Detuvieron el sueño
Los Patriots sumaron su victoria 18 y seguirán su camino hacía Glendale, Arizona, donde se enfrentarán a New York Giants, en busca del trofeo Vince Lombardi. Mientras que para los Chargers el viaje ha sido pospuesto, por lo menos, hasta el próximo año.
Marcos A. Angulo Alvarez
Enviado especial
Foxboro, Massachusetts.- Todo se derrumbó. La ilusión de disputar el Super Bowl y ganarlo, simplemente se esfumó para San Diego Chargers, luego de sucumbir ante los invictos New England Patriots por 21-12, en la final de la Conferencia Americana (AFC).
Con una plaga de lesionados que incluyó al corredor estelar LaDainian Tomlinson, Philip Rivers y Antonio Gates, el equipo del rayo vio mermado su rendimiento y no pudo continuar en su camino por el título de la NFL.
Tomlinson acarreó el ovoide un par de jugadas y jamás volvió. Por su parte, Rivers jugó con una rodilla lesionada y Gates poco pudo hacer con su dedo del pie dislocado.
El partido que se disputó el domingo 20 en el estadio Gillette, ubicado en el corazón de este pequeño condado al sur de Boston, generó gran expectativa durante los días previos, debido a que estaría en juego no solamente el boleto por el trofeo Vince Lombardi, sino lo invicto de los Patriots.
Con todo y las bajas temperaturas, las entradas para el enfrentamiento prácticamente volaron desde el primer día que fueron puestas a la venta. Pocos fueron los seguidores de los Chargers (de ambos lados de la frontera) que realizaron el largo viaje de más de tres mil millas por aire, cruzando todo el país; incluso algunos de ellos se quedaron afuera en espera de conseguir las anheladas entradas.
Otros, con tal de estar presentes en el histórico juego y ver a los “voltios” en acción rumbo al Super Tazón, optaron por adquirir paquetes especiales de hasta mil dólares, asegurando así su lugar en el estadio.
En todo lugar y en todo momento, la gente no se contenía de hablar sobre la esperada batalla. En las heladas noches previas al encuentro, los bares de la zona, mejor conocidos como pubs, lucieron a su máxima capacidad y con un extraordinario ambiente. Absolutamente todos portaban sus jerseys, incluso hubo hasta algunos valientes tijuanenses, seguidores del equipo del rayo, que se animaron a ingresar a los lugares a refrescarse con la vestimenta de su equipo bien puesta.
El día del gran evento, las calles permanecían cubiertas de nieve tras la intensa tormenta que azotó días antes a la región bostoniana. Fue así que a partir de las diez de la mañana los seguidores comenzaron a arribar al legendario estadio Gillette.
Varias millas antes de llegar al escenario, una larga fila de autos se vislumbraba a distancia por ambos sentidos del Providence Highway, carretera que conecta directo al estadio.
Hubo quienes esperaron hasta dos horas para llegar al recinto, que se encontraba rodeado por un bosque de pinos bañados de nieve, como si fuese una estampa navideña.
Los estacionamientos de los locales que se ubicaban metros antes, lucían abarrotados por puestos de artículos del equipo o simplemente por los aficionados que decidieron adoptar el área para realizar su picnic.
A pesar de que el termómetro marcaba cuatro grados bajo cero, los seguidores no perdieron el ímpetu y se postraron en el estacionamiento del estadio para iniciar con la verbena popular.
Hubo platillos de todo, desde el tradicional asado “gringo”, hasta lo más elaborado, ya que hubo quienes se llevaron la estufa y prepararon desayunos completos. Cualquier cosa que sirviera como aperitivo y calmara el hambre, era aceptada. Claro, todos los alimentos fueron acompañados por la cerveza clásica de la región, Samuel Adams.
Una vez dentro del inmueble, el clima cambió totalmente y los más de 66 mil aficionados provocaron una ola de calor que pudo derretir el más grande iceberg.
Por la estructura del lugar y lo solitario que se encuentra, la corriente del aire fluía a cada instante y el grito del público se hacía ensordecedor, especialmente al arranque del juego, cuando los Patriots ejecutaron el kickoff inicial.
San Diego tendría la primera serie ofensiva de la tarde. Darren Sproles sería el encargado de regresar la patada avanzando 22 yardas.
Luego de varias interrogantes durante la semana e incertidumbre por las lesiones de Tomlinson, Rivers y Gates, los voltios saltaron al campo con el equipo completo.
