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Mientras Eduardo y Enedina Arellano Félix permanecen en Estados Unidos.

Otro Arellano en el cártel

Le dicen “El Ingeniero”, es el heredero de sus tíos Benjamín, Ramón y Francisco Javier Arellano Félix en las operaciones del cártel en Baja California. Aun cuando no se tiene fotografía de él, autoridades en el estado y la federación conocen su trayectoria en la organización delictiva. Su nombre ya aparece en testimoniales dentro de expedientes judiciales. Es el encargado del control y supervisión de las células del CAF.

Investigaciones ZETA

Lo identifican como hijo de Alicia Arellano Félix. Tendrá entre 35 y 37 años. Hasta antes su detención, Francisco Javier Arellano Félix “El Tigrillo, era el principal protector y promotor de su sobrino.

Se llama Fernando Sánchez Arellano o Francisco Sánchez Arellano. Le dicen “El Ingeniero” o “El Fer”. Es de tez blanca. Delgado por la dieta que le quitó la rechoncha figura. Ahora es el encargado/supervisor del cártel Arellano Félix (CAF) en México.

Aunque no tiene la formación de sus tíos, dicen que está disciplinando a las células del cártel, que entre tanta guerra por el poder se estaban desintegrando.

“El Ingeniero” viene a ser el último eslabón de la familia Arellano Félix para mantener a flote el cártel. La ausencia de los hermanos ha desperdigado el otrora organizado grupo. Los líderes de célula heredaron lo sanguinario pero no la cabeza para los negocios. Utilizan más violencia para amedrentar que billetes. Ya casi no los tienen. Los han dejado ir en parrandas, mujeres y armas. Además el Ejército les ha pegado duro con los decomisos.

De contar con profesionales matones, terminaron reclutando jóvenes más adictos que diestros para las armas. Por eso han fallado últimamente. Los chamacos terminan muertos en enfrentamientos, o se van de largo en la ejecución. Les da miedo entrar a las casas, por eso prefieren disparar de fuera y llevarse a inocentes en el camino.

El cártel Arellano Félix se vino a menos entre detenciones y muertes. Por eso ahora el hijo de Alicia ha entrado al quite. Lo quieren para que levante lo que los lugartenientes se están acabando. Tres fueron las razones para convertir a Fernando Sánchez Arellano en el supervisor de las células del CAF en Baja California.

1.- La detención en agosto de 2006 de “El Tigrillo” por autoridades de los Estados Unidos.

2.- Las cabezas reales del CAF, Enedina y Eduardo “El Walin” Arellano Félix, residen en las cercanías de Los Ángeles, California en la Unión Americana, y no cruzan la frontera. Tienen miedo a ser detenidos.

3.- La línea sucesoria, como en todo negocio, va en relación al linaje. Al apellido.

Pero el júnior no está solo. “El Ingeniero” representa una extensión del liderazgo que Enedina y Eduardo Arellano Félix tienen sobre el cártel y las células que lo integran desde 2002 cuando asesinaron a Ramón Arellano Félix en Mazatlán y semanas después capturaron a su hermano Benjamín en Puebla.

Francisco Javier Arellano Félix, “El Tigrillo”, nunca tuvo todo el poder. Era el brazo ejecutor de sus hermanos. La cara visible. Sus fiestas en Rosarito extendidas al océano lo llevaron a la captura. Cuando los norteamericanos lo interceptaron en agosto de 2006 estaba desprevenido. Vacacionando con su amigo de parrandas y lugarteniente, Arturo Villarreal Heredia “El Nalgón”.

Además, el menor de los Arellano hizo trueque de información con los juzgadores norteamericanos. A cambio de no darle pena de muerte les dijo cómo, quién y para qué integraban el CAF. Les dio santo y seña. También de policías corrompidos. En la cantaleta se llevó a sus hermanos. Señaló a Eduardo, pero no a Enedina.

Por ello encargaron el cártel en Tijuana a un sobrino que no ha sido señalado por la justicia estadounidense. En México sí. Oficiales estatales y municipales en Baja California ubican al joven Sánchez Arellano como sospechoso en muchos casos. Hasta lo tienen identificado. Se refieren a él y no evitan las comparaciones. No es como sus tíos, dicen, pero tiene carácter. No es pues, entre las autoridades del estado, un secreto que hay otro Arellano al frente del cártel.

