición. La defensa mexicana a cargo del abogado Américo Delgado de Peña comentó que “según acuerdos internacionales, el tiempo en que una persona se encuentre preso por un mandato de extradición, cuenta finalmente a favor del extraditable una vez que es impuesta la sanción por el gobierno extranjero”. El mayor de los Arellano estuvo preso por proceso de extradición en México, de marzo de 2004 a septiembre de 2006 cuando fue remitido a las autoridades federales en San Diego, por lo que la defensa solicitaría la reducción de dos años, para cumplir en Estados Unidos únicamente cuatro de los seis impuestos.
GABINETE
José Guadalupe Osuna Millán, no ha tenido tiempo de conformar su gabinete. Los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, lo traen azorado. Son ellos, más allá de los votos del 5 de agosto, quienes decidirán si vale la elección que lo hizo Gobernador Electo. Ante el desentendimiento de priístas sobre la clara intención del electorado de negarles el poder ejecutivo, mejor impugnaron. Y ahora tienen la transición detenida. Por eso “El Lupillo”, ocupa el tiempo que debería dedicar a conformar un gabinete, en reuniones en la Ciudad de México. Todo un lastre político electoral. Sin embargo, la institucionalidad de Osuna Millán, de no avanzar en la conformación de su principal equipo de colaboradores en tanto no tener la resolución del Tribunal Federal, ni impide que sus cercanos empiecen a hacer las apuestas. Ahí van los nombres y los cargos que dicen podrían ostentar:
* José Guadalupe Zamorano a la Secretaría de Finanzas.
* Miguel Ávila Niebla a la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano.
* Gabriel Posada Gallego al frente de Oficialía Mayor.
* Juan Tintos Funcke, a la Secretaría de Turismo.
* Julián Leyzaola Pérez, a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública.
* José Blacke, derechito a la Secretaría de Desarrollo Social.
En veremos permanece, Francisco Vega Lamadrid al frente de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana. Igual Mario Escobedo o Daniel Romero en la Secretaría de Desarrollo Económico. Y Hernando Durán, incondicional del ex Gobernador Ernesto Ruffo Appel, está pensando si acepta o no, la Dirección de Comunicación Social, que tan bien ha llevado Alejandro Caso Niebla.
Como es evidente, no hay muchas sorpresas en los designios del grupo íntimo del Gobernador Electo. Los mencionados, Zamorano, Vega, Ávila, Posada, Tintos, Blacke, ya han sido funcionarios de gobierno. No hay pues, en el gabinete político y de desarrollo social, caras nuevas, sangre fresca y valor ciudadano. Habrá que esperar el momento final.
Lacayos
El Secretario de Gobierno de Tijuana, Andrés Garza Chávez, no tiene independencia. Su perfil no es el más autónomo. Tampoco destaca por su singularidad. Mucho menos por iniciativa o ideas. Desde un principio lo ubicaron en esa posición para darle órdenes y que él las cumpliera. No más. Nada de propuestas, proyectos e ideas brillantes. Hasta eso, estos elementos no fueron parte del convenio. Garza nada les debe. En ese contexto, no sorprenden las respuestas que le ha dado a los integrantes del equipo de transición de Jorge Ramos Hernández, Alcalde Electo de Tijuana: “No les voy a dar la información”, les dice cuando le piden documentos, estados y santo y seña de la administración. Cuentan que incluso se abrió de capa: “Yo sí quisiera colaborar, pero mi patrón me ordenó que no lo haga”. Cuando los panistas le informaron que Kurt Honold, el Alcalde Suplente ya había dado su visto nuevo, el Secretario de Gobierno de Tijuana, se fue grande: “Mi patrón está en el Hipódromo”, respondió. Tan joven y ya uno más de los lacayos.
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