La mancha del Cardenal
Germán Orozco Mora
El siervo no es más que su Señor. Si a mí me han perseguido,también os perseguirán a vosotros. (Juan 15,20)
Cuando el enviado del Papa Juan Pablo II preguntó al médico forense Mario Rivas por la mancha que el Arzobispo Posadas tenía en la barbilla, le indicó que era pólvora de un balazo, y para que una lesión deje pólvora es porque los balazos fueron hechos a muy corta distancia.
El llamado "Nintendo de Carpizo" se desmoronó como su simulador, el mismo doctor en derecho. Simulador del derecho; "señor de los mitos, mitómano y mitotero", como le dice su mismo subprocurador Mario Ruiz Massieu.
Carpizo, envuelto en sus propias mentiras en el crimen del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo desde mayo de 1993, afirma que "no conocía bien" a Ruiz Massieu, cuando fue Carpizo McGregor el que lo hizo secretario de la UNAM; director de planeación de la misma. No lo conocía y lo nombró oficial mayor de la PGR; de "mis colaboradores tú designaste directamente a Arturo Ochoa Palacio como director de Servicios Generales y Recursos Materiales , ya fallecido, asesinado en Tijuana, bajo mi punto de vista para eliminarlo por su conocimiento de lo sucedido en el caso Colosio. Ochoa era tu amigo y te atendía en tus visitas a Tijuana y a San Diego; era un gran ser humano al que utilizabas únicamente para que te trajera tus cremas para el cutis".
El día en que Carpizo designó a Mario Ruiz subprocurador en la PGR ocurrió el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo. Sin averiguación previa, el abogado de la nación decidió que el Cardenal Posadas había sido confundido primero con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera ("El Chapo" Guzmán), para luego "aclarar" (Carpizo) que lo que habían confundido era el automóvil.
Antes de morir, Ruiz Massieu, subprocurador de Carpizo, expresó que "con el tiempo me di cuenta de que eso era una tomadura de pelo; y que por las razones que sea, engañaste a la opinión pública y a mí mismo. Es obvio que no hubo confusión. Y que esa investigación estuvo plagada de mentiras y errores:
1. Haber dejado que los Arellano Félix despegaran, después del homicidio del cardenal, en un avión comercial de Guadalajara a Tijuana, sin que nadie los molestara y que pudieran aterrizar y bajar cómodamente para huir sin ningún problema del aeropuerto.
2. ¿Por qué permitió Carpizo que despegara el avión y no detuvo para revisión a todos lo pasajeros?
3. ¿Por qué dejó que llegaran a Tijuana sin ningún problema y sin que la policía detuviera para investigación a los pasajeros, entre ellos a los Arellano Félix? ¿Torpeza, encubrimiento o irresponsabilidad?
4. ¿Qué fue lo que sucedió con el virtuoso procurador Jorge Carpizo en esa ocasión? Lo mismo ocurrió cuando dejó escapar a los propios hermanos Arellano de la nunciatura apostólica, una vez que el nuncio Prigione le informó que estaban con él. El pretexto infantil, irresponsable y criminal fue que para evitar un conflicto con el Vaticano y evitar un baño de sangre.
5. ¿Se le olvidó que él era el procurador de la nación y su obligación era hacerlo? ¿No se le ocurrió detenerlos cuando salieran de la nunciatura? Eran y son los narcotraficantes más buscados por la policía y Carpizo los dejó huir con argumentos absurdos. ¿Qué les puede decir el doctor McGregor a todos los que han muerto por órdenes de los Arellano Félix después de permitirles huir?
6. Jorge Carpizo estuvo al frente de la Procuraduría de los Derechos Humanos y ya en la PGR cometió muchas estupideces; por ejemplo: que todos los interrogatorios se hicieran en la zona militar por miembros del ejército, mostrándole Ruiz Massieu evidencias de torturas a los testigos, donde incluso uno de los detenidos murió en los interrogatorios. Lo que Carpizo ha callado.
7. Javier Hurtado, investigador de la Universidad de Guadalajara (U de G), reprobó que la PGR iniciara una investigación contra el Cardenal Sandoval Iñiguez basándose en un documento plagado de errores de ortografía, sintaxis e imprecisiones, presentado por Carpizo en 2004.
8. Una estupidez más fue la teoría del "fuego cruzado", sostenida por Carpizo, y en base a una declaración de Alberto Bayardo ("El Gori"). Y que entrevistado en Estados Unidos recientemente declaró que "no fue verdad el fuego cruzado en el aeropuerto de Guadalajara, porque sus compañeros estaban a bordo del avión cuando se inició la balacera"; y que había sido presionado en sus primeras declaraciones en México, y que muchas cosas que quedaron asentadas en su declaración eran falsas pero lo obligaron a firmarlas.
9. La testigo (1998) Catalina Rivadeneira Ortiz, presente en el estudio donde trabajaba personal de la PGR en Guadalajara, escuchó cómo asesinarían al Cardenal. Esta testigo fue hostilizada y violada después de su declaración ministerial.
Esta semana en Tijuana fue detenido "El Popeye", Alfredo Araujo –estadounidense de 47 años–, sicario del Barrio "Logan", presente en el crimen del Cardenal Posadas en 1993. El Cardenal de Guadalajara Juan Sandoval Íñiguez insiste en que "El Popeye" no es el asesino del señor Posadas. En 2001, fue consignado "La Rana", Humberto Rodríguez Bañuelos, que fuera agente de la policía judicial de Sinaloa y hasta 1985 comandante. Responsable de matar a seis personas, en el aeropuerto de Guadalajara en 1993.
Por si no faltaran detalles para crear más confusión sobre el crimen del Arzobispo Juan Jesús Posadas Ocampo, que fuera obispo de Tijuana, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari afirma que fue la masonería la que asesinó al Cardenal Posadas, cuando que fue el mismo Salinas quien ordenó a Carpizo que no se le practicara la autopsia de ley, a decir del médico forense de Jalisco, Mario Rivas.
El licenciado Salinas de Gortari, desea entrevistarse con el Papa Benedicto XVI para decirle que la muerte del cardenal Posadas no fue un crimen de estado, sino obra de la masonería a través de funcionarios como Fernando Gutiérrez Barrios –fallecido en octubre de 2000–. Información consignada en el diario Excélsior.
Las nuevas investigaciones promovidas por la arquidiócesis de Guadalajara apuntan al General Jorge Carrillo Olea como autor intelectual del crimen del Cardenal Posadas Ocampo. Precisamente Mario Ruiz Massieu, dirigiéndose al Procurador Carpizo le recuerda cómo en la PGR le hizo la vida imposible a Jorge Carrillo Olea.
Cada vez estamos más cerca de conocer la verdad sobre el asesinato del Cardenal Posadas a casi 15 años; falta mucho por aprender en esta narconación tan necesitada de una nueva moral social, como dice el maestro Arnoldo Castilla. Sin duda una vuelta (moral) a las costumbres familiares enraizadas en la fe cristiana que poco a poco se pierden, pero que también se recuperan si así lo deseamos de corazón.
Germán Orozco Mora reside en Mexicali.
Saeta87@yahoo.com
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