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Celebrando
Mi mujer y yo estábamos sentados a la mesa en la reunión de mis ex compañeros de colegio. Yo contemplaba a una mujer sentada en una mesa vecina, totalmente borracha, meciendo su bebida en la mano.
Mi mujer me preguntó:
– ¿La conoces?
“Sí”, suspiré. “Es mi ex novia. Supe que se dio a la bebida cuando nos separamos hace muchos años y me dijeron que nunca más estuvo sobria”.
– ¡Dios mío!, exclamó mi mujer. ¡Quién diría que una persona puede festejar tanto tiempo!
Autor: La esposa.
Un mes de atraso
Una gallega le dice al marido:
“Fíjate Paco que tengo un mes de atraso. Creo que vamos a tener un niño. El médico me dijo que mañana me dirá el resultado de los análisis y entonces lo sabremos con toda seguridad…”.
En eso suena el teléfono. Es una llamada de la oficina de cobros de la Electricidad de La Coruña.
– Somos de la Electricidad de La Coruña y queremos comunicarle que en nuestros archivos aparece que usted tiene un mes de atraso.
“¿Pero cómo pueden saberlo?”, pregunta la señora.
– Porque nuestras computadoras llevan el registro de todos los atrasos.
Turbada, le pasa el teléfono al marido: “Oye Paco, son los de una oficina de la Electricidad y ya saben que tengo un mes de atraso”.
Extrañado, el hombre toma el teléfono y les pregunta: “¿Es verdad que saben lo del mes de atraso?
– En efecto, le responden. Y le estamos avisando que deben realizar inmediatamente el pago correspondiente al atraso.
“¿Un pago? ¿De veras? ¿Y qué pasa si no quiero pagar?”.
– Pues entonces personal nuestro tendría que ir para allá, para su casa, y se la tendríamos que cortar.
“¡Coño! ¿Tanto así? Y en ese caso, ¿qué podría hacer mi esposa?
– Pues realmente no sé. Pienso que probablemente tendría que utilizar una vela.
Autor: Una fuente anónima de la CFE.
Clásicos de Pepito
Pepito le pregunta a la maestra:
– Maestra, ¿a qué edad se muere un burro?
“¿Por qué, Pepito? ¿Ya te sientes mal?, responde ella.
Pepito va a confesarse. Le pregunta el padre:
– ¿Pecas, hijo?
“¡Hasta en el trasero, padre!”.
Llega Pepito con su mamá y le dice:
– ¡Mamá, mamá! En la escuela me dicen mentiroso.
“Ay Pepito, si ni siquiera vas a la escuela”.
La maestra pregunta en la clase de Anatomía:
– ¿Cuántos huesos tiene el hombre?
Pepito rápidamente contesta:
“¡Dos!”.
– Dije huesos, Pepito.
Suena el teléfono y Pepito contesta:
– ¿Bueno?
“¿Se encuentra tu papá, Pepito?”.
– Está ocupado, responde Pepito en susurros.
“¿Está tu mamá, Pepito?”.
– Está ocupada, responde de nuevo en susurros.
“¿Está tu hermano mayor, Pepito?”.
– Está ocupado, dice de nuevo en susurros.
“¡Caray! Pues, ¿qué están haciendo todos en esa casa?
– Me están buscando, dice otra vez entre susurros.
El papá de Pepito le dice al niño:
– Oye m’ijo, ¿qué quieres ser de grande?
El hijo le contesta:
“Un peneque”.
Sorprendido, el papá le pregunta:
– Pero, ¿por qué?
“Porque un amigo pasa por la calle y dicen: ‘Mira a ese peneque, qué carro tiene…’”.
Pepito está en el salón de clases, se para, va donde el maestro y le dice:
– Maestro, un amigo mío me dijo que me fuera al diablo.
“¿Y tú qué hiciste?”
– ¡Pues venir con usted!
Cama prohibida
En Inglaterra, la cadena de tiendas Woolworth -sí, todavía existe- se vio obligada a retirar una línea de camas tan sólo por -¡EN ZERIO!- su nombre y concepto: “Lolita, sólo para Niñas”.
Los lugares de descanso nocturno fueron especialmente diseñados para pequeñas de seis años de edad.
Según los fabricantes de estas camas infantiles, nunca se percataron de la posible conexión entre el mueble y la novela de Vladimir Nabokov, que narró la relación sexual entre una pre adolescente y un hombre más que maduro.
Por fortuna, una madre de familia puso el grito en el cielo y alertó al renombrado comercio sobre el tipo de mercancía que se vendía a través de su página web.
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