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Prolegómeno-UABC-Tijuana
Juzticia | Gerardo Dávila Infante
Seguramente muchos saben que algunos profesionistas que ejercemos en la localidad, obtuvimos nuestros títulos en las licenciaturas u otros grados académicos en Universidades fuera del Estado de Baja California, porque en aquellas épocas, la UABC apenas empezaba con las carreras de Economía y Contabilidad.
Pocos saben que el nacimiento y primeros pasos de la UABC en Tijuana los dio a través de su preparatoria No. 2 (la 1 estaba en Mexicali), la cual, en sus inicios, según relata el Lic. Adán Santa Anna Flores, maestro fundador, careció de inmueble propio, allá por el año de 1958, siendo huésped primeramente en las instalaciones de “Agua Caliente”, para posteriormente trasladarse a la escuela “Patronato” de la colonia Alemán, de donde se cambió a las instalaciones de la escuela Álvaro Obregón, en la colonia Altamira, hoy Casa de la Cultura, para finalmente, en 1963, trasladarse a su propio edificio, en las calles de Lerdo y Garibaldi en la colonia Juárez, en el gobierno de Adolfo López Mateos.
Nos narra el Licenciado Santa Anna que el primer director de la preparatoria, y gran impulsor de la educación en el Estado, fue el Lic. Ricardo Zamora Tapia, quien gracias a sus gestiones, logró que la familia Arnaiz donara el terreno, y el gobierno de López Mateos construyera la preparatoria.
Algunos maestros fundadores lo fueron, desde luego Ricardo Zamora Tapia, el propio Lic. Adán Santa Anna, Pedro Cataño Ocampo, Jesús Cortés Limón (él también fue director de la Poli), Atenógenes González, Ángel Morales Barraza, Raúl Negrete Romero, Jorge Calderón Ramírez, el ingeniero Escobar Huet y la secretaria de siempre Gloria Rico.
En 1963, al inaugurarse el nuevo edificio de la preparatoria número 2, primer edificio propio de la UABC en Tijuana, fungió como director el Doctor Ángel Morales Barraza y como subdirector el Lic. Adán Santa Anna.
Ya, en el peregrinar de la preparatoria de edificio en edificio ajeno, se habían incorporado como maestros, personajes como Vidal y Planas, Rubén Vizcaíno Valencia, Eusebio Ramos “El Chebo”, Esteban López Rosado, Pedro Zúñiga Murillo y Aurelio Zonta, complementándose dicha planta docente con los Licenciados José Santos Castañeda (historia de México), Luis H. López Gutiérrez (literatura universal) y Michael Collins (inglés).
Al ser suplidos en la materia de educación física el Doctor Pedro Zúñiga Murillo y el profesor Aurelio Zonta por el también profesor Victorino Vara Hernández, este último ya en funciones requirió de un símbolo representativo de la escuela para enarbolarlo en las gestas deportivas, requerimiento que recibió el comentario del maestro Santa Anna, que fungía como director interino, que el símbolo habría que buscarlo en la fauna bajacaliforniana y que se identificara con la institución, por lo que, habiéndose manejado varios nombres, al Lic. Santa Anna se le ocurrió proponer como símbolo el borrego cimarrón.
En base a que ese aguerrido animal se reproduce en las montañas de parte de nuestro Estado, en principio se adoptó como mascota o símbolo estudiantil y deportivo de la preparatoria de la UABC, y paulatinamente, gracias a la insistencia y tenacidad del profesor Vara, se logró implantar al cimarrón en la mente y el corazón de toda la comunidad universitaria adoptándose finalmente como su símbolo.
El que escribe perteneció a la generación 65-67 de dicha preparatoria número 2, y el sábado pasado celebramos nuestro aniversario número 40 con una conferencia llevada a cabo en el aula magna de la Facultad de Derecho, la cual fue impartida por el Lic. Adán Santa Anna Flores, titulada: “Memorias de la preparatoria No. 2 de la UABC”
Mi generación fue polifacética, congruente, franca, valiente, definida, independiente y fraternal; tuvimos compañeros como Enrique Luna Munguía y Carlos Gómez Robles que no le tenían miedo ni al diablo; compañeros como Gustavo Adolfo y Sergio Dioniso Hirales Morán, inquietos hasta el extremo y cuyos ideales los llevaron a practicar lo que pensaban, incorporándose a la lucha armada revolucionaria.
También tuvimos compañeros que se enfocaron a la educación y al estudio como Virgilio Muñoz Pérez, quien llegó a ser Secretario de Educación en el Estado, compañeros como Andrés Hernández Morgado, cuya práctica de la ética en todos los terrenos y principalmente en el profesional la hicieron un hábito, o Nina Laura Alicia Moreno Pastrana, quien se casó con su vocación por el arte, convirtiéndose en una pintora excepcional que egresó de la Escuela de San Carlos.
En atletismo tuvimos en Alfredo Tochijara Pulido al campeón nacional de los 400 metros con obstáculos, y en basquetbol, la verdad, fue un trabuco. En aquella época de los sesentas, “la Poli” (secundaria) llegó a tener un gran equipo con los “trotes” como base; la vocacional con el “Garras Juárez”, el “Caballo Domínguez”, Héctor Lim, Moisés Guindy y Rubén Aréchiga fueron un equipo casi imbatible, y no se diga la Preparatoria Federal (aún por cooperación) con Mario Bobadilla, Benito Rodríguez, Jesús Quiñónez, Tito Peraza, Alejandro Nava y Alfonso Cossío, quienes no respetaban a ningún equipo.
Sin embargo, hubo un año en el que la mayoría de los jugadores nombrados en el párrafo anterior tuvieron que irse a estudiar sus carreras fuera del Estado, fue entonces cuando se conjuntó un equipo sin precedentes en la preparatoria que llegó a constituir un verdadero trabuco imbatible.
Los de aquella época sólo lean y evalúen: Ignacio Chin Quiñónez, Roberto Trujillo Rodríguez (“El Mosca”), Miguel Ángel Leyva Nieto (“El Chabelo”) y Enrique Luna Munguía eran botadores, canasteros de media distancia y también practicaban la colada; como tableros y centros tuvimos a René Escalante Topete (el bajo del grupo Fiesta), Virgilio Muñoz Pérez, Mario Álvarez (“El Yaqui”) y Alfredo Guzmán Aceves (“El Espiry”).
Ya no le sigo porque no termino, fueron muy buenos tiempos; un saludo afectuoso a todos mis compañeros de aquella época.
Gerardo Dávila Infante, ejerce su profesión en Tijuana, B. C.
Correo: lic_g_davila@hotmail.com
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