En Mexicali y pese al discurso oficial.
Policías protegen al Cártel de Sinaloa
El asesinato de un agente de la Policía Municipal de la Capital de Baja California, develó toda una red de integrantes de células al servicio del cártel comandando por Joaquín “El Chapo” Guzmán y agentes municipales que ofrecen protección y logística. Los detenidos por el crimen del uniformado ya confesaron.
Investigaciones ZETA
“¡Ahí está! ¡Sobres, sobres!”, fue la orden precisa. Y de la ventana de la puerta del copiloto del auto Cutlass color guinda, un joven sacó medio cuerpo, empuñando en su mano una pistola.
El sicario apretó el gatillo de la Pietro Beretta y ésta escupió el plomo que se fue a impactar al cuerpo de Eduardo Téllez Llamas, un agente de la policía municipal que cinco horas antes había salido de trabajar.
Las balas rompieron los vidrios de la puerta del lado del piloto del pick-up GMC 2002, color azul neón. La muerte del agente fue instantánea. Recibió al menos una docena de balas, sobre todo en el lado izquierdo del cuerpo, inclinándose suavemente hacia el derecho para, al final, quedar sin vida.
Aún encendido, el vehículo del policía alcanzó a avanzar unos metros hasta detenerse con la banqueta.
Todo sucedió cerca de las once de la noche del jueves 15 de noviembre, a dos semanas de concluir la administración municipal que encabezó el priísta Samuel Ramos. Era la confluencia de la prolongación de la calle Novena con la carretera que lleva a Islas Agrarias, detrás de la Plaza Nuevo Mexicali.
Los agresores emprendieron carrera, pero torpes, se pusieron demasiado nerviosos y el chofer perdió el control del Cutlass guinda. Se fue a estrellar contra un vehículo cerca de la Universidad del Valle de México.
Las bolsas de aire del lado del copiloto se estamparon en la cara de Ricardo González Aceves. Maltrechos, los jóvenes alcanzaron a bajarse, corriendo para huir en distintas direcciones.
Para su suerte, por el lado contrario de la Novena venía una patrulla municipal, cuyos ocupantes habían escuchado la voz de alerta por la frecuencia policíaca.
Después de una persecución donde fueron dejando en el camino el arma, guantes, camisas, chaleco antibalas y todo lo que pudieron, los jóvenes fueron detenidos. Hasta ahí llegó otro más, quien solicitó a los agentes “arreglarse” por lo del accidente, pero éstos se negaron. Luego utilizó un argumento de más peso: Eran amigos del “Jefe Rendón”, en referencia al Comandante de la Policía Municipal en la zona de González Ortega -donde ocurrió el accidente y el crimen-, Gilberto Germán Rendón.
Mucho lodo
Tres jóvenes fueron detenidos a raíz del incidente: José Emmanuel Valenzuela Gil, de 26 años de edad y originario de Los Mochis, Sinaloa. Ricardo González Aceves, de 31, residente de la colonia Orizaba, y Joel Allan Smith, de 28 años, habitante del Fraccionamiento Hípico.
En su declaración -con algunas variantes- dijeron ser parte de un grupo que trabaja en Mexicali para el llamado Cártel de Sinaloa, es decir, para Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada.
No sólo confesaron ser miembros de un grupo que trabajaba con el Cártel de Sinaloa, sino que además tenían el apoyo del Comandante Rendón y su pareja, quienes les avisaban cuándo había operativos.
A los dos días del crimen, el diario La Crónica publicó una versión que anotaba cómo la agresión se generó porque el agente asesinado les había “robado” droga que le habían dado a vender.
Soltaron todo. Valenzuela Gil dijo que desde hace seis años se vino a vivir a Mexicali desde Los Mochis. Que aquí conoció a Ricardo González Aceves, quien a su vez le presento al “Júnior”, al “Pony”, a Alan Smith, a quien apodaban “El Tomate”; así como al “Rayas” y al jefe de todo el grupo, al que denominaban “El Uno” y describen como robusto, de estatura mediana, blanco, muy joven (de unos 23 años). Mencionó no estar seguro si se llama Víctor o Jorge.
También conoció a otros, uno apodado “El León” y a Arturo Beltrán júnior.
Todos ellos -manifestó- se dedican al narcotráfico y se reúnen en diferentes ranchos, ubicados en la zona de la carretera al aeropuerto, en la parte semi-rural al Oriente de Mexicali.
También fue contundente: Todos trabajan para la gente de Sinaloa, o sea, “El Mayo” Zambada, el “Chapo” Guzmán y Alfredo Beltrán.
De acuerdo a la propia versión de Valenzuela Gil, esa noche del 15 de noviembre recibió una llamada de Ricardo González, quien le dijo que andaba “en la bola” -con el grupo, pues-, y le requirió fuera al Fraccionamiento Villas del Palmar, un desarrollo de interés social que se ubica entre las calle Cuarta y Novena, en la zona conocida como Nuevo Mexicali, cerca de la plaza de ese nombre.
Llegó hasta la calle Santo Domingo, donde tienen una casa con cochera eléctrica grande. Ahí estaban Ricardo González, José Alan y otro tipo moreno “de dientes chuecos” al que no reconoció.
