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Inseparables de su acordeón
“Con Tal de que Me Olvides” se suma como la producción discográfica número 43 en la historia de LOS INVASORES DE NUEVO LEÓN, cuyo éxito ha permanecido por 27 años, gracias a la esencia de la música norteña.
Roberto A. Partida Sandoval
Inseparables a su tradición, Los Invasores de Nuevo León son más que una de esas agrupaciones necias por sobresalir en el mundo de la música norteña; han cabalgado sus vidas dentro de la cultura del Norte. Con su mirada siempre fija en su acordeón y el bajosexto, dando sus primeros pasos a principios de 1980 y manteniéndose vigentes hasta hoy, como una de las principales propuestas de la música norteña.
Oriundos del municipio de Ramones, Nuevo León, el grupo conformado por Javier Ríos, Eliud López, Homero de León, Rolando Marroquín y Javier Benavides suma hasta hoy 43 producciones discográficas, dignas de decenas de reconocimientos, entre múltiples discos de Oro y Platino otorgados por sus altos niveles de ventas; en parte gracias a su inigualable estilo, el cual, a decir de la publicación Furia Musical, los ha convertido en “Los Ídolos de la Música Norteña”.
Pese a los buenos tiempos, el año 1993 marcó una etapa difícil en Los Invasores de Nuevo León, pero no irrecuperable, pues la salida de Lalo Mora y la integración de Isaías Lucero, superó el reto de los primeros cambios en la banda, mismos que volvieron a repetirse con el cambio de Isaías por Rolando Marroquín, actual primera voz de los temas de “Con Tal de que Me Olvides”, último álbum discográfico editado en 2007.
A ese disco le anteceden “Laurita Garza”, “Playa Sola”, “Embárgamea Mí”, “Aguanta Corazón”, “Bajo Mil Llaves”, “Me Rindo”, “Camino Equivocado”, “Es Demasiado Tarde”, “Corazón de Piedra”, “Trono Caído”, “El Preso de Nuevo León”, “Jardín del Amor”, “Te Llevaste lo Mejor”, “Mil Pedazos”, “Cariño”, “De Ser tu Dueño”, “Mi Flor de Naranjo”, “Qué Valor de Mujer”, “Ni Dada la Quiero”, “Ventanas al Viento”, “De Vida o Muerte”, “No Soy de Palo” y “Los Más Buscados”, entre otros.
Referente a su última placa discográfica, “Con Tal de que Me Olvides” y temas como la evolución de la música norteña y el cómo mantenerse ante los cambios de su cultura y la industria discográfica, el hecho de compartir sus vidas con dos familias al mismo tiempo y los orígenes de Los Invasores de Nuevo León, Javier Benavides, animador de la banda, platicó con ZETA.
“Estamos felices, andamos presumiendo disco nuevo, el número 43 de los primeros 27 años de carrera de Invasores. El primer corte es homónimo al título del disco, ‘Con Tal de que Me Olvides’, compuesto por un compañero de Monterrey llamado Felipe de Jesús Jr.”.
– ¿Qué imprimió musicalmente Invasores en esta producción?
“Hablando del estilo, creo que Invasores seguimos en el mismo, aquí siempre ha regido el acordeón y el bajosexto. ¿Qué se hizo ahora? Creo que un sonido más fresco, ya ves que antes no había manera de sacar sonidos más claros, más concisos, aunque la raza se esforzara. Antes se grababa todo junto, si se equivocaba alguien, había que repetir todo, imagínate la tarea en cuatro elementos ahí cantando, y si había algo mal, pues a regresarlo, y ahora no.
“El disco se fotografió, por así decirlo, en los estudios de Serca Music, ahí se vigilaron los detalles que antes no se podían lograr, por ejemplo si escuchas los discos de los 80s, hay canciones que se escucha el acordeón bien perdido, y el acordeón es el frente, la base, es lo que marca la pauta, y en el disco se oye bien despacito. En otros se escucha más y tapa el bajosexto, pero ahora ya está bien cuidado”.
– Quiere decir que Usted ha estado en todas las etapas de Los Invasores de Nuevo León…
“Yo tengo 15 años en la agrupación. Entré cuando se salió Lalo Mora, y de ahí me invitó Javier Ríos; prácticamente he vivido los dos cambios de Invasores. Salió después Isaías y entró Rolando a cantar, y yo sigo aquí con ellos, y me ha tocado vivir más de la mitad de la carrera del grupo”.
– ¿Cómo ha vivido la experiencia de Invasores?
“Pues mira, esto precisamente es como vivir con dos familias. Esto es una empresa, es nuestro trabajo, pero se vuelve en otra familia. En el caso de Eliud, Homero y Javier, que son de los fundadores de Invasores de Nuevo León, sí tienen 27 años juntos, imagínate, y casi del año trabajas mínimo tres días a la semana, al mes andas tocando 12 veces, así que prácticamente vivimos 15 días como en familia y 15 con la familia en casa. Mitad y mitad”, comentó sonriente.
“Cuando salimos lo hacemos casi siempre en jueves, y regresamos el lunes al mediodía, pero hay ocasiones en que tenemos que seguirle de frente. Por ejemplo, hay ocasiones que entramos y salimos de Monterrey sólo a checar tarjeta. Viajamos mucho de Chicago a California, Miami, Texas, Guanajuato, Aguascalientes, etcétera. Ahora sí que en puro hotel y aeropuerto”.
