De vuelta por Ensenada
Festivo, alegre y lleno de energía, Juan Gabriel pisó una vez más la tierra de la Bella Cenicienta del Pacífico, donde compartió con su público romance, historia y mucho baile.
Néstor Cruz Tijerina
Juan Gabriel realizó su única presentación en Baja California ante aproximadamente 10 mil personas en Ensenada.
Con sus característicos bailes y chistes de doble sentido, congregó a las diferentes clases sociales del Estado: La gente más humilde, que no le importó ajustarse en la semana por pagar 500 pesos de entrada, y los que con la mano en la cintura desembolsaron más de 5 mil por tener cerca al cantante oriundo de Parácuaro, Michoacán.
Dentro de este selecto grupo de gente muy importante -VIP, como presumía llamarse la zona donde se sentaron-, desfilaron como en pasarela empresarios y políticos acompañados de sus esposas -estrellas de las secciones de Sociales de los periódicos-, así como cualquier cantidad de sujetos escoltados por hombres que destacaban por cargar pistolas bajo sus camisas vaqueras.
Al fondo del campo Nueva Ensenada, la “raza” esperaba ansiosa las canciones que los han acompañado en múltiples borracheras, aquellas de amor y desamor.
Atrás quedaron todos los prejuicios homofóbicos o machistas de la sociedad mexicana cuando se trata de Juan Gabriel. Igual lo disfrutaron hombres mujeriegos que señoras feministas.
En este marco, a las 10 de la noche con 12 minutos la figura del bautizado por sus fans como “Divo Eterno” se dejó ver en el sencillo escenario. Primero, el grupo musical entonó durante más de dos minutos un popurrí con canciones del compositor.
Concluida la pieza, “Juanga” apareció en el entablado: Lucía un elegante traje gris, saco de dos botones, pantalones ajustados, zapatos blancos, camisa rosa con líneas azules y verdes; debajo de ésta, una camiseta blanca de cuello alto. Su sobrepeso, tan evidente durante la presentación, le ganó a su amplia sonrisa.
“Gracias Ensenada, por traerme de vuelta”, fueron sus palabras iniciales, debido a que su primera presentación en el puerto fue hace más de 20 años.
Según los expertos en el tema, el concierto fue in crescendo, ya que primero interpretó canciones que no eran consideradas clásicas. Pero la cosa mejoró conforme el show avanzaba.
Acompañado de once músicos, cuatro coristas y el mariachi Mi Tierra, “El Divo de Juárez” entonó temas como “Te Voy a Olvidar”, “Yo No Nací para Amar”, “Déjame”, “He Venido a Pedirte Perdón”, “Palo Dado ni Dios lo Quita”, “No Vale la Pena”, “Me Gustas Mucho” y “Hasta que te Conocí”.
Caso aparte fue la canción “Querida”. Cuando empezaban sus primeros acordes, el Presidente Municipal de Ensenada, César Mancillas Amador, subió al escenario para alabar y entregar las llaves de la ciudad al cantante.
Al principió el público lo abucheaba. No por su pésima administración, acreditada así por el Órgano de Fiscalización del Congreso del Estado, ni por sus múltiples e infructuosos viajes al extranjero, ni por su ánimo de siempre querer codearse con los artistas que visitaron el puerto durante su mandato. No. Sólo querían que continuara el concierto.
“Nomás falta que ahora se quiera poner a cantar este güey”, era el murmuro general del “respetable”, conocedor de la vocación artística del mandatario. Pero Mancillas Amador entregó, ensalzó y se fue.
El clímax del evento ocurrió durante la canción “Inocente Pobre Amigo”. Aparte de endulzarla con sus únicos y peculiares bailes, Alberto Aguilera sentenció: “… dile a ese que hoy te ama, que para amarte, nada más, para eso a él le falta, lo que yo (señalando a su cabeza)… lo que yo (señalando a su corazón)… lo que yo (señalando su entrepierna) ¡tengo de más!”.
Ahí si no importó quién estuviera en el concierto, felices o moribundos, letrados o ignorantes, las carcajadas y la algarabía fueron totales.
“Y qué, ¿nadie tiene una flor para mí?”, reprochó con cara de chiqueado Juan Gabriel. Entonces no faltó el hombre que le valía poco la “carrilla” y corrió a los pies del cantante para entregarle una tierna rosa. “Gracias, corazón”, le respondió el cantante.
Pero las cosas se pusieron más emotivas cuando realizó un homenaje a la desaparecida Rocío Durcal, a quien dedicó los temas “No Lastimes Más”, “Amor Eterno” y “Siempre en mi Mente”.
Fue precisamente con este último tema que el cantante amenazó con retirarse, pero los reclamos del público lo hicieron volver inmediatamente para interpretar “Se me Olvidó Otra Vez”, “Para qué me Haces Llorar”, “Hasta que te Conocí” y “Me Enamoré de Ti”.
Al final, los acordes del “Noa Noa”, acompañados de su distintivo baile donde muestra las nalgas, cerraron una divertida noche donde nadie se quejó por la presentación del artista, quien seguirá celebrando sus 35 años de carrera artística por el país y los Estados Unidos.
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