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Miles en riesgo si lluvias aumentan de nivel en Tijuana

Faltan pluviales

De manera fortuita los tijuanenses se salvaron de una catástrofe luego que las precipitaciones del fin de semana no llegaron a los rangos pronosticados. Aunque los problemas se ubicaron en encharcamientos, suciedad y cierre de calles, la situación  puede ser mayor si no se construyen más pluviales. En Obras Públicas del Ayuntamiento aseguran que se edificarán 13 cajones desarenadores, pero el crecimiento de la ciudad requiere de más esfuerzos.

Francisco Sandoval Alarcón

Las lluvias que azotaron la zona costa del Estado evidenciaron el rezago de más de 15 años en infraestructura pluvial que padece Tijuana.

La falta de inversión y de una visión a largo plazo por parte de las autoridades federales, estatales y locales, han puesto en riesgo la integridad de miles de tijuanenses, quienes en ese lapso se han librado de una eventual desgracia por las benévolas condiciones del clima.

El 3 de enero autoridades de Protección Civil Municipal advirtieron sobre los chubascos que se avecinaban en la región y pronosticaron que llovería con la misma intensidad que en 1993, año en el que murieron 39 personas a consecuencia de las precipitaciones.

Aun cuando las lluvias no alcanzaron las cinco pulgadas vaticinadas, las alcantarillas de la ciudad lucieron rebosantes de escombro y lodo, mientras que los 23 cajones desarenadores, ubicados en zonas de alto riesgo, trabajaron a más de un 60 por ciento de su capacidad.

El repentino cambio salvó a los tijuanenses de la eventual catástrofe, sin embargo una persona falleció y más de 180 tuvieron que ser evacuadas de sus viviendas. De no haber sido por la variación del clima, los daños hubieran sido altos, tomando en cuenta la falta de infraestructura en la ciudad.

Aparte, el problema se complica por la codicia de los llamados desarrolladores de vivienda, quienes con el fin de disminuir sus costos construyen fraccionamientos sin los sistemas pluviales, sobresaturando los ya existentes.

Además, estimaciones de Protección Civil Municipal revelan que entre un 40 y 50 por ciento de los tijuanenses (entre un millón doscientos y millón y medio) radican en terrenos o viviendas irregulares o de alto riesgo, empeorando la situación de sus moradores.

El 90 por ciento de estos asentamientos son producto de invasiones y por consecuencia los terrenos no cuentan con los servicios básicos correspondientes, como son drenaje, luz y agua, generando una bomba de tiempo sin detener.

Si bien para el presente año la administración de Jorge Ramos planea la construcción de 13 cajones desarenadores para tratar de aminorar el problema, a decir del propio Manuel Guevara, Administrador de la Ciudad y ex titular de la Unidad Municipal de Urbanización (UMU), la obra será insuficiente ya que Tijuana presenta un “importante rezago” en materia de infraestructura pluvial.

Mientras tanto, miles de familias esperan como todos los años que las autoridades tomen cartas en el asunto y encuentren una solución al problema, el cual se agudiza con el inicio de la temporada de lluvias que este 2008 arrancó con el aviso de que las cosas pudieran ser una repetición de 1993, año en el que además cientos de personas quedaron en el desamparo por la falta de planeación y presupuesto de la autoridad federal, estatal y municipal.

Entre invasiones, amenazas e impunidad
Originarios del Sur del País, la familia Quintana llegó a Tijuana hace más de cinco años para tratar de mejorar su calidad de vida. Una vez en la ciudad, buscaron trabajo y a duras penas juntaron para comprar un terreno y ahí construir una modesta casa.

“Hace cuatro años nos vendieron el terreno. El costo era de 80 mil pesos”, señala Doña Graciela, la jefa de familia, mientras uno de sus hijos destapa una enorme grieta localizada en el piso de la casa de su vecina.

Menudita y con la piel bronceada por el sol, la mujer aseguró que la fisura que destapó su hijo es producto de las lluvias registradas en la región, “porque el agua ya se coló por las casas de la colonia”.

