En voz de los periodistas y con apoyo del CPJ
ZETA, Premio Internacional
a la Libertad de Prensa
* Durante la ceremonia de entrega de los reconocimientos en Nueva York, los reporteros distinguidos Dmitry Muratov, Adela Navarro Bello, Mazhar Abbas y Gao Qinrong compartieron sus experiencias y recomendaciones para quienes, como ellos, ejercen el periodismo en países donde la violencia y la corrupción amenazan gravemente el desarrollo del oficio.
Gabriela Olivares Torres
La noche del martes 20 de noviembre cinco periodistas fueron reconocidos en Nueva York. El honor lo brindó el Comité para Proteger Periodistas, quien entregó los Premios Internacionales de la Libertad de Prensa 2007 en una cena en el Hotel Waldorf-Astoria presidida por David Schlesinger, editor de Reuters.
La mexicana Adela Navarro, codirectora de ZETA; el chino Gao Qinrong, el ruso Dmitry Muratov, editor de Novaya Gazeta; Mazhar Abbas, titular de ARY One World Televisión; y el norteamericano Tom Brokaw quien recibió el Burton Benjamin Memorial Award por una indiscutible trayectoria en NBC News.
Ante los más de 900 invitados a la ceremonia, los reporteros distinguidos ofrecieron palabras de agradecimiento, compartieron experiencias y se permitieron hacer algunas recomendaciones, fruto del oficio que desarrollan en países donde las condiciones de seguridad no son óptimas.
La introducción vino desde el mismo Schlesinger, quien habló de los diez colegas de Reuters que han muerto en lo que va de la década: “La vasta mayoría de los periodistas muertos, accidentados, oprimidos, torturados no tienen voz. Son periodistas locales, trabajando para la prensa local, tratando simplemente de practicar su quehacer, de contar la historia, de dar luz a su auditorio”.
Dmitry Muratov, al frente del periódico que fundó en 1993 y que se ha convertido en el más influyente de la Rusia actual, es ampliamente conocido por su periodismo de investigación sobre temas controversiales como la corrupción en las altas esferas políticas, las violaciones a los derechos humanos y los excesos del poder.
Al momento la factura que ha tenido que pagar incluye tres reporteros caídos, entre ellos Anna Politkovskaya.
“Igor Domnikov fue asesinado por tratar la corrupción. Yuri Shchekochikhin, mi mejor amigo, editor y reportero famoso a nivel nacional, fue asesinado. Anna Politkovskaya fue asesinada. Tres de las personas más importantes de mi vida. Y yo soy el que tiene la oportunidad de estar aquí en un tuxedo y recibir el premio. No es normal. No siento júbilo. Nunca lo sentiré”, dijo Muratov durante su discurso.
“¿Por qué seguir haciendo esto? ¿Para qué continuar publicando un periódico que pone en peligro la vida de la gente? Porque millones de lectores comparten los valores de democracia. La verdadera democracia, no su imitación. Esto no es la costumbre en Rusia hoy en día. Esto puede dañar la carrera y la reputación de uno. Porque ahora hay sólo un dios oficial, el Estado y sus intereses, en oposición a la sociedad y los derechos individuales. El Estado, entonces, se convirtió en una empresa, la empresa de servicios especiales”, explicó el titular.
“Y esa empresa –como sucede con los servicios especiales– necesita silencio, no libertad de prensa”.
Como consecuencia directa del periodismo comprometido de Novaya Gazeta, las pérdidas no sólo han sido humanas, sino económicas. Algunas de sus oficinas han sido clausuradas, el equipo ha sido confiscado por las autoridades, y hasta la publicidad les ha sido negada por razones políticas.
Sin embargo, los lectores son el impulso a seguir. Muratov por eso recordó: “En el aniversario de la muerte de Anna Politkovskaya encendimos su celular. Recibió miles de llamadas. Los lectores nos llamaron para pedirnos que sigamos con su labor, para que no nos callemos. No guardaremos silencio”.
En otro momento Mazhar Abbas extrajo episodios igualmente amargos de su andar en el periodismo durante 27 años, de frente a la realidad de Pakistán y a la brutal represión del Presidente Pervez Musharraf.
