La productividad de Yépez
“Wars. Threesomes. Drafts & Mothers”, “Sobre la Impura Esencia de la Crítica” y “El Imperio de la Neomemoria”, son los títulos más recientes del escritor tijuanense. Anuncia otros tres volúmenes para este año.
Enrique Mendoza Hernández
No es profeta en su tierra. Tal es el destino del tijuanense. Sus últimos tres libros ni siquiera han sido presentados en su propio terruño. No así en el sureste, centro, norte y otras latitudes del país y Estados Unidos. Descartado por muchos, reconocido por otros tantos, Heriberto Yépez (Tijuana, 1974) se ha convertido en lectura de referencia nacional.
El Catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) es uno de los más prolíficos jóvenes escritores de la actualidad. Entre los años 2000 a 2006 publicó 14 volúmenes. Cuento, novela, poesía, crítica literaria y ensayo, sus especialidades. En 2007 vieron la luz tres obras más.
Bajo el sello Factory School de Nueva York, el autor dio a conocer “Wars. Threesomes. Drafts & Mothers”. Poesía y ensayo narran la vida de un mexicano fronterizo de este y del otro lado en un difícil periodo de su vida, después de un rompimiento amoroso fuerte, con secuelas de alcoholismo y durante la guerra de Irak, con sus arranques antinorteamericanos.
El libro cuestiona qué tiene que ver un conflicto bélico aparentemente lejano con nuestra propia vida emocional, sexual, erótica; cómo ambos fenómenos obedecen a unas mismas reglas, por lo que terminamos siendo la guerra.
“En México no se le conoce. En Estados Unidos ha tenido bastante suerte. Ha tenido crítica muy favorable, por escritoras y escritores reconocidos. Les llamó la atención que un escritor mexicano decidiera hacer un libro (desde México) en inglés y que fuera estructuralmente novedoso, dicen. Ya es libro que se lee en varias universidades. Incluso en Internet aparece en listas de lectura de cursos universitarios. Estoy muy contento. Fue un libro raro de hacer, ¡en inglés! E intraducible al español”, presume Yépez a ZETA.
El título es parte de una serie de libros del sello neoyorquino con la tónica crítica al vecino país, al que poetas y narradores críticos del sistema que encabeza George W. Bush fueron invitados. Desafortunadamente, la obra no se encuentra en las librerías mexicanas, sólo puede accederse bajo pedido en Internet, a la editorial del “otro lado”.
Sobre la Impura Esencia de la Crítica
La crítica literaria es la especialidad del autor de “Peyote con Melox” (aforismos que publicaba allá en sus años mozos). Y es probable que este ejercicio literario sea tratado de forma “peyorativa”, tal como el propio escritor lo reconoce.
Editado por el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en su Colección Literatura, “Sobre la Impura Esencia de la Crítica” fue el segundo libro publicado por el autor de “A.B.U.R.T.O.” en 2007. Yépez se vale de 25 voces literarias para desarrollar su teoría crítica: La esencia de la crítica es su impureza.
El siguiente es un ejercicio de redacción en el que el reportero pregunta acerca de la crítica y encuentra respuesta en las páginas de la edición.
– ¿Qué es la crítica para Yépez?
“Es el arte de la truculencia y el disfraz. La crítica inventa mil discursos para perpetrar una labor que reconoce como vil. No es gratuito que el título de crítico sea usado como una adjudicación peyorativa. La crítica, por esencia, se desprecia. El lector la desprecia; la desprecia el creador. Finalmente, la desprecia el crítico mismo. Se entiende la labor analítica o expositiva del crítico como una tarea innoble, repetitiva o sobrante, que propende al exceso o a la miopía. El crítico es considerado un ladrón o un oportunista. En todo caso, la crítica es juzgada como una impostura” (Página 159).
– En un argumento más literario, ¿cuál es el estatus de la crítica en la actualidad?
“La crítica moderna se ha esforzado en desarrollar métodos para asociar textos -tan gratuita como convincentemente- en lugar de concentrarse en penetrar en el texto mismo… El crítico debería ser un lector cuyo arte se basase en evitar cualquier otro texto distinto al que debe analizar, tratando así a la crítica como un sofisticado juego mental, una artesanía cuyo reglamento exige eludir cualquier aval externo al discurso, sea éste la opinión del crítico, la vida o un libro. Por otra parte, creo que esta regla lúdica complacería a muchos autores, hartos de la reseña escurridiza que se aleja del sentido propio que depositan en cada libro en sí” (Pág. 54).
– Algunos podrían argumentar que si no existiera creación literaria, los críticos no tendrían a quien supeditarse…
“El crítico, fingiendo que se supedita a otros, por ejemplo, simula que su obra carece de unidad (en tanto su obra depende de comentar objetivamente obras ajenas). Ello, nuevamente, es ilusorio: El crítico es un ventrílocuo, un tramposo que usa la obra de los demás para hacerlas decir consecutivamente una obra propia, veladamente unitaria, ideológicamente uniforme tras bambalinas. En sus libros variopintos, el crítico simula que habla sucesivamente de los asuntos que cada autor u obra ajena le impone, pero en verdad manipula todas ellas para hacerlas encajar en su cuidadoso plan secreto. La propensión de la crítica es la reiteración, la vuelta” (Pág. 8).
