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Una placentera enfermedad

Un hombre y una mujer están sentados, uno al lado del otro, en la sección de primera clase de un avión. La mujer estornuda, saca un Kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y se estremece violentamente.
El hombre no está muy seguro del porqué del estremecimiento y continúa su lectura.
Pocos minutos después, la mujer estornuda de nuevo, saca un Kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y se estremece violentamente en su asiento. El hombre está ahora más que curioso acerca del sobresalto.
A los pocos minutos, la dama estornuda otra vez, saca un Kleenex, se limpia cuidadosamente la nariz y de nuevo se estremece violentamente.
El tipo ya no puede contener la curiosidad y le dice a la mujer: “Tres veces ha estornudado, ha sacado un Kleenex y se ha limpiado la nariz, para luego estremecerse violentamente. ¿Qué le pasa?”.
La mujer contesta: “Discúlpeme si molesto. Sufro de una rara enfermedad que provoca que cada vez que estornudo, tenga un orgasmo”.
El hombre, un tanto apenado pero aún curioso, dice: “Nunca había escuchado algo así. ¿Y qué está tomando para su enfermedad?”
La mujer sonríe y contesta: “Aspiro pimienta”.

Autor: Mejor así lo dejamos.


Al-Qaeda en México 

Informes de inteligencia indican que Al-Qaeda ya desistió de cometer un atentado terrorista contra las instalaciones de Pemex.
Según con este reporte hasta ahora mantenido en secreto, Osama bin Laden envió un comando de mujaidines suicidas que desembarcó en la costa de Veracruz. Ahí hallaron un oleoducto y comenzaron a seguirlo para llegar a la refinería. Pero ahí empezó su desconcierto: había tal cantidad de tomas clandestinas que nunca supieron dónde poner la bomba.
Luego se movieron a Tabasco y, cuando estaban colocando cuidadosamente los explosivos plásticos, ¡puuum! Que les estalla el oleoducto por falta de mantenimiento.
Diezmados y lastimados, los talibanes decidieron acabar con la mismísima Torre de Petróleos Mexicanos, pero -¡por Alá!- que les roban el coche-bomba en Iztapalapa.
Su última opción era infiltrarse en Pemex para realizar una labor hormiga de sabotaje, pero -ni Mahoma lo habría previsto- se toparon con el sindicato y no les alcanzó el dinero ni para comprar una plaza de intendente.
Finalmente, Bin Laden recibió un extraño mensaje de sus guerreros: “Hermano Bin Laden, misión falló. Pero usted tranquilo. Los mexicanos se destruyen solitos”.


El político y el cura

Un cura se estaba retirando después de 25 años a cargo de la parroquia, por lo que los feligreses decidieron ofrecer una cena de despedida en su honor.
Se escogió a un destacado político local, miembro de la parroquia, para dar un pequeño discurso durante la cena, pero éste se retrasó y el sacerdote decidió emitir unas breves palabras mientras esperaban al político.
“Obtuve mi primera impresión sobre esta parroquia en la primera confesión que debí escuchar. Pensé que había sido destinado a un lugar terrible. La primera persona que entró a mi confesionario,  me dijo que había robado un televisor y que, al ser detenido por la Policía, casi había matado al oficial. Había robado dinero a sus padres, sustraído mercancía de su sitio de trabajo, había tenido un romance con la esposa de su jefe y tomaba estupefacientes. Yo estaba anonadado, pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que la gente de esta parroquia no era nada así y que ciertamente había venido a una comunidad llena de gente buena y amable”, recordó el clérigo.
Justo cuando terminaba sus palabras, el político entró al salón, disculpándose por la tardanza. Inmediatamente comenzó su presentación y el discurso en honor del párroco saliente.
“Nunca olvidaré el primer día que el Padre llegó a nuestra parroquia -enunció el político-. De hecho, tuve el honor de ser el primero en confesarme con él”.


Burocracia

Un contador, un arquitecto, un químico y un burócrata discutían sobre cuál de sus perros era el más listo. Entonces se les ocurrió ponerles a prueba.
El arquitecto llamó a su perro de nombre “Compás” y le ordenó: “Haz lo que sabes hacer”. El can tomó un pliego de papel milimétrico, un lápiz, una regla y dibujó un cuadrado perfecto.
Después el contador llamó a su mascota de nombre “Inventario”: “Muéstrales”.
Acto seguido, el perro fue por un paquete de galletas, las dividió y acomodó en tres pilas con el mismo número de piezas.
A éste le siguió el químico, que llamó a su perro de nombre “Matraz” y le dijo: “Haz lo tuyo”.
El perro tomó un recipiente con leche y una taza graduada, donde midió exactamente medio litro.
Cuando tocó el turno al burócrata, todos estaban atentos a ver que hacía su perro, entonces lo llamó:
“¡Senador!”. Y el perro sin más fue y se echó sobre el pliego de papel, bebió la leche de un solo trago y se zampó todas las galletas.

Autor: Sabrá Dios.


Los feos de Filadelfia

Según una encuesta aplicada a 60 mil visitantes y residentes del lugar, la gente más fea de Estados Unidos vive -¡EN ZERIO!- en Filadelfia, ciudad que actualmente cuenta con más de millón y medio de habitantes.
De acuerdo al mismo estudio, realizado por la revista Travel & Leisure y el Noticiario de CNN, en esta ciudad las personas tienden a estar menos a la moda, ser inactivas, poco amistosas y muy localistas.
Los resultados coinciden con los calificativos negativos que los oriundos de Filadelfia han obtenido incluso por ser los más rechonchos del vecino país. De hecho la Asociación Americana de Obesidad ubicó al municipio entre los diez primeros lugares donde se concentran más norteamericanos con sobrepeso.
Al mismo tiempo, los estadounidenses más guapos viven en Miami y San Diego.


Por error

Un automovilista en Austria estaba tan borracho, que no pudo cambiar la llanta ponchada de su vehículo. Pero al solicitar ayuda -¡EN ZERIO!- llamó a la Policía en lugar de a la llantera. Como consecuencia de su “error de dedo”, el hombre terminó perdiendo la licencia.
A final de cuentas ni necesitó arreglar el carro para llegar a su nuevo destino.


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