Se incrementó la participación del joven Arellano a raíz de la detención del más chico de la familia. Viene haciendo las labores de supervisor desde hace por lo menos año y medio. Las policías conocen de su existencia pero no dicen nada. También le tienen miedo. El apellido se les impone.

Pero quienes lideran el cártel son los mismos. “El Ingeniero” ocuparía el tercer escalafón de la estructura del cártel. Solo por debajo de sus tíos y líderes de la organización. También arriba del nuevo Arellano, los integrantes de la vieja guardia. Los hoy dedicados a las finanzas más que a la matanza: Manuel Aguirre Galindo “El Caballo” y Gustavo Rivera Macías “El P1”.

La base o las células que le dan la forma y poderío territorial al cártel Arellano Félix, han sido identificadas de manera oficial en cinco ramificaciones. Las encabezan: Teodoro García Simental “El Teo”, Jorge Briceño “El Cholo”, Saúl Montes de Oca “El Ciego”, y de reciente ingreso, Pedro Ignacio Zazueta “El Pit”, Armando Villarreal “El Gordo”.

Todos integrantes de la llamada “Nueva Generación”. Se destacan por la violencia y el desaseo. No son como los narcojuniors. Tampoco como las huestes que Ramón Arellano comandaba. Menos de los sicarios que reclutaron en el Barrio Logan de San Diego. Los nuevos lugartenientes andan a salto de mata. No viven con los lujos en que residían los hermanos. Tienen casas grandes pero poco las habitan. Prefieren esconderse en la periferia de la ciudad. En el Mariano Matamoros. En La Presa. En Otay. En casas de apariencia menesterosa. Lo mismo los carros que utilizan para transportarse de un lado a otro. A veces hasta con una capa de polvo para pasar desapercibidos.

Sólo se suben a las grandes camionetas cuando van a hacer algo relacionado con su ilícito negocio. Para matar, secuestrar o pasear a sus mujeres y amigos.

Arreglan los asuntos a disparos. Pocos saben negociar. No sobornan policías, o los meten de lleno al narcotráfico o los amenazan. Por eso muchas veces son traicionados. Les dan bajes de droga, joyas y dinero. Y luego viene la venganza. Matan a los agentes desleales y a su familia.

Así se la viven. Saldado cuentas con deudores, traidores y enemigos. Llaman tanto la atención con sus actos de alto impacto, que a veces sobresalen en personalidad al heredero del cártel. Cuanto más por las batallas que enfrentan con autoridades y enemigos. Sobre todo la célula encabezada por Teodoro García Simental.

Antes de la captura de “El Tigrillo”, quienes hoy son cabeza de grupo eran parte de su comitiva de ataque. El ascenso a lugartenientes les cayó al mismo tiempo que las esposas de la DEA a Francisco Javier. Pero se engolosinaron. Así la familia tomó la decisión de encumbrar al sobrino.

Los datos de la estructura del CAF proporcionados a ZETA por informantes de manera extraoficial, coinciden con los que posee inteligencia del Ejército Mexicano en la II Región del País que comanda el General Sergio Aponte Polito. En una entrevista televisada, el militar informó de la estructura, pero no presentó el nombre del nuevo Arellano al frente del cártel en Baja California. Lo señaló incluso por apodo, como “Homero” o “El Ingeniero”, cuando se llama Fernando Sánchez Arellano.

La “debilidad” del CAF

Pese a que las propias autoridades de los Estados Unidos han declarado que la caída del cártel Arellano Félix es inevitable a raíz de las detenciones, el zar antidrogas de la Casa Blanca, John Walters, declaró hace unos días que las ganancias del narcotráfico en la Unión Americana llegaban a los 13 mil 800 millones de dólares. Incluso el funcionario especificó el origen de la ilícita fortuna:

* 8 mil 500 millones por concepto de venta de marihuana.
* 3 mil 964 millones por venta de cocaína.
* Mil millones por la venta de metanfetaminas y,
* 339 millones de dólares por venta de heroína.

Ante esta revelación es un hecho que a pesar de los golpes que el Ejército Mexicano ha dado en Sonora y Baja California, sobre todo con el aseguramiento de cargamentos de drogas, en la Unión Americana no existe un desabastecimiento. Lo cual indica que los estupefacientes están siendo traslados al territorio norte de América por otras vías.