– ¿Para qué sirve la crítica?
“La crítica nos obliga a releer a los autores… La crítica es útil porque nunca nos convence, pero casi siempre nos impresiona: Nos moviliza. Al dejarnos insatisfechos y sorprendidos, los críticos nos obligan a volver a los autores para reconstruirlos después de la cirugía que ellos le han infligido. El crítico es un agitador cuyo discurso maléfico nos hace regresar a demonios que ya teníamos en reposo” (Pág. 87).
– ¿Cómo compruebas que ese agitador tiene influencia no sólo en los lectores al hacerlos volver a sus autores, sino también en los creadores?
“El más somero vistazo al reciente devenir del lenguaje literario nos asevera
fehacientemente que la crítica se ha infiltrado a la novela y al relato corto. Los narradores ahora deducen sus propios procedimientos técnicos y los exponen al interior de sus obras, los autores se autoexplican y analizan a sus personajes, como un crítico posterior lo haría; quiero decir, las señales de que la crítica ya ha invadido al resto de los géneros son evidentes… La literatura crecientemente se imagina a sí misma en forma crítica” (Pág. 160).
– ¿Tienes explicación al hecho de que la literatura, en el caso de la novela y relato corto, primero acepta una estructura de crítica para su creación?
“Arriesgo esta tesis: Si la crítica se ha ido apoderando estructuralmente de la literatura -con el beneplácito de ésta-, ello se debe a que la literatura desea su autodestrucción desde hace largo tiempo. ¿Qué otra razón podría haber para que la literatura albergara en su seno a su declarada peor enemiga? La literatura ahora utiliza como recurso suicida a su mayor contrincante… La tendencia de la literatura posmoderna a transfigurarse en crítica es la expresión de su imperioso deseo de muerte” (Pág. 160).
– ¿Qué aconsejarías a quien intenta inmiscuirse en el mundo de la creación literaria?
“No poseo ninguna sabiduría. Aun así aconsejaría a quien quiera comenzar en la escritura, se internara primero en la crítica, en la más baja de sus estaciones, la más desprestigiada, la menos glamorosa, la más burocrática de ellas. Después de esa penitencia-sin-culpa o esa preparación-rastrera, el reptil estará listo para ingresar en el mundo de las sombras del lenguaje” (Pág. 8).
Sobre la edición, Jorge Fernández Granados asegura:
“Hacía bastante tiempo que no leía en México a un escritor como Heriberto Yépez. En un medio acostumbrado a no decir la verdad o a decirla mañosamente, la irrupción de alguien con sus cualidades (tanto de intelecto como de carácter) y su salvaje independencia es, por decir lo menos, emocionante. Las opiniones literarias de Yépez atraen porque en su certera dinamita no hay únicamente divergencia y diversión, sino talento. Un talento genial, y es la primera vez que uso este adjetivo para distinguir a uno de mis contemporáneos”.
Y de plano Christopher Domínguez Michael no tiene empacho en asegurar:
“Entre los pocos críticos literarios que ejercen en este país, Heriberto Yépez merece ser destacado por la independencia de sus juicios, el valor con que los omite y su conocimiento de otras literaturas”.
Y para desgracia de los que no simpatizan con el joven literato, Domínguez lapida:
“Yépez acabará por ser una autoridad, como debe ser”.
El Imperio de la Neomemoria
Así se titula la más reciente obra del discípulo de Horst Matthai. Se trata de la primera obra eminentemente filosófica. En ella el intelectual tijuanense explora la sociedad norteamericana, además de que conceptualiza sobre el tiempo en las culturas prehispánicas y la sociedad actual.
“En el 2007 abrí mi obra filosófica. En ‘El Imperio de la Neomemoria’ le explico al lector algunos de los conceptos que comenzaré a explicar más abstractamente en otras obras. Quise hacerlo ahí utilizando como punto de partida escritores y la cultura estadounidense y la maya antigua, pensando que así sería más digerible. La filosofía es lenta y es difícil. En este primer libro combiné lo que había hecho antes y le agregué más filosofar”, cita.
La tesis filosófica del escritor radica en demostrar cómo el tiempo está siendo convertido en espacio; de cómo el control de la memoria es la base de la formación de dominios imperialistas; cómo al convertir al tiempo en espacio, lo que se busca es crear una nueva memoria.
En su obra ganadora del Premio Nacional de Ensayo “Carlos Echánove” 2007, el autor demuestra cómo “América” (Estados Unidos) es un pseudo-patriarcado, a lo que llama pantopía: “No existe Estados-Unidos. Es sólo una pantopía”, especula.
Para desarrollar sus posturas, el pensador compara las civilizaciones maya y la estadounidense. Algunas tesis pueden observarse: “Los mayas eran una civilización, como la nuestra, basada en la memoria”. Una más donde puede explicarse de cómo pueden concluirse algunos paralelismos: “Lo que los mayas hicieron fue poner a todos esos modelos de tiempo, por así decirlo, dentro de un mismo sistema, haciéndolos consecutivos y, a la vez, cíclicos”.