El caso es que se fueron a buscar al grupo, reunido junto a una cancha de básquet en la parte posterior de la Plaza Nuevo Mexicali.
Ahí estaban “El Uno”, “El Pony”, “El León” y también llegó Arturo Beltrán.
De acuerdo a la versión que aportó en su declaración -que así quedó asentada-, “El Uno” recibió una llamada del Comandante de la Policía Municipal de la Estación Nuevo Mexicali. Hasta lo describe como un tipo moreno, alto, gordo, que trabaja para “El Uno” junto con su pareja, el Subcomandante.
“Son los que dan perímetro cuando se necesita”, dijo textualmente en referencia a la protección policíaca.
El jefe policíaco -según la misma versión del joven preso- avisó que habían reportado varios vehículos en dicho lugar, por lo que debían retirarse.
De visita
A esa misma hora, el agente de la Policía Municipal, Eduardo Téllez Llamas, de 37 años, se encontraba en la casa de su novia, localizada en Calle Río Americano del fraccionamiento Hacienda del Río, el que se ubica al lado Este de Plaza Nuevo Mexicali. Había llegado 25 minutos antes de las siete, apenas saliendo de trabajar y ahí se quedó hasta cerca de las once de la noche.
En el ínter, el hijo de su novia, quien jugaba frente al domicilio, detectó detrás del pick-up azul un auto guinda, donde estaban tres sujetos que, declaró después, le habían dado miedo. Pero a sus diez años no alcanzó a delimitar el peligro.
Cerca de las once de la noche, el agente Téllez Llamas salió del domicilio.
A su vez, los tres jóvenes habían ido a matar el tiempo. Fueron al local de pizzas ubicado a un lado de Cinépolis, donde esperaron para después tomar la carretera a Islas Agrarias, cuando recibieron una llamada por el radio Nextel.
Era “El Uno” -el jefe del grupo-, quien les avisó que el agente ya había salido de la casa de su novia.
Una rápida vuelta en “U” y ya por la Novena, se toparon con el pick-up azul que los rebasó. De inmediato le dieron alcance, y justo en el semáforo, al hacer el alto preventivo, Ricardo González Aceves sacó medio cuerpo del vehículo y disparó contra el agente de la Policía Municipal, hiriéndolo de muerte.
Según la versión de los detenidos, siguieron por la Novena de Sur a Norte, rumbo a Villas del Palmar. Cruzaron frente a la Universidad del Valle de México y en la siguiente calle intentaron dar a la derecha, pero no alcanzaron a dar la vuelta completa y chocaron contra un Volkswagen Golf blanco que tripulaba Emmanuel Carrillo.
Los jóvenes salieron como pudieron e intentaron huir.
Pero en esos momentos, del lado contrario venía una patrulla de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, y ya en Villas del Palmar, después de una rápida persecución, detuvieron a dos de los jóvenes.
Pero de acuerdo a la versión de los policías, al lugar llegó un tercero, Joel Allan Smith, de 28 años, quien primero preguntó por el estado físico de los otros dos jóvenes y luego trató de “arreglar” el asunto del accidente con los policías.
Ante la negativa, expresó que eran amigos del “Jefe Rendón”, pero no le hicieron caso.
En ese momento los agentes policíacos ya habían vinculado el accidente del Cutlass con el asesinato de su compañero Téllez Llamas.
Y es que en su huida, los noveles sicarios fueron dejando arma, camisa, chaleco antibalas, guantes y pasamontañas.
Según los exámenes de radizonato de sodio -que revelan si se han disparo armas-, los tres jóvenes dieron positivo.
Más datos
La versión en medios del 18 de noviembre, fue que el robo de droga había sido el móvil del asesinato. Detallaron que los jóvenes detenidos sostuvieron en su declaración ante los agentes de la Policía Ministerial, que la causa del homicidio fue porque el agente les robó droga que le habían dado a vender.
La información no especificó cuanta ni qué tipo de droga, solamente que el agente muerto estaba comisionado al área de Patrullas de González Ortega y que al momento de ser asesinado, el agente llevaba en el vehículo un rifle R-15 y una pistola 9 milímetros.
Téllez Llamas tenía alrededor de ocho años de servicio en la corporación y se encontraba adscrito a González Ortega. Fue Subcomandante en la Zona Valle, además de escolta del entonces Subdirector Operativo, Ricardo Rodríguez Becerra, quien dejó el cargo junto con el director saliente de la corporación, Javier Salas Espinoza, al terminar el periodo municipal encabezado por Samuel Ramos Flores.
De acuerdo a especialistas, los jóvenes detenidos y acusados del homicidio del agente policíaco podrían enfrentar una pena de entre 20 y 50 años de prisión.
De la misma manera, ha trascendido que algunos de los policías mencionados, como el Subcomandante Rendón y su pareja, siguen trabajando en la corporación, como si nada hubiera pasado.
Lo más delicado: El Cártel de Sinaloa sigue operando en Mexicali, cooptando y comprando policías para protegerse, asesinando y delinquiendo en plena impunidad. |