Urge legitimar facultades de policías y crear el Ministerio Público Municipal para combatir el problema.
Droga a domicilio
El narcomenudeo se expande como pulpo por todas las ciudades. Las autoridades implementan operativos para combatir un delito que se transforma. Ya no son sólo puntos fijos de venta de droga, ahora hay móviles, incluso servicio a domicilio. Nada más en Mexicali se calcula que existen 500 negocios dedicados a la venta de estupefacientes, mientras que en Tijuana, conservadoramente, policías hablan de unos mil 500 expendios.
Sergio Haro Cordero
Prácticamente de cara a las policías de Baja California, el negocio de droga al menudeo va en auge. De hecho, frente a las oficinas de la Policía Municipal en Mexicali, reconocen un ilegal expendio de enervantes.
También una nueva modalidad: servicio a domicilio. Como si fueran pizzas. Con llamadas a celular se hace el pedido que se entrega de manera oportuna.
Además, en Tijuana se reporta venta de droga al narcomenudeo en discotecas y bares de la Avenida Revolución, en farmacias de la Zona Centro y en todo el centro comercial Viva Tijuana.
En las colonias el panorama es igual de terrible. “Tienditas” de droga en las esquinas, delante de escuelas y en zonas populosas. Todas al amparo de las corporaciones municipales, que según se cuenta, pasan por una cuota para proteger los “negocios” del crimen organizado.
El principal problema de la autoridad para no contener el crecimiento de la venta de droga al menudeo es la propia Ley.
Enrique Díaz Casio, especialista en derecho penal, académico de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y ex Agente del Ministerio Público Federal, explicó a ZETA estos narco-comercios no se atacan debidamente por varias razones:
1.- Las pequeñas cantidades decomisadas; los detenidos son liberados cuando se les considera como adictos, entonces reactivan el negocio de manera rápida.
2.- Las restricciones constitucionales para acceder a los domicilios donde se presume, se vende droga.
3.- Lo burocrático de los procedimientos que retrasan un ataque frontal.
4.- Además de los muchos vericuetos que permiten que los narcomenudistas no pisen la cárcel, o en su caso, que puedan salir libres en poco tiempo.
El especialista comentó que uno de los primeros puntos clave -a la hora de que presentan algún detenido ante el MP-, es el Certificado de Toxicología, expedido por el Perito Medico adscrito a la Mesa de Averiguaciones Previas, en la Procuraduría General de la República (PGR).
Y es que el Perito Médico puede diagnosticar la adicción a la sustancia asegurada y concluir que la cantidad es “consumible” en un término de tres días; por ejemplo, el portador de 10, 12 dosis puede quedar libre bajo esta reglamentación.
Otro hueco: si el examen pericial no es lo suficientemente descriptivo y analítico de las técnicas utilizadas para arribar a las conclusiones, carece de eficacia probatoria, y de igual manera el aprehendido queda libre.
“La Ley establece la obligación -explicó Díaz Casio- de someter al detenido, presunto adicto, aunque muchas de las veces es narcomenudista, a un tratamiento para su adicción, que a su vez lo traslada a las áreas de salud, las jurisdicciones sanitarias; pero ahí se topan con pared, pues no hay seguimiento. La cadena se rompe por todos lados”.
De acuerdo con el abogado, las penas son impuestas dependiendo de la cantidad de droga y la aplicación de los artículos 51 y 52 del Código Penal federal, relativos a los castigos. Dijo que los jueces de distrito se ven encajonados con estos artículos, los que le dan el llamado arbitrio discrecional para individualizar la pena.
Por su parte, el Ministerio Público (MP) debe apresurar el procedimiento, pues tiene 48 horas para consignar o en su caso, liberar. De no obtener elementos, se tiene que dejar en libertad. Y pronto.
Otro factor tiene que ver con la Constitución -artículos 14 y 16- que protege la inviolabilidad de los domicilios, y en caso de no respetarse el mandamiento, se posibilita que los detenidos obtengan la libertad a través de un amparo. Es decir, por más seguros que estén los policías de que en dicha casa se da la venta de droga al menudeo, no pueden acceder a ella.
