Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Reportajez
Policias

Dos hipótesis sobre la tortura y muerte de los agentes municipales en Tijuana.

Policías amenazados

A pesar de que los elementos de corporación en Tijuana, dicen conocer las condiciones en las que se dio el crimen contra los oficiales Zazueta y Sánchez, la investigación oficial se desconoce, así como el móvil de los atacantes. Agentes confiaron a ZETA la manera en que las células del CAF se relacionan con los policías, no cumplir con un acuerdo, les cuesta la vida. Hay psicosis al interior de la corporación.

Investigaciones ZETA

Los cuerpos torturados y mutilados de los jefes policíacos Héctor Zazueta y Juan Pablo Sánchez Domínguez fueron abandonados el 29 de octubre, en plena vía pública del Cañón del Sainz, como macabra advertencia.

El mensaje fue, de acuerdo a policías municipales, para los agentes corruptos de las delegaciones de Playas, Otay y La Presa que brindan protección y participaban activamente en secuestros y “levantones”.

La nota del crimen organizado para los policías fue clara:
* Ni oficial ni delincuencialmente pueden actuar de manera independiente.
* Tampoco pueden ofrecer servicios criminales a otras células del Cartel de los Arellano Félix (CAF) diferentes a las de Teodoro García Simental, sin notificarles.

De esta manera, los policías ya han sido advertidos, por la principal autoridad a la que atienden. El crimen organizado.

La psicosis que reina en las filas de la Policía Municipal de Tijuana actualmente, por la terrible forma en que fueron torturados y asesinados los oficiales Zazueta y Sánchez, está fundamentada en el forma en que han servido a las células de los Arellano Félix.

A partir de la captura de Francisco Javier Arellano Félix y Arturo Villarreal Heredia, la protección de policías hacia las filas del narcotráfico se diseminó. Se seccionaron en igual número de agrupaciones delictivas, prácticamente por delegaciones municipales.

Una investigación de ZETA entre la base de la corporación municipal y altos mandos, determinó que la muerte de los agentes se debió a que detuvieron a un integrante de una célula del narcotráfico que de antemano tenía acuerdo de impunidad. En otra versión, agentes informaron que incluso se llegó al asesinato del integrante del crimen detenido.

De ahí, aseveraron, la saña con que fueron torturados y ejecutados los policías municipales. Y en consecuencia la lectura del mensaje: Una vez que la policía ofrece protección e impunidad, no debe retirarla, de lo contrario, serán tratados de la misma forma.

Aún cuando la Procuraduría de Justicia del Estado no investiga los crímenes de los policías asesinados, muchos elementos federales, estatales y municipales, saben quiénes y por qué primero secuestraron, después torturaron y luego mataron a los dos oficiales de la municipal.

Pero en documentación oficial, no hay constancia. Es evidente que los compromisos del crimen organizado alcanzan otras esferas, muy cercanas al ámbito de la investigación.

Por otra parte, los policías que no han hecho acuerdos con integrantes del crimen organizado, terminan por sucumbir a la amenaza. No actúan para no tener consecuencias mortales. Situación que es aprovechada por los delincuentes para amedrentar a los oficiales. Cuando éstos detienen a personaje sin distingo, los delincuentes se defienden diciendo frases como “…trabajo para El Muletas”, “…trabajo para La Perra”, “…trabajo para El Peter”, de esta manera son liberados de manera inmediata por dos factores: O están en el contubernio o tienen miedo de lo que les pueda suceder.

La frase más temida es “…soy hermano del Teo”, eso significa, según aprecian los municipales, que se trata de uno de los jefes de célula.


El crimen detrás de la tortura

Hipótesis

Fuentes del sector oficial explicaron dos asuntos considerados como desobediencias por García Simental: El primero se dio en un clásico rondín para levantar drogadictos. Dos policías en un pick up oficial levantaban personas de apariencia sospechosa en la delegación de Otay. Habían subido a varios hombres en la caja cuando un adicto se dio cuenta que uno de los detenidos traía una pistola y alertó a los oficiales.

El hombre no había opuesto resistencia al arresto ni solicitado ser liberado por su relación con el CAF. Lo bajaron para revisarlo y cuando iniciaron la búsqueda del arma el joven opuso resistencia estirando brazos y jalándose. En movimiento golpeó a la mujer policía quien molesta presionó para su consignación.

Cuando llegaron a la delegación, Zazueta fue informado del caso y reconoció al delincuente. Era un miembro de una célula de los Arellano Félix, pero a pesar de que le fue solicitada la libertad, se negó a ello porque el detenido había golpeado a un agente municipal.

Este asunto fue denunciado sólo por la municipal.

Una segunda línea, refiere a la privación ilegal de la libertad que sufrió de Javier Parra Corral, de 26 años, quien apareció ejecutado a las cinco de la mañana del 17 de octubre también en el cañón del Sainz, a unos 100 metros del lugar donde tiraron los cadáveres de los policías.

Los informantes mencionaron que desconocían si Zazueta o Sánchez habían participado directamente en el “levantón” y asesinato cometido el 16 de octubre por una célula del CAF relacionada con Gustavo Rivera “El P1”. Pero refirieron la posible participación de agentes a su mando, cuyas vidas también peligran.

