Un tren lleno de recuerdos
Alejandro Sanz llevó a sus seguidores a un viaje repleto de historias y sentimientos que se volcaron en canciones de nostalgia y fiesta.
Trinidad Ramírez Toriz
Finalmente la cita que Alejandro Sanz tenía con sus fans en San Diego se cumplió. El lugar: Cox Arena, donde cerca de 5 mil seguidores del español se dieron cita para disfrutar de un tren lleno de recuerdos.
El reloj marcaba las 8:30 cuando las luces del recinto se apagaron mientras que un enorme juego de sonido simuló una estación ferroviaria, se escuchaban conversaciones, murmullos, ruido de vagones, chimeneas, y de pronto, la fanfarria: “El tren de los momentos” iniciaba su recorrido, haciendo una pequeña parada en San Diego.
Los gritos no se hicieron esperar cuando detrás del escenario aparecía la figura pequeña y regordeta de Alejandro Sanz, que vestido con jeans, tenis, chamarra negra y una camisa azul daba la bienvenida a su gente interpretando con guitarra en mano su tema homónimo “El tren de los momentos”.
Acompañado de un excelente grupo multicultural de músicos y dos coristas, el viaje en su tren apenas comenzaba, dispuesto a dejar el alma en el escenario dejó fluir sus sentimientos para tocar con su voz a cada uno de los espectadores.
“San Diego, mira mi maquinita musical”, les gritó, mientras ellos con aplausos y gritos agradecían su presencia.
El músico inmediatamente, inició una interacción impresionante con la gente, que se la metió a la bolsa fácilmente con comentarios sobre lo importante que había sido para él estar en ese recinto, después de haber cancelado la fecha hace algunos meses.
“¿Cómo están? Se ven, se escuchan bien. Ese es el viaje al que los invitamos, si ustedes se dejan llevar, nosotros también. Va por ustedes, disfrútenlo”, les dijo de muy buen humor el artista, quien no dejó en ningún momento de bromear con los fanáticos que estaban en las primeras filas.
“En la planta de tus pies”, “Quisiera ser”, “La pelaita”, “Cuando nadie me ve”, “Corazón partío”, “Labana”, fueron los primeros temas que Sanz compartió con sus fans.
Le siguieron los éxitos en un popurrí con dedicatoria especial: “Mi soledad y yo”, “La fuerza del corazón”, “Amiga mía”, “Y si fuera ella”.
Los minutos transcurrían y él se dejaba querer, el viaje musical al que había invitado a los presentes se volvía cada vez más entrañable; en su cara se notaban los estragos del cansancio, ojeroso pero sin perder su sonrisa, compartió momentos y emociones con temas como: “A la primera persona”, con un sentimiento que erizaba la piel; simpáticos aquellos en que tocó algunas notas de “Bulerías”, o “El alma al aire”. Se despide por primera vez. Pero pronto regresa.
Sanz, otra vez solo al piano, jugando con el público con una canción inédita de amores sinvergüenzas titulada “Chirigota” y, luego con la luz baja, dejándose llevar por el coro de las 5 mil personas que, absortas e hipnotizadas, cantaban de memoria “¿Lo ves?”.
Entonces, cuando estaba lista la despedida, la noche no podía estar completa sin interpretar la canción más popular del nuevo disco, “Te lo agradezco, pero no”, en la cual el registro vocal que sustituyó a Shakira, corrió por cuenta de una de sus coristas quien se acercó al cantautor y lo sedujo con su contoneo mientras él, con guitarra en mano lo agradecía con la mirada y una pícara sonrisa.
“Alégrense de que siempre haya un final. Les agradezco a todos por ese cariño, ese calor que se siente. Los quiero mucho y gracias por estar aquí. Los espero para la próxima”.
Finalmente, el concierto tuvo telón de fondo con “No es lo mismo”, y la promesa del español de volver pronto.
|