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Federales

Se quejan de bajos sueldos, comida “engusanada” y residencia en edificios abandonados

Federales: Situación indigna

Policías de los 300 federales recién llegados a Tijuana para combatir el narcotráfico y el secuestro, denunciaron: Les pagan mil 500 pesos a la semana y de ahí deben cubrir hospedaje y viáticos. No les proporcionan artículos de limpieza y a veces deben dormir en el suelo. Identificados ante ZETA advirtieron: “Si denunciamos, nos corren”. Las condiciones de la “Policía Modelo” del Gobierno Federal, son deprimentes.

Francisco Sandoval Alarcón

Los agentes federales responsables de luchar contra narcotraficantes y secuestradores ganan mil 550 pesos a la semana.

Integran la Policía modelo del Gobierno Federal del Presidente Felipe Calderón Hinojosa. También, una de las corporaciones peor pagadas en el País.

La autoridad no les ayuda. Del salario de seis mil 200 pesos mensuales, los agentes deben pagar viáticos y gastos de hospedaje cuando sean comisionados en estados de la República para realizar detenciones y labores preventivas de seguridad.

En estas precarias condiciones, hay 300 agentes federales en Tijuana. Llegaron hace tres semanas directo de Guadalajara, Jalisco y con una escala laboral en Sonora. Las condiciones en las que se desempeñaron en esos estados, fueron las mismas: Paupérrimas.

Pero no son los únicos. Todos los miembros de las Fuerzas Federales de Apoyo se encuentran en esa misma situación. Las carencias y el abuso son añejos. Explicó uno de los agentes: “Desde que mandos militares retirados sin ninguna capacitación en este ámbito (policial)” llegaron a tomar las riendas de la corporación hace dos años. Siguiendo la línea institucional, los agentes han solicitado una mejoría en sus condiciones a los coordinadores, pero no han tenido respuesta positiva. Cosa contraria, los elementos han sido amenazados: Si hacen públicas sus condiciones, serán denunciados a la Procuraduría General de la República (PGR).

Ante la precaria situación económica, los agentes federales también sufren la exigencia laboral. Dijeron que les aplican el reglamento militar, aun cuando encabezan una corporación de la fuerza pública gubernamental. Les dicen: “Siguen siendo militares y no dejarán de serlo”, en referencia a su origen.

En estas condiciones, los elementos con destacamento en Tijuana llegaron al límite. Un grupo de ellos, solicitando no se hiciera públicos sus nombres, revelaron a ZETA las intenciones del Comandante Inspector de la Policía Federal Preventiva, Sergio López Sánchez, de hospedarlos en un gimnasio abandonado de Tecate, el cual no cuenta con regaderas, ni baños sanitarios, pero sí ubicado muy cerca del relleno sanitario municipal. Contaron que algunos miembros de la Policía ya han sido remitidos a ese espacio.

Además denunciaron:

Mala alimentación.- La comida que ingieren antes de salir a patrullar las calles de Tijuana “es insuficiente, mal preparada, (y) de mala calidad”.  Incluso, hablaron de haber consumido pollo y carne con gusanos.

Lucran con sus necesidades.- El Comandante López Sánchez instaló al interior del campamento una tienda de víveres y artículos de limpieza personal para venderlos a los agentes. Los mismos artículos que le requieren a su jefe inmediato y que nunca les proporciona por la vía oficial.

No los escuchan.- El Comisario General de la PFP, José Antonio Guzmán Cueto, les informó que por ser una corporación “elite en crecimiento deben adecuarse a las pésimas condiciones en las que viven”.

Amenazas.- Les dijeron que los inconformes “pueden meter su renuncia”, pues “no está para ofrecer ningún tipo de comodidad a los elementos”.

Sin capacitación, ni viáticos

Desde su creación, el 13 de diciembre de 1998, la PFP tuvo como meta principal convertirse “en punto de referencia, modelo y evidencia del compromiso” del Gobierno Federal para combatir el crimen y la delincuencia en el país.

En sus lineamientos destacan que los elementos de la corporación están capacitados para “prevenir y combatir la comisión de delitos (…) mediante programas y acciones desarrollados con esquemas de inteligencia y tecnología de vanguardia”.

Añaden que para lograr un mejor desarrollo y una mayor permanencia de los policías, “están comprometidos con ellos a desarrollar y fortalecer el Servicio Civil de Carrera con base en el mérito laboral y la capacitación permanente”.

Pero a más de ocho años de su conformación, las cosas no andan nada bien al interior de esta corporación “elite”. Denunciaron policías federales entrevistados:

“Se habla de capacitación y actualización, pero no hay nada de eso. Hay compañeros que llevan más de seis años de servicio y jamás han sido promovidos para ocupar una coordinación. Al contrario a muchos de estos compañeros los traen limpiando baños y eso no nos parece.

“Cómo puede ser posible que a los policías que salen a las calles a combatir a los delincuentes, después de finalizar sus jornadas, los pongan a limpiar los baños. No es justo”.

Aunado a esto, los agentes denunciaron que desde abril del presente año la mayoría de sus compañeros no han recibido los viáticos correspondientes cuando salen a las diferentes entidades del país.