Sin embargo comentaron que para los criminales la “falta de respeto” se cometió, desde que los jefes policíacos se enteraron de la privación, cuando la permitieron, y en el momento que no lo informaron a la banda del “Tres Letras”, para que pudieran negociar la libertad o intentar el rescate.

Además que existe la versión de la posible participación de agentes ligados a Zazueta en los delitos cometidos contra Parra, apodado “El Javi”, una persona que hasta su muerte se había mantenido en el anonimato. Sin embargo ya tenía récord criminal.
A los 19 años, en julio del año 2000 había sido detenido en un operativo de inspección y vigilancia implementado justamente en la delegación de Otay, en el entronque de la calle Carlota Sosa y calle Tecnológico de la colonia Postal
Agentes adscritos a la Delegación Estatal Baja California y comisionados a la Base de Operaciones Mixta (BOM) lo detuvieron conduciendo un vehículo Ford, con placas de California, al ser revisado localizaron una pistola calibre .25 con su respectivo cargador abastecido con seis cartuchos útiles. Fue remitido al Ministerio Público del Fuero Federal y evidentemente, después fue liberado.

Esta segunda versión que podría ser el móvil del crimen contra Sánchez y Zazueta, fue coincidente entre agentes estatales y municipales.


Los hechos

De acuerdo a oficiales municipales, Juan Pablo Sánchez Domínguez prácticamente entregó al crimen organizado a su compañero y superior Héctor Zazueta. Lo identificó como involucrado en la detención de un integrante de la célula del “Tres Letras”.

Policías municipales informaron que al concluir su turno pasada la medianoche, Sánchez se dirigió al centro comercial Mundo Divertido ubicado en la tercera etapa del Río Tijuana, donde aseguran se citó con alguien por un supuesto asunto de dinero. No saben si la persona que le llamó acudió al lugar, pero piensan que no fue así, porque la víctima abandonó la plaza alrededor de la una de la mañana de ese 24 de octubre.


Cuando salía ya lo estaba esperando un comando que lo detuvo a media calle y le hizo reclamos con gritos y palabras altisonantes. Testigos informaron que se lo llevaron con su auto, el mismo que la policía municipal localizó la tarde del día siguiente estacionado cerca de la zona.

“Seguro lo golpearon y lo siguiente fue que involucró a Zazueta, por eso fueron por él tres horas después”, dedujeron los policías “porque todos saben que son del mismo grupito y lo que hacían”. Mientras secuestraban a Héctor Zazueta, le gritaron  que fue porque “se había pasado de la raya”.

Extrañamente dejaron en libertad a los escoltas de Zazueta, quienes notificaron el asunto tres horas después porque los sicarios los amenazaron de muerte si daban detalles o informaban de inmediato. Creen que se lo querían llevar lejos de la delegación antes que empezaran los operativos policíacos de rescate.

Una primera versión indicó que a los guardias sólo los habían jaloneado y tirado contra el piso. Después se mencionó que los golpearon.

La desaparición de Sánchez se reportó después que se dio a conocer la de Zazueta y no se supo nada de ellos hasta el domingo 28 de octubre, cuando por informes extraoficiales supieron que “ya los mataron”.  Supuestamente, los asesinos hicieron llegar el recado sin precisarles la fecha del homicidio.

Pendientes de la aparición de los cuerpos de sus compañeros desde el fin de semana, al ser informados del hallazgo de dos encobijados el camino vecinal Lázaro Cárdenas salida a La Gloria, los agentes supusieron que se trataba de los jefes y notificaron a sus superiores.

Al llegar y ver primero a Zazueta, desnudo, hinchado y torturado, no lo reconocieron. Emitieron un reporte negativo que corrigieron 10 minutos después tras reconocer a Sánchez, a pesar de los golpes y de tener los ojos vendados.

Datos extraoficiales indican que la policía local fue notificada por los sicarios de donde buscar a sus compañeros muertos.

De acuerdo a la tarjeta informativa de la Procuraduría del Estado la denuncia radial se recibió a las 07:20 horas, y lo que encontraron fue:
El cuerpo de Juan Pablo Sánchez Domínguez dentro de una bolsa de dormir envuelto en una cobija atado con una cuerda de nylon, apreciándosele un pedazo de sábana atada en los ojos con un surco completo en el cuello, así como varias mutilaciones en el cuerpo.

El cadáver de Héctor Hugo Zazueta Avilés en una bolsa para dormir, verde con gris, también atado con una cuerda de nylon completamente desnudo, huellas de sujeción en muñecas, hematomas y amputaciones en diversas partes del cuerpo.

Versiones extraoficiales posteriores reveladas por los municipales a la prensa, detallaron  que además de los incontables golpes, la castración y degollación, los cuerpos presentan piquetes de arma punzo cortante y despellejamientos en diversas áreas.


Back to top menu

 

Spacer10x10
Freaner & Associates | Diseño gráfico, multimedia, fotografía e illustración
Spacer10x10
   
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10

© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados | Diseño: Ariel Freaner, Freaner & Associates