Doña Graciela y su familia viven en la colonia Nuevo Milenio, Cuarta Sección, zona que la Dirección de Protección Municipal ha clasificado como de “alto riesgo”. Incluso la dependencia ha colocado calcomanías y letreros en donde advierten sobre los riesgos de habitar este lugar. 

“Mi vecina, cuando pasó lo de la grieta, mejor se fue a vivir a otro lugar. Un día me dijo que me encargaba sus cosas y se fue de aquí. Dijo que no quería problemas y se fue a otra parte”. 

Doña Graciela también se ha visto perjudicada: Dos cuartos de su casa se encuentran ladeados ligeramente, a consecuencia de un hundimiento de tierra; además por debajo de su vivienda pasa la ramificación de un río producto de las lluvias.

“Yo creo que abajo de la casa hay un túnel. Cuando llueve se escucha que pasa el agua y no sabemos qué hacer. Estamos dispuestos a movernos de aquí siempre y cuando nos reubiquen a un lugar cercano, porque mi esposo trabaja muy cerca de aquí”.

Entrevistado por separado, el señor Arturo González, residente del mismo fraccionamiento, reconoció que él y sus vecinos no tienen alternativas para cambiar de residencia.

Al igual que los habitantes de esta colona su casa se ha visto afectada por las lluvias y las fallas del terreno.

“En otras ocasiones las autoridades de Protección Civil nos han evacuado pero regresamos porque no tenemos adónde ir. Por un lado nos piden que desalojemos pero por otro no nos ofrecen alternativas de vivienda, entonces tenemos que regresar porque aquí están nuestras pertenencias”.

Por si fuera poco, denunció que tienen que soportar las amenazas de las personas que les vendieron el terreno, pues a pesar de ser una zona de alto riesgo los supuestos dueños “nos quieren seguir cobrando”.

“El señor Isidro Jaramillo fue el que nos vendió el terreno, pero sabemos que otras personas, en complicidad con este hombre, vendieron los terrenos”.

Y recordó: “En una visita a la colonia el ex Gobernador (Eugenio Elorduy) nos dijo que ya no diéramos ni un peso más porque era una zona de alto riesgo y porque los terrenos habían sido expropiados. Desde que Elorduy  nos dijo eso no hemos pagado ni un solo peso”.  

“Lamentablemente seguimos recibido amenazas por parte de estos señores. Nos dicen que tenemos que seguir pagando, aun cuando las personas de Protección Civil nos dicen que tenemos que desalojar porque es una zona de alto riesgo. Mucha gente por temor sigue pagando”.

En un recorrido realizado por esta colonia, ZETA corroboró que aun cuando es una zona de alto riesgo, se encuentran colocados letreros en los que se promociona la venta de casas y terrenos. Hasta el momento ninguna autoridad, llámese ministerial o administrativa, investiga la irregular situación.

La señora Nohemí Isiordia Malla vive en el exclusivo fraccionamiento San Mateo en la delegación Playas de Tijuana. A escasos cinco metros de su casa se encuentra un impresionante talud de 90 grados que recientemente se desgajó. El siniestro provocó daños en la casa de dos de sus vecinas y el temor de más de 40 familias que viven pegadas al cerro.

Mientras dos hombres trabajan en la colocación de una delgada malla con la que pretenden detener los derrumbes, la entrevistada reconoció que no se siente segura con esta medida pues personal de bomberos y protección civil les advirtieron que “si bien la red puede detener las piedras chicas, no detiene un derrumbe como el que se registró recientemente”.

Y comentó: “Estoy pagando más de cuatro mil pesos de mensualidad por esta casa y no nos quieren reubicar. Imagínese yo tengo dos hijos pequeños. Con qué tranquilidad voy a permitir que vayan a jugar al patio trasero, mejor les digo que se salgan a la calle”.

Funcionarios de Protección Civil reconocieron que la empresa desarrolladora de este fraccionamiento tuvo que haber construido las casas alejadas del talud y no a cuatro metros como lo hicieron. Peor aun, esta irregularidad evidenció que ninguna autoridad supervisó la construcción del fraccionamiento.

