Subdirector ejecutado participaba en programa de depuración de policías.
Las huellas de “El Chapo” en Tecate
Con el descubrimiento del narcotúnel y el asesinato del policía municipal Juan José Soriano se confirma que narcotraficantes han hecho de Tecate su paraíso para delinquir. Aun cuando no se tiene ratificado la relación entre ambos hechos, se presume por las tácticas utilizadas, la participación de cuando menos dos cárteles en ese territorio.
Investigaciones ZETA
Aun con los recientes esfuerzos de autoridades civiles y militares por depurar las corporaciones policíacas por lo menos en los mandos, el crimen organizado ha logrado burlar las estrategias de combate oficial.
En Tecate, el municipio más tranquilo y campirano de Baja California, la inseguridad con tintes del narcotráfico empieza a florecer. Al narcotúnel se suma la ejecución de un agente municipal. Y estos hechos, a la realidad antes revelada: en esa tierra se suele cultivar droga.
La suma de estos elementos, y la posibilidad que dos cárteles, el de Sinaloa y el de los hermanos Arellano Félix tengan intereses en la zona, son un mal augurio para la pequeña localidad.
El túnel para el paso de droga de México a los Estados Unidos, tiene las huellas de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, pero la ejecución del policía, tiene la estrategia utilizada por sicarios del CAF. Policías municipales de Tecate confiaron extraoficialmente a ZETA: Los dos casos, eran de todos sabidos. Tanto la existencia del pasadizo ilegal, como el nombre de los autores del crimen del policía.
Las autoridades estatales y federales, a días del asesinato y el descubrimiento del túnel, no tienen resultados en su investigación. Tecate está a punto de seguir los pasos de Tijuana y Mexicali, para convertirse en territorio impune para el crimen organizado.
El narcotúnel
El túnel localizado la mañana del pasado 3 de diciembre en Tecate, Baja California, tiene las características de ingeniería, el importe de inversión y el uso operativo que corresponde al “modus operandi” del Cártel de Sinaloa dirigido por Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Fuentes policíacas consultadas por este semanario reiteraron que el movimiento de droga sobre la tierra sigue siendo del cártel de los hermanos Arellano Félix (CAF), pues hasta ahora no suelen usar túneles, prefieren pagar cuotas a policías en ambos lados de la frontera para cruzar su mercancía en zonas con y sin garitas.
También reconocieron la marca de “El Chapo” en la narco-obra detectada bajo la tierra. Versión que se respalda en que el CAF no acostumbra invertir en la construcción de túneles, y menos a partir del año 2001, cuando sus finanzas empezaron a deteriorarse por la sobre vigilancia fronteriza a partir del ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York, y la jornada de detenciones de sus principales capos.
Los investigadores locales, explicaron que a pesar que la zona costa de Baja California sigue siendo considerada en el mundo criminal como territorio del CAF, hay registros de la entrada de los “Zetas” como sicarios, y de la incursión del cártel de Sinaloa, construyendo y utilizando sofisticados pasajes en el subsuelo, incluso en Tijuana, considerada el último bastión criminal totalmente de los Arellano.
De hecho, la información de inteligencia de la Procuraduría General de la República (PGR) identifica a Loera Guzmán como el autor de la mayoría de narco proyectos de ingeniería de este tipo.
Además, el cártel de Sinaloa de manera implícita, dejó su firma.
La sofisticada y profunda construcción es muy similar al narcotúnel localizado en enero de 2006 en las inmediaciones del aeropuerto de Tijuana, cuya autoría les fue atribuida de manera extraoficial por las autoridades federales.
Según la Procuraduría General de la República el narcotúnel de Tecate tiene un diámetro de 3.5 metros, con una profundidad de 6.5 metros y un largo de mil 500 metros aproximadamente. Está equipado con un sofisticado sistema de iluminación, conductos de oxigenación y equipo para bombeo de agua.
El que se localizó en Tijuana, previo “pitazo ciudadano” en 2006, también medía más de un kilómetro, y estaba sobriamente equipado.