– Ahora que Usted mencionaba lo distinto que era anteriormente el producir y grabar un disco, ¿qué ha pasado en materia del arte gráfico del mismo?
“Hoy es muy bonito ver el arte del disco, el de antes en donde sea lo hacían. Ahora la cosa está muy cambiada. Inclusive en uno de nuestros discos viene un monumento natural que está rumbo a Las Vegas, Nevada, como simulando un marco hecho en la computadora, pero por ejemplo, el de ‘Con Tal de que Me Olvides’ lo diseñaron en el Obispado, una colonia por Monterrey. Se cuidó mucho porque ya ve que ahora hay que salir al mercado con un buen producto de sonido y de diseño. Lógicamente que vengan temas bien preparados, porque ahorita ya hay mucha competencia, así que si nos dormimos en nuestros laureles, nos ganan el tiro. Siempre hay que estar viendo para donde va la bola, para saber para donde agarrar”.
– En ese sentido, ¿qué prepararon en materia de composición para continuar vigentes frente a la competencia?
“Pues un disco con varios autores muy capaces, como dos temas del señor Luis Padilla, cantante del grupo La Firma, también por ahí la canción ‘Ay Mi Madre’, de Gumaro Bermúdez; un tema de nuestro líder, Javier Ríos, que se llama ‘Voy a Quemar el Colchón’, así como una canción de Salomé Gutiérrez, de San Antonio, Texas. En total preparamos once melodías, y prácticamente el disco está nuevecito. Vienen temas de amor y desamor, vienen unas cumbias, unas valseadas, y es que Invasores siempre le ha cantado al amor, y bueno, la esencia de la música norteña que revivió Javier”.
– ¿Cómo se da ese revivir, fue una revisión a sus propios temas de discos anteriores?
“No, lo que pasa es que Javier Ríos revivió lo que antiguamente se hacían en los inicios de la música norteña, allá en los tiempos de Los Alegres de Terán, que son quienes iniciaron este borlote de la música norteña; en aquel tiempo se grababa con un acordeón, un bajosexto y un aparatote que nosotros le llamamos ‘tololoche’, que es un instrumento de cuerdas acústico, que después se vino a reemplazar por el bajo eléctrico, pero para este disco Javier revivió ese sonido y ha sido todo un exitazo”.
– Partiendo de esa idea de cultura musical, ¿qué han hecho Los Invasores de Nuevo León para innovar sin perder la esencia o adaptarse a la evolución que ha impuesto la industria discográfica a la música norteña?
“Siempre ha sido importante hacer los cambios necesarios, hay que ir evolucionando, claro que no vas a grabar lo que hiciste hace 20 años porque ya es otro público, otra raza, más bien ha sido como actualizarnos pero siempre con la misma tendencia. Entonces quizá ha sido adaptarse, pero con la línea de bajosexto y acordeón. La música norteña vino para quedarse, muchas corrientes vienen y se van, como la lambada o lo tropical, o algunos se quedan pero bajan de status en el público, como la música de banda. La música norteña siempre ha estado en los mismos lugares, todo mundo ha escuchado un disco de Ramón Ayala, Tigres del Norte, Intocable, Invasores de Nuevo León, Carlos y José. Nosotros hemos ido a los lugares más remotos de Estados Unidos y saben quiénes fueron Los Alegres de Terán, que son los que empezaron esto”.
– Podríamos decir que más que una moda, es una cultura…
“Sí, definitivamente. Imagínate, Los Alegres de Terán empezaron esta cultura hace como 70 años, y de aquel entonces se conoce a Los Relámpagos del Norte, el grupo de Ramón Ayala y Cornelio Reyna, y en esa época ya existían también los hermanos Gavilanes y los Bernal; y bueno, ahí vienen grupos como Duelo y otros jóvenes que se quedarán empujando la música norteña”.
– En algún momento sólo quedarán los más jóvenes, pero cómo podría diferenciarse hoy a aquellos que no llevan la esencia de la música norteña…
“Por aquellos que no le meten arreglos de más. Si tú escuchas la música norteña con un bajosexto bien modificado, pues pierde la esencia. Por ejemplo, es como Ramón Ayala, él toca lo que es acordeón y el bajo acompañando. Hoy existen varios grupos norteños que le meten sonidos extras y la gente medio no lo entiende, entonces debe ir sin distorsionar, lo básico nomás, acompañar y acompañar, pero muchos le meten el bajo como rock norteño y luego le meten teclados para suplir el acordeón, y ahí ya como que no es música norteña”.
– Para Usted ¿dónde nace toda esta cultura de la música norteña?
“En Los Ramones, Nuevo León (municipio situado por carretera a 30 minutos de Monterrey), la cuna de la música norteña. Así se le bautizó porque ahí nacieron los integrantes de Invasores, como Javier Ríos y Eliud; los duetos Luis y Julián, Carlos y José, algunos de los Cadetes de Linares y gente muy importante. Somos varios los nativos de Los Ramones, un pueblito no fuera de lo común en el que se vive de la ganadería y la agricultura, y desde donde se realiza la cabalgata ‘De Ramones a Terán’, en la que ya es tradición juntarse más de mil jinetes de la onda grupera, y termina en un bailazo”, puntualizó Benavides, quien es parte del grupo inseparable de su acordeón.
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