Investigaciones oficiales sobre los dos agentes municipales ejecutados, revela que:
Policías “traicionan” a narcos
Por lo menos tres policías municipales estuvieron implicados en un presunto robo de droga, dos de ellos fueron asesinados, mientras un tercero detenido. La Policía Estatal y la Municipal de Tijuana, revelaron en sus primeras investigaciones una red de complicidad al interior de la corporación tijuanense. Incluso, el Alcalde Ramos y el Secretario Capella, señalaron la corrupción, la deshonestidad y la traición de policías municipales. La investigación apenas inició
Investigaciones ZETA
En la Policía Municipal de Tijuana, no tienen duda de los hechos que llevaron a la muerte al jefe policíaco de la Delegación Centenario en Tijuana. Informes de los agentes revelaron:
Que el 29 de diciembre, presuntamente por órdenes del jefe delegacional en Centenario, Jesús Alberto Rodríguez Meraz, un número aún no determinado de guardias comandado por otro agente, Saúl Ovalle Guerrero, habrían robado una tonelada de marihuana a integrantes de la célula de José Jorge Briceño López “El Cholo”, uno de los hombres señalados como líderes del Cártel de los hermanos Arellano Félix (CAF).
El reporte de la municipal indica que la vendieron inmediatamente. Como mínimo, debieron recibir 35 mil dólares por el cargamento que a Rodríguez y a Ovando les costó la vida.
Ochenta horas después de sucedido el presunto narco-robo fueron ejecutados en la periferia del municipio de Rosarito. Los hechos iniciaron la noche del domingo 30 de diciembre cuando se suscitaron una serie de denuncias de levantones. Testigos informaron que el comando negro que las estaba ejecutando, preguntaba por “la marihuana” y por “El Soldado”.
Esa misma noche, el director de Seguridad Pública, Teniente Coronel Julián Leyzaola, instruyó y comandó al grupo de reacción para que buscara a los agentes señalados como desleales y a sus captores. Al mismo tiempo, consideran los informantes de ZETA, que por órdenes del lugarteniente Briceño López, otros cinco comandos criminales seguían la pista de la droga y de los policías.
La presencia en las calles de los delincuentes fue abierta y detectada inmediatamente por el resto de los miembros de la corporación policíaca que prefirieron replegarse a las oficinas delegacionales hasta que los integrantes del crimen organizado terminaran su operativo que, conforme a datos de los mismos agentes, concluyó a la una de la mañana.
Resultado:
* El domingo 30 de diciembre se reportó como desaparecido el agente municipal de Tijuana, Saúl Ovalle Guerrero, apodado “El Soldado”, quien presuntamente coordinó el robó de la tonelada de marihuana.
* Esa misma noche los comandos de Briceño, privaron de la libertad al jefe de Policía y Tránsito en el IV Distrito, delegación municipal Centenario, Jesús Alberto Rodríguez Meraz.
Ambos aparecieron asesinados el 3 de enero en la periferia del municipio de Rosarito, Los torturaron antes de ejecutarlos.
* También el policía municipal Manuel Oliva y un civil fueron privados de la libertad, golpeados y liberados por un grupo de matones.
* Adicionalmente, el día primero de enero, respondiendo a un reporte “ciudadano”, la Policía Municipal localizó en la colonia Buena Vista, en las cercanías del domicilio oficial del jefe levantado, un vehículo Pontiac verde abandonado, que en la cajuela contenía 100 kilos de marihuana. Lo cual interpretarían oficialmente como un mensaje-denuncia del robo de la marihuana. Los agentes municipales, habrían así, traicionado a los integrantes del crimen organizado y el narcotráfico en Tijuana. De hecho, tanto el Alcalde Jorge Ramos, como el Secretario de Seguridad, Alberto Capella, declararían días antes de la doble ejecución, la existencia de policías deshonestos, desleales y traidores al interior de la corporación que no acaban de depurar.
* Además, desde el día 31 de diciembre, la Policía Municipal de Tijuana detuvo al agente Jorge Salinas Camarena “El Gordo”, pareja de Ovalle, quien había sido levantado y liberado el día 30 del mismo mes. Fue remitido ante la delegación de la Procuraduría General de la República para que iniciaran una averiguación previa.
Las investigaciones realizadas por la Policía Municipal dejaron claro que el agente Jorge Luis Salinas Camarena, participó en por lo menos dos acciones presumiblemente conectadas al robo de la droga y el “levantón” de su jefe.