El Código de Procedimientos Penales marca los requisitos que debe cumplir el MP para solicitar una orden de cateo, el cual le corresponde otorgar al juez. Mientras, pueden pasar horas, días; incluso en ocasiones se niega.
De los pasos legales necesarios para concretar el combate al narcomenudeo, Díaz Casio consideró que debe hacerse un estudio en cadena, que integre Reglamentos, Leyes Orgánicas de la Procuraduría, del MP, la Constitución estatal, la federal y la Ley Orgánica de la Administración Publica Federal.
“Está complejo el aparato –afirmó-, si no se cuidan esas conexiones jurídicas que hay, el abogado que maneje el amparo se las va a ganar todas, todas”, sentenció.
En cuanto al combate al narcomenudeo, Díaz Casio resumió que se debe incluir una modificación integral de la legislación, que incluya procedimientos puntuales, sin cabos sueltos, precisando las facultades competenciales de los tres niveles de investigación.
Y estimó que una de las policías que está más cercana a este fenómeno del narcomenudeo -la Municipal-, se encuentra virtualmente atada de manos para combatir el problema y lanza una propuesta: crear la figura del Ministerio Público Municipal que asuma las funciones.
Refirió un caso de su experiencia, cuando policías municipales llegaron a una tiendita, pero a los 15 minutos arribó un notario público -contratado por el narcomenudista, por supuesto- para dar fe de lo que estaban haciendo los municipales y, con un simple amparo, poder retirar todos los cargos.
“Hay que legitimar las facultades, creo que eso es lo más importante”, concluyó Enrique Díaz Casio.
Con la suma de los elementos a favor del narcomenudeo y ante la falta de una reforma integral de combate al crimen, las tienditas de droga se han vuelto intocables.
Como pizzerías
Agentes de la Policía Municipal de Tijuana estiman que unos mil 500 expendios de droga funcionan en la ciudad. Otros dicen que esa cifra se queda corta.
Tan sólo en el centro de Tijuana, asociaciones de residentes y comerciantes han ubicado unas 500 tiendas de droga. La información fue proporcionada en su momento a las autoridades municipales y estatales, pero no pasó nada.
El negocio del narcomenudeo continúa.
Un comerciante de la Avenida Revolución, que pidió omitir su nombre por las represalias, explicó que la nueva modalidad es el servicio a domicilio. Lo mismo aseguró una mujer adicta a la cocaína en Mexicali: “Yo tengo un repartidor”.
A los ojos de los municipales, la corporación más cercana a las calles de la ciudad y sus acontecimientos, estos negocios se mueven entre cuadras, en bicicletas, motos y vehículos. Incluso los miembros del crimen organizado ya llegaron a adueñarse de bares y discotecas en la Avenida Revolución para vender la droga.
“Primero comenzaron contratando a los meseros y jaladores. Ellos vendían la droga y le pasaban un porcentaje al dueño del local, pero de repente el negocio de la droga fue más redituable que el alcohol; entonces el dueño decidió rentarle el local a los narcotraficantes y éstos los regentean”.
El tijuanense agregó que se han ubicado por lo menos 20 de estos centros de entretenimiento que se dedican a la venta de droga, y que la lista, ubicación y detalles de los mismos fueron revelados a las autoridades, pero tampoco han investigado.
Su última esperanza, explicó, es proporcionarle la información a la II Segunda Región Militar a través de los correos de denuncia.
Comerciantes de la Avenida Revolución también dijeron que debido a estas condiciones de adicción y venta de droga en la Zona Centro, el turismo les ha bajado. “Muchos de ellos se quedan en el centro comercial Viva Tijuana, donde hay muchas farmacias que le han entrado al negocio de la venta ilegal de medicamentos controlados. Nosotros los hemos visto cuando cargan en colonias como la Libertad y luego llevan su mercancía ilegal al Viva Tijuana, donde la venden al narcomenudeo”.
Y no dudó en manifestar su frustración como ciudadano honesto:
“Las autoridades nos comentan que ya tienen la información de cómo operan, quiénes son, dónde están. De hecho nos enseñan libros y cuadernos con ubicaciones, pero nunca las atienden. Y la verdad es que esto genera un fuerte ingreso a los delincuentes y a funcionarios que están metidos en esto, no únicamente a policías, también se habla de regidores”.