Aun con las cifras tan altas de ganancias en el ilícito negocio, Walters dijo en una reunión de seguridad en Los Cabos, Baja California Sur, que perciben una escasez del 37 por ciento de la droga en la Unión Americana e insistió que la cooperación con las autoridades de la República Mexicana ha repuntado en el combate al narcotráfico.

Sobre la violencia en México producto del crimen organizado, el Zar Antidrogas comentó que se debe al debilitamiento de los cárteles de la droga. A la desesperación.

Mismo pensamiento que las autoridades militares tienen en Baja California.
Luego del éxito del programa “Nosotros sí Vamos”, implementado por el Comandante de la II Región Militar con sede en Mexicali, Sergio Aponte Polito, se ha llegado a la conclusión de que los principales sicarios están siendo acorralados por la sociedad.

Sin embargo, no ha habido operativos de inteligencia para capturar a los principales lugartenientes de la organización criminal.

Así, con los sicarios acorralados y los lugartenientes en batallas sangrientas con cárteles enemigos por conservar la zona, se recrudece la participación de otro Arellano en el cártel. El hijo de Alicia.

Autoridades consultadas refirieron que aún cuando la personalidad del joven no se asemeja a la de sus tíos que por 20 años controlaron desde el CAF el tráfico de drogas en Baja California, su participación es un indicio de la reorganización interna para sobrevivir a los ataques del Ejército y las bandas enemigas.

Las finanzas
Viejos miembros del cártel, Gustavo Rivera Macías “El P1” y Manuel Aguirre Galindo “El Caballo”, son perseguidos por las autoridades de los Estados Unidos desde mediados la década de los noventa. Incluso existe una recompensa para quien provea información que concluya con su captura.

Dentro de la nueva estructura del CAF, los dos hombres serían los encargados de las finanzas. El manejo del dinero y el lavado del mismo, tarea que por muchos años desempeñó la propia Enedina Arellano Félix, quien como contadora que es, inició una serie de negocios incluidas farmacias, para limpiar el dinero ilícito.

Rivera, de bajo perfil, diestro para las armas, conoce a la perfección a las policías bajacalifornianas, lo mismo el sistema judicial. Por muchos años controló las redes de protección en las corporaciones federales y estatales. También en la Policía Federal de Caminos.

Se suponía que este hombre ocuparía el cargo de supervisor de la plaza con la venia de Enedina y el propio Benjamín Arellano, pero es evidente que el resultado de la negociación favoreció al sobrino.

El papel de “El P1” sin embargo sigue siendo de primer nivel.

A Manuel Aguirre se le asienta en expedientes oficiales por ser el propietario del complejo turístico Oasis Beach Resort en Rosariro, mismo que le fue confiscado por la Procuraduría General de la República. Con estos antecedentes en la propia PGR ubican a Aguirre como uno de los cerebros financieros de la organización.
Gustavo Rivera Macías tuvo entre sus tareas dentro de la organización la protección y cuidado de Enedina Arellano. Ahí aprendió el manejo de los recursos económicos y obtuvo poder ante los hermanos Arellano Félix por la vigilancia que prodigó a la hermana. Es abogado de profesión y al igual que Aguirre Galindo un viejo miembro de la organización que ha escapado a la justicia.
En el organigrama que el propio General Sergio Aponte Polito entregó al programa de Televisa “Punto de Partida” de la periodista Denise Maerker, se ubica a Galindo y Rivera bajo las órdenes directas de Eduardo y Enedina Arellano Félix.

Los lugartenientes

José Jorge Briceño López.- Alias “El Cholo” o “5-5”.- Es el líder de una de las principales células del cártel de los hermanos Arellano Félix. Se le identifica en declaraciones oficiales de testigos en expedientes, como hermano de la esposa de Javier Arellano Félix “El Tigrillo”.

Como su cuñado, formó parte de la banda cercana al menor de los Arellano, dirigida en coordinación con Arturo Villarreal Heredia “El Nalgón”. El nombre de Briceño se hizo público en el 2004, sin embargo sus presuntos crímenes registrados en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Baja California datan desde 2001.

Briceño es según las investigaciones oficiales, el lugarteniente mejor equipado y armado, el que moviliza mayor cantidad de droga y el sicario mejor resguardado, está protegido por profesionales y opera con delincuentes disciplinados.

Además cuenta con la abierta protección de ministeriales y municipales adscritos a Rosarito y la delegación de Playas de Tijuana, donde incluso fue señalada ante las autoridades una casa que habita y desocupa cuando se acerca un cateo.

