Contaminación y malos olores en la canalización se agrava.
Aguas negras afectan a colonos
La canalización del Río Tijuana que tuvo como objetivo principal acabar con las inundaciones de las zonas bajas de la ciudad en temporada de lluvias y el desarrollo urbano de más de 11 kilómetros, hoy se encuentra abandonada y sigue utilizándose para tirar desechos de todo tipo. Para sanearlo es necesario entubar aguas negras que corren por el lecho. 50 familias las afectadas
Francisco Navarro Fausto
Fotos: Jorge Dueñes
La contaminación en el lecho del Río Tijuana es una realidad. Los olores fétidos que se perciben durante las 24 horas del día a causa de las descargas de aguas negras, es sólo una muestra del grado de polución del medio ambiente. La solución a corto plazo es entubar esas aguas residuales y una vigilancia permanente para no permitir que particulares y hasta dependencias oficiales utilicen el canal para tirar desechos.
Las denuncias de los afectados por esta contaminación, sobre todo aquellos residentes de las colonias aledañas al Río Tijuana de oriente a poniente, siguen incrementándose, y ahora son alrededor de 50 familias del Fraccionamiento Tona, que se ubica a un costado del vaso de la presa, quienes sufren fuertes dolores de cabeza, pesadez, mareos y debilidad.
Y es que los denunciantes atribuyen estos malestares a un fuerte olor fétido que desde hace un año y medio se presenta en la zona.
“Llegué a pensar que hasta tenía cáncer, por los síntomas similares a los de una persona que padece la enfermedad. Empecé a preguntar con vecinos, y a casi todos les da por dormir mucho y todos coinciden con los mismos síntomas. Antes sólo se daba en las tardes, ahora es todo el día”, dijo una de las vecinas del conjunto habitacional.
El problema para estos habitantes se agudiza pues sus hogares están entre dos cerros, mismos que impiden el paso del aire, encajonando los malos olores.
Los vecinos del lugar atribuyen el problema a la Comisión Estatal de Servicios Públicos Tijuana (CESPT), por aquello de que depositan “momentáneamente” los residuos que recogen producto de desazolves en diversos puntos de la ciudad.
Pero no sólo en el fraccionamiento tienen el problema, toda aquella persona que circule por la Vía Rápida Oriente a la altura del Monte de los Olivos recibe los olores a pesar de llevar las ventanillas del vehículo cerradas.
El Subdirector de Saneamiento de la CESPT, Toribio Cuevas López, reconoció que el avance de la ciudad los ha rebasado y que las aguas en el canal son provenientes de la Zona Este de la ciudad. Así, cielo abierto, las aguas van a dar a la canalización.
Según el funcionario, las descargas debían llegar para su tratamiento a la nueva planta potabilizadora El Florido, pero debido a que los trabajos se han retrasado no fue posible.
Por su parte, la Secretaría de Protección al Ambiente hace las investigaciones correspondientes para precisar si hay alguna empresa que también esté vertiendo descargas al canal.
Los escurrimientos
En compañía del auditor ambiental, Enrique Cervantes Sánchez, de la Secretaría de Protección al Ambiente, ZETA recorrió un costado de la presa Abelardo L. Rodríguez, donde se forma un cañón natural que viene desde el Parque Industrial El Florido.
Proveniente del área industrial, existe un canal de desagüe que cruza por debajo de la antigua carretera a Tecate; ahí, el agua se ve transparente, pero más adelante y adentrándose al canal, el líquido se torna blanquecino y con un penetrante olor a aguas negras, o como si fuera huevo podrido.
Los escurrimientos siguen por la formación natural del cañón, hasta llegar a la canalización del Río Tijuana, con un olor persistente.
Durante el recorrido el auditor tomó fotos e hizo anotaciones y precisó:
“Parecen ser aguas domésticas, tienen olor a drenaje. Cuando se trata de industrias, la Norma Federal 002 habla de la regulación de las industrias. Entonces nos toca investigar.
“Las empresas deben procesar en plantas tratadoras y luego hacer las descargas al sistemas de alcantarillado, o deben tener una fosa sanitaria, pero existe la posibilidad que alguna pudiera estar arrojándolas, ya ha pasado antes, por ejemplo cuando tienen un canal cerca, ahí las depositan”.
Cuando la dependencia encuentra irregularidades envía un oficio de apercibimiento y a veces hasta se clausura mientras se corrigen las irregularidades. De considerar una sanción monetaria puede ser desde 200 salarios mínimos o más, pero eso es trabajo de otra área.
Según la experiencia de Cervantes Sánchez y en el primer recorrido de campo, muy probablemente las descargas son de aguas domésticas, aunque deberán hacer una investigación más a fondo para ver quién o quiénes están involucrados, pues este tipo de agua debería estar entubada.
–¿Y si está involucrada la CESPT?, preguntó ZETA.
“Entonces, esto compete a otra área de la dependencia y deberán verse los posibles proyectos que tienen para solucionar el problema”.
El 80 y 90 por ciento de las inspecciones de la Secretaría de Protección al Ambiente son por denuncia y anualmente hacen entre 250 y 300 verificaciones. Aunque las personas se preocupan por el medio ambiente, apenas si un 20 y 30 por ciento de la población está consciente del cuidado al medio ambiente. “Estamos por los suelos”.
CESPT rebasada
El Subdirector de Saneamiento de CESPT, Toribio Cuevas López, precisó a ZETA que parte de las aguas en el canal son provenientes de colonias de la zona Este, como El Florido, El Pípila, Morita I, II y III, Maclovio Rojas, entre otros.
El funcionario dijo que la planta de tratamiento El Florido resolverá el problema de las aguas residuales de esta zona y agregó que aunque tienen un atraso de 12 meses, esperan terminar los trabajos en abril.
La inversión ronda los siete millones de pesos. La construcción lleva entre un 60 y 70 por ciento de avance y hacen falta las tuberías y conexiones eléctricas. Tendrá una capacidad de tratar 460 litros por segundo y los procesos de tratado serán con lo más nuevo en tecnología, como la desinfección con rayos ultravioleta. CESPT espera tener un cien por ciento de aguas tratadas en 2008.
“Nos alcanzó el crecimiento de la zona Este, pero esta planta va a resolver el problema del tratamiento de aguas residuales. Son aguas tratadas, crudas, pluviales que se unen con agua del arroyo de La Encantada”, comentó.
El funcionario precisó que el canal actúa como el cauce de un río natural, ya que al estar, las aguas, en contacto con la luz solar, la ventilación y con un recorrido de 15 kilómetros a lo largo de la canalización logran que no llegue tan cargada de contaminantes, y aún así esta agua es tratada antes de llegar al vecino país.
En cuanto a los malos olores, dijo que no pasan de ser un mero malestar físico y que la exposición constante no causa mayores problemas.
ZETA visitó el Centro de Salud Urbano La Presa que está a un costado del Fraccionamiento Tona, donde se encierran los olores.
La clínica está a cargo de la Doctora Patricia González Leyva, quien dijo lleva aproximadamente un año laborando en el lugar, y que el problema de los olores fétidos no pasa de ser sólo eso; que la exposición a él no causa mayores complicaciones.
Agregó que las principales atenciones de la clínica tienen que ver con las enfermedades respiratorias de temporada de invierno. |