Ingenieros especialistas explicaron que ese tipo de obra requiere mucho tiempo y dinero para su construcción, el trabajo de ingenieros, topógrafos y arquitectos profesionales, que se usó maquinaria sofisticada, y su costo debió ser superior al millón de dólares.
Para el túnel de Tecate, el esfuerzo fue mayor porque trabajaron en terreno donde removieron piedra.
Como en Tijuana, los investigadores aseguran que el grupo criminal debió contar con apoyo de agentes policíacos en ambos lados de la frontera, sobre todo porque las entradas y salidas del túnel están en el corazón de Tecate y a un costado de la garita de los norteamericanos.
Hace un año en Tijuana, los vecinos del narcotúnel informaron que ellos sólo veían entrar y salir a tres empleados y dos camiones. Esta semana en Tecate los residentes y trabajadores de la zona comentaron que hace dos años el inmueble funcionaba como empresa de componentes eléctricos y desde ese tiempo a la fecha el único movimiento que registraba era la entrada y salida, tres veces por semana, de una camioneta que se estacionaba de reversa. Además, dicen haber visto movimiento de personas que llegaban con bolsas de comida en grandes cantidades.
La ubicación
A las cinco de la mañana, la Patrulla Fronteriza localizó en un estacionamiento pegado a la línea fronteriza, una caja de tráiler con mariguana y la entrada a un túnel por donde había escapado un hombre armado. Pidieron apoyo a las fuerzas mexicanas.
Por espacio de siete horas las calles de la colonia Esteban Cantú, en la ciudad de Tecate, fueron vigiladas por más de 70 militares y policías federales. La orden: Localizar la entrada del narcotúnel que el lunes 3 de diciembre, a las cinco de la mañana, fue ubicado en la ciudad de Tecatito, California, luego que agentes de la Patrulla Fronteriza notaran la presencia de un sujeto armado que se encontraba custodiando más de 12 toneladas de marihuana en una casa rodante ubicada a menos de 500 metros de la Garita Internacional.
Dos horas más tarde, de este lado de la frontera, militares y federales mexicanos, con fúsil en mano, iniciaron un operativo de búsqueda, ante la sorpresa de los vecinos de la colonia, localizada a un costado de la franja fronteriza.
Desde la avenida Río Papaloapan hasta la calle Revolución los uniformados “peinaron” el lugar. Incluso, ingresaron a un domicilio semiabandonado marcado con el número 17 de la calle Río Pánuco, mientras del otro lado un helicóptero de la Patrulla Fronteriza sobrevolaba el área.
Poco a poco, los agentes y militares se acercaron al objetivo. Fue en la zona de las agencias aduanales, ubicadas a menos de 500 metros de los patios fiscales mexicanos, que los uniformados tuvieron la certeza de la ubicación del túnel.
Alrededor de las 15:00 horas, los efectivos mexicanos, coordinados con las autoridades de Estados Unidos, ingresaron al inmueble ubicado en el 261del callejón Madreo y Plutarco Elías Calles, a muy pocos metros de la Avenida Revolución, en el zona centro de la ciudad.
El almacén contaba con cinco cuartos, dos de los cuales mostraban huellas de haber sido habitados, además de tres pequeños almacenes, uno de ellos utilizado para guardar mercancía artesanal.
En un comunicado, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que se inició la averiguación previa PGR/BC/TKT/145/07 por la comisión de delitos “contra la salud”, de tal suerte señalaron que el agente del Ministerio Público de la Federación ordenó el aseguramiento de la residencia para continuar con la integración de las indagatorias y deslindar las responsabilidades correspondientes.
El crimen contra el policía
Tres son las principales hipótesis en el asesinato del Subdirector Operativo Interino de la Policía Municipal de Tecate, José Juan Soriano Pereira.
1.- Ámbito económico.- Ligas con el crimen organizado y/o actuación contra los mismos.
2.- Ámbito laboral.- Participación en depuración de la Policía Municipal.