Salinas dejó su labor el día que supuestamente fue robada la marihuana; mientras el comando negro secuestraba a Rodríguez Meraz, las fuentes oficiales indican que este policía distrajo al grupo que estaba investigando el tema de la droga, llevándolos a la periferia de la ciudad.
Por estas razones el mismo domingo fue entregado y declarado ente el Ministerio Público de la delegación de la Procuraduría Federal de la República (PGR).
De acuerdo al Secretario de Seguridad Pública Municipal, Alberto Capella, la instancia federal ha interrogado a otros policías municipales en relación al tema. Sin embargo la tropa negó que alguno de sus compañeros haya sido requerido.
“Nadie está reportado como ausente, esas cosas luego se saben, la verdad lo vemos muy frío, como siempre en estos casos. Supimos que el director le ordenó a Ramírez (José Luis Ramírez Pineda, coordinador de Grupos Elites) continuar el operativo y que buscara a Rodríguez (jefe de Centenario) y a Ovalle (agente denunciado), pero en cuanto los dejó solos el teniente (Julián Leyzaola, director de seguridad) se hicieron tontos, prácticamente desde la madrugada del lunes no han hecho nada”.
Este panorama muestra que la limpia de la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana la está realizando el crimen organizado, mientras las autoridades responsables están aceptando la “justicia” aplicada por los delincuentes.
Investigación
Las declaraciones primarias obtenidas por agentes municipales y elementos de la Unidad Especializada contra la Delincuencia Organizada (UECO) revelaron que los problemas para Rodríguez Meraz iniciaron el sábado 29 de diciembre.
Información proporcionada por uno de los subjefes de distrito en Centenario, indicó que el último sábado del 2007, una pareja de municipales le solicitaron permiso para ausentarse de su área de trabajo porque Rodríguez les había asignado una encomienda que tenían que cumplir.
Sin corroborar la existencia de la orden, el subjefe les permitió que abandonaran sus labores obligatorias por un espacio de tiempo prolongado, pero regresaron a tiempo de concluir su turno.
“Permisos” como éste son comunes y el incidente no hubiera tenido mayor trascendencia de no ser por los elementos implicados: La pareja que dejó de cumplir sus obligaciones oficiales para atender una orden “extraoficial” de Rodríguez estuvo integrada por Jorge Luis Salinas Camarena “El Gordo” y Jorge Alberto Ovalle Guerrero “El Soldado” quienes trabajaban como pareja en la delegación Centenario.
Salinas Camarena es el agente detenido en la calle Michoacán, colonia Las Torres, en Tijuana. La dirección de este hombre fue la primera que localizaron y visitaron los elementos del comando criminal integrado supuestamente por una veintena de hombres a bordo de diez camionetas de reciente modelos. Todo inició antes de las ocho de la noche.
Los delincuentes llegaron al domicilio en Las Torres, sacaron y agredieron físicamente al hombre que encontraron en el domicilio; era el mecánico Jonathan Nuño Hernández, cuñado del agente Salinas. De acuerdo a los reportes oficiales, entre palabras altisonantes exigieron dos respuestas: “¿Dónde está la marihuana? Y, ¿dónde está “El Soldado?”.
Al mismo tiempo destruyeron parte de la vivienda en búsqueda de la droga y del agente Jorge Ovalle a quien aparentemente tenían identificado como el autor del “baje” de droga.
El mecánico Jonathan Núñez les respondió que no sabía nada pero igual se lo llevaron.
Testigos informaron que antes de retirarse, los secuestradores vieron un cuartucho en el terreno y preguntaron quién vivía ahí; en ese lugar encontraron al agente Salinas, uno de los policías buscados por los criminales.
La indagatoria no reveló si se los llevaron juntos, pero sí indica que el agente también fue levantado. La diferencia fue que a él lo liberaron media hora después. Sospechan oficialmente que le dieron la libertad cuando dio a los asesinos la dirección de su jefe, Rodríguez Meraz.
En esos momentos, en el Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4) se recibió la denuncia de una privación ilegal de la libertad, y dijeron que la víctima era un policía. Agentes atendieron el llamado y reportaron a los jefes que había sido una alarma imprecisa. Sí se había suscitado el ilícito, pero el secuestrado era un mecánico, Nuño Hernández.