Entendida la cibermnémica como el control de la memoria o sistema de control imperialista yanqui, el autor ensaya:
“Lo paradójico es que el pueblo que fantaseó más con la cibermnémica, Estados Unidos, termine siendo completamente olvidado (como los mayas). Habiendo manipulado la memoria, su existencia algún día será juzgada como completamente apócrifa, artificial…después de su caída no tendrá (siquiera) historia”.
Pues bien, lo anterior fue una breve síntesis de las tesis filosóficas del escritor. Habrá que considerar que se trata de la primera obra de filosofía producida en Tijuana. Ya era hora después del gran auge de las demás disciplinas en la región. Aunque ya antes Tijuana había producido teoría filosófica, sin embargo el responsable fue el filósofo alemán Horst Matthai, con el título “Ensayo de una Fenomenología Metafísica” (1995).
– “El Imperio de la Neomemoria” es tu primer libro de filosofía con los rigores del ensayo. ¿Consideras que la filosofía “pura” difícilmente puede darse en la actualidad?
“La filosofía pura dejó de escribirse después de Heidegger, el último filósofo como tal. Desde Walter Benjamin, la filosofía mutó en estudio cultural, ensayo crítico. Me gustan ambas vertientes. Ése es un libro de filosofía aplicada pero vendrán otros, no sé cuándo, porque tardo bastante en terminarlos”.
– Editorial Almadía presenta tu obra como “ensayo”. ¿Es porque difícilmente la filosofía podría venderse, a diferencia de si se da a conocer como ensayo?
“Sí, así es. No sólo la editorial, sino las reseñas así lo han clasificado. La reseña negativa que recibió del hijo de Enrique Krauze, por cierto, condena al libro precisamente por ser filosófico (él dice que no le entendió). La filosofía no se vende, no es comercial. En realidad, no me interesa cómo lo clasifican. Eso es problema de editores, críticos y lectores. Yo hago libros. Ellos que les pongan etiquetas. Hay que tener claro esto: filosofía significa crear conceptos. Para eso sirve. Ese libro está dedicado a crear conceptos para explicar la literatura, Hollywood y Estados Unidos.
“Lo que sigue seguramente será cada vez más estrictamente filosófico, pero tomará varios libros. El primer libro filosófico de Nietzsche fue sobre el teatro griego y Wagner; Deleuze o Derrida toda su vida escribieron a partir de literatura, así que hay muchos caminos posibles. Ni yo mismo sé cuál he de seguir. Lo que sí tengo decidido es seguir filosofando. Me interesa crear conceptos nuevos, desde México, distintos a los norteamericanos y también a los antiguos conceptos griegos o europeos modernos. Hacer filosofía mexicana contemporánea. Inventarla”.
Por úlitmo, Yépez adelanta en exclusiva a ZETA sus próximos proyectos:
“En un par de meses aparece un libro breve sobre la televisión, dividido en un capítulo filosófico sobre la telefísica -un concepto que ahí explico- y en otro capítulo centrándome en la telefísica mexicana. Más tarde en el año aparecerá una novela. Tengo dos terminadas. Habré de decidir junto con la editorial cuál será la primera en salir. Y en tres o cuatro meses aparecerá un poemario que ganó el Premio Nacional ‘Raúl Renán’ de poesía experimental en 2007”.
La producción de Yépez
2007. El Imperio de la Neomemoria (Almadía).
2007. Sobre la Impura Esencia de la Crítica (crítica literaria), CECUT.
2007. Wars. Threesomes. Drafts. & Mothers (poesía y ensayo), Factory School.
2006. Tijuanologías (ensayo). Umbral-UABC.
2006. Made in Tijuana, ICBC.
2006. Aquí es Tijuana / Here is Tijuana. Co-autor. Black Dog Publishing, Londres.
2006. 41 Clósets (novela), CECUT.
2005. A.B.U.R.T.O. (novela), Sudamericana.
2004. El Matasellos (novela), Sudamericana.
2004. Traductor de 25 Caprichos after Goya, de Jerome Rothenberg, Kadle, Barcelona.
2002. A la Caza del Lenguaje en Tiempos Light (ensayo), Tierra Adentro.
2002. Cuentos para Oír y Huir al Otro Lado, UABC-Plaza y Valdés.
2002. Luna Creciente. Contrapoéticas Norteamericanas del Siglo XX, CECUT-CONACULTA.
2002. Co-traductor de Un Cruel Nirvana / A Cruel Nirvana, de Jerome Rothenberg, El Tucán de Virginia.
2002. Escritos Heteróclitos (ensayo), ICBC.
2001. Ensayos para un Desconcierto y Alguna Crítica-Ficción (crítica literaria), ICBC.
2000. Por una Poética Antes del Paleolítico y Después de la Propaganda (poemas, traducciones y poética aforística), Amortecer.
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