Fue más allá:
“Las tienditas son intocables. Sabemos que son de competencia estatal, pero el Gobierno Municipal no las quiere canalizar por temor o contubernio, pero no las quiere canalizar. Tenemos 400 bien ubicadas en la Zona Centro y no se hace nada. A nosotros hasta nos han amenazado de muerte por denunciarlo. Nos han balaceado nuestras casas, no es fácil hablar de este fenómeno”.
Un operativo nocturno
En la fría noche y cuando la ciudad parece en reposo, un convoy policiaco recorre, serpentea por las calles de Mexicali. De repente se instalan, revisan vehículos y documentos y hasta corporalmente a los ocupantes. Son varios pick-ups policíacos, en los que transitan policías municipales, estatales, preventivos y ministeriales.
Se trata de un grupo múltiple encargado de “reventar” las tienditas de venta de droga que proliferan virtualmente por toda la ciudad.
Pero hay zonas más conflictivas que otras: Pueblo Nuevo, Baja California, Robledo, Hidalgo, el Cóndor y la Zona Centro, por mencionar tan sólo algunas de las zonas donde igual se vende ice, crystal, marihuana, heroína o cocaína al menudeo.
Hasta hace poco, policías evadían entrar a colonias como la Robledo, por temor a las pandillas o a las familias de estos jóvenes que los agredían, apedreaban y hasta baleaban.
“Ni en puño querían entrar”, refiere un mando policiaco.
Con decir que a unos metros de la Comandancia de la Policía Municipal, en Mexicali, opera desde hace tiempo una tiendita de venta de droga. La han combatido, cateado, encarcelado a sus ocupantes, detenido a compradores y resurge a los días.
Esto en función de la laxitud de las leyes, que facilitan la libertad de los detenidos en base a las pequeñas cantidades decomisadas.
Aparte, los narcomenudistas utilizan hasta menores de edad, esto posibilitado por la nueva Ley de Justicia Penal para Adolescentes que “ablandó” las sanciones para jóvenes infractores y en ocasiones ni siquiera pisan un centro de detención.
Aun así, las autoridades insisten. “Hay que seguir denunciando”, exhorta el nuevo Director de la Policía Estatal Preventiva, Justo Buenaventura Jaimes.
Vigilancia
El convoy policíaco recorre la Zona Centro. Antros de las colonias Zuazua, Lerdo y la México. Enfilan hacia la colonia Pueblo Nuevo, Santa Clara y la Baja en Mexicali. Es una de las tres caravanas que recorren la ciudad como parte de la estrategia contra el narcomenudeo. Van policías de la Estatal Preventiva, de la Municipal y ministeriales.
La Zona Centro -y todos sus congales- es una de las más conflictivas. Ahí han detenido a mujeres, jóvenes y adultos vendiendo droga. Recuerdan hasta a un elotero que vendía el vegetal asado, acompañado de un paquete de marihuana. También refieren casos donde han detenido a policías o ex policías con varios kilos de cocaína o marihuana.
De acuerdo a datos de la Policía Estatal Preventiva (PEP), diariamente capturan a narcomenudistas con ice, crystal, heroína, cocaína y marihuana, todo para el narcomenudeo.
De hecho la operación de las llamadas “tienditas” es uno de los pilares del narcotráfico, eslabón esencial donde la droga llega finalmente al destinatario: el consumidor. Se trata de puntos de venta de droga distribuidos en las colonias. Algunos se mueven aparejados a la movilidad de sus ocupantes, cambian de casa, rentan otro espacio y ahí trasladan el comercio. Otros siguen fijos y permanecen por años. Por eso los vecinos de cada colonia saben dónde y cómo operan, pese a diversas denuncias y operativos.
Aparte, la operatividad ha cambiado. Ya no son tan fijos como hace diez años. Ahora, con el uso de celulares y radios, obtuvieron movilidad. Entregan a domicilio o en puntos acordados, lo mismo utilizan un auto que una bicicleta y hasta a pie.