Varios minutos más tarde se confirmó la desaparición del agente Salinas, pero cuando el secuestro fue oficial, el policía ya estaba de regreso en el inmueble de la colonia Las Torres; fue detenido e interrogado respecto a la marihuana y quién era “El Soldado”.
En ese transcurso de tiempo otro agente municipal que vivía en la misma calle de Salinas, identificado como Manuel Oliva, también fue levantado y liberado después de recibir una golpiza. Lo interrogaron pero no le fincaron cargos.
Sin embargo a Salinas Camarena lo convirtieron en sospechoso por dos razones: Porque los sicarios lo buscaron como segunda opción al no localizar a “El Soldado”. Y al principio del interrogatorio aseguró no saber quién era la persona a la que los criminales trataron de localizar, pero después de un rato los agentes descubrieron que se trataba de Jorge Alberto Ovalle Guerrero, su pareja de trabajo.
Ante lo que consideraron su presumible participación en un hecho ilícito, la jornada de preguntas se tornó más incisiva y le exigieron los datos que les permitieran ubicar a Jorge Ovalle “El Soldado”.
Primero dijo que no sabía donde vivía y después aseguró que residía en una colonia ubicada en las inmediaciones del bulevar 2000. El grupo integrado por agentes estatales y municipales se desplazó a la periferia de la ciudad y los trajo dando vueltas.
Estaban buscando la casa de “El Soldado” cuando recibieron el reporte del segundo “levantón” en el centro de mando. La versión fue que a Jesús Alberto Rodríguez Meraz, jefe del Centenario, lo sacaron de la casa, frente a su familia.
En ese momento, parte del equipo de investigación policiaca que estaba en la zona oriente, se desplegó a la casa habitada por Rodríguez en la calle Palomo de la colonia Los Álamos para comprobar la veracidad de la denuncia y otro grupo continuó en el bulevar 2000 buscando la casa de Ovalle.
Pasadas las nueve de la noche, se confirmó la desaparición del jefe de policía. Al mismo tiempo, los policías consideraron haber probado el hecho que Salinas decidió distraer al equipo de seguridad, sacándolos de la zona urbana y alejándolos del lugar donde se daría el levantón de Rodríguez.
Otro hecho: Cuando detuvieron a Salinas y revisaron su teléfono celular, los investigadores descubrieron que minutos antes que se ejecutara el “levantón” de Rodríguez Meraz, Salinas se había comunicado con su jefe en por lo menos tres ocasiones. Como justificación, el inculpado aseguró que le había hablado para pedirle apoyo e informarle que estaba detenido y lo estaban interrogando.
Ejecutado era conocido de Ramos
El cadáver del jefe de policía Jesús Alberto Rodríguez Meraz, presentaba varios impactos de arma corta en la cara, lo mismo que el segundo cuerpo que dejaron tirado a su lado, y que fue identificado oficialmente como el agente Saúl Ovalle Guerrero.
Por la coagulación de la sangre en el lugar de los hechos, los primeros reportes indicaron que las víctimas habían sido ejecutadas alrededor de las cinco de la mañana en el lugar donde fueron encontrados.
En la misma zona encontraron una camioneta tipo van que había sido quemada también en el transcurso de la madrugada.
Información extraoficial en la Policía Municipal de Rosarito indicaría incluso que los cuerpos fueron localizados por agentes de la Policía Estatal Preventiva que “iban hacia su trabajo” pero ni portaban sus uniformes ni sus armas de cargo. Esto aun cuando el parte oficial indica que los cuerpos fueron descubiertos por un trabajador de los alrededores de la zona.
Rodríguez Meraz era directivo administrativo policiaco en la misma zona, y a partir del 1 de enero había sido nombrado jefe de distrito. El currículum del policía ejecutado muestra que conocía al alcalde Jorge Ramos desde 1998, y lo ubica como recomendado.
El texto indica que antes de ser policía había trabajado en negocios de su familia como encargado de la pescadería La Barca de Guaymas, la birriería La Tapatía y Florería Thelma. El informó que de 1994 a 1997 fue agente “B” en Otay pero en agosto de ese año inició su trabajo con mayores privilegios porque fue nombrado comisionado como supervisor de la Sindicatura Municipal, en el Departamento de Asuntos Internos.
El texto indica que fue “invitado por el Síndico Procurador C.P. José Guadalupe Sambrano (sic) Ramírez y el Coordinador Técnico C. Jorge Ramos Hernández”. Se mantuvo hasta el año 2000. Posterior a eso, se desempeñó sólo en comisiones y jefaturas.