“Supuestamente nos dan viáticos por 327 pesos diarios pero hay compañeros que no reciben el apoyo desde junio y otros desde abril. A otras áreas de la corporación, como la Policía Federal de Caminos, Inteligencia y la Policía Canina reciben el viático completo que es de 810 pesos al día y nosotros, hasta el momento no nos han dado nada”.

El incumplimiento en el pago de viáticos ha sido una constante desde la llegada del General Héctor Sánchez Gutiérrez a la Coordinación de las Fuerzas Federales de la PFP, esbozaron los agentes.

Explicaron que en un principio todos los miembros de las Fuerzas Federales recibían el apoyo de 810 pesos, que eran utilizados para el pago de hospedaje y alimentación, pero a la llegada del General lo cambiaron por el bono de 327 pesos.

“Ésa fue una de las primeras acciones de Sánchez Gutiérrez. El General llegó diciendo que se iban a quitar los viáticos porque él era enemigo de los viáticos. Aparte nos dijo que era mucho dinero y que no era justificable, aun cuando nosotros siempre presentábamos nuestros comprobantes de gastos”.

A más de seis meses de no recibir los recursos para su manutención, los federales acusaron de “malos manejos  al personal administrativo de la institución, pues hasta el momento desconocen el destino que han tenido los recursos, aun cuando en este mes se cierra el año fiscal para ellos.
“Nosotros no tenemos por qué tocar el dinero de nuestro sueldo para pagar artículos de limpieza o víveres. Eso es ilegal. Prácticamente estamos pagando por ser agentes federales y no se vale”.

Los tratan como militares

Otra de las irregularidades que denuncian, es que aun cuando todos los agentes de la PFP tuvieron que retirarse del Ejército para incorporarse a la corporación, los siguen tratando como militares a pesar de contar con una ley interna que regula su actuación como policías.

“Nosotros actuamos conforme a nuestra propia Ley interna, pero los mandos, todos generales del Ejército retirados, utilizan el reglamento militar al momento de dar órdenes.

“Como toda su vida trabajaron como militares quieren imponer la misma rigidez en la PFP. Pero una cosa es ser policía y otra es ser militar”.

Los entrevistados explicaron que ante el rigor no pueden mostrar sus inconformidades, pues cuando cuestionan algo sus jefes les responden que ellos siguen siendo soldados y están obligados a obedecer las órdenes, entre tales no quejarse de las condiciones laborales.

Precisaron que esta situación la tienen desde que mandos militares del Ejército, ya retirados y sin ninguna capacitación policial, llegaron a ocupar las coordinaciones generales de la corporación hace dos años.

“Es por eso que no conocen la ley y reglamento de la PFP y ellos emplean con nosotros el reglamento militar porque manifiestan que seguimos siendo militares y que nunca vamos a dejar de serlo”.

Cuando los policías se han atrevido a denunciar estas irregularidades, indicaron, inmediatamente toman represalias en su contra, como ocurrió hace un año con 120 agentes que en ese tiempo estaban comisionados en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

“Los despidieron supuestamente porque no tenían la preparatoria. De ahí se agarraron para retirarlos luego de que denunciaran irregularidades al interior de la corporación. Le buscaron de todo y de ahí se agarraron para echarlos y hasta el momento desconocemos quién autorizó estas bajas”.

Duermen en el piso

Los agentes, todos identificados ante el reportero, se quejaron que la comida que reciben antes de salir a patrullar las calles para vigilar y combatir a los delincuentes es “pésima”, a la par que tienen que dormir en el piso.

“En varias ocasiones le hemos pedido a nuestros comandantes que nos den alojamiento y comida digna y no nos hacen caso. Varios compañeros ya han presentado infecciones estomacales por la mala calidad de la comida”.
Para colmo, comentan, cuando se ha puesto en tela de juicio la calidad de los alimentos, los altos mandos argumentan que se hacen estudios para elaborar los mismos, lo que acusaron, es “totalmente falso”.

Otra de las condiciones indignas: En ocasiones tienen que dormir en el piso y hasta en edificios abandonados.

Citaron el caso del Comandante Inspector de la PFP, Sergio López Sánchez, quien hace unos días les informó que estarían alojados en un gimnasio abandonado del municipio de Tecate, el cual es utilizado como basurero y que no cuenta con regaderas y sanitarios.

“Cuando mostramos nuestra inconformidad, el Comandante nos señaló que no podía hacer mucho porque el gimnasio era el ofrecimiento del Gobierno del Estado y no se nos hace justo porque si las autoridades solicitaron nuestra presencia en la Entidad lo razonable sería que nos brindaran instalaciones dignas”.

Advirtieron:
“No queremos hoteles lujosos, queremos un lugar modesto. Tampoco estamos pidiendo bufetes sino una comida decente y a base de nuestras necesidades”.

En estas condiciones se encuentran cientos de elementos de la PFP que diariamente se enfrentan el crimen organizado: Sin un sueldo digno, ni alimentos, ni artículos de higiene personal. Hospedados en edificios abandonados y con viáticos que no les son pagados. En contraparte, el discurso de las autoridades federales es de una Policía elite, atendida, capacitada y bien pagada.


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