La caída desde Conaculta
Fuertemente cuestionado por la prensa y el medio intelectual, el aún titular del Consejo, Sergio Vela, se defiende ante las acusaciones de despilfarro presupuestal a través de gastos excesivos en viajes, vestimenta y hasta zapatos deportivos para estimular al personal de la dependencia.
Gabriela Olivares Torres
Tres noticias han sacudido la dirección de Sergio Vela, al frente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en lo que va del año. Primero se supo que el funcionario gastó 24 mil 865 pesos en 17 pares de zapatos de futbol con sus uniformes correspondientes. El objetivo: dar un estímulo a los empleados de la institución cultural.
Luego, vino el reporte de la compra de tres automóviles Chrysler Voyager 3.3 LX automáticos, con rines de aluminio, que juntos sumaron un millón 039 mil pesos. Para rematar, se tuvo conocimiento de viajes bastante onerosos; caso concreto, según el periódico El Universal, el titular dispuso de 33 mil 067 pesos en boletos de avión y 22 mil 533 pesos para viáticos, dentro del periodo del 13 al 19 de junio de 2007. A la hora de hacer la suma, Vela consumió 761 mil 584 pesos en sus recorridos por el país y otros lares.
Todo en medio de un decreto de austeridad que el Presidente de México, Felipe Calderón, anunció en diciembre de 2006, justo al inicio de su gestión.
El panorama suena familiar tras los tan comentados despilfarros en los que incurrió la anterior directora de Conaculta, la tristemente célebre Sari Bermúdez, al pasearse por Europa justo en Año Nuevo para entrevistarse con representantes de orquestas que nunca llegaron al país.
Al parecer, la situación de Vela no dista mucho de la provocada por su antecesora. La prueba es que, de acuerdo a un análisis del Presupuesto 2008 realizado por los perredistas ante la Cámara de Diputados, entre blancos, prendas de protección personal y ropa, el Conaculta de Vela requirió de un millón 775 mil 994 pesos y 38 millones 864 mil pesos más, tan sólo para presenciar óperas en distintas partes del mundo.
En suma, el funcionario viajó por París, Londres, Madrid, Chile, Houston y Nueva York durante 2007, sin haber obtenido resultados concretos. Se dice que se entrevistó con cabezas de organismos culturales y hasta con la presidente chilena Michelle Bachelet; aunque todavía no se sabe con qué propósito.
Para el lunes 25 de febrero, la institución presidida por el ex director del FIC (Festival Internacional Cervantino) ya ofrecía una respuesta vía un comunicado de prensa que rezaba lo siguiente: “El Órgano Interno de Control, con fecha 31 de diciembre de 2007, determinó que los viajes se ajustaron a la normatividad vigente, quedando debidamente comprobada la pertinencia de las tarifas y la comprobación de los gastos”.
En otras palabras, de acuerdo con el propio Conaculta, las travesías sin resultados “han cumplido estrictamente con las normas aplicables”.
Por su parte, el martes 26 de febrero, el funcionario cuestionado explicó a cuadro, dentro del programa “Primero Noticias” que conduce Carlos Loret de Mola, que los boletos de avión adquiridos por montos excesivos no fueron de primera clase. El elevado costo es responsabilidad de la agencia de viajes autorizada, Turissste -que depende de la Secretaría de Turismo-, con la cual, de acuerdo al reglamento oficial, deben tramitarse los pasajes del Conaculta.
Así, el servidor público buscó una salida al lío. Pero para el miércoles 5 de marzo, la información en su contra se acumulaba con la inversión de cerca de 2 millones de pesos en 200 cajones que fueron alquilados a Desarrolladora de Estacionamientos Privados, S.A. de CV. Entre otros detalles, no se sabe dónde se localizan dichos espacios.
Como consecuencia, la Comisión de Cultural del Senado ha pedido a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y a la Auditoría Superior de la Federación investigar las cuentas públicas del Conaculta, en particular las acciones de Vela al frente del organismo que también ha destinado más de 10 millones de pesos al alquiler de diversos recintos en las delegaciones Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Iztapalapa y Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.
Cabe decir que en diciembre de 2007 la propia SFP exoneró a Sergio Vela de posibles actos de corrupción y desvío de recursos públicos a consecuencia de denuncias relacionadas con los 32 viajes efectuados en 12 meses, además de otros fondos cuya aplicación fue dudosa.
Según un comunicado difundido por el Conaculta, la auditoría de la SFP, realizada el 30 de diciembre de 2007 por el Órgano Interno de Control, determinó que Vela “cumplió también con los ordenamientos vigentes y, en especial, con el decreto de austeridad”, este último emitido en diciembre de 2006.
Para rematar, en poco más de un año diez coordinadores del Consejo han entregado su renuncia. Tan sólo el miércoles 5, Luis Mario Moncada confirmó que próximamente dejará la dirección del Centro Cultural Helénico, organismo de por sí agobiado por problemas que los trabajadores tienen en cuanto al pago puntual y completo de su sueldo, resultado de la lenta asignación de recursos desde la Secretaría de Hacienda.
En la lista de ex empleados del Consejo se anotan, a la par, Javier González Rubio, secretario técnico B, contrariado a partir de las polémicas renuncias de Carmen Quintanilla, secretaria técnica A y de los escritores del “Crack” Vicente Herrasti, a cargo de la Dirección General de Publicaciones. Anteriormente, Ignacio Padilla había hecho pública su salida de la Biblioteca Vasconcelos.
Se recuerda entonces que el prolema de González Rubio se explicó básicamente a raíz del “ausentismo” de Vela, hueco que aprovechó el secretario técnico para aumentar su poder dentro del organismo, reventando a elementos fundamentales como los arriba mencionados.
Las críticas se acumulan y suben de tono en medio de una accidentada gestión en la cabeza del Conaculta, todavía en manos de Sergio Vela, abogado, músico, alguna vez Director de Ópera de Bellas Artes y Director General de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Para rematar, se antoja sospechosa la designación de Rafael Tovar y de Teresa en la coordinación de las fiestas del Centenario de la Revolución Mexicana y del Bicentenario de la Independencia en 2010, puesto que podría colocarse muy cerca, de nueva cuenta, del Conaculta que ya tuvo en sus manos en tiempos tanto de Salinas como de Zedillo. |