Aunque “LT” estuvo solo por unos minutos en el terreno de juego, ya que en las primeras dos jugadas acarreó el ovoide y ya no regresó, esto debido a su problema en la rodilla, lesión que aparentemente había desaparecido en la semana.
Por azares del destino, el ex jugador de San Diego, Junior Seau, fue quien tacleó al corredor y lo mandó a observar el resto del juego desde la banca.
Tras la salida del líder corredor de la Liga, el entrenador Norv Turner se vio obligado a modificar su estilo de juego obligando a Rivers a lanzar en más ocasiones. Después de cuatro jugadas, los Chargers despejarían el balón.
Tom Brady encabezaría su primer ataque, el cual tras un par de pases incompletos a Randy Moss y una corrida de Laurence Maroney, sería detenido para seguir el mismo rumbo que los “voltios”.
El primer cuarto transcurriría de la misma manera, con dominio de ambas defensivas y unas ofensivas ineficientes. No fue hasta el final del cuarto inicial que el marcador se movió.
A pesar de que San Diego sufrió una pérdida importante con la salida de Tomlinson, sería el equipo del rayo el primero en anotar gracias a un par de errores de New England. Primero una intercepción sobre Brady que los dejaría en una extraordinaria posición de campo, seguida de una falta del defensivo Vincent Wilfork.
Tras no poder capitalizar el error, los Chargers solamente sacarían tres puntos con un gol de campo de Nate Kaeding de 26 yardas para poner el marcador 3-0.
Sin embargo, poco les duraría el gusto a los “voltios”, ya que los Patriots reaccionaron rápidamente con una serie ofensiva de cuatro minutos para darle la vuelta al score 7-3 con una corrida de Maroney.
Rivers no se quedaría atrás e hilvanaría un ataque eficiente para acortar la ventaja 7-6.
El pasador encontró en repetidas ocasiones a Vincet Jackson, quien atrapó envíos de 15, 16 y 21 yardas.
Aunque de poco sirvió, debido a que una vez más, la falta de contundencia dentro de la llamada “zona roja” se hizo presente en los electrizantes, quienes tuvieron que conformarse nuevamente con un gol de campo de Kaeding, ahora de 23 yardas.
Con el juego cerrado, Rivers cometería un grave error y sería interceptado por Asante Samuel, dejando el balón en la yarda 24 del territorio sandieguino.
Los Patriots aprovecharían instantáneamente el regalo con un pase corto de Brady a Jabar Gaffney, para poner el marcador 14-6.
Antes de finalizar la primera mitad, los Cargadores tendrían la oportunidad de buscar los sietes puntos, pero la falta de creatividad en el llamado de las jugadas orilló a que por tercera ocasión en el partido, se quedaran con tres puntos y no más.
Para la segunda mitad, New England recibiría el balón en la yarda 39 de su territorio, y cuando Brady parecía que guiaba su ataque por buen camino, sufrió su segunda intercepción del partido en medio del campo.
Con la excelente posición, las posibilidades de darle la vuelta al marcador para San Diego eran mayúsculas.
Rivers llevó hasta la yarda cuatro a su equipo, pero la inoperancia de la ofensiva terminó por detener el avance y dejar todo en otro gol de campo de Kaeding.
Antes de finalizar el tercer cuarto, parecía que los Patriots amarrarían el encuentro, pero un pase mal dirigido de Brady a las diagonales se convirtió en la tercera intercepción al terminar en las manos de Antonio Cromartie, líder de la NFL en dicho renglón.
Después de esto el panorama era prometedor para San Diego, pero la falta de eficacia en el ataque los obligó a despejar el balón y darle la oportunidad a New England.
Brady se encargó de darle la estocada final a los “voltios”, con un pase a la zona de anotación a Wes Welker para inclinar la balanza de un lado 21-12.
Los electrizantes todavía tratarían de responder, pero la presión provocada por la escasez de tiempo acabó por enterrarlos.
Al final, la clave de la derrota fue la falta de contundencia en la zona de anotación; de haber convertido alguno de los goles de campo en touchdowns, otra cosa podría haber sucedido.
A pesar de todo, Norv Turner se mostró satisfecho con lo que su equipo consiguió en la temporada, al alcanzar la final de la AFC. Confesó:
“Nada de lo que digan hará que cambie mi parecer respecto a los que lograron mis jugadores, siento lo mismo que ellos están sintiendo en este momento. Venimos a jugar aquí con la firme intención de ganar, ellos solamente se dedicaron a ejecutar el plan que teníamos.
