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La conquista de la oficina oval
Héctor Ramón González Cuellar
La fuerza del senador Barack Obama no sólo es su poder de expresión, que se liga a la emoción en el poder de la comunicación de Martin Luther King Jr., y el carisma del presidente John F. Kennedy. Obama es dueño de un liderazgo, valor y estatura personalísimo por su flexibilidad intelectual de cobra, su naturalidad, su autoridad intelectual, su sentir identificado con el sentimiento de millones de seres que queremos a amigos, hermanos, hijos, esposos, esposas, soldados fuera de esa mentira espantosa de la política de terror de Bush, una decisión con olor a sangre, dinero y petróleo que es la invasión a Irak.
La incursión de Obama ha llegado a despertar esperanzas y fuerzas particularmente en los jóvenes de todas las razas y condiciones económicas, ha llegado a tocar el nervio del gigante dormido del abstencionismo norteamericano. Fenómeno social por sí mismo que no es poca cosa. Y esa reserva extraordinaria de voto, es lo que toda organización política sueña con conquistar. Los burócratas demócratas sacudidos y atentos a este hecho inesperado, han empezado a reaccionar moviendo sus apuestas de clan Clinton, a un modesto académico que sin tener ligas de dependencia directa con las trasnacionales, sin una fortuna personal, sin ser millonario, ni descendiente de familias poderosas, tiene recursos personales, liderazgo, proyecto e ideas suficientes para cimbrar y convencer a los ciudadanos norteamericanos de ser la opción electoral más conveniente para la paz, el progreso y el trabajo que ataque el fondo de pobreza en el interior de su país y comprender el rol de Estados Unidos en los problemas que vive el planeta y sus agobiados habitantes.
Comentábamos con amigos que lo que ocurre en el proceso norteamericano si nos incumbe, afecta y debería de interesarnos más de lo común. Si no, ¿por qué se hace política constructiva y no en México, acerca de Chávez, Castro, Lula, etc.? La aldea humana no es ajena a los destinos, estilos, matices y decisiones de cada familia.
No es por mucho perder el tiempo ni trivial el tema del perfil y matices de quien toma el poder en los Estados Unidos, este país y sus corporativos tienen el control de la economía, las finanzas, los modelos occidentales de cultura, información y hasta la educación que la nuestra pretende ser una copia de sus ideas; en suma las decisiones y el rumbo que eligen no sólo afecta a México sino al planeta. Si comprendiéramos muchos más mexicanos este escenario de fondo, se acabaría la indiferencia o ignorancia hacia los procesos que están viviendo este 2008 en el norte multiétnico. Por ello la reflexión de esta cuartilla.
Barack Obama, el precandidato demócrata que ha emergido de una historia desde el centro del océano pacifico, de mestizaje familiar, separaciones familiares accidentadas, preocupación de sus abuelos por una formación y educación de calidad.
Obama, de 46 años, de padres divorciados, quien pudo ser presidente de un corporativo transnacional y millonario natural, sin embargo, renunció a esas “mieles”. Tiene cualidades y elementos paradigmáticos: inteligencia, preparación, sensibilidad social, trayectoria de trabajo social, pionero en las comunidades de Chicago, modestia, sencillez, discurso estimulante, identificación con el norteamericano común, transparencia y carisma con casi todos los sectores sociales y étnicos incluyendo los blancos. Tendrá acaso enemigos en el KKK y la ultraderecha, incluida la mafia cubana de Florida y eso es normal en un progresista, negro y candidato a gobernar al Estado más influyente de la Tierra. Y no hay adversarios pequeños, eso lo saben los primos por las experiencias traumáticas de los sesentas.
Cuenta con el plus del apoyo de una institución política como el clan Kennedy encabezado por el único demócrata que ha sobrevivido a los crímenes de sus hermanos que aspiraron a tomar el liderazgo político ante las presiones e intereses de los intereses corporativos que de facto gobiernan el imperio y sus colonias, incluyéndonos, no lo aceptamos, pero ¿quiénes toman las decisiones? Calderón y sus predecesores son sólo los subgerentes del país.
Hasta hoy la historia registra que el estado Yanqui es el más agresivo que ha conocido la humanidad. Las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki son fieles testigos de cómo literalmente quemaron las principales ciudades de Japón en un alarde de franco terrorismo de Estado y fuerza absurda.
Las no pocas virtudes del candidato Obama y que los políticos generalmente carecen, ahora brillan sobre la personalidad y el trabajo social-político de una vida de la senadora Hillary Clinton, que se encuentra a cuestas en una dura competencia, y sin financiamiento externo. Obama fue un precandidato que se veía con desdén en las filas de los jerarcas demócratas más influyentes hace sólo 90 días. Hoy, Obama ha ganado una posición que apunte a ser al menos por lógica, el candidato demócrata a la vicepresidencia, si no es que gana la simpatía de los delegados y superdelegados para enfrentarse con el veterano de guerra con un fardo de años, más que experiencia, tolerancia y apertura política.
Un indicador clave que apunta a quienes tienen la iniciativa política y logística, es la simpatía financiera que proviene de la comunidad y de sectores de clase media sin que no eliminen sospechas de las grandes contribuciones empresariales que exigen el pago de la factura y que les amarra las manos a los políticos y legisladores. Obama en los últimos días ha recibido apoyos económicos de 37 millones de dólares de sus simpatizantes.
Hillary no. Ella ha tenido que recurrir a su fortuna personal y familiar y apoyarse en un esfuerzo doble en las fuerzas y buenos oficios de su esposo. Este escenario de falta de recursos económicos para invertir en las batallas más decisivas, los arrincona en un lugar menos prometedor o más solitario. Los últimos estados los ha perdido en una relación de 3 a 7, frente a un auténtico caballo negro.
Hillary a pesar de su lucha por la salud universal, que le costó el odio de los laboratorios, ya es comentada por sus “defectos”. Sus cambios de opinión en la masacre-guerra de Irak, la creación de una dinastía de 16 años en el poder, sus seis década de vida, la injerencia de Bill en las líneas de autoridad presidencial, sus compromisos con los sectores conservadores y la calidad de mujer, aunque las mujeres tienen más capacidad frente al dolor. Podría ser, sin embargo, la candidata a la vicepresidencia por sentido común pero en los avatares de la política nada está escrito. En cambio, Obama ha recibido apoyos inesperados desde abajo en los actos públicos, esencialmente en las urnas de consenso partidario, que han sacudido a la clase política, repercutido y alimentando el apoyo financiero masivo. Su página de Internet está diseñada para cooperar desde la cantidad más modesta de 25 dólares.
Héctor Ramón González Cuellar es profesor e investigador del Instituto
Tecnológico de Tijuana.
Correo electrónico: hrgcuellar@yahoo.com
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