“Yo tengo un buen pizzero”, se ufana una mujer acostumbrada al uso de cocaína en relación a la entrega en su propio domicilio.
Hay quienes calculan que operan más de 500 “negocios” de narcomenudeo en Mexicali, aunque el Director de la PEP, Mayor Justo Buenaventura Jaimes, prefiere no dar cifras porque sería muy aventurado.
Afirma que la PEP basa su trabajo en varios factores. Por un lado, han puesto en servicio el numero 089 para las denuncias ciudadanas. Además realizan un trabajo de inteligencia, con información y datos sobre el narcomenudeo, y en base a esto responden con una serie de operativos conjuntos.
El Mayor del Ejército manifiesta que en Mexicali, el sistema de funcionamiento de los narcomenudistas es más fijo que en Tijuana, donde hay más movilidad.
“Tenemos un registro de que el narcomenudista ya lo vende en semáforos, lo vende de un vehículo a otro, se citan en un lugar, se estaciona un vehículo, compra, pasa, paga, se retira. Existe también la modalidad a domicilio, en Tijuana ya se contactan por medio de teléfono y llevan la droga a un lugar determinado, sea un estacionamiento, un Oxxo, un domicilio”, alude.
“En .Mexicali no ha llegado esa modalidad -no se descarta que ya lo estén realizando los narcomenudistas-, pero donde más se ha detectado, en Tijuana. En las calles tienen áreas de la ciudad ya compartimentadas que tiene cada vendedor, cierta área determinada donde es proveedor tanto en la calle como en algún domicilio”.
Y explica que en Mexicali se tienen detectadas cerca de 35 colonias conflictivas -donde más opera el narcomenudeo-, y entre éstas menciona la Zona Centro, colonias como la Hidalgo, Baja California, Pueblo Nuevo y El Cóndor, entre otras.
En cuanto al número de narco expendios, apunta:
“El registro total no se tiene con exactitud. De acuerdo a la información que se va explotando, va disminuyendo y al mismo tiempo no se descarta que se vuelva a promover otra tiendita en otro lugar de la ciudad. Es variable cuando el delincuente sabe que está ubicado; se va reubicando. Nunca va a haber un número exacto de tienditas ya registradas”.
Sobre el número de emergencia 089, sostiene que ha habido buenos resultados debido a la confianza generada en la ciudadanía., aunque prefiere cautela a la hora de manejar cifras sobre el índice de denuncias.
De las limitaciones para el combate al narcomenudeo, detalla que en los operativos participan agentes del Ministerio Público, lo que agiliza el trámite a la hora de solicitar órdenes de cateo, pero además, cuando existe la flagrancia, ésta ya no se requiere, pues se actúa en el momento.
Se le pregunta al Director de la PEP si no se sienten atados de manos por las cuestiones legales, y así responde:
“Nosotros hacemos lo propio, estamos pugnando porque los ministerios públicos trabajen en forma transparente. En eso estamos en pie de lucha, pero ya no nos corresponde a nosotros. Como policía llevamos a uno cabo la búsqueda, localización, detención y puesta a disposición, ya la siguiente fase le corresponde a la autoridad investigadora”.
Y en el caso de menores, el Mayor Jaimes acepta que hay una laguna legal. Que ya no les corresponde a ellos, sino a legisladores, autoridades y jueces.
Narcomenudeo, evolucionado: Policía Municipal
El Subcomandante de la Zona Central de la Dirección de Seguridad Pública en Mexicali, Antonio Navarrete Castillo, no esconde su coraje al hablar del narcomenudeo, sobre todo porque casi frente a su oficina, a menos de un par de cuadras, opera una “tiendita” con venta de crystal y heroína. Pese a los múltiples operativos, sigue funcionando.
“Tenemos que reconocer que este flagelo existe en esta ciudad, sin embargo la Policía Municipal ha hecho esfuerzos, pese a que no es competencia directa, por abatir este fenómeno. Obviamente a nosotros se nos presenta una limitación, dado que no tenemos injerencia para indagar en torno a lo que concierne a narcomenudeo”.