Irónicamente, la casa de la señora Nohemí se localiza frente a una oficina en la que se promociona la venta de estas casas a través de la empresa: “Metro Financiera”.

Urgen cajones desarenadores             
Alfredo Escobedo Ortiz, director de Protección Civil del Estado, aseguró que aun cuando Tijuana cuenta con 23 cajones desarenadores en puntos donde históricamente se han presentado problemas por las lluvias, se requiere invertir en la construcción de nuevos sistemas pluviales a cielo abierto, pues de lo contrario se podrían originar problemas “muy negativos” para la ciudad.

Con más de 20 años de experiencia en el tema, el funcionario explicó que si bien los cajones pluviales (desarenadores) fueron instalados hace más de 15 años en puntos estratégicos de la ciudad, éstos ya son insuficientes, por lo que es necesario construir más, sobre todo en las cuencas que de diez años a la fecha han sido pobladas o invadidas.

Puso como ejemplo un cerro que se encuentra a espaldas de la Delegación Sánchez Taboada, en donde se requiere este tipo de infraestructura, pues “en esa zona hay mucha vivienda y se requiere hacer algo urgentemente”.

--¿Hasta dónde podemos aguantar con la infraestructura pluvial que se tiene en la ciudad?
“Si bien podemos aguantar más tiempo, lo importante es que la infraestructura pluvial que tenemos se encuentre en buenas condiciones. Uno de los problemas a los que se enfrentaron las autoridades municipales (durante las pasadas lluvias), es que los cajones desarenadores no estaban al cien por ciento de su capacidad, lo que les originó problemas”.

--¿Por qué no se estaban al cien por ciento de su capacidad estos desarenadores si estamos en temporada de lluvias?
“No se les dio mantenimiento en tiempo y forma. Recuerdo que anteriormente, en noviembre, los sistemas pluviales estaban limpios y operando a su máxima capacidad. En esta ocasión no ocurrió de esta manera y el gobierno actual, que apenas tiene 30 días en el cargo, no tuvo los recursos (económicos) y el equipo para llevar a cabo esta limpieza”.

Además de construir obra pluvial, el Encargado de la Protección Civil en el Estado es de la idea de que la ciudad debe contar con un sistema meteorológico propio como el que opera en el condado de San Diego, California.

Dijo que el Atlas de Riesgo de la ciudad debe actualizarse todos los años, a la par de reforzar el área de Protección Civil de Tijuana, dependencia que fue reducida a cinco elementos durante la administración de Jorge Hank Rhon.

Marco Sarabia, titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano de Tijuana, informó que para el presente año la administración de Jorge Ramos contempla la construcción de 13 nuevos cajones desarenadores en la ciudad.

En entrevista, el funcionario explicó de dónde saldrán los recursos: “Por el momento tenemos autorizados cinco millones de pesos para limpieza de pluviales, de los cuales dos millones se van a utilizar para limpiar desarenadores. 

“Además, se va a firmar un convenio con la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) porque ellos aportan otros cinco millones de pesos por año para el mantenimiento de pluviales. También firmamos un convenio con la CNA para obtener 10 millones de pesos para la construcción de los pluviales”.

La idea, agregó, “es canalizar los pluviales por medio de cajones, más que canales a cielo abierto, para efecto de poder recuperar los espacios superiores y convertirlos en espacios de recreación”.

A su vez, informó que cuenta con un presupuesto de 800 millones de pesos para construir obra vial, de los cuales 90 millones serán para rehabilitar vialidades y el resto para la construcción de obra nueva.

“Lógicamente todas estas nuevas vialidades contemplan la conformación de la red pluvial. El peor enemigo de los ingenieros es el agua y en todos los proyectos la principal consideración es la carga de agua que va a estar recibiendo el pavimento así como el desagüe”.

Obras insuficientes
Manuel Guevara, Administrador de la Ciudad y ex titular de la UMU, dependencia que tras las lluvias de 1993 desarrolló un Plan de Activación Urbana, dijo que aun cuando en el presente trienio se tiene contemplada la construcción de más instructora pluvial, las obras serán insuficientes, ya que Tijuana cuenta con un retraso de más de 15 años.