3.- Ámbito personal.- Rencillas internas, familiares o personales. Esta versión se fundamenta exclusivamente en que los atacantes parecieron cuidar la integridad de la esposa de la víctima y de la casa.
En conferencia de prensa, Sonia Navarro, Directora de la Policía Ministerial, dijo que las primeras 24 horas eran cruciales para la investigación. Y como sucede en la mayoría de los delitos de alto impacto, ya han pasado 72 y no encontraron indicios que los guiaran hacia los asesinos.
Sin embargo, y contrario a la costumbre en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), el caso no será remitido a la Procuraduría General de la República. Ni siquiera por el tipo de armas que se utilizaron, argumento generalmente válido para sacar el tema del ámbito estatal.
Hipótesis
La existencia del narcotúnel localizado entre Tecate y Tecatito el 3 de diciembre, no era un secreto para los agentes corruptos de la Policía Municipal de ese ayuntamiento. Ni para los honestos.
Elementos de seguridad señalaron a ZETA, que algunos tenían la encomienda de proteger su existencia y operación, lo cual era muy eficiente. Sólo en el operativo de esta semana encontraron alrededor de siete toneladas del lado americano.
Pero la narco-obra fue detectada por autoridades de Estados Unidos a las cinco de la mañana del lunes 3 de diciembre.
Los agentes consideraron que conforme a las costumbres de los narcotraficantes, los policías implicados no cumplieron con su criminal obligación y afectaron seriamente el “negocio”. Por eso los asesinos decidieron cobrar la deuda menos de 24 horas después.
A las dos de la madrugada del 4 de diciembre, asesinaron en su recámara al Subdirector Operativo de la Policía Municipal de Tecate, José Juan Soriano Pereira. Y según los mismos uniformados los miembros del crimen organizado no matan a un policía que no conozcan o no se meta con ellos.
Según los uniformados, el recién nombrado subdirector conocía a los operadores del narcotúnel y éstos no podían correr el riesgo que Soriano llevara a los investigadores hasta ellos.
La principal inconsistencia en esta teoría policíaca es que el crimen tiene el sello del cártel de los hermanos Arellano, mientras el túnel tiene todas las características de los construidos por el cártel de Sinaloa.
Además, de acuerdo a lo expresado por el director de Seguridad Pública de Tecate, Erick Lara Cabrera, el expediente de 12 años en la corporación de Soriano no revela conductas irregulares. Incluso, “muestra que estaba interesado en la superación y ocupado en la capacitación propia y de sus compañeros en el área de cursos, precisamente lo nombramos como subdirector de manera interina porque no andaba en calle, no era operativo, así que las posibilidades de que estuviera manejando intereses delictivos era prácticamente inexistentes, además acababa de obtener su Licenciatura en Ciencias Policiales”.
Sin embargo, conforme a la nómina municipal, Soriano, de 35 años de edad y 12 en la corporación, se desempeñaba como jefe, supervisor de tipo A. Además, aún no había sido sometido a las pruebas de confianza que autoridades federales realizan a los mandos de Baja California antes que reciban sus nombramientos, por eso llevaba cuatro días desempeñándose como subdirector interino.
Precisamente el hecho que la versión de la posible relación de Soriano con los operadores del narcotúnel, haya surgido de la misma corporación, obliga a la Procuraduría del Estado a revisar una segunda hipótesis que implica la posibilidad que agentes policíacos deshonestos hayan asesinado a su compañero.
Porque siendo el segundo al mando, aún como interino, estaba obligado a trabajar en equipo con el director Erick Lara Cabrera en la depuración de la corporación ordenada como primer proyecto de coordinación en las policías municipales de Baja California.
Tras 12 años en el grupo, Soriano conocía fortalezas y debilidades de sus colegas. Pudieron asesinarlo por la información que ya había proporcionado, o por los datos que podía aportar. Además, su muerte serviría como advertencia para el próximo subdirector.