Aun cuando a partir de 2004 y luego del asesinato del periodista y editor de ZETA Francisco Javier Ortiz Franco, Briceño mantuvo un bajo perfil en delitos de alto impacto, infieren los investigadores su presunta participación en algunas ejecuciones públicas de jefes policíacos ordenadas por Teodoro García Simental “El Teo” y cometidas en las zonas donde se desenvuelve mejor Briceño: San Antonio de los Buenos, Playas de Tijuana y Rosarito.

Sobre los sicarios de “El Cholo”, las cúpulas de las corporaciones policíacas en Tijuana identifican a por lo menos cinco, aunque sólo por los apodos: En Rosarito trabaja a un ex policía municipal de apellido Jácome; y en Tijuana “El Donald” y “El Alfredo”.

Desde 2001, las investigaciones ministeriales determinaron su participación en los siguientes asesinatos: los ministeriales Enrique Rivas y Carlos Martínez el 25 de agosto de 2001; desaparición y muerte del ministerial Carlos Ávalos, el 7 de octubre de 2002;  los ministeriales, Gabriel Bravo y Jorge Verdugo el 11 de octubre de 2002; ministeriales Francisco Basurto y José Rivera, el 1 de enero de 2003. En julio de 2004, Briceño fue ligado a las investigaciones de la muerte del joven Jorge Ángel Aguilar Navarro.

También las autoridades lo señalaron como autor, aunque no precisaron si material o intelectual del homicidio el 15 de marzo del 2004, de Angélica Aguilar Navarro, ejecutiva de Televisión Azteca que fue acribillada por la espalda mientras estacionaba el auto en su casa. Las hipótesis oficiales revelaron que el asesinato se dio porque la joven fue testigo ocho meses atrás, del asesinato de su hermano Ángel Navarro, y funcionarios de la Procuraduría hicieron llegar las declaraciones ministeriales a Briceño López.

Dos meses después, en la edición publicada el 14 de mayo de 2004, el editor Francisco Ortiz Franco, dio a conocer una lista de fotografías y nombres publicados por  la agencia antinarcóticos norteamericana (Drug Enforcement Administation, DEA). Eran miembros del CAF que habían pagado 40 mil dólares por credenciales de la PGJE, y una de las imágenes publicadas fue precisamente la de Briceño. Esta nota informativa habría sido el detonante para atentar contra el editor de ZETA. Las líneas oficiales de investigación de la Procuraduría de Justicia del Estado, señalaron en ese entonces a Jorge Briceño y Arturo Villarreal como dos de los cuatro sospechosos de asesinar a Ortiz Franco el 22 de junio del mismo año.

En mayo de 2005, fue asesinado el director de Seguridad Pública de Rosarito Carlos Bowser Miret y en noviembre de 2005 fue detenido como responsable del asesinato, Edgar Adrián Gutiérrez Elenes "El Cachorro", segundo de Jorge Briceño.

Recientemente, funcionarios municipales en Tijuana advirtieron a ZETA, sobre un mensaje que “El Cholo” habría hecho llegar a Jesús Alberto Capella, actual secretario de seguridad en Tijuana, poco antes de ser protagonista de un atentado a finales de 2007.

Los últimos dos años, la operación criminal de “El Cholo” se ha mantenido en primer lugar en el CAF, pero  pasó a un segundo plano en los medios de comunicación, en junio de 2004, cuando inició operaciones como cabeza de célula, Teodoro García Simental “El Teo”, quien se ha caracterizado por realizar violentas y públicas narco ejecuciones.

Teodoro García Simental.- Alias Eduardo García Simental, Diego García Simental, “El Teo”,  “El T”,  “El Tres Letras”, “K-1” y “Álamo”. Este hombre es considerado uno de los juniors del narcotráfico, pues creció al amparo de su hermano Marco Antonio García Simental alias “El Cris” o “X-9”, quien ingresó al crimen organizado de la mano de los hermanos Arellano Félix; su labor consistía en eliminar a la competencia, y a traidores, policías o traficantes que cooperaran con otros grupos delictivos. El 23 de junio de 2004, fue detenido, se resistió durante una hora en espera que fueran a rescatarlo; no sucedió. El hecho dejó en el hermano la presunción que la captura se había dado por traición. Al suceder a su hermano, “El Teo” no se coordinó con sus “iguales”. Recibía instrucciones directas de “El Tigrillo” y “El Nalgón”. Y desde que éstos fueron detenidos, sólo trata con Gustavo Rivera “P1”.

