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El divo

Nostalgia y romance

Un concierto lleno de recuerdos e historias compartidas, ofreció Alberto Cortez a su público de Tijuana, ése que siempre está presente cada que el artista decide visitar la ciudad.

Trinidad Ramírez Toriz

Alberto Cortez llegó puntual a su cita con los tijuanenses, vestido de negro como siempre, y acompañado al piano por el maestro Fernando Badía, se dispuso a pasar una inolvidable velada, llena de nostalgia y romance, de recuerdos e historias, de pasión desbordada, de anécdotas y lágrimas, con su público fiel, ése que concierto tras concierto está dispuesto a ser cómplice del cantautor. El escenario: la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana (CECUT).

Querido y respetado por su gente, el argentino tocó las fibras más sensibles de los presentes, con un selecto repertorio de sus grandes éxitos y algo más de sus novedades discográficas.

Lento, muy lento llegó al escenario, sin duda el tiempo comienza a cobrarle factura. Se le ve cansado pero feliz, robusto, ojeroso y canoso. No se deja intimidar por la edad, le hace frente y la toma con dignidad. Su voz, ésa no ha cambiado para nada, sigue en pie, fuerte, única, poderosa, nítida y bella.

“A mis Amigos” fue el tema con el que dio la bienvenida a sus fanáticos, a esos maduros y los no tanto, a aquellos que se enamoraron con sus canciones y los que las conocieron gracias a sus padres.

Con la plenitud de los años, las tablas en el escenario y un público cómplice de sus historias, Alberto se dejó querer y se apoderó con su canto y encanto de la voluntad de los presentes, llevándolos a conocer a su “Querido Tatán, Tatanito” -su abuelo- y a “Manolo”; recordando también aquél árbol que un día sembró hace ya tantos, tantos años, a su perro y a aquel loco que quería volar.

Cargado de nostalgia y romanticismo, contó y cantó hasta sumar 24 temas de amor, de historias, de sentimiento. Del pasado y del presente, porque a sus 67 años, no deja de escribir, y con lírica cuenta pasajes de su vida, ésos que la gente agradece y los hace propios.

El público seguía ahí, sentado en su respectiva butaca, observando, aplaudiendo y alguna que otra vez cantando. En esta ocasión no le pidió complacencias al cantautor, lo dejó en total libertad para que él y sólo él decidiera qué temas interpretar.

Era su noche y la estaba disfrutando a plenitud, un acto más de amigos y emociones que de formalidades.

Se le vio emocionado más de una vez, las lágrimas se asomaron al recordar momentos sublimes e importantes. Ni el sonido del celular en plena actuación pudo manchar tan impecable presentación.

El tiempo transcurría hasta que fueron llegando las consentidas: “Te Llegará una Rosa Cada Día”, “Distancia”, “Te Sigo Queriendo”, “Miguitas de Ternura” y “En un Rincón del Alma”. Pero también hubo poesía: “Vida” y “Qué Suerte He Tenido de Nacer”.

“Es una alegría estar con ustedes nuevamente. Venimos desde muy lejos hasta esta Tijuana inolvidable para nosotros, por tantos amigos que tenemos en ella y por las tantas veces que un avión nos ha traído hasta aquí. Hasta este CECUT que ya es mi propia casa y si ustedes me lo permiten”, fueron algunas de las tantas frases que Cortez dirigió a su público la noche del martes 16 de octubre en un concierto de cámara, de esos que saben hacer los cantantes líricos como Plácido Domingo y claro, también él: “Uno puede hacer este tipo de experimentos, este tipo de trabajos, este tipo de actuación, cuando uno tiene el privilegio y la alegría de estar acompañado por un genial maestro en el piano, que es Don Fernando Badía”.

Los aplausos no se hicieron esperar y la gente quería más, por lo que antes de dar fin a su presentación, como un homenaje a su trayectoria musical y en agradecimiento por su constante presencia en ese escenario cultural, la Directora del CECUT, Teresa Vicencio Álvarez, subió al estrado para entregarle una placa por tantos años de llegar siempre al mismo lugar y entregar su alma, corazón y vida; además de dirigirle unas palabras:

“Este reconocimiento es con todo el cariño para Alberto Cortez por toda su presencia en este Centro Cultural, por todos estos años, pero sobre todo llenando el espacio emocional y afectivo con todos. Muchísimas gracias”.
Conmovido, el intérprete lo recibió, y como regalo ofreció su himno de amor: “Cuando un Amigo se Va”.

El público de pie, al borde del delirio, fue una prueba más que fehaciente de un espectáculo de primer nivel y, sobre todo, emotivo, en el cual el cantautor simplemente se dejó querer.

Otro premio

Aunado a  los reconocimientos que ha recabado a lo largo de su carrera, Alberto Cortez recibirá un Grammy a la Excelencia Musical por parte de la Academia de la Música Latina; esto será el próximo 7 de noviembre en Las Vegas, Nevada.


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