Adela Navarro Bello
Cuentas
La primera semana de febrero, en un anuncio de media plana en las páginas de ZETA, el Alcalde Jorge Ramos hizo pública su declaración patrimonial a la que tituló “Al inicio de gestión”.
Declaró entonces el Presidente Municipal que contaba con una casa habitación con valor de 3 millones 850 mil pesos. Además, que tenía tres vehículos cuyo valor acumulado sumaban los 715 mil pesos. A esto agregó el mobiliario y decoración de su casa tasado en 280 mil pesos.
La suma de estos conceptos fueron el total de sus activos: 4 millones 845 mil pesos.
Ramos también anotó en la publicación pagada sus pasivos. Dio cuenta de un crédito hipotecario habitacional a razón de 406 mil pesos, dos créditos automotrices por 391 mil 400 pesos y dos créditos comerciales por un monto de 200 mil pesos. En total, 997 mil 400 pesos de pasivo.
Restando los pasivos a los activos, el Presidente Municipal de Tijuana declaró públicamente contar con 3 millones 847 mil 600 pesos como patrimonio.
A reserva de enfrentar esos números con documentos y registros financieros y crediticios, a Ramos no le restó en nada, ni pública, ni social, mucho menos físicamente, dar a conocer con lo que cuenta en su vida para efectos de inversión.
No señaló cuentas de ahorros que seguramente debe tener a nombre de él o de su mujer. A lo mejor hasta un fideicomiso para sus hijos. Tampoco aclaró cuáles son sus negocios, en vista de los dos créditos comerciales que le fueron autorizados por un banco. Es de esperar, porque es un requisito que ésta y otra información la debió proporcionar a las autoridades competentes en el propio Ayuntamiento de Tijuana y ante el Congreso del Estado.
El caso viene a cuento porque recientemente diputados, secretarios y gobernantes se han negado a hacer públicas sus declaraciones patrimoniales. Le temen, argumentan unos y otros, a que la exhibición de sus cuentas los ubique en una nefasta lista de sujetos propensos a ser secuestrados.
Si nos guiáramos por esa premisa, los funcionarios y gobernantes que no quieren dar a conocer su declaración patrimonial deberían entonces utilizar para trasladarse vehículos de modelos viejos, de bajo perfil, de poco valor económico, y vivir en casas modestas en colonias de clase media a media baja a fin de ocultar, como esconden la declaración, los lujos que evidencian una riqueza económica. Pero caso contrario, secretarios, diputados y gobernantes en su mayoría cuentan con vehículos grandes último modelo. También con casonas en exclusivas zonas.
La ciudadanía no sabe, porque se lo esconden, si el origen de todo este nivel de riqueza es producto de su trabajo en el servicio público, o de negocios legales. O quizá y en justificación para no dar a conocer públicamente lo que se tiene, los bienes provienen de dinero que no se puede explicar fiscalmente.
Cuando los ciudadanos votaron por todas estas personas que hoy gobiernan el estado de Baja California y aquellos que fueron nombrados por éstos, se hizo de manera transparente y en confianza. Les dieron el voto de la fe. Es momento de que estos personajes que hoy viven del erario público correspondan con la misma intensidad a la confianza depositada en el voto, haciendo cuentas claras.
Una de ellas y de suma importancia es la declaración patrimonial. No se pueden ni deben esconderse bajo la premisa de un secuestro porque es tanto como decirle a los electores que ellos están en otro nivel, muy por encima del grueso de la población, cuando como servidores deben responder de manera honesta con lo que son y lo que tienen.
La no publicación de una declaración patrimonial se presta a la duda y la sospecha. Al pensamiento malintencionado y a la sorna. Dejan a uno pensando en qué más tienen por esconder. En cómo hicieron negocios y cómo llegaron a tener tal o cual exceso.
Un gobierno transparente, en concordancia con el beneficio del voto y la confianza de los electores, debe responder con cuentas claras.
A ver quién es el primer valiente que se atreve a publicar su declaración patrimonial de inicio de gestión. Y así cada año hasta que concluyan el servicio. Es justo saber cómo entraron y cómo van a salir. No nos vaya a pasar como con el ex Gobernador Sustituto Alejandro González Alcocer que se compró tremenda casita cuando estaba en el gobierno, de un precio que ni sumando sus ahorros a sus pagos mensuales le alcanzaba.
De eso, ya estuvo bueno.
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