García se inició en el cobro de cuentas, levantones y ejecución de deudores y policías a quienes consideraban traidores. Para adquirir poder reclutó un mayor número de delincuentes a su servicio. Para mantener la estructura recurrió al secuestro, el cobro de plaza a polleros, ladrones de autos y el baje de droga en colaboración con Armando Villarreal.

García Simental fue señalado recientemente por las autoridades como autor de los asaltos a casas de cambio, camiones de valores y tiendas de autoservicio, los que ejecutan con armas de alto calibre. Aun cuando no existen territorios asignados de manera oficial, personal de “El Teo” ha sido aprehendido en la zona Este de la ciudad en el Cerro Colorado, el Mariano Matamoros, El Florido y en La Presa.

Al igual que otros miembros de las células del CAF, también operan en otros municipios como Rosarito y Ensenada. Investigaciones de las policías estatales revelan que su grupo participó en la mayoría de las ejecuciones de agentes municipales, federales y estatales en Tijuana, Tecate y Ensenada.  De hecho, salvo, la balacera del Hospital General, el resto de los eventos de alto impacto sucedidos en Tijuana se han atribuido a esta célula.

Contrario a su hermano “El Teo” no acostumbra desaparecer a las víctimas, prefiere exponerlos públicamente para provocar miedo. Sus sicarios acostumbran la tortura, cortar dedos y dejar mensajes en los cuerpos. Actualmente cuenta con la colaboración de dos sicarios: José Filiberto Parra Ramos “La Perra”, y Raydel López Uriarte “El Muletas”.

Una versión extraoficial es que el endurecimiento de los operativos del Ejército a partir del inicio del programa “Nosotros Sí Vamos”, la primera semana de diciembre de 2007, obligó a “El Tres Letras” a trasladarse a Sinaloa por seguridad. Sin embargo, los actos delictivos ocurridos recientemente han sido adjudicados a esta célula por parte de las autoridades policíacas.

Los dos sicarios que le sirven Al “Teo”: José Filiberto Parra Ramos “La Perra” y Raydel Velarde Solís “El Muletas”, tienen muy buenas relaciones con policías deshonestos. Incluso a Velarde se le vio escapar de una detención disfrazado de policía municipal. Por trabajo o por diversión, pero así recorren colonias como la Sánchez Taboada, El Florido y El Matamoros.

Parra y Velarde son los segundos de “El Tres Letras”. Veinteañeros, se dedican a la ejecución, los levantones y el secuestro. Los policías los ubican como muy fiesteros. Los han visto en Plaza Fiesta y en el Mermaids. Se dejan ver, pues, en lugares públicos. También en restaurantes de mariscos y clamatos. Policías municipales los han ubicado armando sus fiestas en “antros” donde se presentan bandas como Los Errantes, Los Lincez, Fuerza Norteña, Explosión Norteña o Banda Agua Caliente, quienes les dedican sus narcocorridos.

A pesar de que muchos de los recientes operativos militares tienen como misión detener a estos sicarios, ha logrado defenderse. “El Muletas” la ha librado cinco ocasiones. Unas por contubernio con los agentes del orden, otras por estrategias de huída. Y recientemente porque les dio 30 mil dólares a unos agentes federales. Igual “La Perra”. Hace poco fue capturado con un grupo de policías. Lo denunciaron cercanos a él. Cuando la autoridad llegó se identificó con una credencial falsa. Al final lo liberaron junto al resto de los detenidos. El fiasco para los policías fue darse cuenta, tiempo después y al observar las fotografías, que liberaron a uno de los más buscados en la región.

Saúl Montes de Oca.- Alias “El Ciego” y “El Licenciado”, adquirió notoriedad pública dentro del CAF después del 27 de noviembre de 1997, fecha en que investigaciones ministeriales determinaron que participó en el atentado cometido en contra del director de ZETA, Jesús Blancornelas, donde perdió la vida su escolta, Luis Lauro Valero Elizaldi.

Pero tenía varios años desempeñándose como sicario de los Arellano; sus habilidades con las armas lo ubicaban como un efectivo asesino solitario. En expedientes del Ministerio Público de Baja California también lo ubican en los secuestros y homicidios cometidos contra Sergio Bravo Alfaro, Carlos Ávalos López  y Jorge Verdugo el 8 de octubre de 2001. 