“Obviamente hubo acciones que pudieran haber terminado diferente y no en goles de campo. Ellos consiguieron anotar touchdowns en cada una de sus aproximaciones y nosotros no; eso fue en gran parte lo que nos costó la derrota”.
Sobre la salida de “LT”, el entrenador en jefe aseguró que el running back trató de jugar y lo hizo, pero el dolor en su pie fue muy fuerte y lo obligó a abandonar el encuentro.
Para Luis Castillo, el equipo no sólo tuvo un gran partido, sino una excelente temporada.
“Siempre pudiste observar el coraje en el equipo, la unión, la camaradería en cada partido de la temporada. Tenemos un gran grupo de jugadores talentosos que tuvieron un estupendo año, como Vincent (Jackson) y Cromartie. Puedes ver alrededor de nosotros y encontrar gente de calidad. Sabemos que somos un gran equipo y podemos conseguir grandes cosas en un futuro”, aseguró el dominicano.
Tras la derrota, el sueño de levantar el trofeo Vince Lombardi para los Chargers ha sido pospuesto por lo menos hasta el próximo año, esperemos que se pueda cumplir.
Por su parte, los Patriots, que sumaron su victoria 18, seguirán su camino hacia Arizona para disputar el Super Bowl XLII ante New York Giants, donde buscarán convertirse en el primer equipo en la historia que consiga el trofeo Vince Lombardi sin perder ni un solo encuentro.
Para New England, la victoria frente a San Diego representó el sexto triunfo obtenido en las siete ocasiones que han llegado a la final de la Conferencia Americana, y se han convertido en el primer equipo que llega al Super Bowl cuatro veces en la misma década, desde que lo hicieron los Bills de Buffalo con cuatro apariciones consecutivas de 1990 a 1993.
Los “Pats” acudirán a su cuarto Super Bowl en los últimos siete años y tendrán la oportunidad de unirse a los equipos de San Francisco 49ers (1981, 1984, 1988, 1989) y Pittsburgh Steelers (1974, 1975, 1978 y 1979) , que han ganado cuatro anillos en la misma década.
Brady y los Patriots saldrán como amplios favoritos para llevarse el Super Bowl y finalizar de manera invicta la temporada para hacer historia. En tanto a San Diego no le quedará más que esperar una mejor oportunidad.
Tierra de triunfadores
La capital de Massachusetts, que fuera fundada en 1630, es una de las ciudades con más historia y tradición de los Estados Unidos.
Sus edificios cuentan con una larga carrera y han sido testigos de grandes acontecimientos a través de los años. El recorrer las tierras bostonianas, especialmente el sur de la ciudad, es entrar a un túnel del tiempo y mirar hacia el pasado. Los viejos edificios, algunos convertidos en oficinas, son considerados verdaderas reliquias.
En el caso de los deportes, uno de los inmuebles más valiosos es el Parque Fenway, hogar de los Red Sox, el equipo profesional de beisbol.
Construido en 1912, el Fenway es uno de los estadios de pelota más antiguos y más pequeños de América. Sus angostos asientos de madera dan al parque un atractivo único y tradicional.
Desde abril hasta septiembre, el estadio se convierte en uno de los sitios más visitados por los turistas, ya que el equipo es uno de los más ganadores y actualmente es el campeón de la Major League.
Una de las celebraciones más esperadas es la realización de la carrera más prestigiosa del mundo, la Maratón de Boston, que se corre el tercer lunes de cada abril, para el día del “Patriota” y data de más de 100 años. Miles de corredores de todo el mundo participan en esta carrera, mientras cientos de espectadores bordean las calles de la ciudad para alentarlos en el trayecto.
Además de los antiguos escenarios, existen los nuevos y modernos, como el caso del FleetCenter, donde se hospeda al equipo profesional de basquetbol de la NBA, los Celtics.
Con sus remeras verdes y blancas, los Celtics han sido un equipo que ha llegado regularmente a las finales; de hecho ha ganado 16 campeonatos de la NBA.
Los Boston Bruins también utilizan esta arena para jugar sus partidos de la NHL (Liga Nacional de Jockey). Han ganado la Copa Stanley en cinco ocasiones.
No queda duda que dentro del deporte, Boston y Foxboro son una tierra de triunfadores. (ZETA/Marcos A. Angulo Alvarez)
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