Los detractores del ex jefe policiaco aseguraron que las autoridades están defendiendo a Soriano porque el nombramiento del subdirector fue la primera decisión del nuevo director y no puede admitir que se equivocó sin afectar su credibilidad.
La primera hipótesis manejada en la prensa, fue que el homicidio había ocurrido porque el agente municipal dirigió al grupo que ubicó y cateó el túnel del lado mexicano, también dijeron que había sido el subdirector municipal quien guió a los federales y militares hasta la bodega. Mencionaron que había tomado algunas fotos que se iban a hacer públicas.
Pero la realidad es que el túnel lo descubrió un perro policía de Estados Unidos y un agente de la Patrulla Fronteriza. Conforme a la versión oficial, un delincuente armado que resguardaba el cargamento de siete toneladas de droga vio cuando el agente norteamericano lo descubrió y huyó por el túnel. Con estos hechos, los asesinos debieron estar enterados que habían sido descubiertos por los americanos y Soriano no tenía autoridad para evitar el operativo.
Sin embargo la directora de la Policía Ministerial, Sonia Navarro, dijo que es una teoría que se está investigando y por eso están analizando la seguridad y participación de otros agentes municipales, cuyos nombres reservó como parte de la investigación.
Averiguación previa
Los elementos de la indagatoria a disposición, indican que los homicidas son locales porque conocían perfectamente la zona de “La Coyotera” donde vivía el policía. Peor también conocían perfectamente la ubicación de la recámara del jefe policíaco porque entraron y fueron directamente, lo cual fortalece la versión que hubo conocidos o policías involucrados, planeando o realizando la ejecución.
Además, los sicarios iban extrañamente preparados para no generar grandes daños a la casa habitación. Llevaban un hacha y un corta candado. Implementos que no utilizaron porque la puerta fue abierta de un solo golpe. Aparentemente los seguros de la entrada cedieron de manera fácil.
De acuerdo a los datos proporcionados por Patricia Navarro, en el operativo para localizar a los matones, ubicaron una camioneta Ford Lobo gris oscura sin placas, y una Toyota Tundra blanca con placas de California 8C4354O. “A un kilómetro del lugar, no en línea”.
En las camionetas encontraron “guantes, sudaderas, así como una serie de artículos que serán analizados durante la investigación”. En el reporte policíaco también se indicó que “…en el entronque con la autopista Tijuana-Tecate fue localizada una sudadera más”.
De acuerdo a información preliminar proporcionada por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), ni las armas, ni los vehículos, ni el resto de los elementos localizados después de la ejecución en una brecha de las inmediaciones, han arrojado datos que permitan conocer si fueron usados en operativos criminales anteriores. Tampoco revelaron haber obtenido huellas digitales ni en la escena del crimen, ni en los autos.
Oficialmente, los vecinos y la familia de la víctima señalaron no haber visto caras. Ni siquiera pudieron informar el número aproximado de integrantes del comando o de vehículos de los atacantes. Así que la perspectiva que los matones puedan ser detenidos son limitadas desde el punto de vista pericial.
“Pero todos sabemos que si hay voluntad real, se puede preguntar y siempre hay respuestas. Si ustedes como reporteros las encuentran, incluso entre los policías, con más razón la procuraduría puede esclarecer quiénes lo hicieron y por qué. Además están diciendo que hay total disposición y cooperación, aquí vamos a saber cuánto del discurso es verdad”, dijo un agente municipal que reclamando resultados.
Ejecución
Los vecinos consultados aseguraron que no escucharon llegar a los vehículos del comando. La familia de la víctima tampoco. Los primeros en detectar la presencia de los criminales, fueron Soriano y su esposa.
Fue un gran golpe seco, el cual a pesar que estaban medio dormidos pudieron identificar como la puerta, se dieron cuenta que habían entrado a la casa por el acceso principal y escucharon a “varios” ir hacia la recámara ubicada al costado derechos de la casa.
Los vecinos no oyeron cuando forzaron el acceso de los Soriano pero “la señora nos dijo que ella sólo alcanzó a correr al ropero, y que su esposo se estaba levantando cuando le dispararon”, comentó una vecina.