Abbas comenzó por aceptar la placa de honor… “no para mí sino para la Unión Federal de Periodistas de Pakistán, que hace 50 años puso los cimientos para salvaguardar la libertad de prensa en Pakistán”.
“Desafortunadamente, nuestro trabajo no ha terminado. El día de hoy me enteré de algo preocupante, que 180 periodistas han sido detenidos en Karachi sólo porque exigían que se acabaran las trampas que el gobierno le ha impuesto a los medios. Seis de ellos fueron lastimados por la policía. Seis fueron heridos en la cabeza y tuvieron que ser llevados al hospital”, comentó el reportero.
“Pese a la prohibición del gobierno a los canales de televisión y las nuevas leyes anti-prensa, digo con orgullo que si comparamos los medios paquistaníes con cualquier otro en el mundo islámico, Pakistán sigue vibrante y no teme hablar en contra del gobierno.
“Pero hay nuevas formas de violencia. Han aumentado las muertes de periodistas. En los últimos siete años cuento por lo menos 24 periodistas asesinados, una cifra sin precedente comparada con los regímenes anteriores. Hemos contado 100 casos de violencia contra periodistas. Diez periodistas han sido secuestrados, la mayoría de ellos muy probablemente por el gobierno”, precisó Abbas.
“De cara a semejante opresión continua, acoso y violencia, nosotros los periodistas de Pakistán les hacemos un llamado a ustedes esta noche y a nuestros colegas en el resto del mundo a que nos apoyen”.
Adela Navarro Bello, de ZETA, se refirió a la amenaza del narcotráfico. “En México el peor enemigo para la libertad de prensa puede hallarse en una peligrosa ecuación: autoridades corruptas, más el crimen organizado, equivalen a impunidad.
“Nos quieren silenciar con balas”, resumió la columnista de “Sortilegioz”, para luego referirse a los 17 reporteros que han fallecido a consecuencia de su trabajo a lo largo de siete años, siendo que el 95 por ciento de estos casos siguen sin respuesta de parte de las autoridades mexicanas.
“El gobierno no siempre restringe directamente a la prensa, pero a menudo no puede o no quiere referirse a la violencia y la inseguridad convirtiéndose así en un cómplice silencioso de la creación de zonas de guerra en partes del país”, expuso Navarro Bello.
“Nosotros seguiremos con nuestro trabajo, que es investigar, buscar la verdad. Pero no somos héroes. Y no, tampoco somos suicidas. Somos profesionales que queremos responder a las necesidades de una sociedad informada. Hay una necesidad de saber más, de seguir las acciones del gobierno con cautela, y de vigilar partidos políticos y grupos sociales. Y la gente necesita saber más acerca del grupo que está en medio del gobierno y la sociedad; este grupo es el crimen organizado”, aclaró la directiva luego de haber recordado a sus compañeros del Semanario caídos como resultado del periodismo de investigación y la línea editorial que defiende ZETA.
De alguna manera todos son puntos de coincidencia en el camino periodístico de cuatro comunicadores de distintos rincones del mundo con retos similares.
Gao Qinrong, incluso, fue encarcelado durante ocho años por haber expuesto un proyecto fraudulento de irrigación en la provincia de Shanxi.
“¿Qué es un periodista? Creo que es alguien que registra los eventos con veracidad. Alguien que tiene ojos tan listos como una cámara digital; alguien que puede correr tan rápido como las llantas de un carro para llegar a la noticia; alguien cuya pluma sirve como daga, como una jabalina, un cincel, siempre dando la batalla a los problemas sociales y defendiendo la justicia. Es la misión histórica del periodista, defender la ley, y es su deber procurar la igualdad social y la justicia. Además, un periodista es un instrumento que garantiza el derecho de la gente a saber y transmite la voz de la opinión pública”.
Con frecuencia el saldo es elevado. Pero como estos ya celebrados autores dejaron en claro, gracias al respaldo de organismos al nivel del CPJ y al público lector, el esfuerzo a la par de los riesgos, siempre valdrá la pena. |