Involucrado o comprometido
El Filósofo de Güémez | Ramón Durón Ruiz
Los jóvenes del ITJUVE encabezados por el Bocho Ramírez, invitaron a almorzar a su amigo el filósofo, recién servía el mesero cuando José Francisco García Flores le pregunta:
-Tú que en cada paso de la vida encuentras una lección, ¿cuál es la enseñanza que te deja algo tan cotidiano como lo es un almuerzo de “huevos con tocino” que te acaban de servir?
-Miren ustedes, jóvenes –respondió el Filósofo, al mismo tiempo que se hacía un silencio entorno a su respuesta– la pregunta que me realiza José Francisco claro que tiene una enseñanza, es aplicable a diversos hechos en la vida y da un significado diferente al grado de responsabilidad que demandamos de las personas que colaboran con nosotros.
El día de hoy lo refenciaremos a la política, pero puede ser también a una empresa: El líder o jefe, en una de sus acostumbradas reuniones motivacionales con sus colaboradores les cuestiona lo siguiente: quiero que me digan qué animales intervienen en este platillo que amablemente me acaban de servir (“huevos con tocino”).
Después de deliberar un rato, se determina que en ese platillo están representados la gallina y el cerdo; efectivamente, dice el jefe o el líder, ahora quiero que me indiquen quién de estos animales está involucrado y quién está comprometido. En este tema la deliberación fue mayor, ya que no lograban ponerse de acuerdo entre quién está involucrado y quién comprometido; poniendo orden el líder o jefe hace la siguiente reflexión:
La gallina participa al aportar los huevos, pero una vez hecho esto se retira y sigue cacaraqueando muy quitada de la pena, por lo tanto la gallina sólo se involucra; por el contrario, el cerdo para aportar el tocino, tiene que ser sacrificado siendo esto un acto de no marcha atrás; es decir, el cerdo está comprometido en un almuerzo de “huevos con tocino”.
Hoy les digo a ustedes, jóvenes –remarco el Filósofo– nuestra patria necesita políticos, empresarios, estudiantes, profesionistas, gente comprometida, no tan sólo involucrada; es sólo así como lograremos abatir los rezagos y aspirar a mejores salarios y mejores condiciones laborales, es así como seremos más competitivos, más exitosos, teniendo la excelencia como estándar. Compromiso es dejar no sólo el esfuerzo, sino dar todo: sangre, piel y huesos en una entrega completa. Esta es mi lección de los “huevos con tocino”, seamos personas comprometidas con nuestra empresa, con nuestra actividad, con nuestro trabajo y nuestro país.
Va un maricón al doctor y le dice:
-Ay, doctor; por favor, tengo muchos compromisos con mis amigos, pero tengo un pequeño problema, ¡ya no aguanto más! Por favor revíseme el trasero.
El galeno lo invita a que pase al consultorio anexo, se desvista y después de auscultarlo, le informa:
-Pues amigo, con la novedad que este trasero está para llorar, ya no le sirve, creo que nos veremos en la imperiosa necesidad de transplantarle otro.
-Pues haga lo que se deba doctor, que ya no soporto.
Y a la semana de efectuado el transplante:
-Bueno, amigo, pues ya está dado de alta, nada más mi recomendación, ¡cuide por favor ese trasero!
-Ay, doctor; ¡por favor!, si no cuidé el mío, ¡qué voy a andar cuidando uno ajeno!
Ramón Durón Ruiz es Doctor en Derecho Constitucional, publica su columna “El Filósofo de Güémez” en más de 22 periódicos del país. Reside en Cd. Victoria, Tamaulipas.
Correo: filosofo2006@prodigy.con.mx
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