Las primeras declaraciones de la esposa de la víctima, indican que todo fue muy rápido, no mediaron palabras, en cuanto tuvieron el policía de frente, unos hombres le dispararon. De acuerdo al informe pericial, tres sicarios descargaron 42 tiros: 12 calibre de un arma 223 y 30 de dos armas calibre 7.62 por 39. Todos dieron en el blanco y con ellos le perforaron pecho y cara.
De acuerdo a residentes de la zona que escucharon los balazos, todo sucedió en segundos. Inmediatamente después de los tiros, escucharon cómo unos vehículos hacían ruido al dar una vuelta brusca. Salieron corriendo y sólo alcanzaron a ver el pick up oscuro que iba por el camino de terracería localizado al costado izquierdo de la casa y continuaba por atrás de la residencia de la víctima. Al mismo tiempo la esposa y las hijas de Soriano salieron de la casa.
Vecinos y familiares que acompañaron a la señora del agente acribillado coincidieron con la viuda en el hecho que la Policía Municipal se tardó en responder. El agente caído no traía su radio oficial porque se lo habían quitado cuando dejó el turno según informó la familia. “En la Policía Municipal no contestaban y en el Centro de Mando no contestaban. Después que respondieron tardaron más de 15 minutos en llegar”, comentó uno de los familiares.
“Todavía se pusieron a pedirle datos y direcciones como si no supieran dónde vivía Soriano. Si otras veces que hemos hablado, nada más decimos que es en la calle donde vive Soriano y llegaban luego, luego”, aseguró un residente de la zona. “Cuando llegaron, se dejaron venir de todas las corporaciones en bola”.
Habitantes de “La Coyotera” comentaron a ZETA que un vehículo del tipo que fueron utilizados en la ejecución, puede llegar a la carretera en cinco minutos. De la carretera a la salida de Mexicali, libre o de cuota es menos de un minuto; a la salida libre a Ensenada o el centro de Tecate, llegan en menos de dos minutos, y a la carretera libre a Tijuana en menos de 10 minutos. Así que tuvieron todo un abanico de posibilidades de fuga.
Los homicidas cambiaron de vehículos minutos después que cometieron el crimen, así que tranquilamente pudieron cruzar incluso por las casetas de cobro donde hay cámaras que graban todos los autos que pasan. Por la hora, los registros no deben ser numerosos, pero la única manera que la autoridad pudiera detectarlos sería que los segundos autos que usaron para huir también hayan sido robados. Y aún así, de poco serviría porque esos videos sólo graban las placas.
No se habló de filtros o cierres de caminos, los cuales también hubieran resultado inútiles por el tiempo que tardaron en responder al llamado de emergencia.
En las primeras versiones se aseguró que familiares y agentes mencionaron la participación de un comando negro de por lo menos 15 elementos, sin embargo entrevistados por ZETA, familia, vecinos, y voceros oficiales, negaron que hubiera algún testigo que pudiera haber observado al grupo como para contarlos. Nadie admitió haber visto más de un vehículo.
La Policía Ministerial sólo encontró dos autos abandonados. Y por ser parte de la investigación, la autoridad no proporcionó la cantidad exacta de sudaderas y pasamontañas que incautó dentro de los autos.
Oficialmente el Director de Seguridad Pública de Tecate, Erick Lara, dijo que van a esperar los resultados que arroje la investigación de la procuraduría. “Y antes del desánimo viene algo más que es el coraje que es el que nos impulsa a seguir trabajando y dar con los responsables”, sentenció.
Finalmente, aseguró que continuarán con las líneas de acción, porque tienen el apoyo y la presencia de las policías preventivas estatales y federales, además del Ejército. “Desafortunadamente, las circunstancias que implica trabajar trae hechos desagradables y lamentables, pero no vamos a bajar la guardia, no nos vamos a acobardar”.
La inseguridad en Tecate, está creciendo a niveles del crimen organizado.
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