Atropellados en felicidad
Con la clara visión de la responsabilidad de tener un micrófono en sus manos, Aterciopelados expuso “Oye”, álbum discográfico con el que un día antes de su presentación en Tijuana, obtuvieron un Grammy Latino.
Roberto A. Partida Sandoval
Los encantos del dúo latinoamericano más influyente del rock alternativo volvieron a ensamblarse en la frontera, pieza por pieza, tal como los ingredientes que hacen de Aterciopelados, un buffet colombiano, espiritual y poderoso, pero cada vez más alejados de la actitud punkera que los caracterizó en los noventas.
Influenciados por su mundo personal y los colores de una Latinoamérica viva, y ajena al lenguaje y la sintaxis anglosajona indie y alternativa, Héctor Buitrago y Andrea Echeverri trajeron sus sonidos de casa y los ritmos de la tierra, enraizados como la colorida vestimenta indígena.
Sobre el templete de un salón alterno al antiguo pelotari - Jai Alai -, una chamana selvática y un fiel estilista del rock folclórico se insertaron en un viaje cósmico, donde el amor se subrayó como la temática de una velada irrepetible, y en la que el recital se basó en una combinación agridulce.
Viernes otra vez, pero diferente a todos los demás. Los colombianos regresaron a la ciudad después de dos años de ausencia. La noche es festiva para el dúo, pues cargan una sonrisa en sus rostros que no pueden con ella. El corazón palpita emocionado e irradia en felicidad.
El Grammy en sus maletas aguarda impaciente por su repisa y los Aterciopelados no paran de reír. Unas horas antes celebraban en Las Vegas, Nevada el triunfo en la categoría de Mejor Álbum Rock Alternativo, pocos kilómetros después festejan su retorno a Tijuana.
“Oye” es su más reciente placa discográfica, y el fruto de su nueva felicidad. Y a su vez, el mejor pretexto para afinar sus guitarras en la ciudad. En fila aparecen temas como “Florecita Rockera”, “Bolero Falaz”, “Baracunata”, “El Estuche”, “El Álbum” y “Maligno”, entre otros.
En el fondo la leyenda “Aterciopelados” enmarca “La Pipa de la Paz”, y en sus colores el amarillo, el azul y el rojo pintarrajean a la Echeverri, quien al lado de su inseparable Buitrago, forman ese emblemático dúo de Bogotá, que a diferencia de hace años, abordan la música desde otra perspectiva.
Los tambores distancian los loops y las secuencias electrónicas, para dar vida a estructuras más rock, directas y con más guitarras, muy en el orden de un álbum feliz, conformado por canciones con críticas sociales, temas de amor y desamor como “Complemento”, “Insoportable” y “Paces”.
Noventa minutos se insertan en una noche para dejar atropellados en felicidad a unos 400 personajes que se dieron cita para bailar, corear y emocionarse con momentos, entre los que destacó la presentación de canciones nuevas como “Don Dinero”, “Oye Mujer”, “Que te Besen” y “Canción Protesta”, además de un caluroso saludo: “Gracias por venir Tijuana, bienvenidos y que la felicidad los atropelle”.
Con ese sentido social y político, Aterciopelados arremetió contra los talabosques o los “rompe ozono”, y contra quienes consideran a la mujer como “un pedacito de carne”. Orgánicos como siempre, estos colombianos envolvieron a un público que les celebró por su regreso.
La visión de la responsabilidad de tener un micrófono en sus manos se concentra en las miradas de los de enfrente y los de atrás, todos siguen los movimientos de Andrea, esa agitadora e irreverente cantante, cuyo recuerdo está en el memorable unplugged de los ahora recién juntados Soda Stereo.
El holograma del Sagrado Corazón destella en la guitarra de Echeverri, como la presentación oficial de “Oye” en la frontera, ese disco que empalaga como uno de los más contundentes en su historia, y que dejaron plasmado en la ciudad el pasado 9 de noviembre.
Tras un contexto de rabia por la onda sexual comercial y superficial, durante su presentación Andrea y Héctor repudiaron en sus letras el que la sociedad vea a las mujeres como un objeto sexual, y en otra de sus canciones recalcaron su protesta contra los “fumiga parques” y los “caza patos” -haciendo referencia al incidente en el que Dick Cheney, Vicepresidente de los Estados Unidos, hirió accidentalmente a un amigo-, a manera de homenaje a cantantes como Bob Marley o Manu Chao.
El reloj casi marca 30 minutos después de las 0:00 horas, y entre adioses y regresos, el griterío de los coristas no invitados refleja el placer y el deleite al devorar uno a uno los temas de Aterciopelados, quienes también disfrutan de la especial velada y anuncian el fin de la misma con “Baracunata”, una de las piezas más aclamadas. |