En el año 2002 las autoridades locales ya lo tenían ubicado como parte de la segunda generación de líderes asociados del CAF; lugarteniente líder de célula criminal, Montes de Oca se desempeñó con perfil bajo, y sus ejecutados normalmente sólo podían ser registrados por la PGJE como desaparecidos porque los cuerpos no son localizados.

Actualmente, sirve al CAF en áreas como la zona noreste de Tijuana, la delegación Otay, Centenario, La Mesa y Los Pinos.

Sólo dos de sus asociados han sido identificados, los sicarios conocidos por sus alias,  “Max” y “Herrera”.

Un experto en el tema comentó que la labor criminal de esta célula está cada vez menos relacionada con las ejecuciones, su función se concentra en traslado de droga por garitas y franja fronteriza en la zona de Otay.
Armando Villarreal.- “El Gordo” o “El Mando”, lo identifican en un inicio como subordinado de su primo Arturo Villarreal “El Nalgón”, quien cobró notoriedad en febrero de 2004 cuando su nombre fue dado a conocer por la PGJE de Baja California, como quien coordinó el asesinato de ex subprocurador de Justicia, Rogelio Delgado Neri.

Detenido Arturo Villarreal en agosto de 2006 junto a Francisco Javier Arellano Félix, a partir de 2007 Armando Villarreal es identificado por autoridades policíacas como líder de una célula del CAF.

Distinguen a “El Gordo” Villarreal los contactos que tiene en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, donde lo han ubicado como el principal receptor de información sobre cargamentos de narcóticos con destino final a Tijuana. Le dicen cómo, en dónde y cuánto viene. Así cuando llegan a la frontera le dan oportunidad de cazarlos. En el enroque hay de todo, desde militares hasta policías de caminos, desde Jalisco hasta Baja California.

También aseguran que se dedica a cobrar piso en lugares donde se vende droga al menudeo, a polleros y a ex secuestrados. Datos policíacos señalan que si bien acostumbra  circular con impunidad por la zona Oriente, lo hace igual solo que acompañado de un comando.

Finalmente, policías municipales y estatales también mencionaron la participación de “El Gordo Villareal” en el rescate de la mamá del Víctor Magno “El Pareja” y Ricardo Villarreal, hermano de “El Nalgón”, que fueron secuestrados a principios de agosto de 2007 y recuperados a finales del mismo mes.  


Pedro Ignacio Zazueta. Alias “El Pit”.- Es un ex ministerial descrito como “muy violento” al que también conocen como “A2” o “Clave Pedro”. Quedó a cargo de las tareas de Merardo León Hinojosa “El Abulón” después que éste murió al caer en un helicóptero en la Baja Mil de Ensenada el 13 de noviembre de 2007.

Antes de eso dicen que se desempeñaba como líder en tercer nivel de célula, a cargo de los operativos y cobros del cártel en la colonia Libertad y la Postal.

Fue informado de que era suplente de “El Abulón” alrededor del día 20 de noviembre. Francisco Sánchez Arellano “El Ingeniero” y Gustavo Rivera le dieron el visto bueno.

Versiones extraoficiales proporcionadas por policías municipales, indicaron que este nombramiento no fue del agrado de Rafael Méndez Villarreal “El Güero Tacos” , sicario que había operado con matones de García Simental en ejecuciones de policías en la Libertad, Otay y el Aeropuerto y también colaboró en el atentado contra el ex secretario de seguridad Manuel Díaz Lerma, sin embargo su participación en operativos públicos violentos que atrajeron la atención de los operativos federales y luego los militares, lo dejaron fuera de la selección.

Los agentes informaron que “El Güero” advirtió que no seguiría las órdenes de “El Pit” y seguiría operando en las colonias que abarcan la zona de la garita de San Ysidro a la de Otay, que habían entregado para el cuidado de Zazueta.