Menciona el ejemplo de esa tiendita, operada por un grupo familiar que conocen como “Los Piedras”, ahí en pleno Bulevar, frente a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Xochimilco.
“La indicación que yo he recalcado es que las operaciones policíacas sean recurrentes, y que a todo el individuo que intente llegar o que salga de este inmueb1e, hay que revisarlo con la finalidad de detectar algún enervante en su vehículo o en su persona”.
Y es que se trata de toda una familia: padres, primos, hermanos. Cuando llegan los policías salen 20, 30 personas, quienes se abalanzan y en ocasiones hasta han golpeado a los oficiales.
– ¿Y ahí a quién le toca involucrarse?, cuestiona ZETA.
“Indudablemente se tiene que hacer una investigación por parte de la autoridad federal, para que a través de la Averiguación Previa, surja una Orden de Averiguación y se solicite un pedimento de orden de cateo para encontrar elementos constitutivos del delito, como son la posesión de la droga en grandes cantidades, esto para que no causen caución una vez que se encuentren asegurados”.
Para Navarrete, esto es un ejemplo de cómo el narcomenudeo ha evolucionado. Antes los vendedores podían traer 100, 200 dosis; ahora salen con tres o cuatro.
“Esta cantidad de droga no genera consecuencias jurídicas mayores”, dice Navarrete Castillo.
“Nosotros no tenemos seguimiento de los aseguramientos por droga. No tenemos facultad para preguntar al Ministerio Publico qué hizo con determinado sujeto, incluso conociendo que hay ocasiones que sabemos que no alcanza los beneficios de la caución”.
Aun así, la Policía Municipal sigue haciendo operativos por su cuenta.
“Marcamos la patente de que hemos asegurado, en el caso concreto de la pandilla mencionada, a varios sujetos integrantes de esta familia y otros, pero no estamos satisfechos porque no hemos logrado desarticularlos plenamente; y así seguramente en diferentes partes de la Zona Urbana y el Valle se siguen dando este tipo de actos en contra de la sociedad”.
El jefe policiaco concluye que actualmente se trabaja en la elaboración de un “catálogo de tienditas” en Mexicali, para, en función de todos estos datos, poder implementar estrategias más efectivas para combatirlas.
Por lo pronto, la tiendita” ubicada casi frente a la Comandancia sigue operando.
400 farmacias en 50 cuadras de la Zona Centro
Francisco Sandoval Alarcón
Comerciantes y locatarios de la Avenida Revolución solicitaron al Gobierno del Estado la elaboración de un padrón de farmacias que operan en la Zona Centro de Tijuana, ante la sospecha de que venden sustancias psicotrópicas sin ningún tipo de receta médica.
“Estas pastillas son similares a drogas y creemos que después de adquirirlas en México son vendidas en los Estados Unidos”, reveló Ricardo Parra Montes, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Avenida Revolución.
De tal suerte, indicó, están solicitando la intervención de las autoridades del Sector Salud para que se aplique el reglamento y las normas legales correspondientes, con el único objetivo de lograr el buen funcionamiento de dichas farmacias.
“Obviamente si tan sólo fuera la venta de medicamentos porque se enferma la gente tendríamos que vivir enfermos todos, porque en las 50 manzanas del Centro se estima que existen 400 farmacias operando”.
El líder de los comerciantes señaló que de estas 400 farmacias, 40 operan a lo largo de la Avenida Revolución, por lo que puntualizó la necesidad de ponerle orden a este problema.
Parra Montes comentó que desde la puesta en marcha del operativo Zona Centro, implementado por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, se han logrado “mejorías importantes” en el llamado primer cuadro de la ciudad, pues en dos meses han sido detenidos más de tres mil presuntos delincuentes.
Aún así reconoció que todavía se presentan algunos robos, a la par que “sigue habiendo problemas de malos policías (municipales) que agreden y extorsionan a los turistas”.
No sólo eso. Dijo que se requiere de un mayor control de bares, discotecas y tabledance del Centro, pues varios operan sin respetar los reglamentos establecidos. “En muchos de estos bares hay libertinaje y anarquía e incluso hemos detectado la venta de drogas.