Recordó que tras las lluvias de 1993 autoridades de los tres órdenes de gobierno elaboraron un plan de 40 grandes obras para prevenir este tipo de catástrofes, sin embargo reconoció que la devaluación de 1995 provocó que muchas de ellas quedaran inconclusas.

No obstante comentó que con el paso del tiempo las obras se fueron retomando por las diferentes administraciones. “Si revisas todas las obras que planteamos en 1993 ya están construidas en más de un 95 por ciento. Pero a estas alturas ya nos hacen falta mucho más proyectos”.

Y dijo: “De 1993 a la fecha la ciudad de Tijuana ha crecido al doble o más y estamos rebasados. En su momento la idea era que este tipo de proyectos se realizaran cada cinco años, para que en un periodo de 30 años no presentar problemas de este tipo”.

Entrevistado por ZETA, Antonio Rosquillas, director de Protección Civil de Tijuana, es de la idea de que dependencias como la que encabeza deben participar en la planeación urbana de las ciudades para evitar un crecimiento sin rumbo y con problemas estructurales.

“Se considera que es una materia exclusiva de políticos, urbanizadores, ingenieros y arquitectos, y los demás ya no; pero nos damos cuenta que cuando se registran los desastres suceden porque ni los políticos, ni los arquitectos, ni los urbanistas cumplen con su cometido, porque no supieron, porque ignoraron el tema o porque de plano no hay capacidad económica”.

El especialista fue más allá en su análisis y advirtió: “Hace falta más infraestructura pluvial. No nada más los grandes sistemas pluviales a cielo abierto (desarenadores), sino que también los nuevos fraccionamientos cuenten con sus propios sistemas pluviales. En esos lugares el agua corre por las calles y va corriendo por las calles arrastrando basura, hojas y animales muertos”.

Aseguró que la única solución para prevenir una catástrofe de grandes magnitudes es aplicar la ley correctamente, sin intereses de por medio. “Si nosotros no podemos evitar los sismos, ni las lluvias intensas y si como ciudad no podemos evitar la problemática económica que vive el país y que empuja que miles de personas a emigrar a Tijuana, tenemos que aplicar las leyes y reglamentos al pie de la letra para prevenir el crecimiento desorbitado.

“Ya sea por parte de invasores, que llegan con 40 ó 50 familias para invadir un predio que más tarde se puede inundar, o de un desarrollador millonario que compra cien hectáreas de alto riesgo para construir casas. Si se aplicaran las leyes de urbanización correctamente, Tijuana a pesar de la problemática puede crecer de una manera más ordenada”.


Numeralia.
1 muerto a consecuencia de los derrumbes
23 viviendas evacuadas
182 personas evacuadas en Tijuana
28 derrumbes de taludes y bardas
204 reportes atendidos por Protección Civil y Bomberos
38 accidentes de transito en Tijuana
23, los cajones desarenadores
78 mil metros cúbicos de piedra, lodo y escombro detienen los 23 cajones.
13 cajones desarenadores serán construidos en Tijuana.
20 millones de pesos para construir los cajones
2 millones para darle mantenimiento a los sistemas pluviales.
710 millones de pesos para construir obra vial en Tijuana
90 millones para rehabilitar vialidades
31 personas evacuadas en Playas de Rosarito
10 casas afectadas en Playas de Rosarito
3 familias evacuadas en Tecate

Zonas de alto riesgo por las recientes lluvias.
Tijuana.

Colonia El niño
Lomas de la Amistad
Los Laureles
Pedregal de Santa Julia
Las Torres Uno
Leandro Valle segunda sección
Nuevo Milenio

Tecate.
Colonia Aldrete
Jardines del Río
Fundadores
XIII Ayuntamiento
Invasión del Río
La Sierrita

Playas de Rosarito.
Colonia Ampliación Lucio Blanco, en el Cañón Cordero
Algunas zonas de la delegación Primo Tapia.


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