Cuentan los investigadores que por estos motivos, “El Pit” decidió eliminarlo. Lo citaron en la colonia Guadalupe Victoria en Otay, el 24 de noviembre. Presuntamente  un numeroso comando acribilló al convoy de Méndez Villarreal. Explicaron que ahí quedó muerto “El Güero”. También su hermano y tres escoltas. Los contrarios se llevaron hasta los cuerpos. Cuando los peritos de la Procuraduría del Estado llegaron, sólo se encontró restos de masa encefálica. Un arma larga, un cargador y decenas de cartuchos percutidos. Testigos informaron que los que quedaron vivos huyeron a pie entre las casas. Estos datos, pese a que agentes ministeriales tienen conocimiento, no son parte de expediente alguno. La Procuraduría no corroboró la información.

Junto al “Pit” trabajan como sicarios “El Jimy” o “7-7”, quien de acuerdo a los investigadores es pariente directo de Arturo Villarreal. Un hombre descrito como asesino metódico y efectivo. La primera información que se publicó de este personaje  fue el 14 de abril de 2004, cuando se fugó de la Penitenciaría de Tijuana junto a otros cinco reos.

Ahora todas estas células del cártel Arellano Félix, son supervisadas por otro integrante de la familia. Un sobrino. Fernando Sánchez Arellano “El Ingeniero”.


Policía evadido señalado por ZETA

La mañana del 26 de febrero de 2007 en la avenida Revolución frente al bar Las Pulgas, el policía municipal Omar Cabrera Bengochea, acompañado de un supuesto ex policía, tuvo un conflicto de tráfico con un policía comercial al que terminó balaceando.

El comercial recibió apoyo de los dos agentes municipales operativos que estaban cerca porque la base de la calle Ocho está a menos de dos cuadras. Fueron los agentes Víctor Manuel Chagala Romero y José Laguna Gómez quienes persiguieron y detuvieron a Cabrera Bengochea y a su acompañante a pesar de que se defendieron a balazos.

Los alcanzaron tres cuadras adelante, a la altura de la Torre Agua Caliente y los llevaron a las oficinas de la Ocho; pero antes de presentarlos al supervisor y al juez los dejaron ir porque los amenazaron y les pidieron la atención, por ser “parejas”.

Desde ese día Cabrera no regresó a trabajar.
Chagala y Laguna fueron remitidos a la Procuraduría y consignados por el delito de evasión de reos. El 27 de febrero en conferencia conjunta la Secretaría de Seguridad y la Procuraduría informaron de la consignación de los dos agentes, sin embargo no hablaron de la detención de Cabrera lo que hace suponer que sigue libre, lo mismo que su cómplice el cual no fue identificado por los agentes que permitieron la evasión, su declaración indica que no lo reconocieron, pero que su compañero les dijo que era ex policía.

A partir del 9 de noviembre de 2007, ZETA publicó una serie de tres reportajes donde se hizo referencia a una lista con los nombres de 11 policías que de acuerdo a investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) han sido señalados como empleados del cártel de los Arellano Félix.

También se informó que de acuerdo a los órganos internos de investigación de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, y a versiones de los policías locales, quienes eran conocidos por sus narco-nexos y por formar parte de investigaciones eran Ezequiel Valle Rangel y Omar Cabrera Bengochea, se dijo que los iban a someter a las pruebas de confianza pero no pasó nada.

Valle Rangel se retiró hace menos de un mes por voluntad de la corporación, cuando fue asignado a puntos fijos y recibió la orden de instalarse en las afueras de las oficinas de la calle Ocho. Ahora se sabe que opera abiertamente como cabeza de célula del cártel “y hasta los policías le tienen miedo”. Cabrera Bengochea es prófugo desde el pasado martes.

Secretarios, directores y Procurador supervisarán a policías. También COLEF y UABC.

Consejo de “autoevaluación”

Presidido por el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Daniel de la Rosa, fue instalado el Consejo de Evaluación del Desempeño de los Cuerpos Policiacos. El objetivo: Supervisar el cumplimiento de los compromisos establecidos en el Programa Estatal de Seguridad Pública.

Sin embargo, el punto a resaltar es que quienes se encargarán que las intenciones se lleven a cabo son las propias instituciones del gobierno del Estado, la misma Secretaría de Seguridad Pública tanto del Estado como del Municipio, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Secretaría de Planeación y Finanzas, la Dirección de Asuntos Internos y Contraloría de la PGJE, Dirección de Asuntos Internos y Seguimiento de la propia SSP del Estado; la dirección del Instituto Estatal de Seguridad Pública, la Dirección del Instituto de Capacitación Profesional de la PGJE, además otras instituciones como el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, y otros anunciados, que no asistieron pero que mandaron representantes: Rector de la UABC y el Presidente del COLEF

– Ahora que las dependencias de la PGJE fungirán como parte del Consejo de Evaluación, ¿no son juez y parte?, preguntó el reportero al Procurador Rommel Moreno.