“Estamos hablando de 20 bares conflictivos, de los cuales 10 venden drogas”, precisó el entrevistado. Y denunció: “La venta de estupefacientes la realizan los propios meseros y jaladores que laboran en estos lugares”.
Ante esta problemática, Parra Montes comentó que solicitaron a las autoridades municipales la elaboración de un padrón de meseros y jaladores, “porque muchos de ellos no son empleados de los bares, no tienen un registro y obviamente son personas que viven de las propinas, pero eso les permite dedicarse a una actividad irregular frente al turista y cuando cometen alguna falta no se sabe dónde viven”.
Luego sostuvo que, a la par de vender drogas, muchas de estas personas ofertan la prostitución en bares, discotecas, así como en las diferentes casas de masaje localizadas en el primer cuadro de Tijuana “y que aún no han sido clausuradas por el actual Ayuntamiento”.
“Nosotros estamos solicitando que sean clausuradas, cosa que ya habíamos logrado hace tres o cuatro años y las volvieron a abrir en el trienio pasado. Estamos hablando de 10 casas de sexo-masaje que, sin lugar a dudas, atraen a personas indeseables en esta zona turística”.
Por último sostuvo que, si bien no pueden conocer con exactitud la afectación que han tenido en cuanto a la afluencia turística, hasta el momento ocho establecimientos de la Avenida Revolución han tenido que cerrar sus puertas por la poca venta que registran.
“Ha impactado mucho la balacera de la Cúpula, es una noticia que asusta mucho al turista, pero no hay que perder de vista que factores (naturales) como el frío y la lluvia influyen y obviamente el nuevo pasaporte que se le está exigiendo a los turistas (estadounidenses y canadienses) al regresar ha provocado mucha confusión entre ellos”.
El cáncer de Capella
Cuestionado sobre las exigencias y denuncias que realizó del líder de los comerciantes de la Avenida Revolución, Alberto Capella Ibarra, Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, aseguró que no es un trabajo que le corresponda realizar a la Policía Municipal en lo individual.
“Yo creo que nosotros aspiramos a que cada quien haga la parte que le toca. Nosotros estamos haciendo la parte nuestra. A mí lo que me llama la atención es que de repente somos eficientes en la labor que nos toca y ahora quieren que hagamos las otras partes que no nos tocan”.
Y justificó:
“Yo no puedo distraer las acciones de la policía (municipal) en temas que no tienen que ver con nosotros, es decir, en los permisos o porque si no viene el turismo porque pasó lo de la Cúpula, entonces qué hacemos, ¿qué no pase lo de la Cúpula y que sigan (operando) las casas de seguridad?
“Es como tener cáncer y hacerte una quimioterapia. Se te va a caer el cabello y vas a perder células y a lo mejor vas a perder algunas facultades físicas por salvar la vida. “Yo creo que nosotros decidimos hacer ese trabajo de quimioterapia, nos está costando, se nos está cayendo el cabello, nos vemos feos, pero cuántas sociedades en México no hay, comunidades, ciudades, que tienen un problema y no hay sociedad. La gente no quiere hacer nada para no ver las imágenes que lamentablemente se están viendo aquí en Tijuana”.
Capella Ibarra, quien fue entrevistado en el Centro de Control de la Policía Municipal, lugar en el que presentó a comerciantes del Centro de la Ciudad, incluido el líder de los locatarios en la Avenida Revolución, los resultados del dispositivo implementado en la zona, se dijo sorprendido por las declaraciones de Ricardo Parra, pues “los comentarios que he recibido hasta el momento han sido 95 por ciento favorables al trabajo que se está haciendo”.
Dijo que aún cuando no es fácil “controlar una policía que de alguna forma ha estado acostumbrada a liderazgos corruptos e ineficientes”, en dos meses de gestión se han logrado “resultados eficientes. Es una cosa que nunca me imaginé que pudiéramos lograr”.
Cifras infladas
De acuerdo con las cifras presentadas por la SSPM en el marco del operativo “Zona Centro”, un total de 3 mil seis personas han sido aseguradas por la Policía Turística por la presunta comisión de faltas administrativas.
