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La calidad de la educación mexicana

Héctor González Cuellar

En México, durante los últimos años, las diversas administraciones han hecho esfuerzos por crear un marco nuevo de educación de calidad, centrado en la globalización y la competitividad,  pero estas reformas se han quedado cortas y pobres. Así como la colonia española dominó a los mexicanos y éstos a su vez sometían a diversas comunidades, ocurre en la actualidad con las políticas económicas exóticas que señalan las diferencias de clase social y el abismo entre desarrollo y subdesarrollo. México sigue siendo un país con mentalidad de niños, dolido de la crónica desigualdad, entre los doctorados y el hambre y embrutecimiento de las masas.

Antes era notoria la transculturización. Hoy la tecnología nos hace dominados, con juventudes destinadas a la robotizante y deshumanizada maquila y con escasa oportunidad de trabajar de acuerdo al potencial creativo del individuo. Hoy se transcurre por caminos escasos, artificiosos, que llevan al individuo a la desesperanza y a la frustración. Quizás ello explique la vida de un sector no despreciable  de profesionales,  con una ruin calidad de vida, donde centralmente se celebra con la cultura del tener, drogas o etílica como escape al miedo o terror provocado por los vacíos del ser.

Enseñar a leer y escribir es una de las tareas básica de la escuela primaria. Pero, ¿es una obligación o un derecho? Hay un derecho a la educación –universalmente reconocido– y también una educación obligatoria. Todo niño tiene derecho a convertirse en un individuo alfabetizado. Pero, ¿puede deducirse de allí que tenga la obligación de franquear la barrera del código alfabeto en el término exacto de un año escolar, cualquiera que sea su preparación? Aún ahora que la enseñanza preescolar es obligatoria, es indudable el valor preparatorio que tiene con respecto al comienzo del ciclo primario. Pero las oportunidades de concluir el ciclo primario están desigualmente distribuidas.

La importancia de la escuela preescolar reside en la posibilidad de aprender a utilizar el lápiz como instrumento, con el cual se pueden obtener trazados controlados y de distinto tipo, así como la posibilidad de explorar libros y de asistir a actos de lecturas de otros. Como escuchar un cuento leído en voz alta. Y hay muchos niños que no han tenido, ni en su casa ni en la escuela la posibilidad de realizar esas experiencias elementales.

Sabemos que el analfabetismo tiene proporciones alarmantes a nivel nacional. Los padres analfabetas o escasamente alfabetizados no pueden proveer a sus hijos las experiencias elementales. Los fracasos escolares iniciales constituyen la otra cara del analfabetismo. Las acciones tendientes a erradicar el analfabetismo tienen que desarrollarse simultáneamente en dos direcciones:

Otro fracaso escolar: la deserción está ligada a las condiciones socioeconómicas de los núcleos de población de menores ingresos. Es probable también que la reprobación contribuya a la deserción como un factor agregado que actúa como elemento precipitante. Deserción y repetición constituyen fenómenos crónicos a lo largo de la enseñanza, pero ambos fenómenos alcanzan su punto más crítico entre el primero y segundo grado de primaria a escala nacional, perpetuándose ambos fenómenos hasta los niveles medio y superior.

Desde diciembre del año 2001, igual que en el 2006, la OCDE dio a conocer los resultados de la evaluación en la que participan 31 países miembros, donde Brasil fue invitado. En ella, de acuerdo a los datos del Programa Internacional para el Seguimiento de los Conocimientos de los Alumnos (PISA), México obtuvo penúltimo lugar en Ciencia, Matemáticas y Comprensión de Lectura. Al igual que en la evaluación de 1995 del TIMSS nuevamente salíamos reprobados.

Cada semestre participamos en la práctica de exámenes a alumnos para evaluar a sus maestros que participan aportando su experiencia en su carrera. Consterna ver el temor de los maestros el hecho de ser evaluados.
PISA proporciona indicadores internacionalmente comparables que ofrecen una visión de los factores que influyen en el desarrollo de habilidades de lectura en la casa, en la escuela, y cómo interactúan estos factores entre sí.
En comprensión de lectura la situación de México es preocupante. De acuerdo con los resultados de la evaluación el 44% de los estudiantes se desempeñaron menor o igual al nivel 1 (de 5 posibles) y el 16% abajo. Por sexo el 50% de los hombres están menor o igual al nivel 1, en comparación con el 39% de mujeres.

En Matemáticas y Ciencias los estudiantes alcanzan un promedio de 300 puntos, muy lejos de 500 puntos que es el promedio de la OCDE.
El estudio PISA demuestra que los estudiantes mexicanos están por debajo de los estudiantes de los países miembros de la OCDE. Además los mexicanos completamos menos grados de educación que en otros países miembros de la OCDE.

Por ejemplo, sólo el 20% de las personas entre 25 y 64 de edad en México ha considerado la educación preparatoria o bachillerato, proporción más baja entre los países de la OCDE. A nivel universitario, sin embargo la estadística de México de 12% se compara favorablemente con el promedio de la OCDE de 14%. Es decir, México tiene la doble tarea, de aumentar los rangos de participación escolar y mejorar los niveles de desempeño para ubicarse en los niveles de otros países de la OCDE.

En los países miembros de la OCDE, el promedio más alto de gasto por estudiante tiende a ser asociado con un mejor desempeño en tres áreas de habilidades, pero no lo garantiza. El gasto acumulativo por estudiante en México, desde el inicio de la educación primaria hasta los 15 años de edad, es de 11 mil 239 dólares, muy por abajo del promedio de la OCDE de 43 mil 520 dólares. En México, el desempeño en la escuela de los jóvenes de 15 años, está mucho más abajo del promedio de la OCDE de lo que podría esperarse con base en su gasto menor por estudiante.

Para disminuir esta diferencia en el desempeño entre estudiantes mexicanos y los de otros países, será necesario aumentar los recursos en materia educativa así como su efectividad.

Respecto de la influencia del hogar en el éxito, el estudio de PISA muestra que un bajo desempeño en la escuela tiende a estar asociado con un entorno familiar poco favorable, pero no es una condición automática. En nuestro país la influencia de la situación económica, social y cultural en el desempeño del estudiante está dentro del nivel medio de los países de la OCDE. Sin embargo, en Canadá, Finlandia, Islandia, Japón, Corea y Suecia, la repercusión del entorno del hogar está por debajo del promedio de la OCDE y sin embargo, los estudiantes tienen niveles de desempeño por arriba del promedio.

Así, un mexicano de 15 años con buen desempeño es probable que provenga de un hogar acomodado, es realista para México aspirar a incrementar el nivel de desempeño medio y hacerlo especialmente, para los estudiantes de los estados con desventaja. Es decir que solo las escuelas que atienden estudiantes procedentes de las clases sociales pudientes, que además se localizan en zonas geográficas determinadas,  obtiene resultados favorables.

Héctor Ramón González Cuellar es profesor e investigador del Instituto
Tecnológico de Tijuana.
Correo electrónico: hrgcuellar@yahoo.com


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