“No, porque nosotros lo que estamos haciendo es abrir a la ciudadanía, concretamente a la Universidad Autónoma de Baja California y al Colegio de la Frontera, que sean elementos fundamentales también de este consejo, de tal suerte que la fiscalización de la supervisión va a recaer también en estos órganos ciudadanos”.

Sobre si la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana no fungirá también como juez y parte, Capella dijo a ZETA:

“No, yo creo que el esquema obviamente es dar la información necesaria para que se hagan las evaluaciones correspondientes; esa es la parte importante”.

También se le hace la misma pregunta al Secretario de Seguridad Pública del Estado, Daniel de la Rosa, quien también forma parte del Consejo y a la vez lo preside:

– ¿No se interpreta que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado es juez y parte al mismo tiempo?
“No. Aquí lo importante es que, ustedes miran, bueno, la integración está muy plural en cuanto a sectores sociales, académicos y ciudadanos. Vemos que el presidente del Consejo Ciudadano está inmerso en este comité, este Consejo; asimismo el Presidente del COLEF y el Rector de la Universidad Autónoma de Baja California. Aquí lo trascendente es hacer este ejercicio que realmente, como lo reiteramos hace un momento, es un ejercicio sin precedente en Baja California, entonces toda la suma de esfuerzos que tienda, pues, a clarificar, a transparentar la acción de gobierno, y sobre todo en particular en materia de seguridad pública es bienvenida, y sobre todo, para que la ciudadanía con los resultados que se van a ir dando, otorgando en este Consejo en las reuniones, en las sesiones que se vayan estableciendo que el propio acuerdo de creación las contempla mínimo cada seis meses, va a ir derivando en información que tenga la ciudadanía para que sepa que las policías, que las corporaciones, los integrantes de las mismas son gente confiable y que le van a apostar a una seguridad en Baja California”.

– ¿Cuáles van a ser los criterios para determinar si este Consejo de Evaluación funciona o no después de los seis meses cuando se instale la primera revisión?
“Sí, definitivamente, entre lo importante ahí era la instalación del Consejo derivado del acuerdo de creación, ahí se va a estar previsando (sic) ya la instalación de las mesas de trabajo, en la primera sesión que haya ordinaria, el acuerdo de creación habla mínimo de una sesión cada seis meses, pero bueno, como van a estar en constante trabajo las mesas de trabajo, bueno de ahí va a devenir toda la información que se esté ventilando, y esa información que vaya a ser importante y clave también para los procesos de depuración de los cuerpos policiacos, se va a estar entregando a los órganos de control interno tanto de la Secretaría como de la Secretaría de Seguridad Pública”. (Enrique Mendoza Hernández/ZETA)

 

“Don Luis” no es el más importante.- De los 17 detenidos que el Ejército Mexicano capturó en flagrancia luego de una denuncia ciudadana que los ubicó en la colonia Ejido Matamoros, a quien más propaganda se le ha hecho es a Luis Romero Fierro o Mauricio Eduardo Nieto Navarro, alias “Don Luis”. De hecho lo han ubicado como “El Sombrero” cuando ése no es ni ha sido su apodo. Pero lo que las autoridades no han informado es que actualmente en la Procuraduría General de la República se investiga de manera detallada a otros dos sujetos de los ahí aprehendidos. Aun cuando no han dado a conocer esta medida, ni los nombres de los dos investigados, se sabe que podrían proporcionar más y mejor información para futuras aprehensiones. El resto de los detenidos por el Ejército fueron: Gilberto Torres Guzmán, Lamberto Félix Moreno, Gilberto Rodríguez Anaya, José Luis Romero Rodríguez, Rodrigo Navarro Fraijo, Juan Rafael Rodríguez Stringel, José Conrado Parra Higuera, Francisco Sepúlveda Gómez, Erasto Benítez Alpízar, Octavio Morgan Cruz, Francisco Manuel Benítez Hernández, Estalin Carranza Dowling, Carlos Alberto Guiusti Mariscal, Juan Alonso Gastélum Reyes, José Javier Fierro Rodríguez y Luis Ortiz Joaquín.

 


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