Sólo un 21.8 por ciento del total de los detenidos (655) fueron amonestados en estancias municipales, mientras que el 78.2 por ciento restante (2 mil 351) fueron liberados por los jueces calificadores al considerar que las faltas eran menores.
A su vez, en los dos meses de operativo, han sido detenidos un total de 89 presuntos delincuentes por la supuesta comisión de delitos federales y comunes, mientras que 67 personas y seis denuncias (sin detenido) fueron puestas a disposición de un agente del Ministerio Público. (Francisco Sandoval/ZETA)
Posible venganza del narcomenudeo en Ensenada
Tres semanas después de haber anunciado la ubicación y desmantelamiento de 34 centros de venta de drogas a pequeña escala que operaban en distintos puntos de Ensenada, personas desconocidas incendiaron bienes del director de la Policía Municipal, Daniel Valeriano Aguilar.
Los hechos, ocurridos en la madrugada del lunes 4 de febrero, son investigados por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), que anunció que no descartará ninguna línea de investigación respecto a los daños registrados en propiedades del servidor público.
El jefe policial manifestó que no recibió amenazas previas al incidente, que involucró la destrucción por explosión y fuego de sus oficinas como abogado en la calle Castillo del puerto, así como un negocio de venta de automóviles usados y otro de su hermano, establecimientos en donde seis vehículos sufrieron daños casi completos.
En un comunicado conjunto de la PGJE y el gobierno municipal de Ensenada, se informó que en la madrugada del 4 de enero –aproximadamente a las 2:00 A.M.– se recibió el reporte de que en la calle Castillo había una quemazón que estaba consumiendo varios vehículos usados en venta y la oficina ocupada por un despacho jurídico.
Posteriormente hubo un nuevo reporte: otra yarda de autos usados estaba consumiéndose en la calle Morelos del puerto.
En ambos sitios, indicó el comunicado, se encontraron residuos de bombas molotov y combustible, lo cual confirmó que los incidentes fueron provocados. Vecinos de la calle Castillo revelaron haber escuchado una explosión y luego el ruido de autos que se retiraron del lugar a gran velocidad.
La subprocuradora de Justicia en Ensenada, Lidia Gallegos Aguilar, señaló que Servicios Periciales realiza los exámenes correspondientes, e insistió en que la fiscalía estatal no descarta ninguna línea de investigación.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública Municipal, César Santiesteban Gastélum, destacó que la labor que ha venido realizando la policía municipal continuará. Agregó que los esquemas de coordinación entre las corporaciones de los tres niveles de gobierno seguirán fortaleciéndose.
Aparentemente, el funcionario municipal se refirió a las declaraciones hechas en días pasados por el director de la Policía en el sentido de que el grupo de agentes de distintas corporaciones y efectivos del Ejército Mexicano que conforman las Bases de Operaciones Mixtas (Bon), “se enfocarán en la ubicación de ‘picaderos’, donde se efectuarán redadas”.
Al respecto, Daniel Valeriano dijo al diario El Vigía que la policía a su cargo ubicó y desmanteló 34 “picaderos” en nueve colonias de la ciudad de Ensenada y las delegaciones municipales.
En esos sitios, precisó, la Policía Municipal decomisó 71 dosis de crystal, aproximadamente un kilogramo de marihuana, cinco pastillas psicotrópicas y siete personas fueron turnadas a distintas agencias del Ministerio Público.
Asimismo dijo que en la semana previa al 13 de enero la Policía Municipal detuvo a 187 personas, entre las que se encontraban cinco individuos que se remitieron a las Procuraduría General de la República (PGR), por la portación de arma prohibida y delitos contra la salud.
Entonces advirtió que los operativos contra los “picaderos” y la delincuencia continuarían de manera “intensa para brindar a los ciudadanos una mejor seguridad”, por lo que exhortó denunciar cualquier ilícito o acto sospechoso al número de emergencias 066.
Hoy, consternado por la destrucción de sus bienes, Valeriano, recién ascendido al cargo de director en diciembre del año pasado, apuntó que estudia con sus familiares su permanencia en la corporación policial. (Javier Cruz Aguirre) |