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México, último lugar en aprendizaje en ciencias
Héctor Ramón González Cuellar
¿Quiénes son los responsables del fracaso educativo?
En la más reciente encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre aprovechamiento de estudiantes en temas científicos, México obtuvo 410 puntos, lo que significa que los jóvenes tienen una competencia deficiente en el área. Por tercera vez consecutiva desde que se aplica el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), México ocupa el último lugar de los 30 países miembros de la OCDE en las competencias de los estudiantes de 15 años en el área de ciencia, por lo que jóvenes de sistemas educativos como el de Turquía, Eslovaquia, Islandia, Chile y Uruguay –estos dos últimos asociados a la prueba– quedaron por encima de nuestro país.
De nueva cuenta, Finlandia se colocó en el primer lugar, seguido por Hong Kong y Canadá, que se situaron en la segunda y tercera posiciones, respectivamente. La primera economía del orbe, Estados Unidos, osciló entre la posición 18 y 25 (la cifra varía debido al margen de error estadístico).
México obtuvo 410 puntos en promedio, lo que de acuerdo con los estándares de la OCDE, colocan a nuestro país en el nivel dos. Esto significa que los escolares tienen una competencia deficiente para participar en la sociedad del saber.
En la prueba, no sólo participaron las 30 naciones que integran la OCDE sino también otros 27 países asociados, que representan cerca de 90 por ciento de la economía mundial. Conforme a los 30 países miembros del organismo, México continuó en la misma posición que lo ubica a la zaga de todos y, en relación con las 57 naciones en donde se aplicó el examen, apenas logró situarse entre el lugar 48 y 49 por la citada variación estadística. En el total de 57 países, México sólo supera a ocho naciones: Indonesia, Argentina, Brasil, Colombia, Túnez, Kirguistán, Qatar y Azerbaiyán.
La mayoría de los estudiantes mexicanos tuvieron un desempeño que los ubica en el nivel dos; 19 por ciento tuvieron desempeños correspondiente al nivel uno –es decir, que son incapaces de enfrentar los desafíos de la ciencia en la vida real– y apenas uno por ciento logró alcanzar los niveles 5 y 6, que son los más altos en el rendimiento en ciencia. Por estados de la República, las entidades que lograron los mejores rendimientos fueron el Distrito Federal, Nuevo León, Colima y Querétaro, en tanto que los estados que se ubicaron en los niveles más bajos fueron Guerrero, Tabasco y Oaxaca.
En México fueron evaluados 33 mil 706 jóvenes de 15 años de mil 140 escuelas. De éstas, 22.6 por ciento correspondieron al nivel secundaria, 73.2 por ciento a la educación media superior y 4.1 por ciento a la capacitación para el trabajo. La OCDE dio a conocer desde París el nivel correspondiente a las áreas científicas. Otros de los países mejor evaluados de la tabla son Japón, entre la segunda y quinta posición; Nueva Zelanda, entre la segunda y quinta; Australia, entre la cuarta y séptima; Estonia, entre la tercera y octava; Liechtenstein, entre la sexta y decimocuarta; Taipei-China, entre la tercera y octava, y Países Bajos, entre la cuarta y séptima.
El informe PISA es mucho más que una medición educativa, ya que proporciona una herramienta en el rubro para apoyar a los gobiernos en la elección de sus políticas educativas. Hoy en día, la competitividad en la economía global y la calidad de la educación representan invaluables ventajas que la sociedad y el individuo puede tener.
Todas estas tendencias y cifras nos llevan a cuestionamientos y requerir de una necesaria e ineludible rendición de cuentas del sistema de mando social, político y jurídico de la nación. ¿Cuáles son las responsabilidades del ejecutivo federal, los estados, gobernadores, los dirigentes de los partidos políticos, quienes diseñan la legislación y elaboran las políticas de desarrollo de? ¿Cuál es la responsabilidad del puñado de los grandes empresarios que manipulan las decisiones económicas claves de inversión, salarios y pago y evasión de impuestos? ¿Cuál es la responsabilidad de los dos medios de comunicación que juegan un papel determinante en la cultura y la educación? ¿Cuál es la responsabilidad de los dirigentes sindicales ligados a la capacitación en estos terribles y vergonzantes resultados? Resultados que son vergonzosos porque con un presupuesto aparentemente enorme dedicado a educar, sin el impacto esperado, implica grandes desviaciones, fugas, corrupción e ineficiencia. ¿Por qué fallidos factores de administración pública, de políticas de desarrollo torcidas, de prioridades nacionales puestas de cabeza, la educación de los nuevos mexicanos y del país con gran potencial de riqueza, tiene que arrojar un escenario tan deficitario y pobre?
Héctor Ramón González Cuellar es profesor e investigador del Instituto
Tecnológico de Tijuana.
Correo electrónico: hrgcuellar@yahoo.com
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