Agentes de Rosarito los mandan a Tecate
Los enroques de la Procuraduría
La “reestructuración” de la Policía Ministerial en Baja California en Tecate, no incluyó depuración o limpia. Sino la reasignación de los 15 agentes que cubrían la zona, a comisiones en Tijuana, dentro de la misma corporación estatal.
De esta manera, a Tecate fueron reasignados 15 elementos que días antes habían sido removidos de la Policía Ministerial de Rosarito.
El enroque policiaco lo explicó el Subprocurador de la entidad, Salvador Juan Ortiz Morales: “Con esto, pretendemos seguir las órdenes del Procurador Rommel Moreno Manjarrez de darle una nueva imagen a la corporación policíaca, ya que ha sido una solicitud constante de la ciudadanía combatir la corrupción”.
Sin embargo, cuestionado sobre por qué no ingresaban a personal nuevo en los lugares donde están haciendo la supuesta “reestructuración”, el funcionario se limitó a decir “porque no hay”.
Ortiz Morales dejó abierta la posibilidad que estos movimientos ocurran con las subprocuradurías de Ensenada, Mexicali y Tijuana, ya que según él, el intento de limpia será en todo el estado.
Mientras tanto en Tecate, los nuevos mandos son: Francisco Rodríguez Pacheco, Comandante; Francisco Javier Cosío Gutiérrez, Director de Averiguaciones Previas y José Antonio Gama Macías, Agente del Ministerio Público.
El primer intento de “reestructuración” ocurrió el pasado 30 de diciembre en Rosarito, cuando todos los agentes de la Subprocuraduría fueron enviados a laborar a los distintos municipios del estado.
Los cambios han ido ocurriendo de acuerdo a los más recientes delitos de “alto impacto”: El 19 de diciembre atentaron contra la vida del Director de la Policía Municipal de Rosarito, Jorge Eduardo Montero Álvarez, y el 5 de diciembre asesinaron al Subdirector de la Policía Municipal de Tecate, Juan José Soriano Pereira. (Néstor Cruz Tijerina)
Última hora
Alrededor de las cinco de la tarde del 3 de enero, en el entronque que forman las calles Agustín Melgar y 18 de Marzo, de la colonia Hidalgo en Tijuana, la Policía Estatal Preventiva localizó un vehículo Mazda modelo 2002 color gris que presentaba cuatro impactos de bala, dos en el vidrio trasero y dos más en la carrocería.
Reportes ciudadanos indicaron que minutos antes, un grupo armado había estado encañonado a un grupo de personas, pero no pudieron especificar el número de víctimas de lo que consideraron como levantón; el informe oficial sólo hace referencia a la ubicación del auto.
Cambios al segundo nivel en la Procuraduría
El día 2 de enero se realizaron en Mexicali cambios en direcciones y comandancias, los nombramientos recayeron en personal con más de 15 años de servicio que acreditaron formación adicional, por lo menos a través de cursos promovidos en la Procuraduría.
-Dirección Estatal de la Policía Ministerial. Salió Sonia Navarro Navarro y fue nombrado el licenciado Francisco Javier Robles Dórame, quien ha trabajado como Comandante Operativo de la Policía Ministerial en el Estado y jefe de grupo de Robos Domiciliarios y Bancarios en Tijuana.
-Comandancia Zona Ensenada. Salió Aturo Meza y asignaron a Raymundo Torres Hernández, quien se ha desempeñado como comandante de zona y jefe de diversos grupos en aquel municipio.
-Comandancia Zona Tecate. Dejó el cargo Ramón López Corona y nombraron al licenciado Francisco Rodríguez Pacheco, que ha sido policía ministerial y tiene grado de maestría.
-Grupo Homicidios Tijuana. Renunció Honorio Bustamante Zúñiga y fue puesto a la cabeza, Ramón Arellano Pérez, sólo informaron que ha trabajado en seguridad pública y ha participado en diversos cursos respecto del tema.
-Dirección Jurídica de la Procuraduría. Ahí salió José Luis Gutiérrez Ibarra y quedó en el lugar, José Antonio Pérez Pérez, ex magistrado del Tribunal de Justicia Electoral.
-El Enlace de la Policía Ministerial en Situaciones Especiales. Es un puesto creado recientemente y su primer titular será Roberto Razo Lara, quien ha trabajado en la Policía Ministerial y ha participado en cursos policíacos. |